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Historia 148975 — capítulo 7

Capitulo 7 Lyra se encontraba en su habitación desempacando y jugando con su collar en forma de corazón, un regalo de Will.  —¡Lyra!—por toda la casa resonaron los gritos de su madre—¡La cena esta lista!—¡Voy!—grito Lyra Ella se dio vuelta colocando el ultimo par de ropa en sus cajones. Se volteo hacia la ventana, momentáneamente observando por ella, logrando ver a una chica sentada en el patio de la casa de al lado.  Lyra salió de su habitación, bajo las escaleras y entro al comedor, este era algo sencillo comparado con el resto de la casa. Sus paredes eran de color crema, y una mesa enorme estaba allí.  Ella tomó asiento junto a las gemelas sintiéndose un poco incomoda. Sus padres ya estaban sentados y su madre le paso un plato con espagueti y Lyra sonrió. —¿En serio mamá?—dijo ella—¿Espagueti?—Bueno cariño, hay que adaptarse—le guiño un ojo su madre y Lyra rodó los ojos—¿Que es lo próximo que sigue?—pregunto Lyra—¿Pizza?Su padrastro sonrió con animo—¡Oh si!—dijo él—¡Siempre he querido probar la pizza de los italianos, debe ser exquisita!Lyra rodó los ojos con una sonrisa divertida. La cena fue realmente divertida, Lyra había olvidado lo divertido que era cenar junto a las gemelas, y su padrastro era realmente infantil y divertido. Las gemelas se la pasaron hablando sobre su nueva escuela, la cual empezarían en septiembre. John le hablo a Lyra sobre un par de Universidades que había cerca de allí, ya que Lyra iba a ir a una en New York, pero ahora...bueno...ya saben. Lyra aun no sabia que quería estudiar, habían tantas cosas que estudiar, por ejemplo, Lyra cuando era pequeña quería estudiar para veterinaria, y varios años después quiso ser una escritora, pero con su dislexia era difícil...y ahora...ahora ella no tenia ni idea de lo que quería estudiar.  Su padrastro le dio un par de folletos para esas universidades para que ella investigara más y escribiera a una de ellas para su aprobación.  —Cariño, ¿me ayudas con los platos?—dijo Ambar a Lyra—Claro.Lyra y su madre recogieron los platos de la mesa, los llevaron al lava vajillas y se dispusieron a lavarlos. —¿Como estas cielo?—pregunto Ambar a su hija, mirándola de reojo. Ella sabia lo duro que era dejar a la persona que amas, ella amaba a Hermes con locura, y cuando el se fue...sabia por lo que debía estar pasando su hija. Y era algo muy doloroso.—Estoy bien—dijo Lyra tranquilamente—Me gusta este lugar, en serio. Ambar la miro de reojo y asintió un poco más tranquila. —Entonces...Lo que Ambar iba a decir fue interrumpido por el sonido de alguien tocando la puerta. Lyra se vio curiosa, y su madre sonrió. —Deben ser nuestros nuevos vecinos—dijo ella Lyra vio a su madre salir de la cocina, y una voz muy animada hablando en un lenguaje que Lyra no entendía muy bien. Luego de unos segundos esa voz se convirtió en una voz con acento muy marcado, esta vez hablando en ingles.  Lyra empezó a subir las escaleras, pero la voz de su madre la interrumpió. —No subas cielo—dijo—Nuestra vecina nos acaba de invitar a su casa para tomarnos algo. Lyra suspiro —¿No me puedo quedar?—No—dijo su madre—Es descortés. Ella rodó los ojos y se dio vuelta tapándose de frente con un espejo que había en el descansillo de la escalera. Ella miro su reflejo unos minutos, tenia su cabello revolcado, y con un suspiro Lyra lo arreglo antes de irse, no quería verse mal. También arreglo un poco su blusa y sus jeans, pero al final decidió que era una perdida de tiempo, y salió de la casa. Era oscuro ya, la luna brillaba iluminando tenuemente todo. Lyra sintió un poco de miedo, por lo que se apresuro a llegar a la casa de la vecina de el lado izquierdo. En la puerta de esta estaban su padrastro y un señor muy apuesto y joven, tal vez de la edad de John, de cabello negro y ojos del mismo color. El tenia un cigarrillo en la mano, y eso hizo a Lyra fruncir un poco la nariz. Ella no soportaba el olor del cigarrillo.  —Hola—dijo con timidez Lyra, ofreciéndole una sonrisa al hombre y a su padrastro.—Ah Lyra—sonrió John—El es nuestro vecino Victorrio Ferrinni. Victorrio, ella es mi hijastra Lyra. El Sr. Ferrinni le ofreció a Lyra una sonrisa amable, mientras extendía su mano.—Un placer conocerlo Sr. Ferrinni—dijo estrechando su mano—Igualmente, joven—dijo Victorrio con un acento muy marcado—Puedes pasar adentro bonita, allá están mi esposa y tu madre.Cuando el Sr. Ferrinni la llamo bonita ella recordó a Apollo, el cual siempre insistía en llamarla "dulzura", pero Lyra sabia que él le decía así a todas las chicas.   Ella entro a la casa con lentitud, un poco incomoda. Al entrar ella notó que era muy parecida a la suya, solo que un poco más pequeña y moderna. Ella siguió las risas, y encontró a su madre junto a una señora muy bonita de cabello pelirrojo y ojos azul turquesa. De reojo Lyra también pudo ver a las gemelas jugando con un chico de su edad, con cabello pelirrojo y ojos negros.  Su madre y la señora sonrieron al verla entrar. —Francesca, conoce a mi hija Lyra—dijo su madre con una sonrisa—Lyra, ella es Francesca Ferrinni, nuestra vecina.—Gusto en conocerla Sra. Ferrinni—dijo Lyra amablemente La Sra. Ferrinni sonrió. —Eres una jovencita muy bonita—dijo ella con un acento muy marcado y un poco divertido—¿Cuantos años tienes?—Eh...¿18?—dijo Lyra, aunque sonaba más como una pregunta. —¡Oh!—dijo la Sra. Ferrinni—¡Mi hijastra tiene esa edad también, esta allá, en la cocina! —Anda, ve—animo su madre—Tal vez hagas una amiga.   Lyra fue hacia donde ambas le indicaban, sintiéndose incomoda. Al llegar a la cocina lo primero que vio fue a una chica sentada de espaldas a ella en una silla del comedor. La muchacha tenia cabello castaño y este tenia flores en el. Ella parecía estar dibujando algo en un papel. —Eh...¿Hola?—dijo Lyra tímidamente, dando un paso hacia al frente. La chica dio un brinco y volteo su rostro. Lyra pudo notar entonces que era muy bonita, tenia una nariz delicada y pequeña, junto a unos increíbles ojos verdes y pecas sobre su nariz.  A Lyra se le hizo conocida, pero no sabia de donde. —Hola—dijo ella con una sonrisa pequeña—¿Quien eres?—Me llamo Lyra, Lyra White—dijo ella rápidamente—Soy, Uh, tu vecina nueva. Mi madre esta aquí y tu mamá me mando a venir...—Oh—dijo la chica—Bueno, es un gusto conocerte Lyra, me llamo Florencia. Solo en ese entonces Lyra notó que la chica, Florencia, no tenia acento, sino que hablaba con naturaleza el ingles. —¿Eres de América?—pregunto Lyra con curiosidad—No tienes acento Italiano...—Se podría decir que soy de New York—se encogió de hombros Florencia—Vivo la mayor parte del tiempo aquí con mi padre y su esposa. En los días festivos como Navidad o en Verano estoy en New York.  Lyra asintió.Hubo un silencio incomodo.  —¿Te gusta Venecia?—pregunto con amabilidad Florencia —Si...he visto poco, pero es una ciudad encantadora—dijo Lyra tranquilamente —Te gustará—aseguro Florencia—Es increíble. Lyra solo asintió con cortesía. —Bueno, Lyra...me disculparas pero estoy muy cansada—dijo Florencia—Nos vemos luego.Y sin más ni menos la extraña chica salió de la cocina, dejando a Lyra sola en la cocina de los Ferrinni.  Lyra se encogió de hombros e iba a salir de la cocina, pero se choco de frente con un torso muy musculoso, y un aroma muy varonil la inundo. —¡Perdón!