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Tras esos ojos de hielo — capítulo 8

-Kimara, querida en hora buena- dijo Zaisei nada más traspasar la puerta- Shail y yo hemos venido en cuanto nos hemos enterado.-Gracias- sonrió la semiyan mientras se quitaba el velo que le cubría casi toda la cara- me alegro de veros de nuevo. -Igual que nosotros,señora de la torre.-Shail, que bien que también hayas venido, tengo mucho que agradecerte. La torre Awinor vuelve a rebosar actividad gracias a ti.Así era, tras la guerra Kimara había decidido trasladarse a vivir a la torre del desierto. Como primera maga consagrada por Lunnaris obtuvo el privilegio de poder dirigirla y, lentamente había recuperado su aspecto de antaño, llena de jóvenes magos que andaban de aquí para allá con enormes libros de hechicería de distintos niveles.Victoria era muy generosa a la hora de entregar la magia por lo que había aprendices de todas las razas y la torre de Awinor era ahora la más famosa de todas, pues su señora era una vieja amiga del último unicornio de Idhun.A Kimara la había entristecido mucho la noticia de la marcha de Victoria, no en vano tenían un vinculo especial. Ella era una de las pocas personas que sabía su paradero, el cual no era este mundo.Seguían llegando magos a las torres, pero ninguno de ellos había visto al unicornio, simplemente habían recibido la magia de mientras dormían; Kimara era capaz de imaginar lo que sucedía, pero jamás había preguntado y Shail sabía que la semiyan estaba al tanto pese a que ella solo lanzaba indirectas.Había pasado ya casi un año desde que Jack, Victoria y sus hijos habían tenido que abandonar Idhun, Covan estaba desquiciado, cada vez más desesperado por encontrarlos.Cada día mandaba a una tropa de de dragones a intentar encontrarlos, pero siempre volvían con las manos vacías. De vez en cuando éstos entraban en el reino de Awinor, cosa que no le gustaba ni una pizca a la semiyan, pues ese lugar era sagrado y que esas máquinas entrasen lo consideraba una gravísima ofensa a la memoria de los señores del lugar.Ella no había vuelto a pilotar a Ayakestra, aunque sí la había mandado arreglar y ahora descansaba en la balaustrada de la torre, con aspecto de ser una hermosa dragona roja dormida, demostrando que la guerra había acabado y era hora de descansar.Todas las mañanas subía a renovarle la magia para que no pareciese un simple cacharro de madera y sonreía pensando en lo mucho que se recordaba a si misma a la mejor de todos los pilotos, Kestra y su adorado Fagnor.-Yo también me alegro de verte Kimara- dijo Shail evitando la indirecta de la mujer- pero me temo que no traigo buenas noticias.-¿Qué sucede?-Covan se está adueñando del mundo poco a poco, con la ayuda de Tanawe y sus dragones atemoriza a las personas para que se unan a el y a su causa sin sentido.-¿Cuánto lleva haciendo ésto? ¿Por qué no lo hemos detenido aún?- preguntó preocupada.-Bastante. Porque hasta ahora sólo sucedía en Nandet y esos son sus dominios, pero ahora amenaza con quemar los bosques de las hadas si no se someten a él- contestó.-También ataca Celestia- susurró Zaisei.Kimara caminó hacia el gran ventanal y se quedó mirando a través de el pensativa.-La muerte de Alsan lo ha trastornado- comentó sin apartar la vista de las dunas de arena rosada- ya no es el honorable maestro de armas que era, no podemos subestimarlo, ahora ya no lucha por el honor de Nurgon, ahora lo hace por el poder y eso lo convierte en un peligroso rival.-Me alegra ver que lo entiendes- dijo Shail- hemos venido a advertirte de que va a venir aquí, está seguro de que sabes el paradero de Lune.-No le voy a decir nada, aunque tenga que llevarme el secreto a la tumba.-Eso es lo que nos preocupa Kimara- Zaisei se aceró a ella- sabemos que no dirás nada y eso es lo que nos tiene en vilo, es posible que realmente Covan te...-se estremeció.-...Mate- completó Shail.-Que así sea- sentenció girándose para mirarlos. El fuego del desierto brillaba con decisión en sus ojos rojos.-Pero, Kimara... Tienes que irte- se alarmó Zaisei.-No. Esta es mi casa y no me moverá el miedo- contestó sin variar su expresión-. Quiero que os llevéis a mi niño, por favor.Shail y Zaiser se miraron indecisos. Sabían que no podrían convencer a la semiyan, eso estaba descartado, porque Kimara había cambiado mucho, pero seguía siendo tan testaruda como lo era antes.-Está bien- aceptó Zaisei- pero, por favor, ten tú mucho cuidado.-No te podemos hacer cambiar de opinión, ¿verdad?-No- contestó completamente convencida.