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Te necesito, Granger... — capítulo 13
13
El baño de los prefectos
Hermione caminaba por uno de los largos pasillos. Después de una hora larga con Parkinson, (de la cual se había pasado mas de media hora explicándole que sino echaba los ingredientes con suavidad toda el contenido acabaría explotando le en la cara) había acabado exhausta y mojada. La castaña hizo una mueca al despegarse un trozo de alga del cuello, el cuarto. Y aun podía sentir muchos mas dentro su ropa, aunque aquellos prefería quitárselos en privado, mientras se daba una ducha caliente. Algunos incluso lo podía sentir en partes bastantes incomodas.
Aun podía escuchar la voz de Parkinson decirle:"¡Que aburrido! Así es mas rápido..." y en unos segundos lanzaba entera la raíz hierbabuena a la poción (de la cual solo debía de haber echado las diminutas hojas del tallo). Lo cual había provocado que su contenido hubiera saltado hacía arriba empapándola de un viscoso líquido transparente.
Misteriosamente, en las dos ultimas clases que había tenido con la slytherin desde el primer incidente, la chica no había parado de provocar "accidentes". Era como si Parkinson tomara nota de todo lo que no podía hacer, justo para hacer lo contrario. En realidad, ahora que lo pensaba, Parkinson nunca salía victima de los accidentes que habían con las pociones. Siempre era Hermione quien acababa cubierta de distintos líquidos. Aunque debía de admitir que la chica iba avanzando mucho.
Mañana tendrían otra clase. Y la verdad es que no le importaba tener que perder una hora de estudiar, puesto que enseñarle a Parkinson de alguna forma la hacía sentir mejor.
Lo primero que hizo al llegar a su sala común fue dejar las cosas sobre su cama para ir al baño. Cuanto antes se limpiara las algas que aun se escondían debajo de su ropa, mejor. Y lo peor fue que vio que el baño estaba ocupado por Lavender y Parvati. ¡Maldición!, pensó al verlas.
Pensó en la solución de su problema. La verdad era que podía esperar hasta que las dos gryffindor salieran del baño, pero cada vez sentía que se mareaba mas y mas por el efecto de la poción. Incluso le picaba todo el cuerpo. Sino se lavaba pronto, pensó la castaña disgustada porqué acababa de encontrar una roncha en su cuello. Y de repente la idea surgió como una palomita al final de un cuenco. Ella tenía derecho a los baños de los prefectos de la quinta planta, puesto que era una de los dos prefectos del Gryffindor.
Rápidamente recogió una toalla y ropa limpia y sin detenerse en ningún momento fue hasta los baños de los prefectos. Por suerte, estaba vacío y podría disfrutar de su comodidad sin nadie que la incordiase. Llenó la tina de agua y abrió un par de grifos, de los cules cada uno escupía un líquido de color diferente. Por supuesto, ella se sabía el contenido de cada uno y con mucho cuidado puso lo suficiente para que el baño resultase placentero.
Al final la espuma alcanzaba el borde de la tina (la cual parecía mas una piscina) y Hermione entró desnuda, dejando que las sales y el olor a jabón se le impregnara en la piel.
Era simplemente una delicia. La temperatura del agua había provocado una reacción bastante inexistente en su cuerpo. Los músculos se le habían tensado un momento, y al segundo se habían relajado de tal manera, que ahora mismo mantenía sus piernas flotando a pocos centímetros del suelo de la tina. Apoyó la cabeza en el orilla de la tina. Ni siquiera esa postura la encontraba incomoda.
El vapor formaba ondas en el aire y apenas dejaba distinguirla en el baño. Perfectamente hubiera podido entrar alguien y Hermione ni cuenta se daría de aquel echo.
Y fue lo que pasó. Alguien abrió la puerta unos centímetros, los suficientes como para echar una mirada rápida al baño. Enseguida el aire caliente la obligó a retroceder. Hacía tanta calor en aquel lugar que podría haber pasado como un desierto. Dio unos pasos y volvió a cerrar la puerta sin hacer ningún tipo de ruido. Avanzó hasta estar completamente segura de que la que estaba en el agua era Granger.
No pudo evitar sonreír con malicia.
Fue hasta ella y con mucho cuidado, colocó sus manos sobre los hombros de Hermione.
-¿Y como te sienta el agua, Granger?-le susurró en el oído. Hermione pegó un salto y se alejó de la chica. Una vez recuperada del susto, miró hacía donde estaba la pelinegra.
-Parkinson...
Espero que me perdoneis la tardanza. ¡Cuarto me está comiendo por dentro! Desde que he empezado este curso no he tenido tiempo de nada...
Así que espero que no esteis muy enfadados por haberos dejado de aquella manera. Trataré de actualziar pronto!!!
Besos
E.