La Princesa del Olimpo — capítulo 30
Ni siquiera pasaron 30 segundos cuando Nico estaba tirado en el piso y yo estaba encima de él golpeándolo.
¿¡Porque me había besado?! Yo amo a…a... ¿A quién amo?
Pare de golpearlo al darme cuenta de que no sabía a quién amaba.
-Au-gimió el chico.
Lo mire mal-¿Por qué hiciste eso?
-Así recordarías que lo amas a él.
-¿Quién?
-A…Apolo.
De repente me sentí mareada. ¿Yo, enamorada de Apolo? Menuda tontería.
-Estas delirando.
-El café-gimió y se agarró la nariz.
Vi que estaba apuntado a otro lado.
-Lo siento, déjame arreglarla.
Aparte sus manos de la nariz y la toque. La enderece, el soltó un aullido de dolor y le limpie la sangre de la cara.
-La próxima vez que hagas eso-lo mire a los ojos y dije amenazante-Te hare llorar.
-Ok, tranquila. Vamos al Olimpo la ceremonia va a empezar.
-Sí, ¿Y tú? Mejor dicho ¿Tu nariz?
-Está bien, sangrando pero bien.
Rodé los ojos y chasquee los dedos.
Él gimió.
-Ya está mejor. Vamos.
-Está bien, princesa Armina.
Le di una mirada asesina.
-Vamos, que necesito una explicación de mis padres.
-No creo que podamos ahora-dijo mirando el cielo.
Mire el cielo y supe que tenía que volver y que iba tener oportunidad de que me den una explicación.
-Vamos, aliento de zombi, hay que ir a casa.
Mucho tiempo después…
-¿Vas a seguir ahí parada todo el día?
-Ya te dije que lo siento volver.
-Tal vez sea imaginación tuya.
-Ya. Sabes que no me pienso rendir. Aun hay esperanza.
-Lo sé pero vamos, no te vas a quedar parada ahí todo el día ¿Verdad?
-No.
-Entonces vamos, hoy cumples 26 años.
-Sí, Nico, cumplo 26 años pareciendo tener 18. Uau-dije con ironía.
-Sí y yo, luego cumpliré 25 pareciendo tener también 18. Extraordinario ¿No?
-Algo.
-Pensaste en tu profecía.
-Si pero no la entiendo del todo.
-A ver, dime que entendiste.
-Ok. El amor y el engaño se unen, entiendo que fue la unión de Afrodita y Enio. Que poco a poco destruye, ellas se unieron para destruirme. La Princesa del Olimpo subirá, me convertí en una olímpica. El poder de los doce es el secreto, los olímpicos usaron sus poderes y me regresaron la memoria. Un mentiroso, un corazón sincero, Hades mentía y Apolo decía la verdad. Una elección los destruirá o los salvara, la elección que tomaría entre Apolo y Ares. La sangre de los miserables será derramad, la sangre que fue derramada en el Torneo de los Olímpicos.
-Recuerdas que estuvimos una semana encerrados en ese laberinto.
-Sí. Ah y bueno, la última línea. Y el comienzo de una nueva era se alza. Esa es la que no entiendo.
Nico se quedó en silencio un rato largo.
-Tal vez… se refiere a la era en la eres una Olímpica.
-Pensé que sería eso pero siento que no lo es, se refiere a otra cosa.
-Relájate, piensa en otra cosa y luego la respuesta vendrá a ti.
-Pero han pasado 10 años. No es posible que mi profecía haya sido otra Gran Profecía.
Nico se encogió de hombros.
-No lo sé pero es lo más probable.
Tocaron la puerta.
-Adelante-dije.
-Mi señora-dijo una ninfa-La fiesta ya empezó y todos los invitados ya llegaron.
-Bueno. No hagamos esperarlos más-mire a Nico-¿Vamos?
-Vamos.
Ambos nos dirigimos hacia la Sala del Trono, todo el lugar estaba con decoraciones y se veía a los semidioses, sátiros, ninfas y tanto como dioses mayores y dioses menores, se le veía bailando.
Salude a la gente y entre la personas vi a unos de mis semidioses favoritos.
-Hola, Percy. ¿Cómo estas Annabeth?
-Hola, Summer-dijo Percy-Hola Nico.
-Hola chicos.
-Estoy bien-respondió Annabeth- ¿Cómo estás tú?
-Bien. ¿Y los niños? ¿Dónde están?
-Alysa esta con Poseidón, ya sabes, tiene los poderes de Percy. Así que su abuelo está muy encariñado con ella.
-¿Y Evan?
-Con mi madre, le está hablando sobre estrategias. A él ya le interesan todas esas cosas.
-Sí, aunque pienso que muy joven aun, tiene 8 años.
-Si pero sabes cómo se pone, a veces se parece a mí, a veces a su padre.
-Me pregunto cómo será Alysa cuando crezca.
-Tiene cuatro, aún falta.
-Los años pasan rápido, Annabeth.
Suspiro-Lo sé.
Estuvimos conversando un rato más.
Vi que Percy regresaba con su hija en brazos. La niña era rubia, un poco más oscuro que el de Annabeth, tenía los ojos verdes igual a los de Percy pero el círculo alrededor del iris era gris.
-Hola Alysa-dije agarrándole la mano.
-Hola tía Summer.
Sonreí.
-Annabeth, ¿Cómo esta Clarisse?
-Está bien, acaba de dar a luz, la comprendo.
-¿Y Chris? La última vez que fui a verla los vi muy felices. La niña es todo un amor.
-Lo sé, es coqueta y tiene esa sonrisa traviesa de Chris.
