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Sobreviviendo al Apocalipsis II — capítulo 12
*Me encontraba acostada en la cama de mi vieja habitación, fue de lo primero que me percate. Llevaba la misma ropa empolvada y con manchas de sangre con la que me fui a dormir, así que estaba un noventa por ciento segura de que se trataba de un sueño. No se escuchaba nada, ni siquiera los autos que yo recordaba que pasaban por enfrente de mi casa y tampoco me hallaba sola.Vi a David en el marco de la puerta de mi cuarto, sonriéndome con malicia y burla, no llevaba camisa . Iba a ponerme de pie, pero una punzada de dolor detuvo mi cuerpo, doblegándome a quedarme como estaba y David simplemente camino hacia mi y atrapo mis manos y mis piernas con su cuerpo. Supe que era lo que iba a pasar e intente gritar justo en el momento en el que mi hermano pego sus labios a los míos. No cerré los ojos y me removí, tratando de zafármelo de encima, pero el era mucho mas fuerte que yo. Separo su boca de la mía y me vio a los ojos, sus ojos iguales a los míos.-Te prometo que será rápido-Murmuro mientras mordía mi oreja y yo solté un quejido. Pensaba que este tabú seguiría, pero el se puso de pie, me sonrió y salió de mi habitación. Yo me puse de pie y seguí sus pasos, saliendo de mi cuarto hacia el pasillo y encontrándome con una escena repugnante. Ya no estaba en mi casa, me encontraba en la calle, donde había tenido aquel choque que mato a mi familia. El cuerpo de mi hermano se encontraba allí, tirado a medias del auto, desgarrado y con el cuello y las entrañas completamente abiertas. Mi respiración se acelero y me gire pare evitar aquello, aunque e encontré con otras cosas peores.Vi los cuerpos de Amy y de mi madre siendo devorados por caminantes, aunque esta ultima seguía viva y soltaba alaridos de dolor, alternando mi nombre entre aquellos gritos de sufrimiento.-¡ANNELISSE!-Grito mi madre, llorando. Me aleje unos pasos y me voltee, pero mi padre estaba ahí, parado a un metro de mi. Estaba tal cual lo recordaba: su cabello color chocolate peinado hacia atrás, sus ojos grises, aquellas arrugas en la frente que me gustaban. Mi papa me sonrio con aquella sonrisa que le llenaba de ligeras arruguitas las comisuras de los ojos y comenzaron a aflorar lagrimas de mis ojos.-Te quiero mucho, Lissie-Dijo el. Yo suspire. -No sabes cuanto te quiero en realidad. Me enorgullece que aun no nos hayas olvidado.-Nunca-Susurre. Querida enrollar mis brazos en su cintura, oler su colonia y sentir su cálido amor. Pero algo me detenía.-También me enorgullece que te encargues de tu hermana. Eso te lo debemos.-Volvió a sonreír y se puso serio -Pero tu sabes que, aunque estuviéramos contigo, algo así iba a suceder algún día. El mundo ha cambiado mucho, hija.-Yo nunca quise que esto sucediera, nunca lo he querido. No quiero ver a nadie mas morir-Solloce.-Lo se, cielo, lo se.-Mi padre suspiro -Pero tu y yo sabemos que tarde o temprano sucedería...-¿A que te refieres?-Tarde o temprano, Annelisse-Dijo mientras caminaba hacia atrás, hacia la oscuridad. Escuche un gruñido gutural y un caminante salió de las sombras. Yo avance unos pasos hacia el para quitarlo del camino, pero algo me detuvo y extendí mi brazo hacia mi padre.-Papa, no, ten cuidado-Dije, desesperada.-Tarde o temprano, Annelisse-Repitió con voz solemne y observe con impotencia como se entrego a las garras de aquel ser. El caminante encajo sus dientes y mastico la carne de su tráquea, salpicando todo de sangre y manchando todo de rojo.-¡NO!-Grite y mi padre secundo con un grito de dolor. Mis oídos se llenaron de los gritos de mi madre, de mi hermano, de Amy, de Jacqui, de Jim, de Sophia, de todas aquellos desconocidos que había visto morir. Rápidamente mi padre se encontró en el suelo, yaciendo en un charco de su propia sangre pero yo seguí llorando. Grite con desesperación sin siquiera pronunciar palabra hasta que mi voz se fue apagando y yo me desvanecí.*Desperté con un jadeo y sentí mis mejillas húmedas de las lagrimas que había derramado sin darme cuenta. Me incorpore hasta sentarme en mi cama. Aun seguía oscuro y un rayo de luna se filtraba por la tela de la tienda, iluminando mi rostro. Por inercia me voltee a ver a mi hermana que aun estaba durmiendo con tranquilidad a un lado mío; suspire.-Otra pesadilla, ¿verdad?