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Sobreviviendo al Apocalipsis II — capítulo 28

Y bueno.... un capitulo mas y esta temporada se acaba. Espero y disfruten tanto como yo disfruto escribiendolo. Muchas gracias. La proxima temporada saldra pronto, lo juro por la vida que Glenn ya no tiene :)


-Dale era bastante irritante. A mí me irritaba, porque no tenía miedo de decir lo que pensaba, lo que sentía-dijo Rick con voz calmada. Celebrábamos el tercer funeral aquí en la granja Greene, el funeral de Dale. Su tumba estaba frente a mí, decorada con piedras, y yo me dedicaba a mirarla fijamente mientras Rick hablaba en honor a Dale. Ya no podía llorar aunque tenía ganas de hacerlo. No dormí y llore prácticamente toda la noche hasta que, casi literalmente, me quede seca. Andrea tenía su brazo en el mío y mi mano tomaba la mano de Daniel que no sostenía la de mi hermanita, quien estaba callada.

-No hay mucha gente tan sincera -continuo Rick. -Y tan valiente. Cada vez que tenía que tomar una decisión… miraba a Dale. Y él me miraba con esa mirada suya. A todos nos miró así en algún momento. No siempre lo entendía, pero el si nos entendía a nosotros. El veía la esencia de las personas. Sabia cosas sobre nosotros: la verdad, como somos realmente. Los últimos días decía que estábamos perdiendo nuestra humanidad, decía que ya no éramos un grupo. La mejor manera de honrarlo es unirnos, dejar de lado nuestras diferencias y avanzar, dejar de sentir lastima por nosotros mismos y tomar el control de nuestras vidas, de nuestra seguridad, de nuestro futuro. Esto sigue siendo un grupo. Demostrémoslo. De ahora en adelante, lo haremos a su manera. Así honraremos a Dale.

Pocos minutos después de un silencio sepulcral, todos comenzaron a dispersarse pero Andrea y yo prevalecimos un rato más. Daniel me apretó la mano una última vez y se alejó caminando con Jacklyn agarrados de la mano. Mi prima y yo permanecimos allí unos momentos más antes de que yo tomara a Andrea de la mano y nos diéramos media vuelta, juntas.

Unas pocas horas después, a eso del mediodía, fue cuando Hershel nos presentó una oferta que Rick no dudo en aceptar: estadía permanente en su granja. Su hogar era como algo cercano a un paraíso para nosotros, quienes veníamos de afuera en algo parecido a un mundo salvaje y brutal, por que contaba con energía eólica, suministros de agua, ganado, mucho espacio y la oportunidad de tener un hogar normal. En cuanto nos avisaron sobre la noticia, todos nos apresuramos a poner nuestras cosas en las camionetas. Rápidamente Rick comenzó a organizar a todos para hacer las distintas actividades: Daniel y Daryl pondrían tablas en los espacios que había en las paredes del granero, T-Dog vigilaría pero lo haría hasta más tarde, Shane recogería madera para el trabajo de Daniel y Daryl y a los demás nos tocaba ayudar en casa.

Habían acercado los autos con todos los baúles de cosas hasta la casa para que nos dedicáramos a meterlos y organizar los espacios para dormir adentro. El verano se había ido para dar paso al otoño y ahora estábamos obligados a usar suéteres ya que el clima se había ido enfriando.

Yo me dedica a entrar y salir de la casa cargando maletas, baúles, bolsas y mochilas con Jacklyn siguiéndome. Mi hermana había insistido en ayudar con algo, así que le daba las bolsas pequeñas y las cosas sueltas que ella pudiera cargar. Mientras forcejeaba con cerrar un baúl lleno, Beth se me acerco.

-Hola-saludo y se apresuró a ayudarme a poner el baúl en orden.

-Hola, Beth-Salude, mi voz denotando el cansancio que me seguía. - ¿Cómo te sientes hoy?

-Bien, gracias. Ya me siento mejor-Contesto con una sonrisa. Entre las dos alzamos el baúl y nos encaminamos hacia la casa.

-Me alegra- Respondí sinceramente. -Jacklyn, entra a la casa, Sophia debe estar adentro- Le dije a mi hermana y ella corrió dentro. Luego me dirigí a Beth -Tengo que agradecerte por, ya sabes, permitirnos quedarnos en tu casa.

-Oh, agradécele a papa- Contesto. -Creo que es mejor tenerlos aquí. Han ayudado mucho.

