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Sobreviviendo al Apocalipsis II — capítulo 26

Mi mundo, apocalíptico y mortal, no era tan aburrido como se esperaría al vivir en una sociedad sin electricidad ni el poder conocer a nuevas personas con quien hablar. Sucedían cosas, casi a diario, para mi pésame. Como deseaba regresar a mi vida normal, donde no tenía feas cicatrices de cortes y quemaduras, donde no había rivales muertas asustándome en medio de la noche, ni madres llorando la cruel muerte de sus hijas, ni amigas suicidas, ni rehenes apaleados encerrados en graneros, y mucho menos había cadáveres rondando por ahí para devorar cualquier cosa con vida que se encontraran. Pero debía admitir que a pesar de todo lo malo que sucedía, había encontrado muy buenas personas que consideraba ahora mi familia. No habría conocido a Daniel.

Sin embargo, no pensaba en eso cuando vi a Rick y a Shane regresar con Randall, cuando se suponía que lo dejarían en una escuela bastante lejos de aquí. Mierda, fue lo primero en que pensé. Algo de seguro había salido muy mal para que Randall no tuviera puesta su mordaza ni estuviera atado y estuviera conduciendo el auto.

Al día siguiente, en el desayuno en nuestro campamento a los pies del gran árbol, Rick y Shane se encargaron de explicarnos lo sucedido, pero me dio la sensación de que algo ocultaban, de que algo les falto por decir. Habían sido atacados por una manada de caminantes al llegar al lugar acordado y se las arreglaron para salir, Randall los salvo a los dos. Pero a pesar de eso, ahora el chico estaba encerrado en el granero de nuevo, con Daryl y Daniel con él. Maldición, ya me imaginaba lo que Daryl estaba haciendo con el pobre muchacho, y Daniel… no tenía ganas de ver ese lado suyo, esa parte que vivió en el vandalismo por bastante tiempo. Andrea, Carol, Glenn, Lori, Dale, Maggie, T-Dog, Carl, Sophia y yo escuchábamos atentamente. Era temprano y Jacklyn aun dormía en la tienda. Carol agarraba los hombros de Sophia.

-Entonces, ¿qué harán?-Pregunto Andrea cuando terminaron. Ella no me veía, seguía enfadada por mi traición de ayer, pero poco me importaba.

-Nos sentiríamos mejor si lo supiéramos-Agrego Lori.

-¿Saben que harán?-Continuo Andrea, dando unos cuantos pasos hacia ellos. Lori le pasó una taza de un líquido caliente a Carl.

-¿Lo tendremos aquí?-Pregunto Glenn a su vez.

Rick y Shane compartieron una mirada, el primer hombre soltó un pesado suspiro.

-Pronto lo sabremos-Respondió y movió la cabeza hacia algún lugar atrás de nosotros. Nos giramos un poco para ver y vimos a Daryl y a Daniel caminando en nuestra dirección. Daryl cargaba la ballesta en el hombro y traía puesto su chaleco con alas por encima de una camisa de manga larga. Daniel traía una camisa igual de manga larga a cuadros roja y se quitaba su largo pelo azabache de la cara. Ambos tenían los nudillos ensangrentados y sentí un ramalazo de preocupación.

-Tienen una banda-Dijo Daryl en cuanto se acercaron a nuestro grupo. Daniel no dijo nada, solo se acercó a mí y me beso en la mejilla. Agarre una de sus ensangrentadas manos y la sostuve en alto con la mía.

-¿Qué es esto?-Pregunte en un susurro, ligeramente asustada.

-No es mía, no te preocupes-Me tranquilizo en voz baja y ya no dijo nada más, su mirada me advertía que hablaría de todo mas tarde.

-Son treinta-Continuo Daryl. -Tienen artillería pesada y no quieren amistad. Si nos encuentran, los hombres moriremos y las chicas… bueno, querrán morirse.

Un temblor me recorrió en todo el cuerpo. No quería ni imaginarme lo que harían, no quería que algo como lo que Rachel me hizo se repitiera y mucho menos en todas nosotras.

-¿Y cómo te dijo eso?-Pregunto Andrea. Le lance una mirada obvia. ¿Qué no veía las manos de Daniel y Daryl? Mi prima miro a Daniel y este bajo un poco la cabeza, como si se avergonzara de esa pregunta. Mire a Sophia, tan tierna, tan inocente, y esperaba que se contuvieran un poco sobre lo que le habían hecho a Randall para que sus nudillos terminaran manchados en rojo.

-Bueno…- Vacilo Daniel. -Hablamos un poco.

-Sí, le preguntamos todo-Agrego Daryl.

Agradecí que no contestaran lo que realmente había pasado con Carl y Sophia adelante. Sabía que Daniel sabía como contener su lenguaje frente a mí y a los demás, sobre todo con los niños, pero Daryl no era exactamente conocido por su delicadeza a la hora de hablar.

-Que nadie se le acerque-Advirtió Rick.

