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Sobreviviendo al Apocalipsis II — capítulo 27
Perdí completamente el apetito después de todo lo que había discutido con Dale. Me sentía mareada, tenía la garganta obstruida y estaba empezando a sudar frio. Si las otras personas en el grupo me veían así me empezarían a cuestionar y eso era lo último que quería. Me fui dando tumbos a cualquier dirección que me llevara lejos, acabo que la propiedad de los Greene era enorme, tanto que incluso tenían un lago.
Termine en una zona muy alejada, sentada en un tronco caído abrazándome con los brazos, tratando de controlar mi acelerada respiración. Pensaba ansiosamente que debía tranquilizarme, que no había tenido un ataque desde hace casi tres semanas y que no debía tener uno ahora. Primero me concentre en hacer que mi corazón, que martilleaba contra mi pecho, se calmara pero para eso tenía que tranquilizar mi respiración.
No sabía que era lo que me había puesto así. Probablemente se debía a que había hablado sobre lo que había hecho, sobre el asesinato de Rachel, con otra persona que no fuera tan cercana a mí como lo era Daniel. Sabía cómo Daniel reaccionaria, por eso se lo conté aunque reacia. Con Dale o con otra persona iba a ciegas y eso era lo que más temía. Odiaba, casi rayando en el temor, no saber cómo iban a reaccionar las personas a mí alrededor.
Cuando finalmente logre medio calmar mis nervios, escuche el sonido de las hierbas secas al romperse debajo del peso de algo. Me gire bruscamente mientras me ponía de pie rápidamente, en guardia. Pero era falsa alarma y, a pesar de que no debía considerarla una amenaza, no suavice la postura.
Dayane me miraba a unos tres metros alejada de mí. Su piel naturalmente bronceada se veía pálida y enfermiza, sus ojos estaban rodeados de grandes y profundos círculos negros, su cuerpo estaba más delgado de lo que recordaba y su semblante estaba casi muerto.
Jesús. No solo había destrozado a una chica convirtiéndola en un medio trozo de cuerpo descuartizado a medio comer sino que también había reducido a su madre a una coraza con el alma destrozada.
-¿Tomando un respiro, Annelisse?-Pregunto con voz seca, casi muerta. No denotaba el odio de hace meses con el que se refería a mí, no denotaba nada. Yo tarde en contestar.
-¿Y tú?-Replique, tratando de que mi voz no temblara.
-Últimamente eso es lo único que hago: tomarme respiros-Respondió.
Nos observamos la una a la otra durante un buen rato, ninguna sin saber que decir, hasta que Dayane apunto a mi dirección.
-Parecías un poco ocupada allí-Comento como si nada.
-Como dijiste-Me excuse. -Estaba tomando un respiro.
-No parecía que estuvieras descansando bajo el sol.
Maldije para mis adentros. ¿Desde cuándo le importaba tanto lo que yo hiciera? Dayane pareció leerme el pensamiento.
-¿Sabes qué? No es de mi incumbencia.
No conteste y Dayane camino hacia el tronco, sacudió un poco el polvo con la mano y se sentó, mirándome.
-¿Te vas a quedar ahí parada viéndome todo el día?-Pregunto con brusquedad, por fin mostrando una emoción. -Si no vas a sentarte, vete.
Considere las opciones. No tenía muchas ganas de quedarme con Dayane, pero quería menos encontrarme con los demás. Movida por la estupidez, me senté al lado de la madre de la psicópata que casi me había matado.
El silencio entre las dos era profundo, podía escuchar los ruidos de los animalillos del bosque y a algún pájaro cantando por allí. Nunca nos habíamos llevado muy bien e incluso ella una vez me pego con fuerza en plena cara, tirándome al suelo, después de que le diera un rozón a Rachel con una bala. Ninguna miraba a la otra, ambas veíamos hacia enfrente.
-¿Alguien más sabe de esos ataques que te dan?-Me pregunto con voz muerta de repente. Gire la cabeza para verla, frunciendo el ceño, perpleja.
