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Sobreviviendo al Apocalipsis II — capítulo 25
El funeral de Rachel se celebró casi inmediatamente al descubrimiento de su cuerpo. No querían verlo mucho más tiempo por lo que T-Dog y Glenn se apresuraron a cavar la tumba. Cuando el cuerpo de Rachel estuvo ya bajo tierra y el lugar decorado con un pequeño altar de piedras lisas como respeto al ser humano que era, ya era de noche. Todos estaban ahí presentes alrededor pero yo estaba detrás de todos ellos, observando con los brazos cruzados sobre el pecho. No me interesaba el funeral de quien me torturo, agradecía que ahora estuviera donde jamás pudiera alcanzarme.
Hershel decía la típica jerga religiosa propia de un funeral y Dayane se despedazaba en lágrimas en los brazos de Carol y Lori. Daniel se encontraba dándome la espalda a un metro enfrente de mí con Jacklyn en sus brazos, mi hermana con los pequeños brazos alrededor de su cuello. Jacklyn mantenía la vista hacia Hershel, pero luego volteo hacia atrás para verme directamente a los ojos. Le devolví la mirada y ella apoyo su barbilla en el hombro de Daniel, luego recargo la cabeza en su cuello y pareció susurrarle algo ya que luego Daniel se giró ligeramente para verme. Ninguno dijo nada, yo suspire, di media vuelta y camine de regreso a la tienda.
Temprano en la mañana del día siguiente, Daniel se levantó más temprano y me permitió dormir una hora más a mí y a Jacklyn antes de que el sol entrara demasiado brillante a través de la lona de la tienda y no nos permitiera conciliar más el sueño. Salí de la tienda a tiempo de ver como Shane jalaba del brazo a un amordazado Randall y lo metía en la cajuela del auto.
-¿A dónde se lo llevan?-Pregunto Jacklyn, quien sostenía mi mano y veía la escena con curiosidad.
-Lejos para que no nos encuentre-Conteste.
-¿Por qué?
-Para que no nos lastimen.
Jacklyn soltó mi mano y corrió hacia la casa, yo detrás de ella. Me dedique a hacer unos cuantos deberes como barrer el porche antes de dirigirme a la cocina donde se encontraban Lori y Maggie, quienes estaban cocinando.
-¿Rick y Daniel les dijeron algo sobre Glenn cuando volvieron del pueblo?-Pregunto Maggie mientras partía tomate y pepino en rodajas. Lori cortaba un pollo cocido y yo lavaba los platos.
-Solo que la cosa se puso fea-Respondió Lori.
-Lo de siempre. Que tuvo que hacer esfuerzo extra para salir de allí-Conteste. -¿Por qué?-Pregunte, girándome ligeramente a verla.
Maggie tardo en contestar.
-Ya no es el mismo. Dijo que se paralizo. Me culpa a mí, dice que lo controlo-Confeso Maggie.
-Regreso. Es lo que importa-La tranquilizo Lori mientras tomaba una rodaja de pepino y le daba una mordida. -Los hombres necesitan hacer ciertas cosas. Siempre culpan a las mujeres por lo que hacen o no pueden hacer. Te diré algo, ellos ocupan de lo que pasa afuera y nosotras guardamos la calma hasta que ellos regresen.
-Todo estaba bien-Insistió Maggie. -Quizá…
-Glenn ya es mayor-La interrumpí. -Él puede decidir por sí mismo. ¿Tú te arrepientes de algo?
Maggie negó con la cabeza y se le veía más tranquila.
-Dile que se haga hombre-Lori hizo una pausa y soltó una risita. -No, mejor no se lo digas. No les cae bien.
Lori rio y Maggie con ella, yo sonreí. Maggie tomo la bandeja con jugo de naranja y un plato con pollo y ensalada.
-Le llevare esto a Beth.
-Está bien. Yo lo hago-Se ofreció Lori, tomando la charola de las manos de Maggie y caminando hacia la habitación de Beth.
-No tienes por qué preocuparte por Glenn-Dije, seque mis húmedas manos en una toalla. -Ya se le pasara.
-Gracias, Annelisse-Sonrió Maggie.
-No hay de que-Conteste.