-Supongo- Dije. Traspasamos el umbral y pusimos el baúl, no sin esfuerzo, en el suelo de la sala. Mis brazos se sintieron adoloridos y mi cabeza pulsaba del cansancio de la noche sin sueño pero me obligue a sonreírle a Beth.

-¿Ya pensaste donde van a dormir tú, tu hermana y Daniel?-Pregunto Beth.

-No pensé exactamente en un lugar-Respondí, encogiéndome de hombros. -Creo que Daniel y yo pensamos lo mismo cuando nos referimos a que está bien mientras podamos dormir bajo un techo.

Beth asintió ligeramente.

-¿Y tú hermanita?-Pregunto. No es que me gustara la idea de que Jacklyn tuviera que dormir en donde fuera menos en una cómoda cama, pero no iba a mencionárselo a nadie. Estaba agradecida de que me permitieran a mí y a toda mi familia permanecer en su casa así que no pensaba causar más molestias.

-Ella estará bien- Conteste. -Tampoco es que se queje demasiado.

-Pero es tan pequeña…-Suspiro.

-Oye-Dije suavemente. -No voy a causarte más problemas a ti y a tu familia. Ya es suficiente con que nos den un lugar donde podamos quedarnos.-Sonreí. -Creo que eso es más que lo necesario.

Beth me sonrió de vuelta.

-Voy a seguir ayudando a que metan sus cosas-Dijo.

-Claro-Respondí y me gire hacia el baúl para comenzar a ordenas las cosas. Escuche los pasos ligeros de Jacklyn corriendo y alce la cabeza para verla viniendo hacia mi con Sophia detrás de ella. Mi hermana sonreía al igual que Sophia.

-Lissie, ¿puedo jugar afuera con Sophia?

Le dedique una sonrisa dulce y acaricia su cabello.

-Está bien, pero ten cuidado.

La sonrisa de Jacklyn se extendió y corrió hacia la puerta abierta. Sophia iba detrás de la niña pero yo la detuve.

-No se alejen demasiado, ¿está bien?-Dije con voz firme.

-Estaremos cerca-Prometió Sophia y salió corriendo en pos de Jacklyn.

Termine pronto y ya no tuve mucho que hacer, lo que menos quería era quedarme sin hacer nada ya que caería dormida en cualquier momento y no buscaba eso. En el comedor, vi que Carol empezaba a preparar una hielera con provisiones y, buscando distraerme, me dirigí hacia ella.

-¿Va a salir alguien?-Pregunte cuando me acerque y me puse a su lado.

-Daryl y Rick-Contesto Carol. -Van a dejar a Randall.

Asentí.

-¿Y cómo estás?-Le pregunte. Carol detuvo su actividad por un segundo para verme, pero luego la reanudo inmediatamente.

-¿Yo? Bien-Respondió. -¿Y tú? No, espera… Sería mejor preguntar: ¿estás bien?

Hice un mohín. ¿Estar bien? Ya me había olvidado de lo que era sentirse bien. Hacía mucho que no vivía un día sin frustración, estrés, miedo o ansiedad y a pesar de todo, no me gustaba hacerlo evidente. Pero Carol y yo éramos parecidas, ambas habíamos sido abusadas. Una persona maltratada puede identificar fácilmente a otra persona maltratada. Ella fue golpeada, abusada y despreciada durante años por su marido; yo fui violada por mi hermano, y herida y torturada por otra chica. Si hubiera sido otra persona, me hubiera molestado por que pudiera ver lo que realmente pasa en mí, pero era Carol, y le tenia confianza.

-Claro-Dije, sin saber si mentía o no. -Cansada solamente.

Se empezó a oír el ruido de martillazos allá afuera, ya estaban comenzando a poner tablas en las ventanas de la casa.

-Todos estamos cansados-Suspiro Carol. -Pero siempre salimos adelante.

Asentí y hubo silencio entre nosotras, únicamente roto por los martillazos.

-Ya extraño a Dale-Confesé de repente.

-Yo igual-Dijo Carol. -Es raro no tenerlo alrededor.

-Y saber que no va a regresar-Complete. - ¿Sabes, Carol? La verdad es que nunca pensé que Dale fuera a morir.

-Pienso lo mismo-Contesto. -Era un hombre tan... honesto, tan lleno de valores que no puedes imaginarlo sucediéndole algo malo.

-No puedo creer que se haya ido.

Y cuando termine de decirlo, un grito infantil llamándome me sobresalto.

-¡Annelisse! ¡Ven!

Identifique la voz de Sophia, que gritaba con preocupación. Sentí un horrible retortijón en el estómago, pero avance. Sophia estaba en el porche, inclinada hacia Jacklyn, quien me daba la espalda sentada en los escalones y sollozaba audiblemente.

