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Tras esos ojos de hielo — capítulo 20
Aún no era capaz de caminar distancias largas, pero le gustaba poder levantarse de su cama. Lo poco que había visto del lugar le había gustado: era una cueva con muchísimos túneles, rebosantes de actividad. Además, hacerlo a escondidas de Rawel lo hacía mucho más interesante, como una aventura.Qué cutre se ha vuelto mi vida, ahora lo más interesante que hago es levantarme de la cama pensó en una ocasión.El que más le gustaba de esos túneles era uno en particular, que parecía haber sido una fragua. Allí se unían fuego y hielo, en un equilibrio perfecto, sin necesidad de destruirse el uno al otro.Eva pasaba horas y horas en aquel lugar, fascinada. Esta vez, no era diferente. La muchacha estaba sentada en un tronco tumbado, mirando los magníficos colores cálidos que se reflejaban en el frío hielo.-Te he dicho mil veces que no te puedes levantar- la regañó una voz que empezaba a ser muy conocida.-Y sigo sin hacerte caso- respondió.-Pues voy a tener que encerrarte con llave o algo- pasó uno de sus brazos por debajo de las rodillas y con el otro le rodeó la espalda.Eva ni se inmutó, era casi como una rutina que él la encontrase y la arrastrase de nuevo a su cuarto. Al principio había intentado pegarle, pero no estaba en sus mejores condiciones físicas y había sido en vano.Por otro lado, incluso le gustaba tener a alguien que se preocupara por ella, a parte de Rawel, el resto de las personas la ignoraban y algunos hasta le lanzaban miradas cargadas de odio, cosa que Eva no lograba comprender, ella no había hecho nada malo. Aunque a esas alturas ya empezaba a dudar de su propia identidad, así que decidió hacer como que no se daba cuenta de nada.En vez de girar a la izquierda, como siempre, Rawel tomó el camino de la derecha.-Es por el otro lado- dijo ella.-No vamos a tu cuarto.Eva no preguntó, pues sabía que no obtendría respuesta, no al menos la que quería. Rawel siempre contestaba, pero normalmente no a la pregunta que ella formulaba, simplemente hablaba y hablaba de cualquier otra cosa hasta que se aburría de hacerlo, así que Eva ya ni se molestaba.Llegaron a una sala de reuniones, donde ya los esperaban otras personas: dos hombres y tres mujeres.-Bueno, por fin podemos comenzar la reunión- dijo la que parecía presidir. Estaba claro que era importante, porque el respaldo de su silla era más alto que los otros, pero al contrario de los demás presentes, esa mujer debía de ser más joven incluso que Rawel. Tenía la piel extraña, como si fuese de dos tonalidades distintas o tuviera manchas más oscuras, y era de complexión fuerte, estaba claro que era una guerrera, casi le recordaba a los vikingos de las películas. Los otros integrantes, el anciano hombre que vio el día que llegaron; un hombre sin pelo y piel azul claro; una mujer de piel escamosa, también mayor supuso Eva al notar que sus escamas no brillaban tanto como las de otras mujeres como ella que había visto y estaba claro que habían perdido color y la última integrante del grupo, un hada, de eso Eva se dio cuenta enseguida y aparentemente joven, muy atractiva, estaban sentados a ambos lados de la mujer guerrera, como si fuesen sus consejeros personales.Eva no sabía mucho de la política del lugar. Había visto algunos guardias que disuadían los conflictos, otros que se encargaban de que los túneles estuvieran en buen estado, algunos lugares donde las personas se batían en duelo con espadas o practicaban con el arco, ingenieros diseñando máquinas para atacar o defenderse, magos estudiando hechizos... Todo parecía funcionar en perfecta armonía, como si fuese un gran rompecabezas, una frágil estructura en la que todas y cada una de las personas eran esenciales. No había mucha gente, así que todos se conocían