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Te necesito, Granger... — capítulo 22
Me alegra mucho poder publicar otro capitulo.
Llevo toda la semana preparándolo. La verdad, me inspiraron sus comentarios. Al volver a releerlo, me di cuenta de que yo también quería saber que pasaba con Pansy y Hermione.
Lo necesitaba.
Bueno, os dejo aquí una parte de mi corazón.
Lo he hecho lo mejor que he podido.
Creo que os gustará. Besos a todos y a todas.
22
Explosión
Aun podía sentir sus mejillas coloradas por el calor que habían compartido las dos hacia un momento. Tragó en seco y volvió a remover el liquido verde. No era necesario pero necesitaba distraerse sino quería caer en la tentación de volver a acercarse a la pelinegra. ¿Por que le pasaba esto? ¿Es que acaso le gustaba la slytherin?
Trató de borrar la ultima pregunta de su cabeza. Eso no podía ser posible.
Pero...¿por que?
Se preguntó de repente Hermione. ¿Por que no podía ser posible? ¿Que le impedía sentir eso por Parkinson? ¿Tan malo era que le gustara una chica? ¿Que era lo peor que podría pasar?
Hermione decidió que sería mejor dejar las preguntas para otro momento. En aquel mismo momento le era imposible responderlas. Por primera vez, parecía que no tuviera la respuesta adecuada para ellas. En los estudios era todo mucho mas fácil, solo tenía que recurrir a los libros donde le explicaban todo. Pero aquella vez, era diferente. No tenía un libro de le explicara que debía decir delante de sus amigos, que excusas debía ponerle a Parkinson o comportarse delante de ella. Y aunque lo tuviera, ¿como hubiera sabido que lo necesitaría? En su vida se había imaginado que llegaría a pensar cosas como esas. O que incluso tuviera aquellas dudas. ¿Sentía algo por Parkinson o solo era...tonto capricho del momento, una etapa rara de la adolescencia o simple curiosidad? No, debía de haber mas. Sentía que había algo mas que eso.
En ese momento algo la sacó de sus pensamientos. Miró hacia su izquierda y comprobó que lo que la había distraído tenía nombre y apellido. Pansy acababa de hacer un ruido bastante raro con la boca, como una especia de suspiro y gruñido pero con bastante elegancia que solo podía significar una cosa: la poción no iba por buen camino.
Hermione, sin poder evitarlo, miró el interior del caldero de la slytherin y supo cual el era el error. Hacía nada había visto que no había puesto pelo de unicornio y no solo eso, sino que tenía tres ingredientes en la mesa que aun no había puesto.
*No sabe en que orden van.*Pensó la castaña al ver la expresión de la chica.
Pansy revolvía la poción sin saber que hacer. Llevaba así mas de diez minutos, no recordaba nada desde aquel punto. Sabía que ingredientes le faltaban, ya pues eran los unicos que no había metido en el caldero. Por no hablar de que la castaña le había hecho estudiarse el listado de ingredientes que entraban en aquella poción. El problema era: ¿en que orden y de que modo? Cada ingrediente tenía por lo menos mas de 50 formas de introducirse en el caldero, y después tenía un tiempo en el que debía de dejarlo hervir en el caldero. En pocas palabras, estaba perdida. Ademas, estaba segura de que se había olvidado de algo pero no recordaba el que.
Genial, justo cuando ya estaba terminando la poción.
Sabía que si la pócima no estaba como tocaba seria un suspenso. Y ya había llegado hasta allí, no quería echarlo todo a perder.
Una rabia se apoderó en el cuerpo de la slytherin.¿Por que le saldría todo tan mal últimamente? Esto nunca le había pasado.
Primero Granger y ahora la maldita poción, ¿que mas falta para aumentar la lista?
Pansy dejó la cuchara sobre la mesa. Miró los ingredientes convencida de que se le ocurriría algo con solo verlos, pero todo siguió. Su mente estaba en blanco. Completamente. No tenía ni idea de como continuar, de sí apagar el fuego y dejarlo de aquel modo o avisar al profesor.
Furiosa pasó sus manos por el cuello, cerró los ojos y trató de memorizar las clases que había tenido con la castaña la semana pasada. Pero por alguna razón no conseguía recordar las instrucciones del ultimo día, solo le venia a la cabeza la imagen de Hermione desnuda, en el agua, y encima de ella. Sus manos pasando por la espalda tensa de la castaña, sus piernas entrelazadas, despertando varios receptores justo donde terminaba sus muslos. Justo en medio.
