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Historia 153438 — capítulo 2

Tocó tres veces con los nudillos de los dedos la puerta del salón de clase y a través del pequeño vidrio de la puerta pudo ver el reflejo de su amiga Cielo haciendo dibujitos en el cuaderno sin poner nada de atención. El reflejo de borró para ver los ojos grisáqueos de su profesor de Literatura. Era joven y de cabello rubio cobrizo que quedaba a la perfección con su tez clara. Siempre fue su profesor favorito por muchas cosas…

-Señorita Tomlinson -dijo él con tono serio-. ¿Por qué llegas tan tarde?

-Perdón, profesor, estaba un poco enferma -contestó ella sonriendo. Ya estaba mucho más despierta comparada con la Mara de hace media hora.

-Vale, pasa -espetó abriendo la puerta para darle paso. Se sentó en su asiento del rincón del salón en la esquina más oscura y trató de poner atención hasta que los ojos de su hermano, Louis, la fulminaron.

-¿Que estabas enferma, Mara? -Susurró sin darle importancia al profesor-, ¿otra vez, Mara? ¿En serio? -cada vez su tono de voz subía más y más como un termómetro y ella gesticuló con las manos para que se callara. Pero su testarudo hermano siguió reprochándole mientras trataba de no decir nada-. ¡No me ignores cuando te hablo, hermanita!

-Estamos en clase -espetó frustrada-, hermanito.

-Pues no te me escapas después de la condenada clase de… este… Literatura -después de decir eso volvió a su postura neutral en su pupitre y fingió que ponía atención asintiendo con la cabeza mientras sacaba sus audífonos de su mochila y se los ponía silenciosamente.

A comparación de Mara, a él nunca le gustó Literatura. Y sus notas eran buenas porque siempre copiaba en las evaluaciones finales. Se copiaba de ella o de Liam, un amigo de ellos.

-"Ser o no ser, he ahí el dilema" -soltó el profesor. Al parecer no estaba poniendo tanta atención, estuvo pensando en Niall-. Señorita Tomlinson, o señor Tomlinson -su mirada se fue hacia Mara y después hacia Louis que estaba con sus audífonos mirando al profesor sin decir nada. No se había percatado de que la pregunta era para él-, ¿nos podrían decir de qué obra de Shakespeare es esta frase?

Disimuladamente Louis se quitó los auriculares de los oídos jalando de ellos con la mesa tapando todo y leyó la frase escrita en el pizarrón. "Ser o no ser…" Pensó. Tratando de buscar entre sus recuerdos de los libros que había leído. Pocos, a decir verdad. Miró vacilando a Mara que estaba sonriéndole cínicamente.

-Es de Hamlet, señor.

Golpeó la mesa fingiendo emoción y soltó:

-¡Claro, profesor, lo tenía en la punta de la lengua! -exclamó él sonriéndole a Mara-, pero claro, Mara lee más y… le di la oportunidad.

-Cállate, Tomlinson -cortó Mara fulminándolo con la mirada. Él se le quedó mirando como queriendo retarla y se volvió a poner los audífonos para poner música de Rihanna al cien.

-No es que lea más, es que yo no leo nada -susurró para sí mismo.                                        

Mara no podía dejar de poner atención al pizarrón con esas frases inspiradoras de Shakespeare y se limitaba a asentir con la cabeza sonriendo al darse cuenta de que había leído todas las obras.

-Hamlet, Macbeth, Romeo y Julieta… -susurraba mientras escribía eso en su cuadernillo.

Sonó el timbre indicando la hora del almuerzo y antes de salir del salón una mano la tomó del costado del brazo y se encontró con los impertinentes ojos de su hermano.

-¿Te parece si nos sentamos a comer algo? De paso puedo comprarle algo a Niall, ese chico tiene el apetito de un león, o tal vez más…

-Woah, woah, woah, frénate, Tommo, ¿dijiste Niall?

-Sí, es un amigo. Es irlandés. Lo conocí hace unos días, es un estudiante de intercambio de Irlanda.

*<<¡No, qué va!>>*Pensó ella.

-¿Se la llevan muy bien? -dijo saliendo del salón con él pisándole los talones.

-Pues el chico es buena onda, otra cosa es que es muy tímido, pero bueno, es nuevo -a Mara se le empezó a hacer la sensación de que hablaba mucho.

-Cállate -soltó, casi sin quererlo-. Me duele la cabeza.

-¿Comiste?

-Yup -cada que no sabía qué responder, se limitaba a decir eso.

-¡Mira, ahí están Harry y Zayn! -se fue casi corriendo hacia la mesa de la cafetería donde el moreno y el rizado estaban mostrándole sus músculos a unas porristas con minifaldas mostrando su abdomen. Mara soltó un bufido mientras se sentaba entre Zayn y Harry, empujando a las porristas.

-Hola, chicos -las porristas empezaron a soltar comentarios que ni siquiera los chicos le entendieron y se fueron sin dejar de despedirse estúpidamente de Zayn y Harry-. ¿Qué hacen? -Harry la fulminó con la mirada.

