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Historia 153438 — capítulo 1

Salió del baño de la escuela y se volvió a observar en el espejo. Ojos negros. Cabello azabache. Tez pálida. Siempre veía la misma chica ojerosa, medio alta, cabello desordenado. Delgada. Tal vez demasiado. Se pasó la mano por las ojeras, con la mínima esperanza de disimularlas un poco. Se quitó un mechón de cabello azabache de la cara y salió con el libro recostado en el brazo y la maleta cargada en el hombro izquierdo.

-¿Sigues haciéndolo? -le preguntó su amiga. Caminando con ella hacia el salón.

-Yup.

-¿Te sientes bien?

-Yup.

-¿Quieres algo de comer?

-No tengo hambre, Ciel -contestó.

-Nunca tienes hambre -no le contestó y empezó a sentirse mareada. Tuvo que recostarse en una baranda de la escalera y se frotó el estómago-. Ya, Mara. Vas a comer algo o juro que te lo meto en la boca. Vamos.

-No. -seguía recostada.

-No me importa perder clase, vas a comer. Ahora mismo -se la llevó a regañadientes a la cafetería y la dejó en una mesa tomando rumbo hacia el punto de compra. Un chico chocó con ella antes de sentarse.

-Oh, disculpa -se excusó él. Tenía ojos celestes y cabello rubio. No pudo evitar sonreír y se sentó sin dejar de mirarlo.

-Tranquilo -él se fijó más en sus ojos. Eran tan negros como el carbón, o tal vez más. Pero debajo de ellos había ojeras y estaba pálida.

-Wow, ¿estás bien? -se sentó a su lado y tomó su rostro en sus manos, sonrojándose-. Estás pálida... ¿te... llevo a enfermería? -ella se limitó a negar con la cabeza entreabriendo la boca. Puso los brazos en la mesa y escondió su rostro entre ellos -Hey, ¿cómo te llamas?

-Mara -dijo aún con el rostro escondido en sus brazos. Tenía la respiración entrecortada. Se movió un poco y se recostó en las piernas del chico de ojos celestes buscando vanalmente un poco de calor. Él se quitó su chaqueta y la puso en los hombros de Mara. Levantó la cabeza y se le quedó mirando sin evitar las ganas de sonreír.

-Me llamo Niall -dijo él devolviéndole la sonrisa-. Llegué hoy, soy un estudiante de intercambio.

-¡Mara, vas a comer! -gritó Cielo desde el punto de compra de la comida. Se encontró con su amiga con una chaqueta en sus hombros recostada en las piernas de un chico de ojos celestes-. ¿Y tú eres...? -gesticuló con la mano que no sostenía el pastelito de pollo.

-Soy Niall. Um, encontré a tu amiga delirando en la mesa -dijo señalando la espalda de ella. Tenía los ojos cerrados. Se veía tan vulnerable ahí.

-See... a veces se pone así -se acercó y se sentó al frente de Mara-. Soy Cielo, por cierto. La amiga de Mara -estrecharon sus manos distantemente-. ¿Eres amigo de ella o...? -Niall llegó a pensar que no le gustaba la idea de que tuviera a Mara en sus piernas.

-Pues... hum... la acabo de conocer -trató de sonreír pero solo pudo sonrojarse mucho más de lo que ya estaba.

-Ah, claro -desvió su mirada hacia Mara. Parecía una niña, tan inocente...- Hey, Mara, te traje un pastelito de pollo. Debes comer -le susurró-. Te juro que si no despierta, te mato -lo fulminó con la mirada y sacudió a la chica semi-desmayada.

-Soy vegetariana -escupió Mara acomodándose mejor en las piernas de Niall.

-Mierda -susurró Cielo para sí misma. Le dio un mordisco al pastelillo. Estaba delicioso-. Vaya que eres una vegetariana testaruda -se sacó la maleta de los hombros y empezó a rebuscar haber si encontraba algo-. Resulta que más del sesenta por ciento del mundo no es vegetariano y a ti te da por ser vegetariana.

Niall buscó en su maleta y encontró una manzana roja y un sándwich. Sacó la manzana y revolvió un poco a Mara. Aún semi-desmayada.

-Mara, tengo una manzana... no sé si quieras... -ella se movió de sus piernas y se levantó. Tomó la manzana entre sus manos y besó la mejilla de Niall. No pudo volver a sentarse bien y cayó de nuevo en las piernas del chico.

-Okay, esto empieza a volverse incómodo -susurró casi para él mismo-. Mara, cómetela. ¿No te parece que se ve deliciosa? -la levantó empujándola un poco y le recostó un su brazo.

-Mara, come -Cielo ya no se veía de mala racha sino que se veía preocupada. Demasiado preocupada-. Por favor -tenía los ojos cerrados de lo débil que se sentía y pudo darle un mordisco a la manzana-. Bien, tengo que irme. Este... Niall, por favor, has que coma -y dicho eso se fue casi corriendo afuera de la cafetería.

El jugo de la manzana quedó en los labios de Mara y se deslizó por su barbilla hasta su cuello.

<> -pensó Niall. Sacudió la cabeza como queriendo escapar de esos pensamientos y con una servilleta que había en la mesa la limpió. Al final Mara empezó a abrir los ojos lentamente hasta que se vio un poco más despierta. Pudo soltar una sonrisa al ver que Niall no dejaba de ver la manzana y sus labios a la vez.

-Gracias, Niall -dijo sonriendo.

-Tranquila -seguía un poco dormida y sus labios aún tenían un poco de jugo de manzana haciéndolos brillar y ver más... sabrosos-. ¿Te sientes mejor? Espero que sí, pero tengo un durazno y sándwich en la maleta si quieres...

-Así está bien, tal vez sólo necesite dormir un poco -cortó. El jugo de la manzana empezó a deslizarse de nuevo por su mentón y Niall tuvo la intención de...

<<Agh, mierda>>

-Déjame limpiarte... -dijo él tomando de nuevo la servilleta en su mano, empezó por su cuello y después por su barbilla, hasta llegar a los labios. Ella se acercó un poco más a él y Niall también. Podía sentir que el olor de la manzana llegaba a su nariz. Podría solo moverse un poco y... Pero plantó un suave beso rápido en sus labios-. Perdona... um, tengo que irme. Ojalá nos volvamos a ver.

-Sí, si, yo también tengo que irme. Mhm.... adiós -tomaron sus maletas y cada uno cogió por un pasillo diferente.

Hasta que Mara se dio cuenta de que seguía con la chaqueta de Niall en sus hombros, se la quitó e introdujo cada brazo en cada manga. Sin saber porqué sintió una oleada de calor agradable y no pudo evitar sonreír al recordar el azul celeste de los ojos de ese chico. Tocó sus labios y tomo rumbo al salón de clase.

Niall estaba sonrojado como un tomate sin saber a dónde ir. Tenía hora libre y podía hacer lo que quisiera, pero lo único que se le venía a la cabeza era el recuerdo de lo vulnerable que se veía Mara en sus piernas. El carbón de sus ojos... el sabor a manzana de sus labios. Entonces se tocó los labios y notó que estaban húmedos.

Con sabor a manzana. 

¡Hello! 

Soy Elizabeth, pero me dicen Liz. Este es mi nuevo fic y espero que les guste. 

¡Espero sus comentarios! :D

-Liz ˜.˜