Abrí la boca, pero no sabía que contestarle. Estaba atónita. ¿Cómo lo sabía si ni siquiera las personas más cercanas a mí se habían dado cuenta de ello? Mi primer pensamiento fue: niégalo, niégalo todo.
-No sé de qué hablas-Conteste, sacudiendo la cabeza y apartando la mirada de Dayane. Ella bufo.
-Por favor, niña, que conozco un ataque de nervios cuando lo veo-Resoplo e hizo una pausa, viéndome fijamente. -No me digas que no sabes lo que es. No te creía tan estúpida.
-Se lo que es un ataque de nervios-Espete, casi ofendida. -Y no, no estaba teniendo uno.
-Ah, ¿no?-Mascullo. -Te veías muy tranquila ahí, tratando de recuperar el aliento, abrazándote a t…
Me harte, simplemente explote.
-Bueno, como dijiste antes: no es de tu incumbencia, ¿verdad?-Exclame, poniéndome de pie. -Déjame en paz.
-¿No se lo has dicho a nadie?-Insistió, con voz calmada y sin afectarse por el hecho de que estuviera de pie frente a ella, enojada.
-¡No estaba teniendo un ataque!-Grite e inclinándome un poco hacia ella. Sabía que mi enojo era casi irracional y que probablemente le estaba dando motivos a Dayane para creer que estaba loca.
Ella me miro, insondable. La mujer que había conocido cuando llegue al campamento a las afueras de Atlanta se había ido. La Dayane que tenía enfrente era otra, me daba cuenta. Pero eso no borraba su pasado.
-Mi hija te ha lastimado tanto, ¿no es cierto?-Dijo con voz calmada pero la amargura y la tristeza pintando su tono.
El impacto de sus palabras fue tal que fue como si me dieran un ligero empujón y di un paso hacia atrás, enderezándome.
-Te lastimo tanto que aun cuando está… muerta no puedes ni siquiera dormir bien, ¿o me equivoco?-Volvió a decir. Dijo la palabra "muerta" como si la escupiera, como si a duras penas la hubiera podido pronunciar.
-Déjame sola-Logre susurrar a través de mi garganta ronca, que se había vuelto a cerrar. Mis manos temblaban de nuevo y sentía que la cabeza se me iba, como si tuviera que concentrarme de más para seguir la conversación.
-Pero tú ganaste-Continuo. -Ella está muerta, tu viva. Cuando, según lo que hizo Rachel, debería haber sido al revés. Tuviste mucha suerte y ella no.
A pesar de que lo que decía podía haber sonado como una acusación, no lo era. Simplemente lo comento como si hablara sobre el clima. Y me di cuenta de que ella no me culpaba por la muerte de su hija. Para Dayane y por lo que había visto que había quedado de Rachel, ella bien podría haber sido devorada por los caminantes en el bosque y no brutalmente asesinada por la chica que tenía enfrente. Mi estómago se retorció y las náuseas regresaron. Quería dejar de hablar, quería que ella se fuera y me dejara en paz.
-Déjame sola-Repetí, esta vez con la voz más firme. Dayane parecía tener dificultades para decir algo pero yo no quería escucharlo así que cerré los ojos, esperando que entendiera que no quería saber nada. Aun así, ella siguió.
-Sé que Rachel no lo lamenta-Murmuro, su voz temblando. -Pero yo sí- Con lo último abrí los ojos, sorprendida, perpleja. Dayane continuo, la voz un poco más firme. -Lamento lo que mi hija hizo contigo, todo el daño que te ha causado. Yo podría haberlo evitado, podría haber puesto más atención a Rachel para saber lo que tramaba hacer contigo. No lo sabía, ni siquiera note que había algo raro en ella esos días en los que desapareciste. Y lo siento mucho.
