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Tras esos ojos de hielo — capítulo 19

Algunas personas apartaban la mirada, otras, simplemente, les tapaban los ojos a los más pequeños.Todos esperaban a que aquel macabro espectáculo acabase para marcharse de vuelta a sus respectivos hogares y seguir con sus sencillas vidas.De pronto un rayo rasgó el cielo y sembró el pánico al caer muy cerca del público. Uno de los dragones que antes había estado completamente inmóvil alzó la cabeza y rugió ferozmente, haciendo relucir sus escamas pintadas de rojo bajo la luz de las tres lunas, imponente.La gente corría intentando escapar del enorme artefacto mecánico, pese a que el piloto que iba dentro no pareciera querer atacar a ninguna de esas personas inocentes.Los hechiceros que iban en el interior lanzaban hechizos para inmovilizar a la guardia real o impedir que otros pilotos llegaran a los demás dragones.Algunos de esos soldados, en vez de atacar a los rebeldes como se suponía que bebían hacer, se volvieron en contra de sus supuestos compañeros y lentamente fueron abriéndose paso hasta el escenario.El enorme dragón rojo cogió una gran bocanada de aire y luego, para sorpresa de muchos, en vez de fuego expulsó un gran chorro de agua por sus fauces, apagando así las llamas que aprisionaban a la joven Eva.Uno de los guardias infiltrados se acercó hasta la muchacha y la arrastró en dirección hacia un pájaro haai, ya que ella se había desmayado y no podía avanzar sin ayuda.-¿Sigue viva?- preguntó un mago asomando por la escotilla de entrada.-Eso espero- contestó el muchacho que cargaba con ella.Nadie supo que había pasado exactamente, porque cuando al fin cesaron los gritos todo había terminado: los guardias restantes estaban en el suelo, abatidos, desorientados o petrificados. Faltaban tres dragones, la mayoría de los pájaros haai y la presa.En cuanto fue consciente de esto último el rey Covan, señor de Nandet y soberano de muchas otras tierras de Idhún gritó lleno de ira, porque, una vez más, la última descendiente de Asrhan se le había escapado.


Cuando recuperó la conciencia, Eva se encontró acostada en una cama, bastante incómoda, pero una cama al fin y al cabo.Le dolía mucho la cabeza y notaba la garganta irritada, pero ni punto de comparación con el escozor de sus piernas.Se incorporó lentamente y retiró las sábanas. Tenía ambas piernas vendadas, aunque aparentaban muchísimo mejor aspecto de lo que esperaba, al menos seguían ahí y no estaban carbonizadas.No se atrevió a quitar los cachos de tela de alrededor de su piel, por si se encontraba con algo que le provocase nauseas.A sus oídos llegaban susurros apenas audibles desde el otro lado de la puerta, pero se esforzó mucho por enterarse de lo que hablaban; aún no sabía cómo había llegado a parar a una cama, lo último que recordaba antes de desvanecerse era fuego rodeándolo todo y humo impidiéndole respirar.No reconocía el idioma en el que mantenían la conversación, aunque pudo distinguir que eran al menos dos hombres.Se moría de sed. Buscó con la mirada algo de agua y la encontró en una mesa enfrente de su cama. Fue a levantarse para cogerla, pero sus piernas no se lo permitieron.De sus labios se escapó un pequeño quejido de dolor y eso alertó a las personas que estaban hablando al otro lado de la puerta.Eva se encogió en la cama todo lo que su maltrecha piel le permitió. Efectivamente eran dos hombres, humanos además, un anciano con larga barba descuidada y un muchacho bastante joven, de unos veinte años más o menos.El chico se acercó más a