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Te necesito, Granger... — capítulo 20

20

En una misma aula

El examen había empezado hacia ya una media hora, cuando Parkinson había acabado de contestar a todas las preguntas. Ese era, evidentemente, un examen teórico y la primera parte del examen de Pociones. Pero ahora, llegaba el mas difícil: la segunda parte era el examen practico. Debían hacer la poción que tanto había practico ella con Granger la ultima semana. Y aunque, llevaba días sin siquiera mirar un caldero (ya que Granger ni se atrevía a mirarla a la cara) no le fue muy difícil empezar a hacer la poción.

En cuanto Pansy le dijo al profesor que ya había terminado de completar el test, este le había dicho que si sacaba buena nota en el examen teórico no hacia falta que hiciera el practico.

Lo que era, una forma bastante educada, de decirle que no quería que hiciera la poción, ya que tenia miedo de que hiciera explotar la clase entera. Con mucha rabia por dentro, le dijo que haría el examen practico con la mayor educación y dulzura que pudo.

-¿Esta segura, señorita Parkinson? Le repito que no suspenderá por hacer el examen practico.

-Y tampoco explotaremos...-se burló alguien a sus espaldas. Pansy miró hacia atrás. Como no, Weasley, la comadreja ya ha empezado con sus comentarios.

-Seria una lastima que este no explotara algún día.-murmuró para sus adentros.

-Venga por aquí, señorita Parkinson.-le indicó el profesor en cuanto dejó su examen completado sobre el escritorio.

Pansy no estaba segura si había contestado todas las preguntas bien del teorico. Ya que por primera vez en su vida, tenía una respuesta para cada pregunta. En realidad le había resultado un examen bastante fácil. Solo había tenido que recordar la voz chillona de Granger, cuando no paraba de repetirle los problemas que podría tener si mezclaba tales ingredientes, que pociones podían ser el antídoto de una mala poción, porqué el pelo de unicornio era tan especial, etc y etc. Y lo que era peor, lo había terminado en un tiempo récord, había sido la primera. Incluso Granger seguía haciendo el examen teórico.

El profesor Slughorn, la llevo a un aula vacía que estaba a solo un piso del aula de Pociones.

Las pociones se realizarían en otra aula, ya que si se producía una catástrofe era mejor que no afectaran a los que aun no habían terminado el examen teórico. El problema era que las únicas aulas mas cercas eran demasiado pequeñas. Así que había decidido poner a tres alumnos por clase.

Y como era la única que había terminado la primera parte del examen, iba a estar sola en la primera aula durante un buen rato. Solo era cuestion de tiempo que alguien terminara el examen tambien.

-Aquí tiene el caldero, sus ingredientes y si tiene alguna pregunta, no olvide que puede hacérmela, según que pregunta sea.-le repitió por enésima vez el viejo.- Y además, este buho la vigilará. Al menos indició que vea que intenta hacer trampas, comenzará a cantar una canción de alarma.

-Si, lo recordaré toda mi vida.-dijo Pansy con sarcasmo, algo que no logró notar el profesor. Y

-Pues muy bien. Le deseo buena suerte y...que los dioses la ayuden.

-Gracias.

Estaba claro que el profesor pensaba que necesitaba dioses y milagros para que la poción no se le estropeara.

Pansy levantó la visto y vio el búho al que se refería el profesor. Casi lo había pasado por alto, de no ser por el azul llamativo de sus pluma. Las largas garras que tenia en las patas se agarraban con fuerza a un tuvo metálico. Estaba claro que lo habían puesto aposta para el pájaro pudiese vigilar desde arriba.

La habitación estaba llena de libros. Tres de las cuatro paredes estaba ocupada de punta a punta por enormes estanterías. Probablemente si los leyera pudiera encontrar la poción que estaba a punto de realizar, pero ese pájaro no duraría en gritar o cantar así que mejor no arriesgarse.

Pansy empezó a cortar los ingredientes. No le fue muy difícil recordar lo que le había dicho Granger sobre como cortar cada uno, ya que recordaba perfectamente que ese dia, mientras le explicaba, se le habían roto dos botones de la blusa y podía ver parte de la anatomía de la castaña. Pansy sonrió con perversión.

-Es un buen truco para recordar, menos mal que ese día puse atención.

Y lo que fue mejor aun, Hermione no se había dado cuenta hasta el final de clase. Seguro que se preguntó por que no se lo había dicho. Ahora ya sabrá mis razones.

Sonrió de lado y continuó con su trabajo. Sabía que cuanto terminara la maldita poción, antes podría irse. Necesitaba el dia para pensar sobre que haría con la maldita apuesta que había echo con Greengrass.

