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Historia 148975 — capítulo 26
Capitulo 26 —¿Qué le sucede a mi brazo?—preguntó Lyra lentamente, después de largos minutos en silencio. Ella inconsientemente llevó su mano derecha a la venda que cubría todo su brazo izquierdo. —Es una quemadura, no lo toques—la regañó Apollo quitando la mano de la chica de allí. —¿Es grave?—preguntó ella mordiendo su labio inferior. Apollo no supo que contestarle. —Veamos... Él retiró lentamente la venda de el brazo de la chica, y ella contuvo su respiración al ver lo que se suponía que era su brazo. Estaba totalmente rojo, en piel viva. —Esta horrible—gimió ella. —Estaba peor—dijo una voz en la puerta—Lord Apollo hizo lo más que pudo para que quedara normal. Ambos se voltearon y vieron a una ninfa vestida de enfermera recargada en el marco de la puerta, mirándolos a ambos con una sonrisa pequeña. Apollo la miro mal y ella volvió a su trabajo de curar a los otros dioses menores que estaban allí, asustada por la mirada del dios. Lyra se vio horrorizada, su brazo en estos momentos se veía horrendo, y antes estaba peor, ella no se imaginaba como estaría entonces... —Puedo remediarlo—le aseguró Apollo apartando la vista de la ninfa y volteándose hacia su novia. —¿Seguro? —Por supuesto—le dijo él—Han pasado unas cuantas horas, creo que podré mejorarlo un poco más... Él colocó sus manos sobre el "brazo" de la chica, y enseguida una luz dorada empezó a emanar de sus manos, y Lyra sintió un intenso dolor que al mismo tiempo se sentía como alivio, fue un momento extraño, con los poderes de Apollo el brazo de la chica curaba lentamente. Fue extraño para ella, ya que las manos de Apollo sobre su brazo quemado se sentían gloriosas, como si pudieran hacer que todo el dolor se fuera de inmediato, pero al mismo tiempo dejaban unas pulsadas en su piel que se sentían dolorosamente como mil agujas en su piel. Ella soltó un pequeño sonidito de dolor y Apollo retiro inmediatamente su mano del brazo. Este se veía mejor, había perdido su rojo enfermizo y había retomado su color crema normal, pero había una marca muy notable. Ella sabia que esa cicatriz probablemente nunca se fuera. —Suficiente por hoy—le dijo estrictamente Apollo. Ella suspiró, y por largos minutos nadie dijo nada. Simplemente se miraban, y llego un momento en que Lyra tuvo que desviar su vista de los ojos de Apollo. —¿Vamos a pretender que nada sucedió?—preguntó Apollo—¿O vamos a hablar? Ella suspiró. —¿Qué quieres que te diga?—preguntó débilmente Lyra, con un sonrisa forzada. —Podemos empezar por el principio, ¿Por qué no me dijiste que Astrid te estaba molestando?—preguntó Apollo cruzándose de brazos, pero no se veía molesto con Lyra, más bien estaba molesto con Astrid y consigo mismo por no haber podido evitar que Lyra saliera lastimada. —No quería molestarte—susurró ella—No era importante. —¡¿No era importante?!—exclamó Apollo tan súbitamente que la chica dio un brinco—¡Lyra! Mira lo que te hizo. —No creí que llegaría tan lejos—dijo ella sinceramente, todas las historias trágicas de las novias de Apollo que habían sido asesinadas habían muerto apuñaladas, envenenadas, y hasta convertidas en arboles, ella nunca imagino que Astrid intentaría quemarla viva—Sabia que intentaría hacerme algo, pero nunca creí que hiciera eso, se metió también con mi familia... —No estoy hablando de tu familia Lyra, estoy hablando de tí—le dijo Apollo con tono serio, un tono que la chica nunca había oído en él—Pudo haberte matado. Ella se encogió de hombros, y Apollo la miro con dolor. —Debiste habérmelo dicho—le dijo, sentándose más cerca de ella y llevando su mano hasta ponerla sobre la mejilla de la chica, acariciándola. Lyra cerró los ojos ante el contacto.—Pude haberte protegido...