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Historia 153438 — capítulo 3

Llegó corriendo hacia la biblioteca sobresaltada. Y se encontró con una biblioteca solitaria, frívola y asustadiza. En algunos casos, la biblioteca podría parecer mucho más alegre y animada, pero, este no era uno de esos días. Estaba haciendo frío y el cielo se pintaba de color gris triste. Las nubes parecían manchas de pintura esparcidas revueltas con pintura negra y destellos de blanco. Como si acabara de llover pero hacer sol al tiempo.

Entonces empezó a ver los rincones de la biblioteca y vio una espalda delgada y tensada. Con cabello rubio cobrizo bajando por ella. Estaba recostada en la mesa con un libro entre las manos, ignorando todo lo que había a su alrededor.

-Correr detrás de ti es como ir detrás de las nubes, ¿sabes? -susurró Mara sentándose en la silla de al lado de Cielo-, imposible.

-Estar contigo es como estar con una nube. A veces estás y a veces no -contestó ella sin dejar de ver el libro-, eres exasperante a veces, pero soy yo la que desaparece.

-Sí...

-Pero tengo mis razones, ¿sabes? -cortó frívolamente-, no eres mi responsabilidad, y aún así te cuido y trato de estar contigo siempre, pero siempre eres tan complicada, Mara.

-Lo siento. -un silencio recorrió la habitación por unos minutos eternos hasta que Mara volvió a hablar-: Zayn me dijo que al fin de conocieron.

-Ah, sí, Zayn Malik. Es agradable. Me dijo que era linda -no pudo evitar verla y sonreír.

Cielo, a su comparación, era mucho más sensible y delicada. Tenía su lado rudo, el que casi siempre utilizaba. Era arisca, antisocial y esquivadora. No soportaba que las personas que amaba le faltaran el respeto, y menos que la lastimaran. Mara, ella era sociable, gritona y activa. Y le daba igual casi todo, era facilista y perezosa. Pero en estos días, había vuelto a enfermarse, y su personalidad había cambiado por completo.

-Se enamoró de tus ojos -dijo-, le encantan los ojos verdes, tienes suerte de ser linda.

-... Gracias -medio frunció el ceño y volvió a su libro.

-Perdóname por ser tan... exasperante -dijo-, sé que no soy la mejor amiga del mundo. Y no soy tu responsabilidad..., soy un asco, perdona.

-No eres un asco -se burló-. Pero no entiendo por qué haces las cosas que haces. Eres incomprensible. ¿Por qué haces lo que haces?

-¿Qué hiciste esta mañana? -preguntó ella con sarcasmo. Fulminándola con la mirada.

-Ehh... ir al baño -contestó haciéndose la que no sabía qué pasaba. Entonces Cielo alzó las cejas fulminándola de nuevo con la mirada-. Bien, bien, sé a lo que te refieres, pero al fin y al cabo. No puedo dejar de hacerlo, Cielo.

-¡Claro que puedes! -gritó. Cuando Cielo gritaba en una biblioteca en serio estaba molesta-. ¡TIENES que dejar de hacerlo! ¿Y si algún día te pasa algo malo? ¿Si se te va de las manos más de lo que ya se te fue? ¡¿Qué piensas hacer?!

Mara se quedó inmóvil en su silla mientras miraba desde abajo a Cielo. Se había levantado y tirado el libro hasta el otro lado de la mesa. Su rostro estaba rojo y sus ojos tan verdes azulados como había dicho Mara, estaban tan abiertos como platos y sus labios medio abiertos en una línea recta.

-Esperar -contestó con el miedo a flor de piel.

Cuando Cielo se molestaba, se podría decir que las cosas se pondrían complicadas. Muy complicadas.

-¡Ja! ¡Esperar! -fingió una risa sin nada de humor-. ¿En serio piensas esperar hasta que te desmayes te caigas por las escaleras, Mara? ¿Piensas que es tan sencillo jugar con lo que haces? Créeme, no lo es.-Y lo sé, pero no veo la manera de volver a sellar las cosas que hice. Es difícil.