entre ellos, se ayudaban y charlaban en sus ratos libres. Fuera la cosa era distinta, al menos eso suponía ella, aunque no disponía de mucha información. La gente no charlaba, todos eran prescindibles para ese tirano que se había hecho con el poder y el bienestar de los ciudadanos, a lo que en los túneles se le daba una importancia máxima, en el mundo exterior no significaba absolutamente nada.Esa mujer que esperaba a que se sentasen, pese a ser joven, debía de ser muy sabia si había sido capaz de crear una comunidad pacífica. La observó mejor, esta vez no se fijó tan solo en sus rasgos físicos más notables; había pequeñas cicatrices en su piel, algunas de cortes y otras de quemaduras, su pelo corto se esparcía sobre su cara como si no se hubiese peinado en días y estaba bastante sucio; sus ropas no estaban en un mejor estado, pero las armas que llevaba atadas a un cinturón de cuero sí que se veían impolutas. Pero lo que más llamó la atención de Eva fueron sus ojos: veía una luz clara en su interior, parecida a la de los magos, pero no igual. Esa luz era sobrenatural, como si poseyese un don oculto que nadie era capaz de ver. Sin embargo, esos cautivadores pozos sin fondo mantenían una expresión dura y el dolor había dejado huella en ellos. La muchacha se preguntó qué le habría sucedido en el pasado para ser como era ahora, qué la había hecho adecuada para ocupar el puesto que ocupaba, pero supuso que esa no era la clase de información que recibiría.Eva y Rawel tomaron asiento al ver que los otros empezaban a impacientarse.-Me alegra ver que has mejorado, Lune- dijo la líder.-Me llamo Eva- replicó.-Bien, yo me llamo Saissh, pero solo podrás escuchar este nombre en mi boca, el resto de las personas de este lugar prefieren llamarme Uk-Sun.-¿Por qué?- no quería precipitarse, pero ella siempre había sido muy curiosa. Su padre solía decirle que la curiosidad mató al gato, pero aún así ella seguía indagando, pero ahora era distinto, porque estaba en un mundo desconocido y su supervivencia dependía de lo que esa mujer quisiera. Sin embargo, el duro gesto de ella se dulcifico e incluso sonrió.-Porque ambos son míos, cada uno representa una parte de mi. Saissh es una maga poderosa y astuta, pero tiene un pasado enrevesado. Sin embargo Uk-Sun es una Shur-Ikaili, una guerrera noble y valiente. Soy ambas, pero me consideró más Saissh que Uk-Sun, aunque la gente prefiere elegir a la segunda opción, porque es la hija de un gran guerrero que murió en batalla, mi segundo nombre es más noble que el primero, ¿qué me dices de los tuyos?Eva tardó en contestar, pensó que era una pregunta retórica, pero la mujer aguardaba respuesta.-Eva es el nombre que he utilizado toda mi vida. Lune tan solo me han llamado personas de aquí y no le tengo mucho aprecio.-Curioso, aunque no era eso lo que he preguntado. Querida Eva- pronunció su nombre con lentitud- ¿sabes a caso lo que significa el nombre de Lune?Ella negó con la cabeza. Saissh le ofreció la palabra al hada que hay a su derecha.-Lune, según cuentan las leyendas, fue la primera mujer de Idhún. Eva casi inconscientemente relacionó ese nombre con el suyo y se sorprendió a si misma pensando en que tendría sentido que fuesen una traducción o algo por el estilo.-Aquí todos te conocemos por ese nombre desde que naciste, y es el que usará la gente para referirse a ti, por mucho que te moleste- estaba claro que Uk-Sun sabía de lo que hablaba- pero no he organizado esta reunión del consejo para hablar de tu nombre. Tendrás muchas preguntas- Eva no respondió- resolveremos tus dudas.-¿Por qué estoy aquí?-Porque esta es la sede central de la Resistencia de Idhún.-No sé que es la Resistencia de Idhún.-Bueno, a lo mejor tendríamos que ponerte a corriente de la situación que vivimos ahora mismo.