Desde que había decidido alejarse de la Gryffindor, Astoria no había sido ninguna tonta en no darse cuenta que estas dos ni si quiera se miraban, y si lo hacían no era a la vez. Pansy se mantenía fría en cada clase que debía compartir con la castaña. Ni la miraba, ni la hablaba y hacia como si ella ni siquiera existiera. Cuando alguien le hacia comentario despectivo sobre ella en mitad de la clase, ya fuera en voz alta como en un susurro en la oreja, miraba en otra dirección y asentía como si lo que le decían le pareciese aburrido.

Y sabia que Granger lo había notado. Ya que se había asegurado de que la castaña viera su indiferencia hacia ella. Cada vez que algún slytherin se burlaba de ella estando las dos en el mismo lugar, Pansy simplemente hacia como si no escuchara y cambiaba de tema. Como si burlarse de la sabelotodo ya no mereciera ni la pena.

Pansy sonrió con tristeza, estaba haciendo una buena actuación. Ya que en realidad, Parkinson no le quitaba el ojo encima a la castaña. Ponía sus oídos atentos cuando pasaba junto a ella para escuchar cada palabra con la que intercambiaba con quien fuera. Y además tenía a sus espías. Si, había ordenado a dos elfos a que la siguiera y escucharan sus conversaciones. Uno para el día, y el otro para la noche. Estos le traían su información cuando acaba su turno.

Y hasta hacia unos cuantos días, no había recibido nada mas que basura. Granger siempre hacia lo mismo; se levantaba a las seis en punto, se daba una ducha y bajaba a su sala comun a leer durante una hora. Después repasaba las clases del día anterior. Y a las ocho bajaba a desayunar. Luego clases, almuerzo y comida hasta las cinco. Y enseguida se iba directa a la biblioteca donde se quedaba hasta la hora de la cena. Al final del día repasaba las clases de ese día o hablaba con sus amigos.

Hasta al día anterior no había habido un cambio. Hermione le había confesado su infidelidad a la hermana de la comadreja. Solo sabia eso, ya que el elfo que la estaba vigilando no pudo seguir escuchando porqué se metieron en la cama de la castaña y habían puesto un hechizo silenciador.

Y ese era el único resultado bueno que había sacado. Después de dos días sin noticias de mas, solo había llegado a la conclusión de que la Weasley y Granger ya no eran amigas. No las había visto juntas ni un momento, pero tampoco había visto a Hermione tan pegada a la comadreja.

Furiosa por aquellos pensamientos, le dio una patada a la mesa.

-Maldita sea.-gritó en voz alta.

Desde que Astoria le había comentado en la sala común de Slytherin el día anterior que no veía que su relación con Granger fuera en popa, le era muy fácil perder los nervios.

Incluso la muy rastrera de Greengrass había insinuado que si no podía enamorar a la sangre sucia tal vez debía hacerlo otra y ellas siempre podían cancelar la apuesta si ella le suplicaba un poquito.

-¿Yo, suplicar?-le había gritado si hubiera podido.-¡Una Parkinson no suplica ni por su vida, Greengrass! ¡Una Parkinson tiene orgullo, valentía y es respetada, no humillada por los demás!

Con el ultimo gritó tiró el las hojas de hiedra en la poción con dulzura, aunque no era eso lo que decía su interior. Sabia que como se le ocurriera tirarlas con brusquedad al fuego, la habitación entera podía acabar impregnada por una poción viscosa.

-Señorita Granger, usted venga a esta aula.-la voz del profesor la hizo levantar la cabeza y por la puerta apreció él y una castaña.

Rápidamente bajó los ojos a la poción y siguió con lo que tenia que hacer.

-Bien, aquí tiene los ingredientes y su caldero. Creo que ya esta todo. Yo me marcho, espero que no tenga ningún inconveniente señorita Parkinson con que la señorita Granger comparta su aula.

-No, en absoluto.-dijo la pelinegra mientras dirigía su mirada unicamente al profesor.-Será como si no existiera.

-Muy bien...supongo. Os deseo suerte a las dos.

-Gracias.-Fue lo ultimo que oyó la slytherin decir en voz alta a la Gryffindor

Después de unos cuantos minutos en silencio, Pansy se atrevió a levantar la vista un segundo de su caldero; sabia que lo mas probable es que cuando la mirara, no podría volver a concentrarse en su pocion y que seguramente seria porqué se encontraria con la mirada de Hermione. Pero no le importó. Sus ojos se encontraron con los de ella. Y se dio cuenta de que hacia tiempo que queria hacer eso.

Feliza Navidad!!!!

Ha todas y todos que me han seguido en esta historia. Les deseo una felcies fiestas, y que lo paseis muy bn.

Pienso volver pronto con la continuacion.

Besos.

E.C.B.