-Murmuro Daniel con voz somnolienta. Yo lo mire, acostado a mi lado y me perdí en sus azules ojos, me acosté junto a el y me envolvió con sus cálidos brazos. Ambos habíamos llegado a la conclusión de juntar nuestras camas para no dormir separados. Fue algo que acordamos sin siquiera vernos o mediar palabras.-Si, otra pesadilla-Susurre y sentí sus labios en mi frente. -Lo lamento mucho-Me disculpe. Las ultimas noches el había pagado mis noches en vela, consolándome de aquellas pesadillas y una que otra vez limpiando mis lagrimas.-No importa-Murmuro mientras acariciaba mi mejilla. -¿Quieres hablar de ello?-Pregunto Daniel . El sabia la respuesta, el sabia que yo necesitaba descargar aquel peso que me aplastaba y no me dejaba.-Vi a papa y a mama de nuevo-Susurre. -Vi a mi hermano violarme y el cuerpo de Amy-Me apreté un poco mas hacia el -Ya no quiero ver a mi familia y amigos morir, Daniel, ya no quiero ver morir a nadie.Daniel me dio un beso en la cabeza y me envolvió mas en sus brazos.-Yo tampoco quiero eso.Al día siguiente, después de que Daniel se despidiera con un beso en la mejilla a mi y a mi hermana, y yo vistiera a Jacklyn, salí de la tienda sin saber que hacer. Normalmente yo tenia alguna tarea pendiente que me mantendría ocupada todo el día, pero con todo eso de que ahora mi gente y los Greene pasaban tiempo en las sesiones de tiro de Rick y Shane, ya no tenia mucho que hacer. Aquellas sesiones de tiro fueron idea de Shane, ya que este le daba "clases" a Andrea, que no daba una con eso de las armas. Ahora todas aquellas personas que no sabían como disparar iban a practicar con latas vacías, disparando casi a lo tonto. Todo eso era con el propósito de aprender a defenderse en caso de alguna invasión. Yo no recordaba el momento en el que aprendí a disparar, aunque una vez que se esta en peligro haces cosas que no sabias que podías hacer con tal de salvarse. Yo no me paraba ni de chiste cerca de aquellas personas con mala puntería, ya me habían disparado una vez, pero Daniel si así que el me decía como iban o que hacían. Lo único que realmente me preocupaba de la estadía de Daniel allí, era Rachel. Confiaba plenamente en Daniel, pero en Rachel lo; sobretodo cuando solo se veía en esas sesiones de tiro y después desaparecía misteriosamente. Dayane siempre estaba con Carol o Lori, pero su hija nunca estaba con ella desde que habíamos llegado a la granja. Eso era raro y me preocupaba. Lo que realmente me preocupaba de ella y Daniel era que esta se pasara de lista ya que Daniel y Rachel llevaban años de amistad.La vida de Daniel había sido muy, muy distinta a la mía. Se habían mudado cuando el tenia diez años a un barrio como el mío, tenia una familia como la mía, pero aun así había tenido malas elecciones en el pasado. Sus dos padres trabajaban mucho, por lo que el podía hacer lo que quisiera y su hermana mayor le importaba mas si el chico que le gustaba se fijaba en ella que en el paradero de su hermano menor. -Mi hermana a veces era una total perra-Comento Daniel en una de aquellas noches en vela, donde me contaba de su pasado. -Pero aun así la quería.Solo y a sus diez años, Daniel encontró amistades entre los futuros delincuentes de la ciudad. Estos lo habían metido en cosas en las cuales el nunca pensó estar. Cuando llego a los quince, el ya había hecho de todo: perderse en la bebida, se había drogado en tres ocasiones, había robado y mentido mucho, había rayado paredes, traspasado propiedad privada, y lo que el consideraba peor y se arrepentía: se había acostado con quien le diera la gana. En pocas palabras, llevaba la vida de un delincuente juvenil, aunque el nunca había querido esa vida, me explico que una vez que se entraba no podía salir. Que sus "amigos" lo matarían. Así que el se quedo.Una de las cosas mas malas que había hecho fue embriagarse tanto que al día siguiente despertó en la cama de alguien desconocido. Así fue como conoció a Rachel. Los padres de ella se acababan de divorciar y ella quería "compañía" por que se sentía destruida; el padre de Rachel resulto ser alguna clase de mafioso, por lo que Daniel no pudo hacer nada. Una provocación de ella, una amenaza de matar a su familia y estaba hecho. Se había acostado con ella varias veces; para el solo fue algo pasajero, para ella no.Nada de eso me sorprendió tanto como el hecho de que me dijera que había tenido una hija hace unos dos años.