ella, haciendo gestos para que se tranquilizase. Eva no estaba dispuesta a que volviesen a cogerla o atarla así que se retorció todo lo que pudo, pero sin querer se arrinconó contra la pared.El muchacho la agarró por las muñecas y le dijo algo en esa lengua que Eva desconocía. Eva quería llorar o gritar, pero en vez de eso lo miró con odio y apretó los dientes.El anciano se acercó a ellos e intentó colocarle un colgante a la chica, pero ella se retorció y arqueó la espalda, haciendo un esfuerzo inútil por zafarse. Al final el muchacho consiguió mantenerla quieta, pero le costó lo suyo.El anciano colgó la fina cadena del cuello de Eva.-... ha sido tan horrible, ¿no? ¿Ves? Cálmate- la intentó tranquilizar el chico. Cuando vio que ella era capaz de controlarse la soltó y se alejó un poco.Eva estaba completamente atónita, de pronto comprendía cada una de las palabras que decían. Miró el collar con los ojos abiertos como platos. Era una simple cadenita con una piedra en forma de hexágono, no era nada del otro mundo, pero, sin embargo, guardaba en su interior una magia increíble.-¿Cómo...?-Primero promete que no vas a morderme otra vez- dijo el chico medio en broma, pero frotándose la el antebrazo dolorido. Eva no respondió- es un collar traductor, para que entiendas el idhunaico.-¿El qué?-No estás en el mejor momento para entender todo lo que tienes que saber- dijo el anciano- no dejes que haga ninguna estupidez- añadió antes de salir de la estancia y dejarlos solos.-No soy estúpida y quiero que me expliques aho...-Cállate, no seas impaciente, aún tienes que descansar bastante antes- la obligó a tumbarse de nuevo y retiró las sábanas para examinar las piernas de la chica.Eva se percató de que solo llevaba una camiseta sucia y unas tallas más grande y lo que parecía ropa interior de abuela. Se le subió la sangre a las mejillas e intentó cubrirse de nuevo con las sábansa, pero el chico se lo impidió.-¿Qué haces? Tengo que comprobar que no ha ido a peor- protestó él retirando completamente las mantas, aunque Eva hizo ademán de recuperarlas. El muchacho la miró molesto, pero cuando clavó sus ojos almendrados en los fríos azueles de ella se percató del rubor de sus mejillas y pareció comprender, pero en vez de disculparse soltó una sonora carcajada- ¿era eso? ¿Que te da vergüenza?- Eva no respondió- puedes estar tranquila, no eres la primera mujer que trato. Cuando estás metido en una guerra como esta, los heridos abundan y los magos escasean. Te ofrecería una sanadora, pero todas están ocupadas con los heridos de Awa. Las hadas no nos tienen mucho cariño a los hombres humanos, tampoco adoran a las mujeres de nuestra raza, pero las toleran mejor, así que tendrás que conformarte conmigo.Eva estaba muy incómoda, no le gustaba que la gente estuviera tan pendiente de ella, menos todavía cuando se encontraba indefensa, normalmente solo se lo permitía a su padre, ni siquiera a él a veces, pero si quería que le explicasen todo con pelos y señales debía portarse bien.El muchacho desenrolló las vendas para comprobar que las heridas evolucionaban bien y, para sorpresa de Eva, rozo levemente su enrojecida piel con la yema de los dedos.Eva apretó los dientes, pero no pudo evitar que se le escapase un pequeño gemido de dolor.-Tranquila- dijo él. inmediatamente Eva sintió una fuerte sacudida eléctrica, pero antes de que pudiera quejarse sintió un gran alivio en las piernas.Levantó la cabeza para ver lo que las había refrescado tanto, pero solo consiguió ver las manos del chico recorriéndolas como si las estuviera acariciando, solo que sin rozarlas.