No recordaba casi nada del final, porqué se había dedicado a pasarse las ultimas clases en idear planes para conquistarla.
Hermione trataba de concentrarse en su poción, pero hacia casi un cuarto de hora que sus pensamientos estaban atentos a los movimientos y los berrinches de la slytherin. Había tratado mas de una vez de idear una forma para decirle lo que le faltaba y como introducirlo en el caldero, pero cual había sido su sorpresa al descubrir al búho mirándola atentamente. Aquel ave no estaba allí por casualidad, se dedicaba a vigilar los movimientos de lo alumnos y alertar si alguno de ellos trataba de hacer trampas. Confiaba en que cuanto se le ocurriera decir algo referente a la poción, el buho cantaría alguna canción de alarma.
Miró de reojo a la slytherin, y vio como esta estaba recogiendo sus cosas. No había terminado la poción pero lo mejor sería dejarla así antes que estropearla con algún ingrediente mal preparado.
Una sensación incomoda invadió el estomago de Hermione. Se sentía terriblemente culpable. No podía creer que podría llegar a experimentar aquella sensación, la culpabilidad por no enseñarle los últimos pasos de una poción a Pansy Parkinson.
¡Pero no es culpa tuya! Ha sido ella la que no ha querido buscar otras opciones cuando tu te negaste a seguir dando clases.
Trató de calmarse la castaña. Había algo de razón en eso. Hermione no era la unica chica en Hogwarts que fuera buena en Pociones. Aunque habría sido una gran sorpresa si Parkinson hubiera pedido ayuda a otra persona, ya le había costado lo suyo pedírselo a Hermione. Por no hablar, de que dudaba de que alguien hubiera aceptado o incluso guardado el secreto.
Hermione abrió la boca mas de una vez, pero las palabras no consiguieron salir, y cuando la slytherin se acercaba a la puerta, tampoco pudo hacer nada. Mantuvo la mirada baja y esperó en silencio a que la chica se fuera, sin embargo, un enorme silencio invadió la habitación. Solo se podía escuchar el gorgoreo de las burbujas en el caldero.
De repente, algo ocurrió, un escalofrio pasó por las espalda de Hermione y una mano se situó en su cadera. Ella se quedó quieta. No se movió para nada. Trató de guardar la calma pero no podía evitar sentir arder aquella zona que Pansy Parkinson estaba tocando en ese preciso instante.
-Espero que apruebes este examen, Granger.-susurró en su oído.
Una sensación confusa invadió el pecho de la Hermione, y justo cuando se había deicidio a responder a su comentario, comprendió que era demasiado tarde. Pansy se había ido y probablemente nunca mas volviera a tener la oportunidad que había tenido aquel día para hablar con ella, para explicarse para decir realmente lo que sentía en su interior.
Furiosa volvió a su poción, ya terminada. Había acabado su poción. Miró el de Pansy y vio que este solo le faltaban cuatro ingredientes. Solo cuatro, que marcaban la diferencia entre un aprobado y un suspenso.
La cólera tembló en sus brazos. Era tan injusto.
Sus ojos divagaron hacia la estantería en donde se encontraba el búho. La observaba con atención. Si no estuviera allí, sería tan fácil añadir los cuatro ingredientes que le faltaban a la poción de la slytherin. Nadie se daría cuenta. Volvió a echar una mirada amenazante al pájaro, y recordó que solo faltarían unos dos minutos para que el profesor Slughorn subiera con Parkinson para comprobar el resultado de la poción. No tendría tiempo para agregar los ingredientes, cada uno tenía su tiempo de coacción. Por no hablar que el pájaro no le quitaba la mirada de encima, sería difícil hacer que se entretuviera con otra cosa, a no ser que...
Hermione clavó los ojos a su varita. Ahora que lo pensaba, recordaba un hechizo muy bueno para confundir a los animales...
Pansy Parkinson entró en el aula triste y enfadada a la vez. El profesor Slughorn estaba ayudando a unos alumnos con las respuestas de sus exámenes, les estaba dando unas cuantas pistas, aunque eso no estaba permitido. Desdeñosa se acercó al profesor y le aviso de que había terminado su examen.
El profesor, sorprendido porqué la chica hubiera tardado tanto (dado que lo normal era que la slytherin se perdiera en las primeras cuatro instrucciones) y con una sonrisa amigable acompañó a la señorita Parkinson hasta el piso superior, donde se esperaba encontrar a Granger y el caldero de Pansy.