-Yo también me sorprendí al principio-Dijo Daniel. -Su mama, Nadia, que tenia dieciséis, me llamo desde el otro lado del país cuando la bebe tenia unos dos meses de nacida. Lo único que dijo fue que era mía, que estaba bien y que su nombre era Connie.-Sonrió con nostalgia y ligera tristeza. -Nunca la conocí, pero espero que estén bien ahora.-¿Nunca la anhelaste?-Me pregunte que hubiera pasado si su madre no me hubiera alejado de ella-Contesto Daniel. -Ahora veo a Jacklyn y pienso en lo que pudo haber sido con Connie. Si la anhele? Lo hice por un tiempo, creo que incluso ahora. Yo le sonreí, una sonrisa de aliento.Mi hermana recogía pequeñas flores del suelo entre el pasto frente a mi. Jacklyn construía un ramo de flores al azar cuando lo vi acercarse mientras gritaba mi nombre y el de Jacklyn.-¡Jacklyn! ¡Annelisse!-Grito Carl, caminando hacia mi. Yo me gire y Jacklyn grito también su nombre, corriendo hacia el para abrazarlo. Carl poso una mano en la cabeza de la niña mientras sonreía. Jacklyn se soltó y tomo su mano, viéndolo. -Hola, Carl-Dije mientras caminaba hacia el y le daba un abrazo. Su cabeza me llegaba a la barbilla y sus ojos azules brillaban bajo la luz del sol. -Me alegra que estés bien.-Gracias. Ya puedo andar por ahí para molestarte a ti y a Daniel-Rio, yo también reí.-Eres un tonto.Carl toco mi sienes, justo donde yacía la cicatriz de la bala que me había rozado en ese lugar dos días antes.-Me lo contaron, ¿te dolió?-No tanto, solo me derribo, pero esta bien.-¿Perdonaste a Andrea?-Por supuesto-Dije con una sonrisa, sacudiéndole el pelo y dándole una ligera cachetada. -Deja de preocuparte por eso.Pronto Jacklyn reclamo la atención de Carl para que jugara con ella. Yo los acompañe mientras los veía dibujar y hacer otras cosas. Carl y Daniel, al ver que yo no tenia mucha paciencia para ser maestra, me hicieron el enorme favor de enseñarle a Jacklyn cosas básicas con un juego de su invención, mi hermana ya había aprendido las vocales, unas cuantas letras del abecedario, los números del uno al diez y ahora sabia escribir unas cuantas cosas, así como apenas estaba empezando a leer. Todo eso gracias a aquel juego que Daniel y Carl jugaban con ella, sin contar los "premios" cada vez que hacia algo bien que consistían en M&M's que Glenn les brindaba en sus excursiones, aquellos chocolates hacían que Jacklyn se esforzara aun mas en aprender solo para poder disfrutarlos. Esa noche Jacklyn durmió sin despertarse temprano ni llorar en medio de la noche. Gracias a Dios. A medio día, mientras Daniel jugaba con Jacklyn y yo me encargaba de tender la ropa, Andrea jalo mi brazo.-Necesito hablar contigo-Dijo, apresurándome a un lugar donde nadie nos escucharía.-¿Que?-Pregunte.-Tengo algo que contarte-Dijo con voz baja. Yo hice una mueca.-Suéltalo.Andrea dudo y miro todo menos mis ojos.-Yo...ayer...-Dudo. -Ayer, en la excursión para buscar a Sophia, me acosté con Shane. -¡¿QUE?!-Exclame.Andrea me tapo la boca cuando se dio cuenta de que esa no era la única exclamación.-Baja la voz-Ordeno y la obedecí.-¿En que pensabas?-Pregunte, tomándola de los hombros. -Esto no esta bien, Andrea. Puede que te sientas sola, pero esa no es la solución.-No tienes que sermonearme, Annelisse. No volveré a hacerlo, lo juro.-Tienes que alejarte de el, no te acerques a Shane.-¿Porque?-Dale sospecha algo serio de el, algo malo. No se que es ni si sea verdad, pero aléjate de el. -Esta bien-Acordó.Le di un abrazo. Ahora le tocaba a Daniel cuidar de Jacklyn y yo me pase gran parte del día con Beth enseñándome como vivir en una granja. Alimente a las gallinas, cepille a los caballos, pastoree a las vacas y plantee vegetales y tubérculos. Termine de lo mas exhausta. Caminaba sola de regreso a donde acampaba mi grupo y los vi todos reunidos en torno a algo que no podía ver. Al acercarme, Daniel me sonrió y Jacklyn se veía feliz e impaciente, con sus mejillas rosadas. Daniel solo dijo una frase.-Esta de regreso.Yo me abrí paso entre mi gente sonriente y pude verla. Su pelo rubio que casi le llegaba a la altura de la barbilla, sus ojos azules como una piedra preciosa, su camiseta azul percudida de suciedad y polvo con un arco iris estampado, envuelta en los brazos de Carol, se encontraba Sophia, tímida y sonriente.-Sophia-Susurre y lagrimas de alegría se deslizaron por mis mejillas. Carol me permitió enrollarla en mis brazos y apoyar mi mejilla en su cabeza.-Estoy bien, Annelisse, no tienes porque llorar.-Estas de regreso-Susurre.