—dijo ella rápidamenteElla escucho una risa, y cuando ella levanto la cabeza se encontró con los ojos azules de Apollo.—¿Apollo?—pregunto Lyra alzando las cejas —No—dijo con sarcasmo él—Es el otro dios del sol. Lyra rodó los ojos—Ah disculpa—dijo con sarcasmo ella—No sabia que eras Helio.Apollo rodó los ojos, aunque una sonrisa bailaba en sus labios. —¿Que haces aquí?—pregunto Lyra —Esto te deja un sentimiento de deja vu ¿no crees?—dijo Apollo con diversión, y Lyra rodó los ojos. —¿Que haces aquí? esta ni siquiera es mi casa.—Lo se—dijo Apollo encogiendo sus hombros—Pero adoro Italia y adoro verte. Lyra no supo si sonrojarse o reír.—Oh vamos—rodó los ojos Lyra—No hemos cruzado más de dos palabras, ¿me vas a decir que me extrañabas o algo así?Apollo sonrió.—Pues si, te extrañaba. Eso dejo a Lyra muy sorprendida y confundida. —Me gustas—dijo Apollo y Lyra casi se ahoga con su saliva—Como amiga claro, eres muy divertida y traviesa, me agradas. Lyra alzo las cejas. ¿Ella, una semidiosa, una simple y aburrida semidiosa llamaba la atención de Apollo? Un dios. Vaya, pensó ella, Eso es algo nuevo. —¿Te agrado?—preguntó Lyra, su voz llena de incredulidad.Apollo volvió a sonreír, pero esta vez de una forma que hizo que Lyra se quedara sin aliento...Es tan parecido a Will...pensó ella. —Por supuesto—dijo él—Ya es aburrido hablar solo con Hermes o Dionisio, o Ares. Y ni hablar de Athenea, Demeter o Afrodita. Lyra sonrió ante la mención de su padre, algo que Apollo notó. —Necesito amigas nuevas—dijo él mirando de reojo a Lyra mientras paseaba por la cocina de los Ferrinni—¿Quieres que yo sea tu amiga?—pregunto Lyra sorprendida—¡Claro!—dijo Apollo con una sonrisa que enseñaba toda su perfecta dentadura—Ya te lo dije Lyra, me agradas. Lyra se vio escéptica unos segundos, pero Apollo la miraba de forma tan insistente y sus ojos estaban brillando de forma idéntica a la que los de Will lo hacían...—Esta bien.  Los ojos de Apollo brillaron y lo próximo que él supo fue que estaba abrazando a Lyra, la cual se había quedado tensa. Apollo suspiro en el cabello de Lyra, ella era tan hermosa...tan...tan...como Daphne.  Lyra se había quedado de piedra cuando Apollo la abrazo. Él no estaba abrazándola, el estaba apretándola toda. Sus manos en las cinturas de la chica, apretando con fuerza, pero con delicadeza también. Lyra se encontró a si misma con sus manos en el cuello del dios, y su varonil aroma era tan embriagante...—Eh...¿Apollo?—¿Mmm?—¿Me sueltas?—Oh disculpa—dijo Apollo separándose de Lyra con rapidez. Lyra pudó notar que sus mejillas estaban ligeramente rojas, pero eso se fue rápidamente. —Oh te ves tan adorable sonrojado—se rió LyraApollo rodó los ojos—No estaba sonrojado.—Lo que digas Apollo—rodó los ojos Lyra—Lo que digas. Apollo abrió la boca para decir algo, pero la voz de la madre de Lyra lo interrumpió.  —¡Lyra!Lyra dio un salto en el aire enorme, y antes que alguno de ambos pudiera siquiera moverse la mamá de Lyra se asomó en la puerta. Lyra capto un resplandor dorado detrás de ella, y su madre la miro de forma rara. —¿Con quien estabas hablando?—pregunto AmbarLyra se volteo hacia atrás, solo para notar que el resplandor dorado había significado que Apollo se había tele-transportado de allí.—Uh...¿sola?—dijo ella con una sonrisa, falsamente avergonzada.Su madre la miro de forma insistente, pero luego lo dejo pasar.—Vamos a casa—dijo su madre.Lyra asintió, siguió a su madre afuera después de despedirse de los Ferrinni. Y cuando Lyra por fin pudo recostarse en su cama, se dio cuenta muy pronto que no iba a poder dormir. El lugar era extraño para ella, no podría dormir.