Cuando entró, todo estaba normal. Hermione Granger estaba agregando los últimos ingredientes a su poción, mientras que el de la sra. Parkinson despegaba un vapor gris opaco solitario en otra mesa. El profesor se acercó a la poción de la slytherin y comprobó, sorprendido, su estado.
Pansy esperaba en la otra punta del aula, con los brazos cruzados observaba a Granger, quien mantenía los ojos estrictamente puesto en los ingredientes de la mesa. Cortando y removiendo sin parar. Algo no iba bien pensó la slytherin. Pansy habría jurado de que la gryffindor estaba un poco...nerviosa. Se movía con rapidez y sus manos temblaban. Por no hablar de las gotas de sudor que brillaban en su cuello.
-Vaya, vaya, señorita Parkinson. Quien hubiera creído esto posible, ¿eh?
Pansy dirigió su mirada al profesor con ¿Tan increíble era que hubiera sido capaz de hacer gran parte de la poción? Si, hasta a ella le costaba creerlo.
-Menuda poción ha echo usted.. La comprobaré esta tarde juntos a las demás para ver si esta en perfecto estado, pero por su aspecto diría que si.
Pansy confusa miró al profesor sin comprender. ¿Perfecta? ¡Pero si no había terminado su poción! ¿De que estaba hablando? Sin comprender se acercó al profesor, miró el interior del caldero y vio algo que sus ojos no habían visto. Su poción tenía un aspecto completamente distinto al que creía recordaba. Había pasado mágicamente del tono verdoso con el que la había dejado para ser un perlado liquido. Humeaba vapor y se podía oler perfectamente a un ingrediente que no recordaba haber puesto. En otras palabras, era perfecta.
¿Como era posible?
Pansy tardó bastante en comprender que algo ahí no iba como debería. Y justo cuando creyó que había hecho magia sin saberlo, los ojos de cierta castaña se cruzaron con los suyos. Mantuvo su mirada pero la de Hermione se apartó enseguida, y una extraña mueca apareció en su rostro. ¿Estaba...sonriendo?
No, esta intentando no hacerlo. En otras palabras, Granger me esta confesando que ha sido ella.
Una sonrisa atrevida se coló en la boca de Pansy. Volvió a mirar el caldero y después al profesor.
-No se sorprenda tanto, Granger no es la única que le escucha en clase.
-Bien, pues me alegro mucho Sra. Parkinson. Recogeré una muestra de la poción y me la llevaré a mi escritorio.
El profesor Slughorn una vez recogida se dirigió hacia la puerta, Pansy le siguió pero en cuanto llegó a las escaleras, se excusó diciendo que su sala común estaba justo en la otra dirección. Y sin que nadie sospechara de su razonamiento, en realidad, envió sus pasos hasta el aula ocupado por una alumna. Cuando entró no pudo evitar mirar al pajaro que vigilaba el aula, el cual parecía mas entretenido en picarse a si mismo.
¿Como es que el estúpido profesor de Pociones no se había dado cuenta de que su vigilante había sido embrujado?
Dejó de prestarle atención al búho y miró su objetivo, porqué en ese momento, recordó la verdadera causa por la que había entrado.
Sin decir nada, Pansy alzó un brazo. Agarró con fuerza el codo de la castaña y tiró de ella hacía atrás. No dejó decir, ni preguntar sobre su repentina aparición. Tampoco le hubiera dado tiempo de cualquier modo. Atrapó los labios de Hermione al instante. Los selló con un cálido beso y rodeó sus hombros como si nunca hubiera hecho algo parecido Se sintió torpe y al mismo tiempo inexperta. Dar abrazos no era algo que acostumbraba hacer. Juntó su lengua con la de Hermione, y entonces, sin esperarlo, algo dentro de su estomago se movió. No una vez, sino dos y cuatro y dieciséis veces mas. Tardó bastante en darse cuenta de que su barriga no el único sitio que habían invadido esos movimientos locos, también habían mucho mas en su pecho, sus brazos; sus piernas no paraban de revolotear y también justo debajo de su hombro izquierdo. En aquella parte sintió algo mas que un movimiento, sintió una explosión y mucho mas. Algo no paraba de moverse fuertemente contra su pecho, como si quisiera salir de allí dentro. Era su corazón estaba latiendo. Lo sentía latir con fuerza, con ganas.
Y cuando se separó de la castaña para tomar aire, esas pequeñas "cosas" que revoloteaban dentro de su pecho comenzaron a gritar. Necesitaban mas de esa gryffindor, mucho mas, no querían que se fuera de su lado. Y, para ser sinceros, ella tampoco.