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Te necesito, Granger... — capítulo 11

11

Juntas en el mismo pupitre

Hermione quedó con ese pensamiento durante varios minutos. Mientras recogía su ropa del suelo empapada; mientras caminaba por el pasillo distraída, cuando llegó a la sala común aun seguía pensando en Pansy y también mientras dejaba que el agua corriera por su cuerpo desnudo en la ducha. Cerró los ojos bien fuerte y volvió a repasar la escena que había tenido con ella en el aula.

-¿Lo habrá echo aposta?-preguntó Hermione en voz alta recordando como se le había caído todo el contenido del caldero encima. ¿Pero por que? Se preguntó a si misma. Esta claro solo para humillarte...

-Si pero...después me ofreció su ropa.

Hermione sacó de su mente a Pansy y salió de debajo del agua.

Su novio estaba abajo en la sala común hablando con Harry de su nueva escoba. Y también estaba Ginny junto a ellos. Y como si no hubiera pasado nada, Hermione se sentó junto a su amado para escuchar lo que decía.

Al dia siguiente, en clase de Historia fue la segunda en llegar, ya que el fantasma que les daba clase se había quedado allí desde la ultima clase. Se sentó en uno de los pupitres de la tercera fila y esperó a su novio Ron, con quien solía compartir el pupitre. Y este, en vez de sentarse con su amada Hermione, siguió de largo hacía la cuarta fila para sentarse con su mejor amigo Harry.

Harry y él hablaban sobre la escoba y demás cosas sobre Quidditch. Hermione miró intrigada a Ron, pero enseguida la retiró puesto que este no le hacía ni el menor caso.

Estaba algo enfadada. No era la primera vez que le hacía eso. Y la única razón por la que se habían sentado detrás de ella era para copiarle los deberes. Así que se levantó de su asiento mientras el profesor escribía en la pizarra y miró los asientos mas alejados. Casi todos ocupados por los dormilones de la clase.

Menos uno, al final del todo, había uno completamente vacío. Se dirigió hacia ese asiento y se sentó allí. Puso su maleta sobre la silla que tenía al lado, puesto que sabía que nadie iría a sentarse allí. E ignoró las miradas interrogativas de Harry y Ron.

Sacó sus libros y comenzó a escribir lo que el profesor explicaba. Estaba tan sumerja en su pergamino que no se dio cuenta de alguien se estaba sentando en silla que tenía a su lado.

Los rizos largos de la chica le tapaban la cara por completo, impiediendole ver que alguien estaba a su costada, observándola en silencio.

Hermione en un momento dado se di cuenta que su pluma ya no escribía. Y es que se había quedado sin tinta, así que sin siquiera saber donde ponía la mano, la estiró para meterla dentro la mochila abierta. Claro que ella ni siquiera sabía que su mochila no estaba allí, sino en el suelo donde la había dejado Parkinson para poder sentarse. Y sin saberlo, agarró lo que ella creía que era su mochila abierta.

Pero algo...algo iba mal. Para empezar, su mochila debía estar abierta del todo, pero el recoveco que había para poder meter su mano era mas pequeño de lo que recordaba.

Por lo que tuvo que ampliar el agujero aunque le costó demasiado, lo consiguió. Y aun así pasó algo mas extraño. El contacto era demasiado suave y caliente para tratarse de su mochila, por no hablar que su mochila no paraba de moverse, como si tratara de empujar su mano hacía fuera.

-No es que no me guste pero...¿se puede saber que tratas de encontrar en mis bragas, Granger?-Le preguntó una voz cerca de su oído. Hermione fijó su vista hacía donde estaba su mano horrorizada.