-Rick-Dijo Lori en voz baja, pero yo aún pude escucharla. -¿Qué vas a hacer?

Rick parecía dudar.

-No tenemos opción, es una amenaza-Contesto. -Tenemos que eliminar las amenazas.

-¿Entonces lo mataras?-Intervino Dale, indignado.

-Está decidido-Respondió el, su mirada era clara. Lo haría. -Lo hare hoy.

Dicho eso, se alejó caminando a paso rápido, pero Dale lo siguió, reclamándole. Yo me gire hacia Daniel, ahora que el grupo se había dispersado.

-Ahora vas a decirme que paso-Le dije. Daniel suspiro y me conto todo. Como había tenido que romperle la cara a Randall a golpes, como Daryl le había abierto un poco la herida de la pierna con el filo del cuchillo. Sabia por experiencia que eso era muy doloroso.

-¿No pudiste… no se… ser un poco más amable con él?-Le pregunte, sentados a los pies del árbol en el suelo.

-No quería hablar-Se encogió de hombros. -De alguna manera teníamos que sacarle todo. Como sea, va a morir hoy.

Apreté los labios y Daniel suavizo su expresión al verme.

-Hey-Dijo, me rodeo los hombros con su brazo, acercándome más a él.  -No dije que disfrutara golpeándolo ni que me guste que lo ejecuten.

-No lo sé…-Dije. -No es que me importe, la verdad, pero es que…

-Lo sé, yo también me siento igual. Es raro saber que alguien va a morir hoy.

Asentí nada más y me recline en su hombro.

-Si es para mantenernos a salvo, no me importa que muera-Dije, aunque casi sonaba como si tratara de convencerme a mí misma. Después de todo, ¿que nos había hecho ese chico? Nada. Absolutamente nada. Solo fue herido de gravedad y abandonado por su "grupo". Solo eso. ¿Y qué haríamos nosotros por saber que su banda era una amenaza? Ejecutarlo, por supuesto. Me hacía sentir incomoda aunque no lo admitiera, y una parte de mí no estaba de acuerdo, pero al pensar en esas otras personas, en lo que Daryl había dicho que nos harían si nos encontraban, entonces no me importaba demasiado.

-¿Desayunaste?-Me pregunto Daniel, sacándome de mis cavilaciones.

-Aun no-Conteste. -La verdad es que no tengo mucha hambre.

La mirada que Daniel me lanzo era reprobatoria.

-Hershel aún no te ha librado de todos los cuidados, Annelisse-Advirtio. -Todavía tienes que comer bien.

Solté un bufido. No necesitaba que todos estuvieran encima de mí como cuando tenía un tornillo zafado. Ya me había recuperado casi completamente, pero lo que le preocupaba a Daniel eran aquellos momentos en el que inevitablemente yo recordaba mi tortura o el asesinato de Rachel y mis manos comenzaban a temblar casi incontrolablemente. Eran flashbacks que probablemente tendría toda mi vida y hasta ahora había lidiado con ellos lo suficientemente bien. Simplemente los dejaba pasar, que mi mente se asustara con aquellas horribles y sangrientas imágenes por un rato y luego era todo, regresaba a la normalidad.

-Ya sé a qué te refieres-Dije. -Pero eso es completamente psicológico, Daniel, ni siquiera yo puedo controlarlo y comer no me va a ayudar.

-Limítate a comer bien, solo eso-Dijo con voz dulce.

-Bueno, está bien-Sonreí. -Porque la idea de desayunar huevos por quinta vez esta semana me entusiasma demasiado.

Soltó una risa al igual que yo. Carol se nos acercó con una ligera sonrisa y tenía a mi hermana caminando a su lado agarrada de la mano. Jacklyn aun traía puesto su pijama rosa con patitos y los rizos castaños estaban revueltos.

-Los estaba buscando-Explico Carol, soltó la mano de la niña y esta se apresuró hacia nosotros, hacia Daniel en particular.

-Hola-Saludo Daniel con voz alegre mientras rodeaba a Jacklyn con sus brazos y le daba un beso en la frente.

-Ya desayuno-Dijo Carol. -Le di un poco de huevo y jugo de naranja.

-Gracias, Carol-Sonreí hacia la mujer de pie frente a nosotros y ella me sonrió de vuelta.

-No hay problema.

Dicho eso, se fue por donde había venido.

Jacklyn ya le platicaba algo a Daniel, recordé las manos manchadas de sangre de él y me asuste por un momento que Jacklyn las viera. Pero Daniel se las arregló para limpiarlas probablemente con su ropa cuando mi hermana llego. Suspire con alivio.

-Anda a comer-Me dijo Daniel. -Yo me quedo con Jacklyn.

-Es claro que te prefiere a ti, aunque yo sea su hermana-Bromee. Daniel resoplo y yo me puse de pie.

-Te veo después-Dije y me encamine a la caravana en busca de algo que no fueran huevos para desayunar.