—Nada malo pasó—le susurró Lyra. —Estuvo apunto de suceder—replicó fríamente Apollo, para luego moderar su tono hasta volverlo a hacer suave—Debiste haberlmelo dicho Lyra...Pudiste haber muerto. ¿Y qué haría yo sin tí?...Miráme Lyra. Él intentaba mantener su tono calmado y suave, para no espantarla, pero lo que quería hacer en realidad era gritar e ir en busca de Astrid para matarla. Él no podía creer que ella no le hubiera dicho sobre las amenazas de Astrid, ¿Acaso Lyra no entendía lo mucho que la amaba Apollo? Él la hubiera podido proteger, la hubiera bendecido y así nadie podría tocarla... Ella abrió los ojos, y sintió su corazón partirse al ver el dolor en los ojos de Apollo. Fue un momento que marcaría el futuro de ambos. Apollo la miraba y deslizó su mano de la mejilla de la chica hasta su hombro, acariciándola con más cariño y suavidad. Lyra agarró su otra mano, y la entrelazó con la suya. —No podría vivir sin tí—le dijo Apollo seriamente—Mi vida no tendría sentido. Tú le has dado una vuelta radical a mi mundo, no se que me haría sin tí....No podría perderte, no otra vez. Otra vez, pensó Lyra, ¿Otra vez? —¿Otra vez?—preguntó Lyra inclinando su cabeza hacia el lado, sin entender. Apollo de repente negó con la cabeza. —Olvídalo—le dijo—No entenderías. Apollo pensaba que Lyra no entendería lo mucho que le importaba a Apollo la salud y la vida de Lyra, ella era su Daphne moderna, si llegara a perderla a ella también...no sabría que hacer. Era demasiada la tragedia en su vida. Y ahora....ahora que Lyra era la mujer que él más amaba, ahora venia Astrid, la inmortal más loca y sádica del mundo entero, estaba tras ella. El Destino definitivamente lo odiaba. Lyra quedo sorprendida cuando él se levantó súbitamente de la cama y se dirigió hacia la puerta, para luego voltearse hacia ella, suavizando su expresión hasta hacerla dulce. —Descansa—le dijo—Hablaremos luego, ahora descansa. Ella no quería dormir, quería saber de su familia, quería hablar con Apollo, quería asegurarse que todo estuviera bien con su familia...Pero el cansancio la venció y ella quedo dormida en menos de un minuto.
Apollo había salido de su enfermería y había ido inmediatamente hacia la Sala de Tronos, donde estaba Zeus, su padre. Necesitaba la "autorización" de su padre para revocarle la inmortalidad a Astrid y luego asesinarla, si no tenia su permiso terminaría metido en problemas graves. Los tiempos habían cambiado, ya ningún dios podía hacer algo así sin meterse en problemas serios con Zeus o Hades. El dios del inframundo se enojaba porque mandaban cada vez más y más personas al inframundo, y mientras más se llenara más tenia que agrandar el lugar. Y Zeus se molestaba porque hacer eso les dejaba mala reputación entre los mortales. —Padre—llamó Apollo—Vengo a ordenar la muerte de Astrid Devereaux. Zeus levantó su vista de su rayo, con el qué jugaba, presentía que esta conversación seria interesante. —Astrid...Mmmm ¿Astrid Devereaux? No es esa la chica que tú...—Sí, Sí, Sí—gruñó Apollo—Es esa chica. —¿Por qué quieres ordenar su muerte, si tu mismo la hiciste inmortal?—alzó las cejas Zeus. —Intentó asesinar a Lyra y a su familia—le dijo Apollo. —Lyra...¿Lyra White?—dijo Zeus—¿La hija de Hermes? Apollo asintió. —Mi novia—aclaró. Zeus asintió, una sonrisa picara creándose en sus labios. —Astrid Devereaux cometió un delito grave al intentar asesinar a una semidiosa y unos mortales—dijo Apollo—Esta estrictamente prohibido meterse directamente con un mortal. —¿Ella lo hizo?—alzo una ceja Zeus. Apollo asintió. —Además nos expuso ante los mortales—le dijo—Hermes habló con la familia de Lyra, y las hermanas gemelas de Lyra juran que vieron una "diosa" entrar a la habitación de Lyra antes de que todo se quemara y la siguieron, vieron todo. Ellas conocen la mitología y lo que vieron...les parece muy mitológico. —Nos expuso ante unas mortales—dijo Zeus frunciendo sus cejas—En ese caso...supongo que tienes permiso para actuar contra Astrid Devereaux...¿Y las niñas? —Hermes se encargo que ellas—aseguró Apollo—Hermes les hizo creer que era solo imaginación y La Niebla se encargará de lo demás. Zeus asintió, y Apollo se fue a reunirse con Hermes para planear en contra de Astrid.