-En ese caso te prometo que cuidaremos de tu hijo como si fuese el nuestro.Kimara sonrió agradecida y ahora mucho más tranquila. Así fue. La pareja abandonó la torre llevando con ellos a un lloroso niño se negaba a dejar atrás a sus padres.Kimara y Rando siguieron con su día a día mientras esperaban la llegada del rey, que se hizo de rogar bastante.Cuando al fin apareció al segundo atardecer de la víspera del Triple plenilunio, las cosas se torcieron del peor modo posible. Apresaron a Kimara y se la llevaron a Vanissar, acusándola de traidora.-Todo va a ir bien- tranquilizó a su amado.-Kimara, no, no puedo dejar que te lleven- contestó este reacio a soltarla de su abrazo.-Todo va a ir bien- repitió- cuida de la torre en mi ausencia. Volveré pronto y todo seguirá como siempre- y dicho esto le dio un beso de despedida. Ella sabía perfectamente que no volverían a encontrarse, no al menos en vida y separarse le costaba un triunfo, pero no dejaba ver lo asustada que estaba para que él no hiciese ninguna estupidez.Los soldados del rey la arrastraron hasta el portal y ella le lanzó una última sonrisa tras el velo que le cubría el rostro. -Te lo diré por última vez- casi gritó Covan- dime dónde están los sheks y te dejaré marchar. Serás perdonada, Kimara, por tu amistad con la princesa Reesa y el valor que demostraste en la guerra. Solo tienes que contestar a eso, ¿dónde están?Kimara le escupió en la cara.-Yo aún conservo mi honor y soy fiel a quien he de serlo, tú... Tú me das asco Covan. Si Alsan alzase la cabeza estoy segura de que se sentiría avergonzado- gritó- si he de morir que sea por proteger a el último dragón, como hija de Aldun le debo respeto y también como maga se lo debo a los unicornios, ¿y tú? ¿acaso has olvidado que eres hijo de Irial?Rojo de ira Covan bajó de la pira a la que estaba atada la semiyan e hizo un gesto para que le prendiesen fuego.-Si tanto amas a los dragones, consúmete en el fuego- rió de manera histérica y se sentó en un improvisado altar que había ordenado construir en la plaza de la ciudad, donde se encontraban todos los habitantes de Vanissar.Algunos de ellos, los que creían en la causa del rey sonreían satisfechos, pero la gran mayoría observaba horrorizada el trágico final de Kimara la semiyan. Kimara la valiente piloto de dragones, la guerrera del desierto. Kimara la-que-vio-la-luz-en-la-oscuridad.La muerte de la mujer fue el comienzo de una nueva era, la quinta era de Idhun, desgraciadamente más oscura que las anteriores.El mundo entero cayó bajo la tiranía de Covan, al que cada día se le nublaba más el juicio y veía traidores por doquier, a los que quemaba en la hoguera, daba igual la raza de la que fueran, incluso celestes.En menos de dos años todo Idhun estaba bajo su control y un recién consagrado mago, en un intento de mantenerse con vida, había descubierto que era un hombre el que les entregaba la magia.A Covan no le costó deducir quién era y fue directo a Haai Sil en busca de Shail.-Tú eras amigo de el príncipe- le gritó cuando ya los tenía acorralados- ¿cómo has podido?-Creo que no soy yo el que está haciendo mal precisamente, Covan- contestó.-Etrégame el cuerno de Lunnaris, me pertenece como rey.-Nunca- negó rotundamente.Covan sonrió de medio lado de manera siniestra.-¿Seguro?Se apartó para dejar ver al guardia que mantenía una espada sobre el cuello de cierta celeste y otro que sujetaba a un niño de blanco pelo trenzado y ojos rojos.-No- dijo sintiendo como si le hubiesen dado un puñetazo en la tripa.-Shail- susurró Zaisei.-Puedes salvarla, tan solo dame el cuerno- pidió el rey con un tono de voz aterciopelado.No contestó de inmediato, el dolor que sentía se reflejaba en su rostro, al igual que su miedo y desesperación. Si le entregaba el cuerno estaría traicionando a Vic, pero si no...-Si lo hago ¿nos dejarás en paz? ¿Podrá Kheser volver con su padre?- preguntó indeciso. El rey asintió y Shail levantó una tabla del suelo, anulando un hechizo de protección  y sacó del hueco un espiralado cuerno tan blanco y brillante como Erea.Tal vez si no hubiese sido el maestro de armas del que había sido su mejor amigo durante muchos años no se hubiera fiado, pero eso le hizo cometer el error de ser tan poco cauto.Nada más tener en sus manos el cuerno, rió e hizo un gesto para que apresasen al mago.-¿Qué...?-¿Realmente creías que después de todos los dolores de cabeza que me has dado te iba a dejar vivir?- preguntó- no... Ahora que sé que realmente eres tú el que consagra magos, me he dado cuenta de que Victoria no sigue aquí, ¿por qué sino te iba a entregar algo tan preciado como su cuerno?-Eres...