Me puse a sacudir los muebles para quitarles el polvo sin poner en mucha atención en lo que hacía. Jacklyn jugaba sola en medio de la sala con sus juguetes de manera distraída. Ni siquiera me prestaba atención a mí ni me bombardeaba con preguntas sobre el porqué de aquello, el cómo de esto, de que estaba hecho y cómo funcionaba. Me daba cuenta de que, a pesar de Jacklyn jugaba con Sophia y Carl, a veces prefería jugar sola. Tal vez era porque Carl y Sophia le triplicaban la edad y no había otros niños pequeños como ella. Probablemente era la única niñita que había logrado sobrevivir en muchos kilómetros a la redonda, todo gracias a que tanto ella como yo habíamos sido afortunadas de tener un grupo como el que teníamos ahora.
Escuche a alguien bajar por los escaleras, un ligero silencio y luego como volvían a subir pero esta vez de manera apresurada. Me asome a la cocina, que era donde había oído a donde se dirigían los pasos y vi la bandeja con la comida de Beth, intacta. Cuando me gire, vi a Lori bajando por las escaleras con un cuchillo en mano. Me alarme.
-¿Qué sucedió?-Pregunte.
-Beth escondió este cuchillo-Contesto con voz apresurada. -Quiero creer que no quería hacerlo, de verdad, pero esto es demasiado. Necesito a Hershel. ¿Puedo encargarte que estés con ella mientras vuelvo, por favor?
No espero a que respondiera y camino rápidamente fuera de la casa. No tuve que preguntarle para saber lo que Beth había intentado hacer.
Suicidio. Beth había pensado en suicidarse.
-Jacklyn-Dije con voz ahogada. Mi hermana se giró. -Vamos a ver a Beth, ¿sí?
La niña asintió, se levantó del suelo y me siguió escaleras arriba. Subí despacio ya que Jacklyn aún tenía dificultades para subir las escaleras por si sola y tenía que tomarla de la mano para asegurarme de que no se caería. La puerta del cuarto de Beth estaba abierta y entre con Jacklyn a mi lado. Mi amiga yacía acostada en posición fetal, cubierta con una sábana y dándome la espalda.
-Hola, Beth-Salude, intentando sonar alegre. Ella ni se movió. -¿Cómo has estado?
Pregunta estúpida.
Jacklyn quiso acercarse a la cama, pero la jale del brazo antes de que llegara y la pegue a mí. Me volteo a ver y yo negué con la cabeza. Lo mejor ahora era no alterar a Beth.
-Tu padre vendrá pronto. Lori fue a buscarlo-Comente, sin saber que más decir.
-¿Cómo puedes…?-Murmuro en voz baja.
-¿Qué?
-¿Cómo puedes…?-Repitió, esta vez en voz más alta. -¿…hacerlo?
Fruncí el ceño. No le entendía. Era una pregunta que me imaginaba enojada, pero su voz era cansina y casi muerta.
-No te entiendo, Beth-Respondí con voz calmada.
-Toda tu familia está muerta, los viste morir-Explico sin girarse a verme. Escuchaba su voz amortiguada por las sabanas. -Te quedaste sola con tu hermanita, quien es demasiado pequeña para vivir sin que alguien cuide de ella. Y tienes que mantenerla con vida en este… este… mundo. Luego aquella chica intenta matarte. Y tú sigues aquí, como si nada pasara. ¿Cómo lo haces?
Me dejo casi boquiabierta. Una parte de mí se sintió ofendida de que me echara todo mi pasado en cara, otra pensaba en que Beth tal vez sentía algo así como envidia y la más razonable decía que Beth ni siquiera pensaba en lo que estaba diciendo y que probablemente en esas palabras me estaba gritando pidiendo por ayuda. Me dirigí por la tercera y sonreí con dulzura.