Estaba casi por entrar cuando choque contra alguien y me hizo retrocedí unos cuantos pasos. La persona con la que había chocado hizo un ruido de dolor.

-Ten más cuidado-Dijo una voz femenina con brusquedad. Cuando me recupere del golpe voltee hacia arriba y vi a mi prima con una revolver en mano.

-Andrea-Dije, ella pareció reparar en mi por primera vez.

-Annelisse-Dijo ella con voz ligeramente incrédula. 

-Lo siento, no vi por donde caminaba-Me disculpe de manera brusca, incomoda, de la manera en que nunca hablaba a mi familia.

-Ni yo.

Ambas asentimos y seguimos nuestros caminos. Maldición, me molestaba tener que hablar con mi prima de aquella manera, como si  fuéramos desconocidas cuando en realidad antes de que se fuera a la universidad ella me contaba todo incluso siendo mucho más pequeña que ella.

Trate de no darle importancia y entre a la caravana para encontrarme a Dale guardando la bolsa con las armas.

-Hola, Dale-Salude, tratando de que mi voz saliera alegre.

-Buenos días-Saludo el pero su voz sonaba rara.

-Dime que todavía hay de esas barras de cereal-Dije.

-Sí, claro-Contesto y saco una caja de las alacenas. Me la paso y saque una barra de cereal, me senté en la mesa y la mastique distraídamente. Dale parecía incómodo.

-¿Todo bien?-Pregunte.

Dale suspiro.

-La verdad es que no-Respondió.

-Oh, déjame adivinar. Eso sobre Randall, ¿no es cierto?

Dale no respondió nada pero lo supe inmediatamente. Era eso lo que le preocupaba.

-Dale, por favor, no tienes que preocuparte por algo como eso-Dije, solté en la mesa la barra a medio comer.

-¡Tú también!-Exclamo. - ¡Annelisse, es tan solo un chico!

-Ya sé, pero, ¿y si su banda de locos nos encuentran y nos asesinan a todos? En ese caso ya no es tan solo un chico.

-Todos son mejor que esto-Se lamentó.

-Nadie es mejor, Dale, la humanidad está muerta-Dije, empezando a irritarme su actitud pacifista. ¿Qué no lo entendía? ¿No entendía que todos estábamos siempre en peligro?

-La humanidad no está muerta mientras nosotros aun la tengamos.

Resople y me quede en silencio un rato. Luego se me ocurrió algo más que decir.

-¿Y si Randall fuera Rachel?-Pregunte con voz queda. Dale me miro con ojos abiertos como platos, observando mi cara seria. -¿También la defenderías? ¿También estarías en contra de su ejecución?

-Annelisse, eso es diferente-Contesto.

-Contéstame-Insistí con voz firme.

-Ella ya está muerta-Se excusó o así me pareció a mí. -No puede ser salvada.

-No, tienes razón. Está muerta-Acorde con voz oscura. Era increíble como mi humor había cambiado tan radicalmente con unos cuantos comentarios intercambiados con Dale. Me reí maliciosamente para mis adentros mientras dejaba mi barra medio comida en la mesa, había perdido el apetito. Me puse de pie y me dirigí a la salida. Pero antes tenía que confesarle algo.

Era hora de confesar el más grande de mis pecados.

-Dale-Dije lentamente. -Rachel está muerta… porque yo la mate.

Estaba de espaldas y no pude ver su reacción, pero pude imaginarla.

-Iba a matarme a mí y, cuando terminara conmigo, a mi hermana-Explique. -Fue en defensa propia, pero tengo que admitir que enloquecí un poco. Un caminante debió de comerse lo que quedo de ella-Torcí el gesto mientras sentía un nudo en la garganta.

Me gire para ver a Dale y el me miraba boquiabierto.

-No te preocupes porque enloquezca de repente y mate a todos aquí-Lo tranquilice, sonriendo amablemente. -Eso no va a pasar. Pero te pediré un favor: no se lo digas a nadie. Tal vez algún día lo confesare pero no quiero causar más conmoción y darle motivos de sobra a Dayane para odiarme aún más.

-Annelisse… eso es…-Tartamudeo Dale, perplejo, como si no se creyera nada.

-Cruel, lo sé-Complete lo que quiso decir. -Inhumano, si quieres llamarlo de esa manera-Solté un gran suspiro, repentinamente cansada. -No quiero hablar más de eso-Termine. -Si quieres hacer de utilidad a tus sermones pacifistas, quítale a Daryl esa idea de querer alejarse del grupo. Me preocupa que se le ocurra irse solo de repente.

Dicho eso, salí de la caravana con el estómago pesado, el peso de la culpa revolviéndome la poca comida. Había sido muy dura, más de lo que realmente era. Tuve que detenerme para recuperar el aire que había perdido en la conversación, como si hubiera corrido kilómetros. Casi me arrepentí de haberle dicho eso a Dale. Casi.