>>Hace ya diecisiete años, termino la guerra de la Cuarta Era, también conocida como la Era del reinado de los sheks o la Era de la Conjunción. Todo empezó hace ya treinta y cinco años más o menos, cuando los tres soles y las tres lunas se alinearon, creando un hexágono...-Esa parte la sé. Mi padre me contaba cuentos sobre las aventuras de Yandrak, Lunnaris y Kirtash- la mujer acuática frunció el ceño cuando la muchacha pronunció ese último nombre, pero no añadió nada.-Bueno, supongo entonces que también te contó cómo termino la cosa entonces.-Su cuento acaba cuando la paz ha sido reestablecida y ellos viven tranquilamente en Celestia. Lo que no sé es qué relación tengo yo con todo esto. Hasta hace poco pensaba que mi padre simplemente tenía talento literario.-No sé si te lo contó, pero ellos tuvieron hijos. Un niño y una niña, para ser más exactos: Kareth y Lune.-El primero en nacer fue Kareth- intervino el hombre de tez azul- aún recuerdo cuando la joven Lunnaris llegó al oráculo a punto de dar a luz. También recuerdo a Yandrak, estaba nerviosísimo y no paraba de dar vueltas por los jardines. Bueno, Kirtash no estaba mucho mejor, aunque lo disimulaba muy bien, su cara cuando el bebé se puso a llorar en sus brazos...- suspiró- no tiene precio. "No suelo gustarles a los bebés" dijo, creo que le dejaste un trauma, querida Uk-Sun.-Bueno, yo no era consciente de lo que hacía, padre Ha-Din- contestó riendo disimuladamente.-La segunda vez Yandrak se controló mejor, pero insistió en quedarse con Lunnaris de mientras alumbraba a la pequeña Lune, la hija de Kirtash- prosiguió y de pronto clavó sus ojos violáceos en los de Eva- recuerdo perfectamente esos ojos, tan azules, demasiado inteligentes para un bebé recién nacido y tan hermosos. Yo no tengo ninguna duda, estoy seguro de que eres tú. Me alegra saber que finalmente te reuniste con Kirtash en la tierra, ¿cómo están?-¿Quienes?- demasiada información, demasiado que asimilar. Sentía que la cabeza le iba a estallar de un momento a otro, pero aún así su mente seguía trabajando a gran velocidad.-Lunnaris, Yandrak y Kirtash.-No estoy segura de que esta sea la información que queréis, pero mi madre murió cuando yo a penas tenía un año en un incendio y mi padre desapareció hace seis años. De ese tal Yandrak no sé nada.Los ojos del anciano humano se abrieron de par en par y negó con la cabeza, consternado. Para un mago puro (nombre que se les daba a los que les había otorgado la magia un unicornio real) saber que Lunnaris había muerto era un duro golpe.Rawel se apenó al no tener noticias de Yandrak. Nunca lo había visto en su forma de dragón, pero sí en la humana y le habría hecho ilusión que estuviera bien.Guardaron silencio unos segundos, hasta que Saissh lo rompió. -Bueno, prosigamos con la historia. Cuando huyeron a la Tierra, la búsqueda no terminó. Los dragones artificiales siguieron surcando los cielos en busca de sheks, pero sobretodo, te buscaban a ti, Lune. Eres la última descendiente de Ashran el Nigromante, y también la obsesión de el rey Covan.-¿Por qué?-Porque si eres quien creemos que eres, la hija de un shek y de un unicornio, debes de tener un poder inigualable, por lo que eres peligrosa. La mayor preocupación de Covan es que los sheks no vuelvan a invadir Idhún y teme que los hagas volver, porque por poder podrías, has heredado el legado de tu abuelo.-Está loco.-La muerte del rey Alsan lo trastornó- dijo la mujer varu- antes era un hombre justo y honorable, un orgulloso maestro de armas. Defendió su pueblo de sheks, bestias e incluso Dioses. Todos creyeron que sería un buen sucesor y ascendió al trono, ya que el rey Alsan dejó bien claro que ese era su deseo, pero el poder se le subió a la cabeza y su torturada mente no pudo soportarlo. Aún recuerdo al Covan que era capaz de perdonar, que quiso probar la inocencia de su discípulo, a mi amigo. Me da mucha lástima ver en lo que se ha convertido.