Cuando Lyra despertó se encontró a si misma sola. Ella se estiró un poco y se levanto de la cama. Estaba descalza, por lo que el frío piso la hizo estremecer. Ella se miro y notó que tenia ropa de hospital puesta, y miro al rededor en la habitación. En la silla había ropa para ella. Era un simple vestido dorado y unas sandalias cómodas. Ella agradeció a quien fuese que las dejó allí para ella, y se cambio de ropa. Su brazo estaba aun vendado, y aun se sentía un poco raro, pero estaba mucho mejor que antes. Cuando estuvo totalmente vestida, ella se acerco a una de las ventanas, y su aliento quedo suspendido en su garganta al ver la vista. Era hermoso. Ella nunca creyó que estaría en el Olimpo, nunca. Y ahora verlo...era tan majestuoso, tan increíble.... —Hey. Ella se volteó y vio a Apollo. —Hola—sonrió. —¿Cómo te sientes?—le preguntó Apollo. —Mucho mejor—le dijo Lyra—¿Estas bien? Apollo alzó las cejas. —Perfecto—respondió—¿Por qué? —Te vez....raro—le dijo ella. Apollo sacudió un poco la cabeza, y le dio una sonrisa. —Estoy bien—le aseguró. Hubo un silencio en el que Apollo aprovecho para entrar bien a la habitación y abrazar a Lyra por la espalda. —¿Te había dicho lo bien que te queda el dorado?—le preguntó con tono coqueto. Ella sonrió. —Millones de veces—suspiró ella. Él la abrazo más fuerte. —Amor...—empezó Lyra lentamente—Me siento bien...¿Me llevarías de regreso?Apollo se separo de ella para poder observarla bien. —¿Estas segura que ya estas mejor?—él la miro de arriba a abajo. Ella asintió. —Por favor—le dijo—Quiero saber como esta mi familia...—Vamos—asintió Apollo con un suspiro pesado—Quería enseñarte el lugar, pero eso lo haremos luego. Ahora te llevare con tu familia. Apollo tomo su mano y le ordeno que cerrara los ojos. Ella lo hizo, y cuando abrió los ojos ya no estaban en el Olimpo, ahora estaban en Italia otra vez. Era su casa....bueno...lo que quedaba de ella. Todo estaba en ruinas. Era una pena, aquella hermosa mansión antes tan antigua y magica...ahora era solo ruinas. Lyra sintió la mano de Apollo en la suya, reconfortándola. —Esto es mi culpa—suspiró ella. —Claro que no lo es—le dijo Apollo frunciendo su frente. —Sí, sí lo es...—susurró Lyra—Debí haberte dicho que Astrid me perseguía, ahora mira...mi familia pudo haber muerto, nuestra casa esta destruida....soy un total y completo desastre. Apollo la abrazó, besando su frente. Sabía que cuando ella viera su casa destruida reaccionaria así. Cualquiera reaccionaria así después de todo lo que sucedió. Lo importante era que Apollo había mandado a Hermes a encargarse de Astrid mientras él llevaba a Lyra a su casa... —No es tú culpa—le dijo Apollo—Si la culpa es de alguien es mía, yo volví loca a Astrid... Apollo no pudo continuar porque su celular sonó. Estuvo apunto de no contestar, pero vio el identificador y era Hermes. Lo más seguro lo llamaba para decirle que todo había salido bien. —Dame un segundo—le pidió Apollo—Es Hermes. Lyra asintió secando una lagrima que