-Por lo que se ha tenido que marchar, ya no está en Idhun y solo conocemos otro mundo- comentaba para si mismo- y tú lo sabías. Eres tan traidor como Kimara y mereces morir.-Deja marchar al niño, él no tiene la culpa- pidió Zaisei que tras haber cuidado del pequeño lo quería como a un hijo.-¿Y dejarle sólo en el mundo? Mejor que se reúna con sus padres.-Pero Rando...-Rando no quiso seguir viviendo sin Kimara y se tiró desde el último piso de la torre, un final muy trágico, ¿no creéis? Se quita la vida para reunirse con su amada. Ayudaremos al pequeño a encontrarse con ellos- sonrió.-Zaisei- gritó el mago al ver como la espada del rey, la que antes perteneció a Alsan atravesaba a su celeste, que abrió los ojos sorprendida- NO.Del mismo modo que le había quitado la vida a la mujer, se la arrebató al niño que aún lloraba las muertes de sus padres.-ERES UN MONSTRUO, ASÍ TE PUDRAS.-A ti te comerán primero los gusanos- rió y sin dejar de hacerlo ensartó al mago que lloraba amargamente maldiciendo su estupidez, arrepintiéndose de no haberse marchado con Victoria cuando tubo ocasión, odiándose a si mismo por haber incumplido la promesa que le hizo a Kimara, por no haber sido capaz de proteger a su familia. El rey le había ordenado al último Archimago de Idhun que abriese un portal al otro mundo y así se había hecho. Desde Limbhad no les había costado encontrar el paradero de la familia y habían ido a "visitarles".-Vaya yandrak, ¿contándole un cuento a la shek?- preguntó.-Covan- dijo sin aliento Jack.-NO TE ACERQUES- gritó Victoria desde la puerta de la habitación de la pequeña. Tras ella se alzaba amenazadoramente el otro shek, que llevaba al pequeño Erik en brazos. -Que escena familiar tan enternecedora- comentó riendo- que pena me dan las familias divididas- tras decir eso hizo un gesto con la mano para indicarle al Archimago que completase el hechizo del espejismo.El rey sabía que no tenía nada que hacer contra los héroes de la profecía, no en vano eran criaturas superiores, pero aprovechando el odio de Qaydar hacia los dioses y sus hijos favoritos, podía golpearles donde más les dolía.Tan solo tenía que hacerles creer que lo más preciado que tenían en el mundo había desaparecido. El hechizo consistía básicamente crear una ilusión. Tanto el dragón como el shek verían morir a su hijo y a Lunnaris, y cuando cayesen abatidos por la pena él se libraría de ellos. Lunnaris vería como morían los cuatro primero, ya que el hechizo no funcionaría para fingir su muerte.Todo se había llenado de humo y fuego para dificultar la visión y hacer más efectivo el conjuro. Victoria lloraba arrodillada creyendo muertos a todos los miembros de su familia.-Mátame- pidió entre la lágrimas. A sus ojos habían vuelto las tinieblas que los habían poblado antaño con la supuesta muerte de Jack, solo que esta vez no eran amenazadoras, sino desesperadas- MÁTAME- gritó.Covan se acercó a la pobre mujer. Era casi la misma que había conocido años atrás. El pelo castaño seguía callendo en una ondulada cascada sobre su espalda y sus enormes y oscuros ojos seguían destacando su rostro pálido, ahora demacrado por la tristeza. Pero eso no le detuvo, y completamente decidido levantó a Sumlaris.-Adiós Lunnaris, es una pena que hayamos tenido que terminar así- la ensartó con la espada que antaño la había defendido, pero sucedió algo que no esperaba, al exhalar su último aliento el hechizo que la envolvía se rompió y pudo ver que su familia aún seguía viva y tirando de sus últimas fuerzas los expulsó a través del portal para después sellarlo de nuevo.Kirtash había visto como Victoria moría, al igual que Eva y Jack, lo único que le quedaba ahora era el pequeño Erik, que lloraba a su lado aterrorizado, eso le hizo decidir que tenía que cuidar de él, por Vic.Jack había visto como moría su hijo junto a su amada y Kirtash, lo único que le quedaba ahora era Eva, a la que tenía que cuidar, por Vic. Aunque el conjuro del unicornio era muy poderoso, nueve años después, el tejido que separaba los dos mundos se debilitaba, permitiendo al anciano Archimago abrir de nuevo el portal para terminar su misión.Aún quedaban unos días para que se pudiesen abrir una puerta, y de momento tan solo se podía ver la borrosa imagen de una niña de pelo castaño y ondulado subiendo unas escaleras de piedra a la carrera, que ignoraba que desde lejos, dos hombres la vigilaban esperando su oportunidad para deshacerse de ella.-Perfecto.


Holaa,bueno, he decidido ilustraros un poquito sobre lo que realmente pasó aquella noche. Espero que les haya gustado el capítulo y que comenten para trasmitirme sus opiniones.Gracias a todos los que seguís esta historia :)