No, no, no, no, no…
Era todo en lo que podía pensar. Negué con la cabeza, tratando de olvidar lo que acababa de decir. Eso hacia todo mucho peor, lo empeoraba todo. Quería dejar de sentirme culpable por asesinar a Rachel y eso me hacía sentir aún más mal conmigo misma al punto en el que quería vomitar. ¡Pero, maldita sea, si la que me había hecho daño era Rachel!
-No quiero oír mas-Dije con voz temblorosa, estremeciéndome de pies a cabeza. -No quiero saber nada más del tema. No vuelvas a mencionar algo como eso-Masculle. -¡Y déjame sola!-Grite al final.
Dayane se puso de pie tranquilamente, comenzando a caminar en dirección contraria por donde había venido. Antes de irse, se giró y me miro una última vez, su mirada diciendo todo lo que yo no quería escuchar, y se marchó.
Me quede ahí sola, temblando, pero pronto sentí unas horribles náuseas y me gire para vomitar lo que tenía en el estómago, que era prácticamente nada. Me limpie la boca con la manga larga de mi blusa. Pronto estuve de rodillas sobre el suelo cubierto de hierba seca, jadeando de nuevo.
Esto era injusto, muy injusto. Rachel podía hacerme todas esas cosas sin remordimiento, y cuando yo tomo venganza contra ella, matándola, casi me desmayo del estrés. Me vi las cicatrices abultadas de las cuerdas que me ataron en las muñecas y por un momento desee arrancarme las marcas, desaparecerlas y que nada de esto jamás hubiera pasado.
Estuve un buen rato allí, probablemente horas, pero yo no lo note. A veces me sentía mejor pero luego volvía a empezar y sufría arcadas. Ya que el sol estuvo poniéndose y el ambiente se había coloreado de naranja fue cuando por fin pude tranquilizarme lo suficiente para ponerme de pie, sacudirme la ropa y regresar a la casa. Camine dando tumbos, casi tambaleándome, sintiéndome débil. Tarde un poco en llegar, pero cuando lo logre, vi que todos estaban entrando a la casa de los Greene y yo los seguí. Me gane algunas miradas curiosas, probablemente preguntándose por mi aspecto pálido. No me importo.
Al entrar, todos estaban reunidos en la sala, menos los niños obviamente por lo que supe que de algo serio iban a hablar. Daniel estaba parado en cerca de Andrea, quien me ignoro, y yo me acerque a él. Me miro, estudiándome.
-Jacklyn esta con Jimmy-Me explico. Yo asentí, cansada. -Vamos a hablar lo de Randall.
Volví a asentir y mire a todos a mí alrededor. Vi a Dayane alejada de todos y me miro. Yo aparte la mirada de ella, sin querer recordar nada de lo que me había dicho.
-¿Qué te paso?-Pregunto finalmente, sonando preocupado. -¿Estas bien?
-Si-Conteste secamente. Mi mirada pareció disolverlo de preguntarme más.
Entro Rick seguido por Lori y el silencio y la tensión casi se podía cortar con una cuchara. Una persona llamo la atención de todos detrás, junto a Daryl, y resulta que era Carl, quien también quería escuchar. Rick le envió una mirada de aviso y Carl suspiro, regresando por donde vino.
-¿Cómo lo haremos?-Dijo Glenn, rompiendo el silencio. -¿Solo… votamos?
-¿Tiene que ser unánime?-Pregunto Andrea. -¿Qué tal por mayoría?
-Bueno-Rick se tocó los ojos. -Veamos la opinión de cada uno y hablemos de las opciones.
Rick miro a Shane y este se encogio de hombros.
-A como yo lo veo solo hay un modo de proceder.-Respondio.
-Matarlo-Continúo Dale y alzo los brazos. -¿Verdad? Es decir, para que molestarnos con votar está claro lo que opinan.
-Si hay alguien quien cree que no debamos matarlo, quiero saberlo-Espeto Rick, frustrado.
-Bueno, puedo decir que somos muy pocos-Termino Dale y sentí su mirada por un segundo. -Creo que solo… Glenn y yo.