escapó de su ojo. Apollo se alejó un poco de ella para poder contestar, no quería que se entrara de lo que le iba a hacer a Astrid. No quería que supiera el monstruo que él podía llegar a ser. Lyra por su parte empezó a acercarse un poco más a las ruinas de la casa. —Hermes—contestó Apollo—¿Todo bien? Apollo se sorprendió al escuchar el tono de voz de Hermes. Sonaba como si le hubiera pasado un gigante por encima. —A-Apollo—dijo Hermes—Escapó. —¿¡Qué!?—exclamó Apollo, sus ojos abriéndose de par en par. Lyra se volteo momentáneamente hacia él al escucharlo gritar. Pero se volteo otra vez hacia la casa al escuchar un débil grito venir del bosque. —Apollo...—llamó Lyra—¿Escuchas eso?—Dame un segundo, Lyra—espetó Apollo sin siquiera voltearse a mirarla—Esto es importante. Lyra rodó los ojos presionando sus labios en una línea fina. —¿Cómo que escapó, Hermes?—gruñó Apollo—Eres un dios, ella es mortal ahora...—No esta sola—susurró Hermes—Ten...cuidado...va...para...allá... Lyra volvió a escuchar ese grito llamando su nombre, y se volteo a Apollo. —¿Apollo?—preguntó dudosa. Apollo meneo una mano en su dirección, dejándole en claro que no le prestaría atencion, era una conversación importante. Lyra mordió su labio y volteo su vista hacia el bosque otra vez. —¿Hermes? ¿Estas bien?—preguntó Apollo rápidamente preocupado. —Cuida a Lyra—le ordenó Hermes. —¿Estas bien?—le repitió Apollo preocupado. —No te preocupes—le espetó Hermes—Soy dios de la medicina también, puedo curarme...—¿Seguro?—dijo Apollo—Te escuchas fatal. —Olvidálo, Apollo—ordenó Hermes—Cuídate la espalda, Astrid va para allá y no esta sola. Repito, no esta sola. Con eso la comunicación se cortó. Apollo se volteo hacia Lyra en el mismo momento en que ella echaba a correr hacia el bosque, los gritos haciéndose cada vez más y más fuertes. La voz se había hecho reconocible para la chica. Era la voz de su madre mezclada con la de las gemelas y su padrastro. —¡Lyra no!—gritó Apollo echando a correr tras ella—¡Es una trampa, no! Ella no le hizo caso, siguió corriendo por el bosque tras la voz. Apollo sintió un sentimiento de Deja-Vu cuando se vio a si mismo corriendo tras de Lyra sin poder alcanzarla. Ella por otro lado corría lo más rápido que podía, ella había sido la campeona tres años consecutivos en las carreras del campamento, era la más veloz. —¡LYRA!—gritó Apollo otra vez—¡DETENTE AHORA! —¿¡No lo escuchas!?—le gritó Lyra sin detenerse—¡Es mi familia! Apollo corría tras ella sin poder alcanzarla, la desesperación lo estaba cegando. —¡Es una trampa!—gritó Apollo. Ella no lo escuchaba, seguía corriendo. Apollo cada vez sentía más y más liviano su cerebro. Todo era tan perecido. De repente el bosque no era el mismo para él, de repente ese bosque le parecía tener más de 10,000 años. De repente, no era a Lyra a quien perseguía. De repente, su cerebro le jugo una broma pesada. —¡Daphne!Lyra se le había adelantado lo suficiente para no escucharlo confundir su nombre, algo que fue bueno.