-Nunca se dijo que sería fácil-Respondí. Me puse de rodillas junto a la cama y Jacklyn se sentó en el suelo. -A veces siento que estoy cayendo en un pozo, que lo que hago con todas mis fuerzas no sirve de mucho, que me estoy perdiendo a mí misma. Creo… no, sé que la persona que era antes de que empezara el apocalipsis ya no existe, pero supongo que me he hecho más fuerte-Suspire y Beth se giró hasta que me dio la cara. Tenía los ojos llenos de ojeras, estaba pálida. -Sí, vi a mi familia ser devorada por esos monstruos y quisiera tenerlos aquí conmigo ahora, pero su muerte hizo que me hiciera independiente. Sí, me quede sola para criar a mi hermana, pero me di cuenta de que no supe apreciarla hasta que tuve que hacerme cargo de ella y ahora es lo que me hace más fuerte y débil a la vez. Si, Rachel intento matarme, pero yo…- Estuve a punto de soltarle que fui yo quien gano al final, pero trague saliva y me contuve. -Yo sobreviví a su juego. Solo tiene que aferrarte a algo para sobrevivir.
Acaricie su cabeza con suavidad.
-Piénsalo-Continúe. -Tienes muchas razones. Tienes a una hermosa familia que te apoya, un adorable novio, una vida que es todavía normal y ahora nos tienes a nosotros. Todos nos preocupamos por ti.
Le sonreí con ternura y vi un muy pequeño rayo de esperanza iluminando sus ojos. Justo en ese momento entro Maggie con expresión seria y decidí que era momento de irme. Me levante y sacudí un poco su cabello.
-Mejórate pronto, Beth. Me hace en falta mi amiga-Sonreí, tome a Jacklyn de la mano y me fui de la habitación.
Jacklyn alzo los brazos para que la cargara.
-¿Por qué Beth aún no se cura?
-No está enferma-Conteste. -Solo se siente mal.
-¿No es lo mismo?
Negué con la cabeza. Mi hermana toco mi mejilla con sus dedos.
-¿También le dará mucho miedo como a ti, Lissie?
-Espero que no.
-Yo también. Pero, ¿de qué se asusta?
-De los monstruos de allá afuera.
-A mí también me dan miedo. Son muy feos e hicieron que se llevaran a Amy.
-¿A dónde se la llevaron?-Le pregunte.
-Debajo de la tierra, como a la chica a la que le tenías miedo.
Su respuesta me asusto un poco pero no me sorprendió mucho. Mi hermana había visto ya bastantes funerales. Sin embargo, lo que me perturbo era la manera en la que lo dijo, con resignación, como si no hubiera remedio a que algún día todos terminaríamos bajo tierra.
-No pienses en eso-Le dije. -Vámonos.
De repente, pude escuchar como Maggie y Beth comenzaban a gritarse la una a la otra.
-¡A nadie le importa!-Gritaba Beth.
-¡A mi si me importa!-Grito Maggie.
-¡Déjame tranquila!-Sollozo Beth.
Me estremecí y lo primero en que pensé fue en sacar a Jacklyn de allí para ahorrarle todos los gritos. Salí casi corriendo de la casa y me la lleve a nuestro campamento para que estuviera lejos de todo ese ambiente. No podía permitir que mi hermana escuchara todo eso y lo grabara en su subconsciente.
Un rato más tarde vi a Andrea salir con paso apresurado de la casa y por su postura supe que estaba molesta.
-¡Andrea!-La llame y ella me vio. Comenzó a caminar hacia mí. -¿Qué pasa? Te ves enfadada.
-Lori me saca de mis casillas con toda esa palabrería de optimismo, de que todo estará bien y que todos vamos a vivir una vida larga y feliz…-Siguió refunfuñando pero yo la pare.
-A ver, a ver, Andrea. Otra vez, ¿qué paso?
Andrea suspiro y se revolvió el cabello.
-Le dice a Beth que todo va a estar bien pero evita que ella tome sus propias decisiones. Si ella tomo ese cuchillo entonces debió haberla dejado, es decisión de ella.
Me shockeo que dijera eso. Me quede prácticamente boquiabierta y me reprendí a mí misma por sorprenderme ya que mi prima también había intentado suicidarse.
-¿Qué? ¿Apruebas el suicidio?
-Es decisión de Beth-Fue lo único que dijo.
Mierda. Mierda. Mierda. ¡Mi prima no estaba diciendo eso! Aprobaba la muerte, la rendición.
-¿Y si yo quisiera suicidarme y dejar a Jacklyn, a Daniel y ti solos, también es decisión mía?
Andrea no dudo casi ni un segundo.
-También seria tu decisión.
Sus ojos declaraban que decían la verdad. Que me dejaría morir si lo quisiera, que no intentaría hacerme ver que las cosas no eran tan malas.