-¡¿Y por qué carajos no pides una condenada ayuda?! ¡¿Ya que eres tan endemoniadamente inteligente, Mara!? ¡Piensa!

-¡Lo hago! -gritó, y también se levantó de la silla tirando su maleta al piso.

-Claro que no. Si pensaras en lo que haces no lo estarías haciendo. -empezaron a brotar lágrimas a través de los ojos negros carbón de Mara y entonces se agachó lentamentey tomó su maleta. La colgó en sus brazos con la misma expresión: su boca en línea recta, una línea delgada y pálida. Sus ojos llorosos parecían carbón mojado y estaban entrecerrados. Su piel estaba levemente sonrojada.

-¿Sabes? Sí. Soy un asco, al final de todo. -habló lentamente y duro como si fuera metal-. Supongo que solo estorbo por acá.

Y tomó rumbo hacia afuera para ir al baño. Claro. *<<¿Quién quiere ir a clase después de semenjante regaño? ¿De semejante... verdad?>>*Se dirigió al baño, sin ser conciente de todas las lágrimas que brotaban de sus ojos y los gemidos que estaba soltando.

-¿Señorita... Cielo? -dijo la señora de mayor edad que trabajaba como secertaria de la biblioteca-. ¿Estaba usted gritando con una amiga? -preguntó con las gafas a media altura de la nariz.

-Sí, señora -respondió sorbiendo la nariz y limpiándose las lágrimas-. Disculpe, tampoco yo me lo esperaba.

-Vale, tranquila, pero me temo que por la quejas de los chicos de otros bloques tienes que irte -dijo-. Lo siento.

-No, además, ya me iba.

Tomó su maleta y tomó rumbo hacia le gimnasio. Se desahogaba haciendo ejercicio. Se fue corriendo hacia el gimnasio, evitando las ganas de llorar desconsoladamente. Llegó y vio a Zayn y Harry. El rizado en las pesas y Zayn haciendo abdominales, tiempo después se dio cuenta de que ninguno de los dos tenía camiseta.

-Hola... -susurró sin dejar de ver el abdomen de Zayn. El moreno volteó a verla y sonrió, igual que Harry. *<>*pensó Harry.

-¡Cielo! ¡Hola! -el rizado se quedó desconcertado después de ver el saludo el beso que Zayn depositó en la mejilla de la chica-. Harry, ella es Cielo. De la que te hablé hace unas... horas -el chico no dejaba de sonreír.

Harry de paró de la silla de pesas. Se veía sudoroso y cansado. Pero aún así Cielo seguía pensando que aunque su aspecto fuera horrible, aún así seguiría viéndose... Bien. Muy ben.

-Hola, Cielo -se colgó la camiseta en el hombro izquierdo y alzó las cejas coqueto-. ¿Con que eres amiga de Zayn? -la miró de arriba a abajo y después de abajo a arriba-. Eres linda, bien, los dejo solos.

<<¿Desde cuándo todos me dicen que soy linda?>> Pensó ella.

-¿Cómo estás? -preguntó él volviendo a acostarse a hacer abdominales.

-Mhmm... ¿Recuerdas que querías saber qué asechaba mi tristeza?

-Lo recuerdo muy bien -sonrió.

-Bien pues... -y no resisitió más y se hechó a las brazos de Zayn llorando como una niña pequeña. Al fin toda la tristeza que no emanaba de ella salió. Y no dejó de llorar. Solo quería desahogarse un poco y que saliera todo lo que la tenía así de triste.

-Tranquila, pequeña -él empezó a acariciar su espalda sin decirle que parara, solo la concentía, como a una niña desconsolada-. Estoy aquí, pequeña, estoy aquí... 

¡Hola, hola! 

Bueno, aquí les dejo el cap. ¡Comenten! Amé los comentarios y los 21 favoritos. ¡Di NO a las lectoras fantasma! ¡Comenten!

Este cap está dedicado a mi amiga Anahí. Te quiero, amiga! O 

Bueno, sin más, los dejo, ojalá les guste :) 

-Liz ˜.˜