Por fin la chica pudo llegar a donde provenía la voz. Era un claro, muy cerca de la cascada, ya que ella podía escuchar el agua correr. Ahí estaba su familia, pero no como ella esperaba. Su madre y su padre parecían estar inconscientes, y estaban atados a un arbol. Las gemelas estaban despiertas, y se veían horrorizadas y apunto de desmayarse. Tenían motivo para estar así, noto Lyra cuando vio las 2 siluetas a un lado de donde estaban atados su familia. Era Astrid, pero se veía diferente, ya no brillaba como un fantasma, y su cabello no era blanco, ahora era negro y ella no flotaba en el aire, sus pies descalzos tocaban el suelo. Y lo más macabro de su aspecto era toda la sangre que tenia en su cuerpo. Estaba cubierta desde la cabeza hasta los pies de sangre. El color de la sangre era roja, lo que significaba que ya no era inmortal...o que esa sangre no era de ella. Además de Astrid habían otro hombre, pero parecía ser medio invisible. Con largas y hermosas alas blancas y rostro tan perfecto y hermoso que le robo el aliento a Lyra...era hermoso, perfecto, pero lo único que dañaba esa hermosa perspectiva del hombre eran sus ojos. Eran rojos cual sangre. Ese hombre parecía aburrido de estar allí, como si esperara que todo se volviera divertido de repente. Sus ojos rojos miraban a Lyra con una mezcla de curiosidad e incredulidad. Lyra lo reconoció como el hombre de sus sueños. El que la convertía en un árbol. —Lyra, Lyra, Lyra...—sonrió Astrid—Hola. Como Lyra no dijo nada, se mantuvo observando a su familia con miedo, el hombre habló. —Es impresionante—susurró. Su voz era gruesa y fría, casi inhumana. Astrid lo miro irritada. —¿Disculpa?—le gruñó. —Tal vez tu pequeño cerebro no lo capte, pero estoy hablando de ella—le dijo fríamente el joven alado a Astrid, para luego ojear a Lyra otra vez—Ella es impresionante. —¿Disculpa?—gruñó Astrid—¡Te traje aquí para que me ayudaras a matarla! ¡No para que...!El joven la cayó con un movimiento de mano. Ella abrió los ojos de par en par al notar que su voz no le salía. —Mucho mejor—dijo el joven, para luego voltearse a mirar a Lyra—¿Sabes quien soy, niña?Lyra negó con la cabeza, sin despegar sus ojos de sus padres. —Solo se que eres el hombre de mis sueños—le dijo ella, para segundos después captar lo mal que sonó eso—Te he visto en mis pesadillas. —Soy Eros—dijo él, casi complacido de escuchar lo de "pesadillas". La cabeza de Lyra se volteó hacia él con tanta rapidez que sintió su cuello crujir. Recordaba las historias que Apollo le había contado sobre Eros, y lo que le hizo. —Soy el dios de...—Se quien eres—lo cortó Lyra—Eres Cupido. La imagen del joven flaqueo un poco, pero luego se volvió normal otra vez. —Sin nombres romanos, por favor—dijo casi cordialmente, y a Lyra le pareció difícil de creer que ese fuera Eros. Eros o Cupido, como sea, la miraba con interés. —Eres un ejemplar muy curioso—le dijo—¿Sabes por qué?—Me parezco a Daphne—dijo Lyra. —Parecer....parecer es una palabra que se queda corta, joven semidiosa, eres idéntica a Daphne. Prácticamente, eres Daphne...Con la única diferencia de que no eres una ninfa y estas enamorada de Apollo. —¿Cómo sabes eso?—susurró Lyra con el temor de que él se sumara al grupo de diosas e inmortales que querían matarla por eso. —Soy el dios del amor—rodó los ojos Eros—Amor violento, el deseo...Puedo ver tus sentimientos, Lyra White. En la mente de Lyra regresaron sus recuerdos con Apollo. Todo, desde que lo conoció, la primera cita, los regalos, las flores, los poemas, las canciones...los sentimientos. Eso fue lo que más asustó a Lyra, ella podía sentir los sentimientos que había sentido desde que lo conoció. Diversión, confusión y luego amor. —Detente—ordenó Lyra—Es suficiente... Eso se detuvo inmediatamente, y Lyra pudo notar que no solo ella lo había visto, al parecer Astrid también lo había visto o sentido, porque tenia lagrimas en los ojos y se veía dolida. Ese fue el primer momento en que Lyra sintió pena por la pobre chica....Pero luego recordó lo que estaba