-¿Qué paso?-Pregunte, alertada y acercándome a Jacklyn rápidamente.

-Estábamos jugando y se cayó-Respondió Sophia. Me puse delante de Jacklyn y vi que ambas rodillas estaban ensangrentadas y llenas de tierra, una mejilla y sus dos manos estaban raspadas y su ropa estaba empolvada. El rostro de mi hermana estaba surcado de lágrimas y no paraba de llorar. Suspire.

-Esta bien, Sophia-Dije. Alce a Jacklyn y ella se abrazó a mí. -Solo voy a limpiarle las heridas.

Entre a la casa y me dirigí a la cocina, donde se encontraba el fregadero y senté a Jacklyn en el borde, con las piernas adentro. Mi hermana seguía llorando. Sus heridas eran las que cualquier niño de su edad se hace jugando, pero para ella era el peor dolor del mundo.

-¿Carol, tienes vendas y algodón entre las provisiones?-Pregunte, alzando la voz. Luego me dirigí a mi hermana. -Jacklyn, deja de llorar, no pasa nada.

-No, ¿lo necesitas?-Respondió desde el comedor.

-Si, por favor-Dije.

-Iré a buscar un poco-Contesto. Mientras tanto, abrí el grifo para que saliera un poco de agua y comencé a lavarle las manos a Jacklyn. Carol entro en la cocina y vio la escena, pasándome un rollo de vendas y un paquete de algodón.

-Oh, así que por eso todo el alboroto.

-Sí, Jacklyn se cayó.

Con el agua, limpie las heridas de mi hermana y use el algodón para secar y limpiar la sangre que comenzaba a coagularse. Era algo simple, pero Jacklyn lloraba y exclamaba que le dolía.

-¡Lissie, duele!-Exclamo con un sollozo mientras me arrebataba su mano.

-Ya lo sé-Respondí, frustrada. -Pero tengo que limpiarte.

-¡No quiero!

-Jacklyn…

-¡No!

Trate de contar hasta diez para no gritarle. Era Daniel quien tenía paciencia para este tipo de cosas, no yo. Tome con firmeza la muñeca de Jacklyn y la jale un poco.

-Vas a quedarte quieta-Dije con voz firme. -Si no te desinfecto las heridas te van a quedar cicatrices, las cuales no quieres, ¿verdad?

-¿Cómo las tuyas?-Pregunto. Yo fruncí el ceño.

-Si, como las mías.

Y con eso, finalmente, Jacklyn dejo curarse con algún que otro quejido. Estándose quieta, pude terminar rápido, y mi hermana tuvo vendadas las rodillas, las manos y la mejilla raspada pero limpia.

-Ya está-Dije cuando termine. - ¿Lo ves? Eso era todo.

Jacklyn, con los ojos llorosos, asintió.

Claramente no podía tener un momento de quietud por que escuche la voz de alarma de alguien allá afuera. Pero esta vez no se trataba de una niñita herida por jugar, sino de algo peor.

Tome a Jacklyn en brazos de nuevo y corrí a la dirección donde corrían todos, alertados. Me di cuenta que se dirigían al cobertizo al lado de la casa. Al llegar con todo el grupo, baje a mi hermana y le tome la mano. Vi a Daryl salir del almacen, mirando alrededor y a Daniel parado viendo hacia alguien adentro. No necesite acercarme para que me viera y el rápidamente se acercó a mí.

-¿Qué sucede?-Pregunto Lori con voz preocupada. Daniel me beso en la frente mientras posaba una mano en mi cabeza y luego cargo a Jacklyn. Me di cuenta que siempre hacia eso cuando pensaba que algo malo podía ocurrir (cargar a Jacklyn y tocarme de alguna manera), como si le tranquilizara tenernos cerca.

-Randall se fue-Respondió Daniel, mirándola de reojo, pero toda su atención estaba en nosotras. Vio las rodillas y las manos vendadas de Jacklyn. -¿Qué paso?

-Se cayó-Respondí.

Todos revisaban el almacén y miraban alrededor preocupados. Que Randall se fuera significaba muchas cosas, y todas ellas eran peligro.

-¿Cuánto hace que se fue?-Escuche que pregunto Hershel con voz serena.

-Es difícil saberlo-Respondió Rick. -Las esposas siguen cerradas, debe de haberse soltado.

-¿Es posible?-Pregunto Carol.

-Lo es si no tienes nada que perder-Contesto Andrea, saliendo del cobertizo.