Glenn, sentado en una silla al lado de Dale, parecía vacilar y el hombre lo noto. Abrio la boca pero Glenn hablo.
-Oye, creo que tienes razón en prácticamente todo-Dijo claramente. -Todo el tiempo, pero est…
-Lograron que te asustes-Interrumpió Dale, alzando la voz, abriendo los brazos con su característico gorro en mano.
-No es uno de nosotros-Razono Glenn. -Y ya hemos perdido a demasiada gente.
Dale se sabía solo en esto y recurrió a Maggie.
-¿Qué tal tú?-Le apunto con un brazo. -¿Estás de acuerdo con esto?
Maggie se quedó callada un rato, sopesando su respuesta.
-No podemos seguir teniéndolo encerrado-Contesto.
-Es otra boca que alimentar-Intervino Daryl, hablando por primera vez.
-El invierno será duro-Comento Hershel.
-Podemos racionar mejor-Aporto Lori.
-Bueno, puede sernos útil-Dijo Dale, más esperanzado. -Démosle la oportunidad de demostrarlo.
-¿Ponerlo a trabajar?-Pregunto Glenn.
-No permitiremos que ande suelto-Negó Rick.
-Podemos vigilarlo-Dijo Maggie.
-¿Y quién se ofrece a hacerlo?-Pregunto Shane con voz sarcástica.
-Yo-Respondió Dale firmemente.
Shane torció los ojos. Rick alzo una mano.
-No creo que ninguno de nosotros deba de andar con este tipo.
-Rick tiene razón-Dijo Lori, de acuerdo. -No me sentiría segura a menos que este amarrado.
-No podemos encadenarlo y sentenciarlo a trabajos pesados-Intervino Daniel, cruzándose de brazos.
-Oigan-Dijo Shane. -Digamos que lo dejamos unirse a nosotros. Tal vez sea útil, hasta amable. Bajamos la guardia, se escapa y regresa con sus treinta amigos.
-¿Y entonces la solución es matarlo y evitar un crimen que quizá nunca vaya a cometer?-Pregunto Dale, frustrado. -Si lo hacemos, es admitir que no hay esperanza. Que las leyes ya no existen, ya no hay civilización.
-Oh, por Dios-Suspiro Shane, de nuevo sarcástico. Apoyo su codo en una repisa y se paso una mano por la cabeza calva.
Quise intervenir y decirle a Dale que esas cosas se habían ido hace mucho tiempo, pero decidí permanecer callada en mi lugar, observando como todos comenzaban a sentirse impacientes por terminar, incluyéndome, que quería irme a dormir.
-¿No podrías llevarlo más lejos y dejarlo como planeaste?-Pregunto Hershel.
Lori negó con la cabeza.
-Apenas regresaste la última vez. Hay caminantes, podrían atraparte, podrías perderte.
-O caer en una trampa-Aporto Daryl.
-Tienes razón-Dijo Glenn hacia Lori y luego se dirigió a todos. -No debemos arriesgar a los nuestros.
-¿Y si… decidimos hacerlo?-Pregunto Patricia solemnemente. -¿Cómo lo harás? Sufrirá.
Rick tardo en contestar.
-Podríamos colgarlo, quebrarle el cuello-Dijo Shane con frialdad, como si discutir la ejecución de un muchacho no fuera más que arreglar un tubo averiado.
-Sí, pensé en eso-Dijo Rick. -Dispararle puede ser más compasivo.
Por alguna razón, odie la palabra que Rick uso. "Compasivo". Eso era lo que le había suplicado a Rachel y que no había sido conmigo. Eso era lo que Rachel me había suplicado y yo no fui con ella.
-¿Y que hay con el cuerpo? ¿Lo enterramos?-Hablo T-Dog por primera vez, interrumpiendo mis cavilaciones.
-¡Un segundo, un segundo!-Exclamo Dale, incapaz de aguantar la conversación. -Están hablando como si ya estuviese decidido.