-¿Pero qué...?-Apenas te quedará cicatriz, poco más que una mancha rojiza- comentó despreocupadamente y vendó de nuevo las piernas.-¿Cómo has hecho eso?- preguntó ella, aún confundida.-Magia- respondió.-¿También eres mago? -Desde que tenía unos cinco años- la conversación parecía resultarle entretenida- túmbate otra vez y dime dónde tienes quemaduras que aún te duelen.Eva fue señalando los cachos de piel doloridos en el vientre y la espalda, pero evitó señalar quemaduras que estaban en lugares... complicados de ver, por decirlo de algún modo; prefirió aguantarse el dolor.-Quiero beber agua- pidió cuando él hizo ademán de levantarse. Se sentía como una niña pequeña.El chico se rió y le acercó el vaso. Esperó pacientemente hasta que ella terminó de saciar su sed y luego devolvió el recipiente a su sitio.-¿Me puedes explicar ya dónde estoy?-En las montañas de Nanahi- dijo después de pensarlo unos segundos- aquí estarás a salvo, no te preocupes.Ella apartó la mirada, ese chico la observaba con tal lástima que hacía que se sintiera incómoda.-Sé que debes de estar muy confundida, pero ten paciencia, en cuanto estés recuperada te lo explicarán todo.Eva asintió y el chico se levantó.-Si necesitas algo pregunta por Rawel.-¿Rawel?-Bueno, eso solo si quieres que venga yo- se río disimuladamente- espero que la próxima vez que asome el morro por esta puerta vea que ya estás del todo recuperada, Lune...-No me llamo así- cortó ella con frialdad. Había oído que la nombraban así antes, pero no lo había hecho nadie que tuviera buenas intenciones.-¿Seguro? Vaya, tenía entendido que la hija de Kirtash y Lunnaris se llamaba Lune.-Pues os habéis confundido de persona. Me llamo Eva Redfield y soy hija de Jack y Victoria- replicó. Estaba claro que todo había sido un gran malentendido. De todos modos, había algo que no le cuadraba, esos nombres... estaba segura de haberlos oído antes.-Supongo que tendré que preguntar, pero en el caso de que no seas tú la persona que andan buscando, lo siento mucho por ti, porque te has metido en un buen jardín.-Muy alentador.Él se encogió de hombros y dejó a Eva sola de nuevo. Se quedó dándole vueltas al asunto, intentado recordar dónde había escuchado esos nombres antes.Miro el collar que le habían dado. Si no estuviera segura de que era imposible, habría jurado que su padre tuvo uno igual.-Idhunaico...- susurró. ¡Claro! El mundo en el que sucedían todos y cada uno de los cuentos que le contaba Jack era Idhún, y Lunnaris y Kirtash eran dos de los personajes de esos relatos, aunque no conseguía recordar cuales exactamente, sabía que eran importantes. Lejos de tranquilizarla, eso la estresó más aún. ¿Qué sabía su padre sobre lo que le había sucedido? ¿Eran a caso historias reales y no producto de la imaginación de un hombre aburrido? Si realmente eran ciertas, tal vez ella si que fuese la Lune que andaban buscando, es decir, su padre era mago y el chico que la había curado también, ¿una simple coincidencia? Eva no lo creía, el hombre que la capturó aquella tarde en el parque la había llamado por ambos nombres, eso si que no podía ser casualidad.Si Lune era hija de Kirtash y Lunnaris y Eva lo era de Jack y Victoria... ¿Quería decir eso que eran las mismas personas? Es decir, si ella tenía dos nombres, ¿por qué sus padres no? ¿Y si Victoria se hacía llamar Lunnaris en este mundo y Victoria en la tierra? ¿Y si aquí conocían a Jack como Kirtash?Ahora entendía por qué Rawel no había querido explicarle nada; con una frase había conseguido levantarle dolor de cabeza.