-Estábamos coqueteando con unas chicas lindas. ¿Por qué siempre las destierras?

-Porque… eh… no deberían estar con chicas huecas -dijo ella-, las porristas con chicas huecas.

-¿Entonces quieres que estemos contigo, primor? -preguntó Zayn mordiendo lóbulo de su oreja. Harry acarició su mejilla izquierda.

-Woah, woah, woah, chicos -interrumpió Louis. Zayn estaba a punto de besarla mientras Mara hacía cara de horror-, recuerden que ella es mi hermanita. Y que si la besan los mato.

Se le quedaron mirando y se alejaron un poco de ella. Mara quería a Zayn y Harry, y mucho, eran como sus hermanos, pero ponerse a pensar en ellos de otra manera le provocaba náuseas. Más de las que ya tenía. Y Liam también, era como su hermano. Mayor.

-Hoy conocí a una chica. Se llama Cielo -dijo Zayn-. Es muy linda. ¡Tiene ojos verdes! Dios, ¿sabes cuánto amo esos ojos? -exclamó emocionado. Mientras Harry se le quedaba mirando; él tenía ojos verdes, y al parecer, Zayn nunca lo había notado. Mara se sobresaltó al escuchar el nombre de su amiga.

-Cielo es amiga mía. Muy buena amiga mía -dijo-. Y para tu información, ella tiene ojos verdes azulados. No como los de Harry, que son… condenadamente… lindos. Los de Cielo te dan miedo cuando llora o se molestan, le brillan tanto que parecen cristales. No la quieres ver molesta.

-Estaba llorando cuando la vi.

Caminando hacia el gimnasio, vio a una chica de cabello rubio en un rincón de las escaleras acurrucada como un cuerpo espín. Estaba llorando y su cabello ondulado y desordenado le tapaba el rostro. Sus hombros no dejaban de moverse como olas en el mar. Y no soportó más y se acercó a ella.

-Hey -le dijo sonriéndole. Levantó su rostro y se encontró con unos ojos que, para él, eran tan verdes como el campo. Y sí, brillaban demasiado, pero de tristeza-. ¿Estás bien? -Ella solo pudo asentir con la cabeza y volvió a su posición anterior. La empujó un poco por los hombros y volvió a levantar sus ojos.

-¿Qué?

-Dime qué te pasa. No me gusta ver chicas lindas llorar -dijo él sonriendo. Ella también sonrió y Zayn soltó un suspiro. Al menos había dejado de llorar para sonreír.

-Solo… estoy triste, eso es todo.

Zayn sacó un pañuelo de su mochila y se lo ofreció. Ella negó con la cabeza; Zayn tomó su rostro suavemente y le empezó a limpiar las lágrimas, una por una, mientras se secaban a lo largo de sus mejillas ella no dejaba de sonreír débilmente. Luego limpió un poco su cuello y se quedó concentrado en su collar.

-¿Qué significa esa pluma? -era una pluma negra, parecía artificial, pero al tocarla mejor, notó que era real. Quiso tener un escalofrío pero lo ignoró.

-Me recuerda a mi hermana -contestó.

-¿Por qué? -el moreno pensó que al menos si le quitaba las cosas que la hacían llorar de la cabeza se pondría un poco feliz. Al menos dejaría de llorar.

-Ella… era muy traviesa, y un día se fue, así que utilizo una pluma negra, no una blanca.

-Claro -fue lo único que dijo, se puso a pensar en eso. Wow.

-Gracias por decirme linda -se levantó y tomó su maleta.

-Me gusta decir la verdad.

Lentamente los ojos de la chica se fueron iluminando más y más hasta que parecían mucho más verdes. Su cabello rubio cobrizo hacía resaltar mucho más sus lágrimas secas, igual que su tez. Pálida como el papel.

-Soy Cielo -dijo ella, ofreciéndole la mano. Él la estrechó.

-Qué lindo nombre, me llamo Zayn Malik, espero verte pronto. Podrías contarme más acerca de lo que atormenta tu tristeza.

-Algún día, Zayn. Algún día.

Después de contarle muy por encima una versión más corta y menos coqueta a Mara, ella no dejaba de abrir y cerrar los ojos estupefacta. Se le fue a la mente la pequeña posibilidad de que tal vez Cielo lloraba por alguna cosa que ella hizo. Claro, Mara siempre era la mala; Sus errores no solo la llevaban a ella, sino que se llevaba con ella en la avalancha a todos los que la querían.

-Cielo nunca llora -soltó pensativa-. ¿Seguro que no te dijo nada más? -Asintió con la cabeza-. Mierda. Adiós chicos -se levantó rápidamente de la mesa y se dirigió afuera de la cafetería.

 ¡Hola, hola! 

Espero que les haya gustado, la verdad, fue difícil escribirlo, estoy seca, pero las once chicas en favoritos me animaron para escribir. ¡Comenten! Las lectoras fantasma deberían comentarme. :( puchero de niña pequeña

Eso es todo por ahora, amigos.

¡Un abrazo de oso!

-Liz ˜.˜