-Has estado hablando todo el día dando vueltas en círculo-Discutió Daryl haciendo un circulo en el aire con su dedo. -¿Quieres volver sobre lo mismo?
-¡Se trata de la vida de un muchacho! ¡Y vale mucho más que una charla de cinco minutos!- Espeto. -¿A esto hemos llegado? ¿Matamos a alguien porque no podemos decidir qué hacer con él? ¡Ustedes lo salvaron! Y ahora miren esto-Negó con la cabeza, como si se decepcionara. -Ya lo torturaron y, ¿ahora lo ejecutaran?- Rick aparto la mirada de Dale, apretando los dientes. -¿Por qué entonces somos mejores que esas cosas a las que les tememos?
Todos nos quedamos en un silencio sepulcral, sus palabras haciendo efecto.
-Hacemos lo que tenemos que hacer-Contesto Shane.
-No-Intervino Rick. -Dale tiene razón. No podemos dejar de pensar en la posibilidad de…
-¿Y cuál es la otra solución?-Interrumpio Andrea.
-Dejalo terminar-Aviso Lori tranquilamente pero Andrea la ignoro.
-No se les ocurrió ninguna otra opción viable. Ojala se nos ocurriera alguna.
Andrea todavía no había terminado de hablar cuando Dale exclamo.
-Entonces intentémoslo.
-¡Eso intentemos!
-Ya basta-Interrumpió Carol, su voz sonaba extraña, cansada. -Ya estoy harta de que todos discutan y se peleen. No quiero hacer eso, no pueden obligarnos a decidir algo así. Por favor, decídanlo ustedes, pero déjenme fuera de esto.-Se encogio de hombros.
-No decir lo que piensas o matarlo tú misma, no hay diferencia-Le dijo Dale a Carol, mirándola severamente. No reconocí las emociones en el rostro de Carol.
-Es suficiente-Dijo Rick, alzando una mano hacia Dale. -Quien quiera decir algo antes de que tomemos la decisión final, que lo haga.
Todos se miraban unos a otros mientras el silencio y la tensión tomaban el lugar. Patricia y Maggie tomaron asiento en los sillones. Nadie dijo nada. Dale volvió a hablar, dirigiéndose a Rick.
-Tú una vez dijiste que no mataríamos a los vivos-Razono.
-Eso fue antes de que los vivos intentaran matarnos-Contrario Rick.
-¡Pero no lo ven! ¡Si hacemos esto, entonces los que solíamos ser, nuestro mundo, habrá muerto! Y este nuevo mundo es…-Hizo un ruido de disgusto. -Es duro, es la supervivencia del más fuerte.
Hasta que dice algo lógico y razonable, pensé.
-Y es un mundo en el que no quiero vivir. Y no creo que ninguno de ustedes quiera. No puedo-Abrió los brazos. Y en ese momento me pareció un hombre débil, incapaz de luchar por sobrevivir con tal de proteger sus morales. -Por favor-Rogo. -Hagamos lo correcto.
Nadie seguía sin decir nada.
-¿No hay nadie más que opine igual que yo?-Pregunto.
El silencio era profundo, incomodo. Todos seguían callados hasta que finalmente Andrea hablo.
-Tienes razón. Deberíamos encontrar otro modo-Andrea miro a Shane, quien la veía atónito.
-¿Alguien más?-Pregunto Rick.
Todo se quedó callado. El momento se hacía eterno y yo lo único que quería era irme a dormir, tenia el estomago cansado de estar vomitando lo que no había comido. Rick se volvió hacia Dale y este negó con la cabeza, como si no creyera lo que escuchaba y veía.
-¿Todos van a mirar?-Pregunto con ligera burla. -No, se esconderán y trataran de olvidar que estamos sacrificando a un ser humano.-Suspiro, negando con la cabeza y mirando hacia el suelo. -No seré parte de esto.
Atravesó la sala, dispuesto a salir, pero antes se detuvo a un lado de Daryl y le puso una mano en el hombro.