-Una verdadera lástima, Gaedalu, yo también recuerdo al buen hombre que era antes- dijo el padre venerable, posando una mano sobre el hombro de ella.-Por eso ha intentado matarte y por eso no puedes morir- terminó Saissh.-Eres la clave de nuestro éxito- comentó el hada, que ya parecía aburrida.Eva no contestó. Aún estaba asimilando toda esa información. Se levantó de golpe al comprender que solo la estaban utilizando. En si, ya se lo esperaba. Siempre había odiado que la controlasen, pero esta vez no fue eso lo que la molestó. Se sentía traicionada. Creía que Rawel era su amigo y de pronto se enteraba de que solo la veía como un arma de destrucción masiva.Salió de la sala de reuniones y corrió sin rumbo fijo, aunque al final, inconscientemente acabó en el lugar más previsible-Se metió en su túnel favorito y esta vez tomó la precaución de no quedar a la vista. Una lágrima indiscreta rodó por su mejilla.Miró su reflejo en el hielo y no se reconoció. Tenía el pelo mucho más corto que antes, porque había quedado en un estado horrible y ahora sus rizos oscuros estaban a la altura de la nuca, cortados de manera irregular. Sentía el cuerpo muy pesado y poco ágil, eso sin añadir el dolor de sus piernas, que aún le picaban bastante, aunque ahora ya las podía llevar descubiertas y su movilidad no era tan reducida. Unas profundas ojeras rodeaban siempre sus ojos y su piel se había tornado más pálida.Curiosamente, lo que más le gustaba de ella en esos momentos, eran sus ojos, los que tanto había odiado años atrás, ya que seguían igual de fríos que siempre, no como su carácter, que había cambiado bruscamente. Tal vez eso era lo que realmente la molestaba, que antes hacía falta una plaza en el equipo de qudditch y una escoba de última generación para hacerla sonreír y ahora lloraba por todos los rincones, ¿qué había sido de Eva Redfield, esa muchacha tan solitaria e independiente? ¿Dónde se había quedado? ¿Cuándo se había perdido a si misma?-¿Estás aquí?- preguntó Rawel, aunque ya sabía la respuesta. Eva se enjuagó las lágrimas rápidamente y se puso esa máscara de indiferencia que tanto había usado a lo largo de su vida. Se llevó la mano al cuello, pero allí no estaba el collar que ella esperaba encontrar y volvió esa sensación de abandono.Se sentó a su lado.-Vete- ordenó ella, con una voz que no parecía del todo humana. Rawel se estremeció, pero no se movió del sitio.-Eva, sé que es difícil de aceptar...-Te lo voy a repetir una vez más- levantó la cabeza y clavó sus ojos en los del muchacho como si fuesen dos cuchillos de hielo. Rawel no podía apartar la mirada, porque quedó completamente paralizado y sintió miedo, mucho miedo, como si una garra helada le oprimiese el corazón. También se sintió fascinado: los ojos de Eva, a parte de terroríficos eran hermosos. Eran azules claros y aparentemente inexpresivos, pero brillaban como mil estrellas. Aunque ahora eran mortíferos, mucho más que cualquier espada de doble filo.Rawel se levantó y se alejó de ella, pero una vez lejos de su mirada pensó con más claridad y volvió, solo que esta vez se colocó tras ella, para que no pudiese amedrentarlo.-¿Sabes? Me alegro de que sigas viva.-Claro, ahora ya puedes usarme- recalcó esa última palabra. A Rawel no le costó deducir cuál era la causa de su enfado, porque claramente estaba furiosa, pero por lo menos su voz volvía a sonar normal.-No es por eso- vio como apretaba el puño hasta el punto de ponérsele los nudillos blancos- al principio puede, pero ahora ya no- explicó.Ella se giró y volvió a fijar sus ojos en los de él, solo que esta vez la muralla de hielo que ocultaba su luz se había desmoronado y Rawel supo que el resplandor de Lunnaris vivía en ella. Nunca había visto un unicornio, pero estaba seguro de que debía de ser una sensación parecida a aquella. Tan embelesado estaba que no se dio cuenta de que esos hermosos ojos estaban inundados por las lágrimas hasta que no se desbordaron.