-La puerta estaba trabada desde afuera-Explico Hershel y cerró la puerta y luego la abrió, haciendo una demostración.

Mientras veía a todos confundidos, preocupados y atónitos, mi cerebro comenzó a trabajar. Randall logro salir de una puerta de madera cerrada con un candado de código, y además estaba esposado. Sin embargo, las esposas seguían cerradas y probablemente estarían ensangrentadas ya que la manera más probable en la que se las quito fue resbalándoselas. Entonces, si pudo quitarse las esposas, ¿cómo pudo salir? La puerta estaba cerrada por fuera y no estaba rota.

Solo había una alternativa: alguien saco a Randall.

Y en eso escuche una voz masculina gritar.

-¡Rick! ¡Rick!

Oh, pero que coincidencia, justo la persona en la que había estado pensando: Shane. Venia caminando rápido, alterado.

-¿Qué paso?-Exclamo Lori.

-¡Esta armado! ¡Tiene mi arma!

Shane avanzo hacia nosotros y conforme se acercaba vi que su rostro estaba surcado en sangre. Todos lo veían con asombro pero yo permanecí atrás. No estaría segura de nada hasta que todo terminara.

-¿Estas bien?-Pregunto Carl, alarmado.

-Estoy bien-Respondió con voz acelerada y fuerte. -El maldito me tomo por sorpresa, me golpeo en la cara.

-¡Muy bien!-Rick reacciono rápidamente. -Hershel y T-Dog metan a todos en la casa. Glenn y Daryl, vengan conmigo.

Y cuando el líder ordenaba, todos hacían lo que ordenaba. Daryl preparo una flecha en su ballesta y Glenn le murmuro algo a Maggie.

-¡T-Dog!-Grito Shane. -Necesito esa arma- Su voz me hacía sentir insegura y alerta. Era fuerte, grave y ronca, pero sobretodo enojada y amenazadora.

-Déjenlo ir, ese era el plan, ¿no? Dejarlo ir-Dijo Carol con voz débil.

-El plan era soltarlo a diez kilómetros, no aquí a diez metros y con un arma-Respondió Rick.

-No vayan, no saben lo que puede suceder-Suplico Carol, tomando a Sophia por los hombros.

-Todos dentro de la casa, traben las puertas y quédense ahí.

No tuvimos opción. Caminamos con rapidez hacia la casa, preocupados y asustados de un posible ataque.

Al entrar, las puertas se cerraron a cal y canto y todos nos hundimos en el silencio.

Oscureció pronto, pero decidieron que solo encendieran velas para no llamar la atención. Yo no prestaba atención, le daba vuelta a todos los pensamientos anteriores y al posible sujeto que saco a Randall. Jacklyn sabía que algo estaba mal y permaneció callada y tranquila en una esquina de la sala, jugando con Sophia.

-Annelisse-Dijo Daniel de repente, quien había estado hablando con T-Dog. Alce la cabeza para verlo y con la cabeza me dijo que lo siguiera. Fuimos escaleras arriba silenciosamente. En el pasillo todo estaba oscuro, apenas y podía verlo a él.

-No confió en nada de esto-Confeso.

-Ni yo.

-Randall no pudo haber salido solo-Aclaro, diciendo todo lo que yo había estado pensando. -Es simplemente imposible.

-¿Hablaste con T-Dog?-Pregunto, cruzando los brazos.

-Me dijo que cuando llego la puerta estaba cerrada con candado-Contesto. -Estoy dando por hecho que alguien lo dejo salir.

-Y yo sé quién ese ese alguien-Dije con un susurro. -Shane.

Ambos asentimos.

-¿Pero por qué lo haría?-Pregunte.

-¿No lo has visto? Ha estado compitiendo con Rick desde que llegamos aquí. Daryl piensa que el mato a Otis para salvarse, y yo le creo. Dale dudaba de el también, y creo que esa es una razón suficiente para desconfiar de Shane.

-Yo también creo que dejo morir a Otis-Dije. -Y su historia con Randall está llena de huecos. Solo el tendría una razón para dejarlo salir.

-Para encabronar a Rick-Completo Daniel.

Nos quedamos mirándonos en silencio durante un rato.

-Creo que tenemos un asesino entre nosotros-Dijo Daniel en voz baja.

-Y no soy yo-Dije con una media sonrisa. Daniel me dio un ligero empujón en un hombro.

-Tú no eres una asesina.

El ruido de la puerta de la casa abriéndose nos interrumpió y luego las voces llenas de terror me invadieron.

Algo malo estaba pasando.