-Esto ya no es un grupo-Dijo, su tono de voz daba a entender como si le diera la razón a algo que Daryl hubiera dicho.
Dicho eso, salió de la casa, azotando la puerta detrás de él. Sus pasos se escucharon claramente.
Estaba acordado. Randall iba a morir.
Pero poco me importaba. Quería descansar y olvidarme de ese día, al menos por un rato.
Acordaron que lo harían en el granero, en la noche. Un disparo en la cabeza y todo se habría acabado.
El cielo ya estaba muy oscuro, y aunque había pensado en simplemente irme a dormir, había algo que no me había dejado conciliar sueño alguno y me quede afuera en el campamento, con los demás rodeando, una fogata sentada en la silla y con mi hermana finalmente dormida acunada en mis brazos, yo la mecía suavemente. Envidie a Jacklyn, tan fuera de toda esa mierda
Vi como Daryl, Rick y Shane se iban para ir por Randall y matarlo en donde debía haber sido mi tumba. Decidí no pensar en ello. Nadie hablaba, tensos e incomodos por el debate de hace unas horas. Todos se sentían culpables de alguna manera, pero yo no. Al principio del día, cuando avisaron lo que harían con él, me había mostrado vacilante pero ahora ya no me importaba en absoluto.
Me la pasaba callada, con Daniel a mi lado. Sabía que notaba mi estado de ánimo decaído pero no me preguntaba nada y yo se lo agradecí.
Un poco rato después, llego Rick solo con Carl acompañándolo. El rostro de Lori dejaba entrever que Rick había hecho algo que no estaba acordado y la confusión de que Carl estuviera con su padre.
-Lo mantendremos como prisionero-Dijo Rick. -Por ahora.
Hubo alivio en el ambiente, algunos suspiros también. Sentí que alguien tocaba mi hombro detrás mío y gire la cabeza. Sophia estaba parada detrás de mí, con su mano en mi hombro. Yo le dedique una suave sonrisa y puse mi mano en la suya.
-Iré a buscar a Dale-Dijo Andrea, sonriendo, y se marchó.
-Carl, ve adentro-Escuche decir a Lori, severamente, sin apartar la mirada de Rick. El niño obedeció a regañadientes.
Vi a Lori y a Rick hablar en murmullos, pero no tenía intención de escuchar lo que decían así que simplemente cerré los ojos y ladee mi cabeza, descansando.
Sin embargo, la paz se fue poco después cuando un grito lejano rasgo la noche. Todos se alarmaron y yo abrí los ojos de golpe, abrazando con más fuerza a Jacklyn quien, alertada por los ruidos de los demás, abría los ojos.
-Lissie….-Murmuro con voz temblorosa, la voz de mi hermana comenzando a teñirse de miedo al ver a la reacción de los demás. Sus manos se empezaron a aferrar a mí y yo la rodee con mis brazos. Me puse de pie deprisa como todos los demás con mi hermana en brazos y, como su madre no estaba presente, Sophia se me acerco y se aferró a mi blusa.
-Sophia-Dijo Daniel, inclinándose un poco para estar a su altura. -Vete a la casa con Carl. Llévate a Jacklyn y enciérrense allí.
Nunca me había gustado alejarme de Jacklyn en momentos así, pero sabía que era lo mejor. No podía exponerla a un peligro así. Jacklyn se pasó a los brazos de Sophia, quien comenzó a correr detrás de Carl hacia la casa iluminada. Mi hermana nos lanzó una última mirada con los ojos llorosos, pero no dijo nada. Sabía lo que la situación significaba y detestaba eso. Me puse seria y tome mi arma, que siempre la tenía a la mano cargada.
-Vámonos-Le dije a Daniel. Y empecé a correr, Daniel detrás de mí.
La adrenalina hacia que sintiera mi corazón latiendo deprisa en mi pecho, viendo la noche demasiado clara y fresca. Corría junto con algunas personas, que llevaban linternas para poder ver en la densa oscuridad.
Se escucharon más gritos de hombre. Gritos desgarradores que reconocí rápidamente.