-No llores- suplicó, enjuagándole una lágrima. Ella giró la cara para que no la viese- ¿sabes por que ahora ya no te veo como un arma? Porque veo a una persona real, una muchacha con sentimientos, un pasado duro. Ya no eres una simple imaginación, ahora eres de carne y hueso, y déjame decirte que has superado mis expectativas, Eva.Ella lo miró y no pudo evitar una sonrisa, que salió de forma completamente natural, una tímida sonrisa torcida que Rawel no pudo resistir. Lentamente se inclinó, dándole tiempo a la muchacha para que se apartara, pero ella no lo hizo. Se quedó completamente inmóvil cuando el muchacho le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja, y también cuando le enredó su mano derecha en el pelo. Al fin, después de lo que a ambos les pareció una eternidad sus labios se unieron. Una corriente eléctrica hizo que sus corazones de desbocasen. Se apartaron cuando se quedaron sin aire. Para Rawel no había sido el primer beso, pero sí para Eva. Siempre había pensado que el amor estaba sobrevalorado, pero su punto de vista había cambiado bastante. Ahora ya entendía a lo que venía tanto jaleo por parte de sus amigas. Había sido... ¡guau!-Me encanta esa sonrisa- comentó el muchacho. Eva apenas era consciente de que estaba sonriendo embobada, así que en cuanto lo dijo se puso seria de nuevo- vaya, tendré que ganármelas.Eva lo miró desafiante, pero ya sabía de antemano quien ganaría, porque su derrota era mucho más dulce que la victoria.
Ocultar a un dragón en la Tierra no era nada fácil. Era demasiado grande como para pasar desapercibido.No quería hacerlo, pero al final tuvo que acudir a Erik.-¡¿Cómo se te ha ocurrido robar un dragón, papá?!- gritó el muchacho cuando Kirtash le pidió que lo hiciese un poco más pequeño- ¿sabes en qué lío te puedes meter?-Correré el riesgo- respondió irritado, cada segundo que perdían en la Tierra era un instante en el que podía acercarse la muerte de Eva, no tenían tiempo.<<¿Por qué no le dices lo que pasa?>><<Porque se empeñará en acompañarnos y ya tenemos a una al otro lado del portal>>Jack se resignó y se conformó con observar a su hijo quietecito y sin molestar, aunque estaba muy feliz de verlo tantos años después, controló su emoción. Sus ojos eran exactamente iguales a los de Victoria, pero se sentía muy orgulloso de ver que el resto del físico era como el suyo.-Está bien- inmediatamente Jack sintió un cosquilleo y de pronto todo se agrando a su alrededor. No. Él se empequeñeció.-¿Cómo se deshace este hechizo?-Cuando yo pronuncie el contrahechizo.<<No pensarás dejarme así mucho tiempo, ¿no?>><>-Te llamaré, entonces. Gracias, Erik.-De nada papá. Ten cuidado y no quebrantes muchas leyes más, ¿vale?Kirtash le dedicó una sonrisa torcida y se marchó sin añadir nada más.El muchacho se quedó un rato más en la calle. Estaba seguro de que andaba tramando algo, pero no entendía para qué diantres necesitaba un dragón, ni tampoco sabía de dónde lo había sacado, esas criaturas no eran fáciles de domesticar, sin embargo este en concreto no había hecho ademán de atacarlos, incluso parecía que prestaba atención a lo que estaban hablando.El extraño comportamiento de su padre había empezado cuando le contó lo que decía la carta de Rose y no creía que fuese una casualidad que justo después viajase a Londres. Lo que estaba claro era que él solo no podría hacer nada, así que tendría que reunir a un grupo de apoyo.
Holaa :)Ya se que llevo bastante tiempo sin actualizar, pero aquí está el nuevo capi (y es algo más largo que los anteriores). Espero que os haya gustado y que comentéis jeje.Gracias por seguir esta historia :3Besos