haciendo, y que intentó asesinarla, y eso se esfumó. Eros iba a decir algo, pero en ese momento apareció Apollo. Se veía cansado y como si hubiera tenido un muy mal día. —Al fin te encuentro—suspiró en dirección de Lyra, para luego darse cuenta de la presencia de Astrid y Eros. —Apollo—saludó Eros fríamente. —Eros—gruñó Apollo—¿Qué haces aquí? —Escuché sobre la chica y no pude evitar venir a verla—respondió tranquilamente—Tal vez le dispare una flecha de plata....ya sabes, la misma que le disparé a Daphne, la que la hizo odiarte. —No te le acerques, no la mires, ni siquiera pienses en ella—le gruñó Apollo—Porque si lo haces te encontraré y me vengaré. —Vaya vaya, ¿Mal día?—se burló Eros. —Mal milenio—gruñó Apollo—Ahora largo. Eros y Apollo tuvieron un concurso de miradas. —Adiós—le dijo Eros a Lyra con un guiño de ojos—Nos veremos luego, tengo planes para ti. Y en un parpadeo Eros ya no estaba. Astrid entonces pareció recuperar su voz y su locura. Ella sacó un cuchillo no se sabe de donde y apuñaló a Lucy, la que estaba más cerca de ella. Lyra y Lily gritaron. Apollo se le lanzó encima a Astrid, pero esta desapareció con un estallido de humo azul. Lyra corrió hacia Lucy. Apollo corrió a desatar a Lily. Ambos corrieron hacia Lyra y Lucy. La pobre Lucy sangraba a más no poder, la puñalada habia sido en el corazón, la pequeña estaba muriendo. Apollo actuó rápidamente y colocó su mano en el corazón de la pequeña Lucy, luz dorada brilló y empezó a fallar mientras la pequeña Lucy parecía estar mejor. —Hay que llevarla al hospital, rápido—ordenó Apollo—Logre detener el sangrado y arreglar un poco su corazón, pero necesitara más ayuda. En un segundo el auto de Apollo apareció frente a ellos, Lyra y Lily cerraron los ojos justo a tiempo. Lyra corrió a desatar a sus padres mientras que Apollo y Lily corrían hacia el auto y entraban. Lyra logró tomar a sus padres, medio inconscientes medio despiertos, Apollo bajó del auto y la ayudo a subirlos al auto. Lyra subió y apoyo la cabeza de Lucy en sus rodillas mientras que Lily lloraba y sus padres perdían la inconsciencia cada cinco segundos.
Cuando llegaron al Hospital, Apollo cargó en brazos a Lucy mientras Lyra ayudaba a sus padres a bajar del auto. Lily no sabia que hacer, simplemente seguía a Apollo con miedo de lo que le sucediera a su gemela. Apollo le gritó unas cosas en Italiano a las enfermeras y rápidamente llegaron unos enfermeros con una camilla y se llevaron a Lucy, otros llegaron y se llevaron a los padres de Lyra para revisarlos y curarlos. No dejaron pasar a Lyra ni a Apollo a donde se los llevaron. —Quédense aquí—les dijo una enfermera en Italiano—Tenemos muchas preguntas que hacerles.
Horas después Apollo, Lyra y Lily estaban aun sentados en la sala de espera, sin saber de Lucy o de Ambar y John. Lily dormía, había estado apunto de un colapso nervioso, por lo que Apollo uso sus poderes para dormirla. Lyra sollozaba suavemente en el hombro de Apollo. —Esto es mi culpa—sollozó. Apollo no dijo nada, no sabia que decirle. —Lo siento—le dijo Apollo sinceramente—No sabia que Astrid haría eso. —No lo sabias—asintió Lyra—Era imposible que lo supieras, no te sientas mal. —Debí haberlo evitado—susurró Apollo abrazando más fuerte a Lyra—Había mandado a Hermes a quitarle la inmortalidad a Astrid para poder matarla...Pero ella escapó, es mortal, pero aun conserva sus poderes. Ella es una hechicera. Lyra escuchaba sin decir nada. ¿Qué podría decir ella ante eso? —Esto es solo el principio—dijo lentamente Lyra—Ella me lo dijo, no se dará por vencido hasta destruir mi vida. No se detendrá ante nada para hacerme sufrir. —No lo permitiré—le aseguro Apollo. —No es solo por mi—dijo desesperadamente Lyra—Es mi familia también. Mira lo que le hizo a Lucy...Más lagrimas salieron de sus mejillas, y Apollo la abrazo más fuerte. —Ella estará bien—le aseguró—Es una niña fuerte. —Tengo miedo—susurró Lyra abrazándose y escondiendo su cabeza en el cuello de Apollo. Apollo besó su cabeza y la sostuvo más fuerte contra él.