Observaba a esas prodigiosas criaturas desde las sombras, oculto por las ramas del enorme árbol.Había recorrido todas y cada una de las reservas de dragones de América, que por suerte no eran muchas y algunas por el oeste de Europa. Había visto a muchos de su raza enemiga, pero ninguno era el que andaba buscando por desgracia.Esta vez tenía un presentimiento. Entrecerró los ojos para ver mejor en la oscura noche de Rumanía. Los domadores corrían apurados de un lado a otro, intentando calmar a los agitados dragones, que habían sentido su presencia.-¿Qué les pasa?- preguntó uno de ellos, que no daba a vasto.-Ni idea, debe de ser la luna llena o algo- contestó otro.-No digas bobadas, Charlie, son dragones, no hombres lobo- replicó un tercero.Kirtash sonrió burlonamente y se deslizó a otro árbol más cercano con la misma agilidad y elegancia que le caracterizaba cuando era más joven.Entre todos los dragones tan solo había uno que se mantenía más o menos tranquilo, aunque sus brillantes ojos verdes escudriñaban las sombras y se mantenía en tensión.Vio acercarse una silueta oscura, de la que ya conocía la identidad. Desenvainó una espada de brillo blanco azulado y con fuerza la descargó sobre el candado que mantenía la puerta de la jaula cerrada. No sucedió nada, pero por suerte, con el alboroto que se había montado nadie se percató de su presencia.El dragón inclinó su enorme cabeza y lo miró burlonamente.-Eres tú el que está encerrado en una jaula como si fueses una lagartija- contestó el hombre sin poder evitarlo, aunque no le disgustó, hacía mucho tiempo que nadie conseguía irritarlo tan fácilmente y, en cierto modo, echaba de menos esas pequeñas riñas con su eterno rival.  Volvió a intentar romper la cerradura, pero estaba protegida con magia y no consiguió hacerle ni un rasguño.Comprobó que nadie le prestase atención y tomó su forma shek. Puede que los hechizos la protegiesen de golpes y fuego, pero no podrían hacer nada para evitar que el frío de la escarcha la debilitase.Cuando volvió a descargar la espada sobre ella, se partió y pudo abrir la puerta sin mayor dificultad.Jack inclinó la cabeza como gesto de agradecimiento, pero no podía evitar sentirse molesto por haber tenido que ser rescatado por Kirtash.Cuando estuvieron lo suficientemente lejos de la reserva, el hombre preguntó, o más bien afirmó.-No puedes transformarte en humano.Negó con la cabeza y rugió.-¿Se puede saber por qué no hablas? Y no me vengas con esa idiotez de que no puedes, te he oído hacerlo.<<¿Realmente crees que si pudiera hacerlo habría esperado a que alguien a quién creía muerto viniese a rescatarme? Yo que te tenía por inteligente>> pensó Jack y Kirtash lo captó.No respondió, se limitó a ignorarle como solía hacer siempre que consideraba que los comentarios del dragón no merecían respuesta alguna.<<Por cierto, ¿cómo es que estás vivo?>>-La misma duda tengo yo sobre ti, aunque tengo mis teorías.<>El shek dibujó esa media sonrisa muy propia de él para confirmar lo que Jack pensaba.Se mantuvieron en silencio unos segundos.<<¿Y Erik esta también...?>> se atrevió a preguntar al fin el dragón.-Descuida, lo he cuidado como si fuese mi propio hijo.<<¿No vas a preguntar por Eva?>> pensó pasados unos minutos.-Ya sé dónde está, aunque no sé en que condiciones.<<Estará bien, está estudiando en un colegio de magia muy bueno...>>-No. Está en Idhún.<<¡¿QUÉ?! ¡NO! ¡NO ES POSIBLE! ¡NO PUEDE SER!¡¿CÓMO PUEDES ESTAR TAN TRANQUILO MALDITA SEA?! ESTÁ EN PELIGRO>>La desesperación de Jack era palpable y en cierto modo Kiertash se sintió agradecido porque hubiera cuidado de su pequeña, pero tan solo respondió, completamente convencido:-La encontraremos. Sé cómo llegas hasta ella.


Holaa,bueno, he subido un nuevo capi bastante rápido jejeje.Espero que os haya gustado, y que comentéis, claro. Me encantaría saber qué os ha parecido.Gracias :)

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