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Los Potter siempre morirán por las pelirrojas — capítulo 3
Sonrió pasando los dedos por el largo cabello anaranjado de su novia, para luego besar su cabeza con dulzura. Ginny soltó una risilla y se acomodó mejor entre las piernas de su novio, mientras que Harry cerraba los ojos ante la felicidad que le producía estar allí con su novia, en calma, fingir un momento que no tenía un destino trágico junto a Voldemort, y podía pasar con ella tantas horas como quería, siendo feliz por algunos minutos...
—¿En qué piensas? —preguntó la pelirroja que parecía ronronear. —En ti, en lo bonita que eres... todavía no puedo creer que te fijaras en mí —contestó el morocho, acariciándola una vez más. Ante su respuesta, Ginny se rió con ganas—. ¿De qué te ríes, preciosa? —Harry, todos estos años... diablos, siempre estuve enamorada de ti. Además, yo debería decir eso, eres el "famoso Harry Potter" —dijo ella soltando una risita. Señaló a un grupo de niñitas que no paraban de reírse y mirarlo con poco disimulo. Harry negó con la cabeza y sonrió divertido. —Me gusta pensar que no... ¿quieres que te muestre a mis padres? —al ver la ceja alzada de Ginny, Harry rió y mostró un libro de tapa hermosa—. Incluso tengo fotos de mis abuelos —comentó. Ginny asintió, enternecida al ver el brillo feliz y casi infantil en los ojos de Harry, y sintió pena por el chico momentáneamente. Al verlo así, fuerte sin embargo. Aunque sin dudas debía sufrir demasiado al no tener padres, con la pérdida de su padrino, el dolor que le causaba Voldemort... demasiado para un chico de dieciséis años... y él, a pesar de todo, lo soportaba mejor de lo que nadie creía. —Ésta es Lily, mi mamá —las orbes esmeraldas de Harry relucieron al ver a una chica pecosa y de largo pelo rojo, con sus exactos ojos verdes, que sonreía dulcemente a la cámara. En otra, salía un chico increíblemente atractivo de cabello negro azabache desordenado y ojos avellanas escondidos tras unas gafas redondas que le daban aires de niño inocente y travieso a la vez—. James, mi papá... —luego salía un joven realmente sexy y de aspecto rebelde y despreocupado, con largo pelo negro azulado y unos fantásticos ojos grises. Sonreía de manera arrogante a la cámara—. Sirius... —un muchacho de cabello castaño y sonrisa tímida intentaba no salir en la foto, sin éxito aparente—. Lupin... —Harry. —lo llamó la pelirroja con voz calmada y dulce.—¿Sabes que estarán ahí para ti, cierto? ¿Que no debes preocuparte por ellos? El moreno se mantuvo inexpresivo unos segundos antes de sonreír y asentir. Sin embargo, no pudo evitar echar unas lágrimas. —Los extraño demasiado, Gin —suspiró él, recostando su cabeza en su hombro y viendo otra fotografía—. Ellos son mis padres —y soltó una risa al verlos juntos. James salía intentando hablarle a Lily y ésta se negaba con rostro enfadado, lejos del dulce y amable que solía tener—. Merodeadores... ¿te gusta el nombre? —Me encanta —sonrió su novia. Acarició la mejilla suave y pálida del morocho antes de besarle tiernamente en los labios—. ¿Sabes algo? Cuando tengamos un hijo varón, quiero ponerle James... James Sirius —esbozó una sonrisa. —Suena excelente —respondió el de ojos verdes, sin saber que dentro de algunos años después, estaría corriendo a un niño revoltoso y pelinegro que era el calco de su abuelo, justamente llamado James Sirius Potter. Pero sin saber ésto, el moreno sonrió divertido y siguió mirando entre risas y lágrimas las fotografías de la primera generación.