Varias horas después un doctor vino hacia ellos y les dijo que Lucy estaba en coma, había sufrido unos daños muy graves en su corazón, se había salvado de milagro, pero estaba en coma. Lyra se quiso morir y Lily estalló en más lagrimas. Ambar y John estaban bien, un poco lastimados y sintiéndose horrible, pero estaban bien. El doctor les permitió ir a verlos. Mientras Lily y Apollo iban a ver a Lucy, Lyra fue a ver a sus padres. Primero entró a la habitación de John, él se encontraba dormido tranquilamente. Ella lo observo unos segundos antes de salir de allí para dejarlo descansar y se fue a la habitación de su madre. Ambar estaba despierta, quedo sentada cuando vio a Lyra entrar. —¡Lyra cielo! ¿estas bien? ¿¡Te hicieron daño....?!—Tranquila mamá—dijo rápidamente Lyra, acercándose hacia ella y tomando su mano—Estoy bien. Su madre la miro con sus grandes ojos llenos de preocupación. —Lo siento mucho mamá—dijo Lyra, sus ojos llenándose de lagrimas—Esto es mi culpa. —No chiquita—suspiró Ambar—No es tú culpa...—Lucy esta en coma—le informó Lyra, sintiendo las lagrimas bajar por sus mejillas. Ambar empezó a llorar y a hacer preguntas desesperada. Lyra le contestaba y se disculpaba una y otra vez.
Apollo estaba junto a Lily, en la habitación de Lucy, viéndola conectada a un montón de maquinas. Lily estaba llorando, Apollo sostenía su mano dándole conforte. —¿Estara bien?—le preguntó Lily a Apollo sollozando. Apollo no supo que decirle.—Todo estará bien—le aseguró Apollo, sintiéndose un poco mal—No permitiré que nada le pase. —¿Qué puedes hacer tú?—sollozó Lily. Apollo se acuclilló hasta quedar a su altura, y limpio con su mano las lagrimas de la pequeña. —¿Te cuento un secreto?Lily sollozó pero asintió lentamente. Apollo miro a los lados unos segundos, para luego acercarse a la oreja de Lily y susurrarle su secreto.—No es posible—jadeó Lily cuando Apollo se separo de ella. —¿No me crees?—Te creo—le dijo Lily—He visto tantas cosas en estas 24 horas....—No puedes decirle nada a nadie—le advirtió Apollo. Lily negó con la cabeza. —No diré nada. Estuvieron en silencio unos segundos, y Apollo la abrazó. —No permitiré que nada le pase a Lucy—le prometió—Haré todo lo posible, y lo imposible también, para hacer que ella este bien. —¿Lo prometes?—sollozó Lily, aun sin separase del abrazo. —Lo prometo pequeña, lo prometo.
Lyra y Apollo se encontraron en la cafetería del hospital. Lyra bebía un café, lagrimas aun bajaban de sus mejillas, había salido de hablar con su madre hacia menos de cinco minutos. Apollo había dejado a Lily con Ambar, la cual estaba mucho mejor. —Ella no se detendrá—dijo Lyra. Apollo supo a quien se refería. —No dejare que les haga daño—prometió Apollo—Oficialmente todos ustedes tienen mi bendición. Lyra se sintió agradecida, sabia lo que una bendición de un dios podía hacerle a una familia, y adoro a Apollo por dárselas a ellos. Pero sabia que tal vez eso no los ayudaría mucho contra Astrid y Eros. Estuvieron unos minutos en silencio, con sus manos entrelazadas. —Soy un peligro para mi familia—le dijo Lyra a Apollo—Astrid solo les hizo eso porque yo estaba así. Apollo no supo que decirle. —Debo alejarme de mi familia—susurró Lyra secándose sus lagrimas—Así Astrid nunca les volverá a hacer daño. —¿A donde iras?—le preguntó Apollo suavemente. —No lo se—susurró Lyra tapando su rostro con sus manos—Tal vez regrese a New York, o tal vez me vaya lejos, lejos donde Astrid no me pueda encontrar, lejos donde nadie me conozca...Lejos donde no pueda ser un peligro para nadie. Estuvieron en silencio unos minutos más.Y de repente Apollo levantó la vista hacia Lyra, y la miro dudosamente. —Múdate conmigo.