-Sí, el día en que nació Amira, Ares se encariño mucho con ella y Hermes quería cargarla pero Ares no la dejaba. La niña se ganó el corazón de Ares.
-Sí, ella muy adorable.
-Si pero ese día es incomparable cuando diste a luz a Alysa.
-Ese día.
-Tu madre por poco se volvía loca cuando Poseidón no le quería dar la niña.
-Si-suspiro-que buenos tiempos.
-Así es, aun lo son, con todo y sus problemas pero aun lo son.
-Mamá, Papá, Tía Summer-grito alguien.
Me gire y vi cómo la gente corría hacia fuera y un niño de 8 años de cabello negro y ojos grises se nos acercaba.
-Hola Evan.
-Hola.-dijo jadeando.
-¿Qué paso? ¿Por qué has venido corriendo?-pregunto Annabeth.
-El… el dios…que-tomo una respiración- el dios que cayó ha vuelto.
Abrí los ojos como platos.
¿Podría ser él?
Salí corriendo lo más rápido posible.
Cuando llegue al lugar empuje a la multitud abriéndome paso.
Allí estaba yo, sonriendo. No soporte más mi alegría.
Corrí hacia él, me abrazos y me besó.
Cuando paramos de besarnos lo mire a los ojos. A esos ojos azules que tanto amaba,
-¿Me extrañaste?
-Claro que sí, tonto.
-¿Aun quieres casarte conmigo?
Yo ya tenía repuesta pero me hice a la que se lo preguntaba otra vez si estaba bien esa decisión.
-Sí.
Él sonrió y me besó otra vez.
-¿Te parece bien si nos casamos los más antes posible?
-Sí.
-¿Esta noche?
-Sí.
-¿A buscar a Afrodita?
-A buscar a Afrodita.
Ambos salimos disparados en busca de la diosa del amor.
Cuando la encontramos no nos dejó decir ni "A". Ella ya tenía toda planeado, sola faltaba acomodarlo y ya estaba todo.
Yo no quería dejarlo así pero Afrodita me obligo, me dijo que era mala suerte que el novio me viera con el vestido de novia.
El vestido era(N/A : No sé cómo describir el vestido así que confórmense con una fotohttp://4.bp.blogspot.com/-nL4YdkE3G4s/UZOB8Wy6BuI/AAAAAAAALAw/uDDCdE2iA_c/s320/lazo.bmp Si no les gusta imagínense el que quieran)
Estaba parada mirando la ventana, era de noche, ya iba iniciar la ceremonia y no podría estar más nerviosa.
-Cálmate.
-Estoy calmada.
-Sí, ya.
-Bueno, estoy nerviosa.
-Lo sé, toma el ramo.
-¿Ya va a empezar?
-Sí.
-Hola hija-dijo mi padre entrando en la habitación-estas hermosa.
-Gracias.
-¿Nervios?
Asentí.
-Relájate-me dijo Afrodita-tienes que calmarte que después de esto sigue la fiesta y tienes que estar relajada para tu luna de miel.
-Afrodita-regañe.
-¿Qué? Es verdad.
Me puse roja, muy roja.
-¿Estas segura de celebrar la boda a aire libre, Afrodita?
-Sí, es la moda.
-Ok.
-Ahora salgamos del Olimpo.
-Ok.
Caminamos por los pasillos hasta salir.
Afrodita en si había decorado la ciudad para la boda.
Había un túnel blanco de tela que iba desde la entrada del palacio hasta el parque donde se celebraría la boda.
Caminamos por el túnel y mentalmente me decía: "No te tropieces, no querrás caerte en tu boda ¿No?"
Mi madre nos iba a casar. Sujetaba con fuerza el brazo de mi padre.
-Relájate-me dijo-todo va a estar bien.
Paramos antes de girar y la música de entrada empezó a sonar.
Caminamos por el largo pasillo que tenía esparcido pétalos de rosas rojas. Todo parecía tan antiguo y tan moderno.
Mientras caminaba, saludaba a la gente. En la sexta fila vi a Azul, mi madre que no es mi madre. También vi a las cazadoras, mi hermana Thalía estaba sonriéndome y alzo el dedo pulgar. Le sonreí. Seguí caminando y mis amigos semidioses.
Me sorprendió ver a Clarisse, hace tres días había dado a luz y se veía esplendida, Chris estaba a su costado abrazándola por la cintura y Clarisse llevaba en brazos a la bebe, Amira, ambos me sonrieron y le devolví el gesto.
Vi a Percy y Annabeth con sus hijos. Los cuatro me sonrieron.
Mire al frente y ahí estaba él. Estaba tan sexy con su terno negro. Su sonrisa se me dio confianza.
Al costado estaba Nico, el padrino. En la parte más alta del altar estaba mi madre, quien nos iba a casar.
Cuando llegue al altar, Zeus le dio una mirada a Apolo y este sonrió más. Mi padre llevo mi mano hasta la de Apolo.
Me puse a la altura de mi futuro esposo.
-Estas hermosa-susurro.
-Gracias pero tú no te quedas atrás.
-Lo sé.
Rodé los ojos.
La ceremonia transcurrió rápidamente.
-Aceptas como esposa a Summer Armina.
-Acepto.
-Aceptas como esposo a Apolo.
-Acepto.
-Muy bien, ahora los declaro marido y mujer. Ya puedes besar a la novia.
Cuando Apolo me beso, sentí que solo existíamos él y yo.
Fue una sensación emocionante.
Porque yo sabía que nuestro amor duraría para siempre.
Hola Lectoras!!
Como esta historia ya llega a su fin, quiero saber si quieren que haga un capitulo sobre la fiesta o la luna de miel, pero solo puede ser una de ellas.
Ustedes elijen :3
Besos