La Princesa del Olimpo — capítulo 3
Desperté en una habitación, estaba hecha de mármol, era elegante y había oro por muchos lugares. Escuche que abrían la puerta y fingí dormir. Oí que se acercaban y yo solo pensaba << ¿en donde rayos estoy y quien abrió la puerta?>>. Luego escuche una risita y después una voz de mujer hablo y dijo:
-Se que estas despierta-dijo y me tense << ¿Cómo sabe que estoy despierta? Si soy una gran actriz>>
-Lo de gran actriz no me lo creo para nada-dijo de nuevo la mujer. De acuerdo esto es extraño pero acaso me está leyendo la mente
-hummm…si en pocas palabras, si-hablo otra vez.
Me decidí a dejar de actuar y levantarme. Lo hice.
Había una mujer muy hermosa era difícil de describir lo bonita que era. Ella tenía puesto un vestido rosa bonito y estaba sonriéndome y dijo:
-Armina al fin despiertas-dijo la mujer pero mi verdadera pregunta es qué ¿Cómo sabe mi segundo nombre? Yo nunca lo uso, nadie excepto Azul lo conoce.
-querida todos nosotros conocemos tu nombre
-¿Quién eres tú?-pregunte parándome y me di cuenta de que tenía un vestido blanco griego que tenía una cinta dorada a la cintura-¿Cuándo me cambie? Lo único que recuerdo es que me desmaye, volviendo al tema... ¿quién eres tú y dónde estoy?
-soy Afrodita y estas en el Olimpo-dijo con tranquilidad como si fuese lo más normal del mundo
-¿el Olimpo? ¿Estamos en Grecia?
-no-dijo otra voz de mujer
La mujer entro en la habitación, usaba un vestido clásico griego y tenía una sencilla corona de plata. Tuvo tiempo para cambiarse de ropa, por lo que dije:
-te cambiaste
-si-dijo Hera
-¿me podrías explicar en dónde estoy?
-claro que sí, pero tienes que acompañarme cariño
Vi que Afrodita se sorprendió y dijo:
-Hera, nunca te eh visto actuar así
Hera la miro mal
-Eso no te incumbe Afrodita-luego se volteo-hija, vamos tu padre ha de estar esperándonos
Después de esa pequeña hummm ¿a eso se le llamaría discusión a indirectas? Si, supongo. Bueno después de eso Hera me llevo hasta una sala enorme había tronos gigantescos como para una persona de 6 metros. Si hubieran estado ahí se quedarían boquiabiertos, se los aseguro. Los tronos eran hermosos, no había nadie ahí pero luego aparecieron personas del tamaño de 6 metros. Afrodita tenía esa altura y Hera me había dejado en medio de la sala para irse a sentar a su trono, la verdad no sé como hizo para volverse de esa altura. Vi a mi padre sentarse en el trono al costado de Hera, se sentía con un aura poderosa. Todos ya habían llegado y me estaban mirando desde sus tronos, trague saliva y dije:
-¿en dónde estoy?
-estas en el Olimpo-dijo un chico de creó 17 años, tenía el cabello rubio y ojos azules similares a los míos
-Oh-murmure
-Armina-dijo mi padre-que bueno que estés bien
-sí, bueno. Pero ¿en dónde estoy? ¿Dónde está Azul?
-Azul es una mortal, ella no puede entrar al Olimpo
-ok, ¿Cuándo podre ir a mi casa?
-querida esta es tu casa de ahora en adelante-dijo Hera
-sí pero ¿me podrían explicar lo que pasa? Es que…¿Cómo se hicieron tan altos?
-son nuestros poderes, pronto te enseñaremos a que utilices los tuyos-dijo el mismo chico rubio
-¿los míos?
-sí, tu naciste 70% diosa y 30% mortal-dijo una mujer muy bonita de cabello negro y ojos grises, sentí que la conocía y que sabia cual era su nombre. Dije:
-Eres Atenea ¿verdad?
-si-dijo y sonrió pero su sonrisa era seca
-el punto es que te tuvieron en secreto, ningún semidiós, sátiro, ninfa o centauro te conoce. Mejor dicho nadie te conoce-dijo un hombre con el rostro arañado y facciones duras. Estaba vestido como un motociclista y sus ojos estaban cubiertos por unas gafas de sol
-eres…Ares, dios de la guerra
-¿en serio?-dijo Ares con sarcasmo-yo recién me entero
No sé cómo, pero supe que desde ese instante no nos lograríamos llevar bien nunca.
-sí, te diste cuenta que algunos son insoportables-dijo una chica de unos 13 o 14 años, era pelirroja y tenia ojos plateados como la luna
-Artemisa -dije sin darme cuenta
-veo que estas reconociéndonos-dijo Artemis con una sonrisa de hummm… ¿satisfacción?
Luego una chica con piel verde entro en la sala, hizo un reverencia y con voz un poco nerviosa dijo:
-señor Zeus. Hay visitas de bueno un hermano suyo, usted ya sabe cual
Zeus asintió un poco fastidiado y la chica verde se fue.
-¿de qué hermano habla?-dije sin darme cuenta
-ya sabrás pequeña mía, ya sabrás-dijo mi padre, para después irse sin decir mas.