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Te necesito, Granger... — capítulo 17

17

Una cita que atender

Pansy sonrió de lado y entro en el local. Hoy iba a divertirse. Se sentó en un mesa apartada, pero en la cual ella pudiera estar a la vista de la castaña y viceversa. En la misma mesa se encontraba Malfoy, Blaise, Astoria, Daphne y Nott. Con mucho gusto se sirvió de la jarra de Astoria la cual aun estaba llena y se bebió la mitad de un solo trago.

Dejó la jarra de vuelta en su sitio y exclamó una largo suspiro de placer.

-Maldita sea Parkinson, ¿es que acaso no tienes dinero para pagarte una para ti?

-Yo si, ¿y tu?-preguntó Pansy a la grande de las Grengrass. Sonrió de nuevo, y sus ojos se desviaron a unos del color de la miel. Granger se había dado cuenta de su presencia, enseguida en poner la vista en ella, Hermione se escondió detrás de un periódico.

Volvió a sonreír, el día no podría ir mejorando de ese modo, o comenzaría a pensar que la diosa Hera existía de verdad.

Estiró los pies en una silla de otra mesa y se cruzó de brazos.

-¿Por que tan feliz, Parkinson?-preguntó Malfoy.

-¡Porqué hoy he tenido una experiencia bastante graciosa en los baños de prefectos!-casi lo grito, solo para que Granger lo escuchara.

A esta se le cayó la jarra de la mano. Ron y Harry la miraron extrañados. Esta se dispuso a limpiar el desperdicio en la mesa mientras no paraba de vigilar a Parkinson por el rabillo del ojo.

-¿Que experiencia?-preguntó Blaise.

-¡Oh, os va a encantar!-volvió a gritar y esta vez no pudo reprimirse sonreirle a Hermione de una manera traviesa.-¡A lo mejor a Potter y a Weasley también les gustará escucharlo!

Estos se giraron hacia la mesa de la slytherin.

-¿De que hablas Parkinson?

-Déjala, Ron, seguro que solo quiere hacernos perder le tiempo.-Hermione puso un hombro sobre el de su novio, este se calmó y volvió hacia sus compañeros.

-Eso, déjame, comadreja. Como se nota que Granger no quiere que lo sepas.

-¡Eh! ¡Deja en paz a Hermione!

-¡Uy, parece que Weasley se ha vuelto muy valiente últimamente! ¿No?-esta vez fue Malfoy el que atacó.

-Desde luego mas que tu, Malfoy. ¿O tengo que recordarte que te salvamos la vida en la sala de Menesteres? Aun me ha arrepiento, pero sonabas tan convincente, no parabas de gritar ayuda.

Los demás se quedaron en silencio, vale esto no era lo que ella quería que pasara.

-¿Y te recuerdo de que no ser por mi madre, tu y tu estúpida familia de pobres estaríais todos muertos?

-¡Ya basta!-Harry se interpuso entre los dos.

-Si, ya basta. No venimos a discutir sobre la ultima batalla. Sino sobre lo que Granger no quiere que sepan sus queridos amiguitos y su novio.

Hermione enseguida se le paró el corazón.

-Vamos, Parkinson, cuéntalo.-la animó Astoria con una sonrisa.

-¡Si, ¿que hizo la sabelotodo?!-Nott sonrió de lado junto a los demás.

Pansy se levantó de su asiento y se aproximó a la castaña, y sin que nadie pudiera advertirlo, agarró la mano de la castaña. Cuando la soltó, esta tenía sujeto un papel en su mano.

-Bueno, será mejor que lo dejemos para otro día. Hoy no me apetece arruinar la vida de Granger.

Y con una sonrisa triunfal salió del local, orgullosa de su interpretación.

Cuando todos volvieron a sus respectivas mesas, Hermione abrió la mano bajo la mesa y con mucho cuidado leyó lo que ponía dentro.

¿Quieres que entre otra vez para acabar la historia de nuestro encuentro en el baño? Si no quieres, tendrás que ir detrás de Las Tres Escobas, por el callejón.

Hermione hizo una diminuta bola de papel en su mano, y lo metió en el bolsillo.

-Ehh.. ahora vuelvo, voy un momento a comprar una cosa en una librería.

-Te acompaño.-dijo el pelirrojo levantándose de su asiento.

-No, prefiero ir yo sola.

Hermione salió por la puerta después de haber insistido tanto. Se metió por el callejón que indicaba en el papel y con la varita en mano, fue hasta Parkinson, quien la esperaba con una sonrisa en el rostro.

-Vaya, has venido.

-Si, por supuesto que he venido, Parkinson.-contestó furiosa la chica.

-Oh, vamos, alegra esa cara que no te estoy obligando a nada. Simplemente te he hecho eligir un camino, y tu has preferido este.

-Bueno, ¿que quieres?

-Quería hablar contigo, sobre lo de esta mañana.

-¡Lo de esta mañana ha sido un error!-gritó la castaña, sus mejillas adquirieon un tono rosado muy intenso.

-Ja, ¿y por que no me decías eso mientras estabamos en el baño?-Pansy se aproximó mas de la cuenta, y cuando la tuvo donde quería (contra la pared), acercó su boca a su oreja.-Ah, cierto, estabas muy ocupada besando mis dulces labios.

Hermione tragó en seco al ver la chica tan cerca. ¿Que hacía? Inmediatamente se acordó de su varita y la subió hasta el pecho de Pansy.

-¿Que haces?

-Como no te apartes Parkinson, no respondo.

-¿A sí?-Pansy sonrió de lado.-¿Y por que no lo haces?

-¿Que?

-Hazlo, aun sigo aquí.

-Te doy la oportunidad de apartarte.

-No, me das la aoportunidad de besarte, y eso es lo que pienso hacer.-Pansy unió su boca con la de Hermione.

Metió su lengua sin pedir permiso y saboreó el dulce sabor de la castaña, ¡dios la estaba volviendo loca!