Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Tras esos ojos de hielo · de

Tras esos ojos de hielo — capítulo 13

-El tejido que separa los mundos se ha debilitado- comentó- ahora es poco más que un fino velo.-Lo sé.-Podrías intentar abrir el portal ahora, ¿no?- comenzaba a impacientarse, aunque intentaba no dejarlo notar. Trece largos años encerrada allí, entre patéticos humanos que la confundían con una de ellos eran demasiados.-Alguien se nos ha adelantado, y ahora mismo el espacio-tiempo es inestable. Si abro un portal, a saber dónde acabas- contestó sin variar el gesto de la cara.-Cualquier lugar es mejor que este- comentó sentándose a su lado. No soportaba aquel mundo, infectado por una plaga de humanos que lentamente destruían el ecosistema, alimentándose desmesuradamente de sus recursos, como las termitas de la madera.-¿Qué me dices de Umadhum?Frunció el ceño levemente, a veces no lo soportaba; demasiado humano para su gusto, sobre todo después de el incendio.Ya no era el Kirtash que ella había conocido. Era demasiado... no sabía como describirlo. Aparentemente seguía siendo el muchacho frío e inexpresivo, orgulloso y superior a todos los demás, al menos para los ojos humanos. Pero ella no era humana, aunque tuviese ese cuerpo, la mente seguía siendo la de un shek, y, como tal, podía percibir perfectamente los pensamientos de él.No era capaz de reprimirlos, y ella los oía perfectamente, algo que nunca le habría sucedido a los otros sheks.De momento lo único que lo hacía sostenerse en pie era el hijo del dragón. Se había quedado a vivir en su antigua casa de Nueva York, aunque después de la muerte de Victoria, había dejado la música.Había encontrado un buen trabajo que le permitía viajar a Japón muy a menudo, pero había tenido que llevarse a Erik con él.Al principio había sido un poco tenso, todos los sheks olían al dragón en su interior, aunque no era lo suficientemente fuerte como para que no pudiesen resistirse a lanzarse contra él. Por respeto al último unicornio, no le habían hecho nada. En cierto sentido, se sentían culpables por la extinción de una raza tan hermosa.Le había sorprendido saber que había magos entre los humanos de la Tierra, hasta que el niño dragón no recibió la carta, no había tenido noticia de ellos y aún intentaba descubrir el origen de esa magia.-¿Quién se ha adelantado?- preguntó irritada.-Eso no puedo saberlo, aunque tengo alguna que otra teoría al respecto.Ella también las tenía. Estaba casi segura que habían sido esos entrometidos, los mismos que lucharon en la batalla de Awa.Por culpa de esos malditos era ella así, habían tenido que huir por su culpa y ahora la privaban del placer de abrir una puerta para reunirse con el resto de su raza.-¿Tienen el control completo de la puerta?-Sí.-¿No podemos arrebatárselo?-No mientras tengan algo del ser que la selló.Lo miró extrañada, esperando a que continuase, pero no lo hizo.<<¿Qué es?>> odiaba usar las cuerdas vocales, pero ya estaba acostumbrada a hacerlo, pese a eso, cuando se cansaba de oír su horrenda voz humana, usaba la mental.Kirtash la miró a los ojos y levantó la mano derecha, mostrando sus dedos desnudos.-Victoria no se quedó con el.<> pensó inmediatamente la shek. -Exacto.Observó el pequeño charco helado que antaño habían usado para comunicarse con Gerde. Los guerreros de Awa no tenían razones para viajar a la tierra, si hubiesen querido exterminar a los sheks no habrían malgastado la oportunidad de abrir la puerta en la tierra, pues allí no eran muy numerosos y lo sabían. No, si ese era su objetivo, habrían usado el paso hacia el mundo que el séptimo creó para ellos, con la ayuda de sus dioses y sus dragones artificiales de garras malditas habrían tenido alguna posibilidad de vencerlos.Según lo que Kirtash les había contado, tras la gran batalla de los siete, se habían armado con la piedra de Erea, haciendo las garras y los colmillos de sus máquinas mortales para ellos. Eso, entre otras cosas, había ayudado al hombre a decidirse y dejar Idhun.Le había enseñado el efecto que surtía en ellos la piedra maldita y también le había relatado su experiencia, de la cual aún conservaba horribles cicatrices negras en el pecho.