-¡Es Dale!-Grite y corrí mas rápido, Daniel también acelerando detrás de mí.
-¡Ayuda! ¡Por aquí!-Grito otra voz y supe que era Daryl, quien había llegado primero con Dale.
Lo que más me preocupo fue que los alaridos de dolor se habían detenido y ahora reinaban los de mis amigos gritando el nombre de Dale. Vi que los que iban más adelantados se detenían y veían hacia el suelo. Finalmente llegue y me abrí paso entre los pocos que vi allí, Daniel detrás de mi.
Al principio casi no vi nada, pero había una silueta retorciéndose en el suelo, jadeando dolorosamente. Ese era Dale. Todo su abdomen estaba abierto de par en par y se veían algunos órganos, como si le hubieran escarbado el interior. Un caminante yacía acostado a un metro de él, inerte. Me lleve una mano en la boca, reprimiendo el grito, lágrimas recorriendo mis mejillas. Me hice hacia atrás un paso sin desearlo y mi espalda choco con Daniel, quien me rodeo con los brazos y pude notar su respiración acelerada por la carrera. Lo que más me dolía era que Dale seguía vivo, completamente consciente y la muerte no parecía querérselo llevar.
-¡Hershel! ¡Necesitamos a Hershel!-Grito a Rick, hincado cerca de la cabeza de Dale a las personas congeladas en las que nos habíamos convertido todos.
Tuve un horrible deja vu cuando vi a Andrea llorando, murmurando cosas tranquilizadoras a Dale. Justo como lo había hecho tiempo atrás cuando murió Amy. Aunque todos queríamos salvar a Dale, al compasivo y pacifista Dale, yo sabía que no había manera. Su torso era un hoyo lleno de sangre, demasiado grande para siquiera considerar cerrarlo.
Hershel llego y no pude escuchar lo que hablaban. Todo lo que oía eran los jadeos agonizantes de Dale. ¿Qué nadie entendía que no podía moverse? Rick estaba histérico, gritaba que había que hacer algo pero Hershel le puso una mano en el hombro, negando con la cabeza.
-¡No!-Grito Rick, desesperado.
La noche se llenó de los sollozos de muchos, incluyendo los míos. Vi a Carl de reojo, quien se supone que debería estar en la casa, ver la escena y correr a los brazos de su madre, llorando. Yo me deslice hasta quedar en el suelo, al lado de Andrea con el cuerpo de Dale enfrente. Daniel me dejo ir porque sabía que tenía que lidiar con esa desesperación yo sola, porque sabía a qué me recordaba toda esa escena. Me aferre a Andrea con mis brazos, aunque habíamos estado peleadas, no importaba. Yo la necesitaba y ella me necesitaba.
-Está sufriendo-Murmuro Andrea, sollozando. -¡Hagan algo!
Nadie sabía que hacer porque era cierto. Los ojos de Dale estaban desmesuradamente abiertos, llenos de dolor y sufrimiento. Rick finalmente desenfundo su arma y le apunto a Dale en la cabeza.
-Dios mío-Susurro Andrea y dejo caer su cabeza en mi hombro, abrazándome.
Rick temblaba, vacilaba con el arma en su mano. Vi las cejas de Dale moverse, casi en un asentimiento, y eso me destrozo aún más. Él lo aceptaba, maldita sea. Dale hizo un ruido de borboteo en su garganta.
Fui testigo de cómo, lentamente, Daryl ponía su mano en la pistola de Rick y la tomaba el mismo, apartando a Rick. El policía no podía hacerlo, su semblante temblaba de tristeza y desesperación. Daryl, con el arma en mano se inclinó hacia Dale. Las comisuras de la boca de Dale se movieron y me lo imagine sonriendo, aceptando su muerte a manos de Daryl para acabar con ese cruel dolor que consumía todo.
-Lo siento, hermano-Murmuro Daryl, apuntándole en la cabeza.
Entonces un disparo desgarro la noche.