-Yo pienso igual que Lori-Murmure en voz baja.
-¿No me digas? No me sorprende que te haya llenado la mente de esas cosas.
-¡Por que es mejor que simplemente rendirse!-Exclame.
-¡Eso no le da derecho a meterse donde no la llaman!-Gruño -Sabes que, no voy a tener esta conversación contigo, Annelisse.
Se dio media vuelta y se fue, dejándome con la palabra en la boca y perpleja. Esto se estaba pasando de la raya. Deje a Jacklyn con Carol, rogándole que la cuidar y con una disculpa escrita en el rostro, y regrese a la casa justo en el momento en el que escuchaba a Maggie gritar.
-¡Abre la puerta!
Maldita sea. Corrí escaleras arriba y Lori me alcanzo justo cuando entre en la habitación. Vi a Maggie pegándole a la puerta del baño con desesperación.
-¿Qué pasa?-Pregunto Lori, alarmada.
-Beth está adentro. Quebró un vidrio.
Maldeci en voz baja y me acerque para ayudarla. Se escuchaban sollozos desde adentro.
-¡Beth, abre la puerta, por favor!-Le grite.
-¡Cariño, no lo hagas!-Grito Lori.
-Rayos, estaba con Andrea-Dijo Maggie entre dientes y corrió hacia un cajón. -¿Dónde está la maldita llave?
Teníamos que pensar rápido antes de que mi amiga hiciera alguna estupidez. Incluso pensé en romper el cerrojo de un balazo, pero eso la asustaría aún más. Lori tomo un palo para remover los troncos de las chimeneas y se acercó a la puerta.
-Para atrás, con cuidado.
Forzó la cerradura con fuerza y logro romperla. La puerta se abrió y Beth se dio media vuelta, sosteniéndose la muñeca izquierda con borbotones de sangre y llorando. El espejo detrás de ella estaba roto. Todas nos paralizamos y un latigazo de preocupación me recorrió el cuerpo.
-Lo siento…-Murmuro Beth entre sollozos.
Maggie abrazo a Beth y se apresuró a llevársela para sanarla antes de que fuera demasiado tarde. Una vez que la mayor de los Greene se aseguro que Beth estaba bien, salio rápidamente en busca de Andrea, furiosa, y Lori y yo la seguimos.
-¿Dónde estabas?-Exigio Maggie.
-Escuche todo, ¿esta bien?-Pregunte Andrea, con la respiración acelerada por la carrera que hizo.
-Lo estaría todo si la hubieras cuidado. ¿Dónde estabas?
-¿Qué tan mal esta?-Insistio Andrea y la fulmine con la mirada. Era como si poco le importara.
-Va a mejorar-Respondio Maggie con rabia. Andrea exhalo.
-Quiere vivir, ya tomo su decisión.
-¡Intento suicidarse!-Exclamo Maggie.
-Pero no lo hizo-Dijo Andrea tranquilamente.
-¡Mi padre está cosiéndole la herida!
-Quiere vivir-Insistió Andrea y la miraba como si todo estuviera bien, como si nada malo hubiera sucedido. Dio un paso para entrar a la casa pero Maggie, con sus ojos envenenados, se puso delante de ella.
-No te acerques a ella. De las dos. No te atrevas a poner un pie en esta casa-Advirtió Maggie con la voz llena de enojo.
Andrea me vio a mí, tal vez buscando apoyo pero no me importo. Apreté los labios y negué ligeramente con la cabeza. Me dolía darle la espalda, pero se lo merecía. Mi prima asintió, dio media vuelta y camino de regreso. Entre a la casa, apretando los dientes.
Entendía a Maggie perfectamente. Yo también tenía el instinto de proteger a mi hermana y haría lo que fuera por ella. Quizá también le daría la espalda a mi gente por salvarla.
Esta vez Andrea se había pasado. Prácticamente dejo a Beth hacer lo que quisiera, arriesgo su vida por una decisión estúpida. Ahora que Beth había llegado el límite, se arrepentía y quería vivir.
Me puse del lado de Maggie en contra de mi familia. Me dolía. Pero no iba a permitir que alguno más de mis amigos muriera. Y mucho menos en su propia mano.