<<¿Traen una flota?>>-No.<<¿Sabes lo que significa eso? Si no vienen a por nosotros van a por...>>-Erik, lo sé. Por eso te voy a pedir que mandes a alguien a vigilarlo.<<¿Por qué piensas que voy a ayudarte? Eres un traidor y la única razón por la cual sigues vivo, es porque eres el único que sabe algo sobre cómo llegar al mundo donde se encuentra el resto de nuestra raza>>-Porque a vosotros también os viene bien interceptarlos- respondió-. Si se acercan a Erik, vosotros los veréis y podréis recuperar el anillo. Es beneficioso para ambos: vigiláis a mi hijo y podéis recuperar la llave que os abre la puerta a casa, ese es el trato.Ella frunció el ceño, tantos años fingiendo ser humana la había afectado bastante y se le habían pegado ciertas expresiones, cosa que la molestaba bastante, pero pareciendo una más, todo era mucho más fácil.-Supongo que puedo mandar a dos sheks jóvenes- dijo, usando sus cuerdas vocales de nuevo- si ven algo nos avisarán por la red telepática y de todos modos, si se diera el caso de que perdiesen la batalla, su muerte no nos afectaría demasiado. Pese a todo eso, algo no me cuadra, ¿por qué volverían para matar al hijo de un dragón y un unicornio? Si son sus grandes señores, no tiene sentido, ni siquiera para las simples mentes de los humanos. Tal vez te buscan a ti.-Es posible.Se quedaron en silencio durante unos minutos, hasta que el móvil de Shizuko vibró.Ambos dirigieron la mirada hacia el aparato, donde se podía leer en el identificador de llamadas "Presidente".-Lo tengo que coger.-Es lo malo de ser la primera ministra, señorita Ishikawa- comentó con tono burlón, y se levantó para dejarla sola con sus quehaceres- espero que mandes a esos sheks inmediatamente, no quiero accidentes.-No te atrevas a darme órdenes- respondió con tono amenazador, mientras descolgaba- buenas tardes, aquí Shizuko Ishikawa.... Sí señor presidente... Por supuesto señor.... Faltaría más...... Enseguida estoy allí.Colgó y cogió su bolso.Antes de irse miró a Kirtash, que tenía dibujada en el rostro una sonrisa torcida, claramente se estaba riendo de ella.-Un humano al parecer tiene más autoridad que yo sobre ti.-Ese humano es una marioneta, al igual que lo fue el ministro. Dentro de poco tendré su cargo, y, teniendo en cuenta  lo que consume este país, cuando yo lo domine, ayudaré mucho a hacer de este sitio un buen mundo que dominar, pero antes, tendré que hacer un poco de teatro. Y no te preocupes por la seguridad del mocoso, los protectores ya están de camino. Me debes una, y pienso cobrármela- dicho esto, abandonó el lugar dejando al hombre de fríos ojos azules solo. Como siempre se sentía desde la muerte de Victoria. Solo y encerrado.


Holaa, espero que os haya gustado el capi.Siento haber tardado tanto en actualizar, pero no sabía muy bien como hacer la transición hacia el "gran acontecimiento". A parte de que he andado a falta de inspiración.Gracias por leer, y a los que comentaron y/o tienen esta historia en favoritos. Ver que pasaba de las mil lecturas me hizo muy feliz.Como siempre estaré encantada de leer vuestras opiniones, críticas, consejos, ideas... Los comentarios siempre ayudan mucho, ya sea porque aportan ideas nuevas o porque el ver que a la gente le gusta tu historia te anima a seguirla.Gracias por todo y ¡Feliz año! que no he tenido ocasión de desearos felices fiestas :)Besos