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Historia 153438 — capítulo 4
Cielo no se había despegado de los brazos de Zayn y sus lágrimas no cesaban. Mientras el moreno no pasaba desapercibido que la chica estaba dejando su hombro lleno de lágrimas, sólo le acariciaba la espalda y le susurraba cosas reconfortantes.
-Hey, Cielo -le susurraba él acariciándola-, deja de llorar, no me gusta verte así.
Siguió llorando como si no lo hubiera escuchado, entonces Zayn tomó en sus manos el rostro de la chica y con su camiseta (que no tenía puesta) empezó a limpiar lágrima por lágrima hasta que quedó casi seca. A Cielo se le escapó una pequeña sonrisa y el moreno se la devolvió.
-¿Mejor? -preguntó aún sonriendo. Ella asintió con la cabeza ya con el rostro seco y la camiseta del chico en sus manos-. Bien, porque no quería que siguieras llorando. Fueron como treinta minutos, ¿sabes? En serio debes estar triste.., cuéntame. -se quedó vacilando mirándose las manos.
-¿Quieres saber por qué lloraba? ¿O por qué estoy triste casi siempre? -el moreno asintió con la cabeza-. Bien, pues acomódate, porque es una larga historia.
Zayn recordó que esaban en el piso, entonces tomó la cintura de Cielo, se recostó en una de las paredes y ente sus dos largas piernas puso a Cielo, la chica era mucho más pequeña que él y encajaban perfectamente, como dos cucharas acomodadas perfil contra perfil. A Cielo se le escapó una sonrisa y una pequeña risa.
-Créeme, pequeña -le susurró en el oído-, así vamos a estar más que cómodos.
-Bien -dijo-, pues... es una larga historia...
El cielo iluminaba igual que siempre. Como si en una caja de cartón hubieran puesto miles de linternas, y el cielo estaba iluminando casi lo mismo. El cielo parecía traspasar la piel de las personas y estaba haciendo tanto calor que las playas estaban llenas y las casas, vacías.
La niña pequeña (de ocho años) se acercaba lenta y sigilosamente a la cocina, gateando, para asustar a su madre. Mientras se acercaba más y más recostada en la pared con una sonrisa pícara, empezó a escuchar la voz de su progenitora y de su padrastro, con pizcas de preocupación y molestia. Entonces agudizó el oído y se sentó en el piso para escuchar mejor.
-¿Puedes creerlo, Frederick? -susurraba su madre molesta-. Esta no es la primera vez que pasa esto. Y Jaen ha estado emferma por más de..., ¿qué? ¿Dos años? Es sólo otro caso perdido.
-Cállate. No quiero escuchar.
-Es en serio -lo presionaba ella-, la bulimia no es más que otro de los muchos indicios para que nos rindamos.
-¿Quieres a Jaen? Nunca me pareció que la quisieras, pero te recuerdo que es también tu hija. Deberías tener un poco de esperanza.
-¡Está en coma, Frederick! ¿Y por qué? Por la maldita bulimia. Ah, verdad, y por...
-¡Cállate, Johana! -exclamó él frustrado-. ¡Cállate, ¿sí?! Puede que esté en coma, pero hay muchas personas que despiertan de eso.
-Como hay muchas que no.
-¿Tu hermana era bulímica? -preguntó Zayn, asustado.
-Y tenía también anorexia. Mi madre nunca la quizo pero mi padrastro sí, y yo también.
Se acercó a la habitación de su madre con una sonrisa juguetona y volvió a escuchar las voces de sus padres con el mismo tono de hace unos días:
-Desconectémola.
-¿Y cómo le vamos a explicar esto a Cielo? Es demasiado pequeña para enterarse de eso.
-Dile que murió -susurró su madre.
-No.
-¿Por qué?
-¡¿Sigues con eso, Johana?! ¡Maldita sea, ¿puedes tener un poco de amor hacia ellas?! Las dos saldrían heridas. Cielo está demasiado encariñada con Jaen, y si 'muere'... ella...
-¿ELLA QUÉ?
-¡SE VA A ENTERAR ALGÚN DÍA QUE FUIMOS NOSOTROS!
-¡TENDRÁ QUE MADURAR ALGÚN DÍA, FREDERICK!
-¡TIENE OCHO AÑOS!
-Casi nueve.
-No es el punto. Si se entera que murió por bulimia o anorexia, ella misma va a caer en eso algún día. Ese es el maldito punto. Los hermanos menores siguen los pasos de los hermanos mayores.
-Pues Jaen nunca fue buena influencia.
-¿Es que no entiendes? Cielo va a hacer lo que hizo Jaen, si muere.
-Y esa misma noche fueron al hospital y se enteraron que había despertado -una sonrisa se le escapó a Cielo.
-¿Qué pasó después? -inquirió curioso.
-Pequeña Cielo... -le susurraba Jaen a la niña pequeña mientras trataban de dormir en la cama de la hermana mayor.
-¿Sí? -inquirió viéndola. Tenía bolsas gigantes debajo de los ojos y estaba más pálida que el papel.
-Si algún día me voy antes de tiempo, quiero que sepas que siempre te quise, ¿vale? Eres mi hermanita menor y siempre lo serás.
-Bien -recordó las palabras de sus padres-. ¿Me dices qué es la bulimia?
Jean acurrucó en sus brazos a la niña pequeña y empezó a acariciar su cabeza lentamente.
-Nada, pequeña, no pongas atención a esas cosas...
-Ella a veces solo ignoraba el hecho de que estaba enferma -dijo Cielo mirando un punto fijo de la pared-, y lo peor de todo, ignoraba el hecho de que yo sabía qué le pasó, qué le pasaba y qué le pasaría. Nunca buscó ayuda para superar eso ni nada.
-¡Cielo, ven, ayúdame! -gritaba su padre desde el baño de la habitación de su hija mayor. Para ese entonces la niña pequeña tenía 10 años, y su hermana mayor, 15. No mejoraba, y empeoraba.<<Uno de sus últimos días>> susurraba su madre cuando estaba sola en su habitación.
La niña fue corriendo al baño y encontró a su padre tomando de los brazos a Jaen, estaba tirada el frente del retrete con la cara mucho más pálida, tenía marcas de comida en su cara y la boca entreabierta. Su padre no dejaba de tener ese rostro lleno de preocupación y molestia al tiempo, que a Cielo ya se le había hecho familiar.
-Toma sus piernas, vamos a llevarla al hospital.
-¿Y mamá? -su padre no le contestó y la bajaron hasta al auto-. ¿Jean va a estar bien? -no hubo respuesta-. Ojalá se mejore. No quiero que empeore más...
-Cielo, cariño -la niña se sobresaltó-, debes entender que el mundo no es una fábrica de conceder deseos. ¿Entiendes? -se limitó a asentir con la cabeza.
Entraron al hospital rápidamente con la voz de su padre retumbando en las paredes pidiendo ayuda. Gritaba "¡Ayuda, mi hija se desmayó en el baño!" Mientras Cielo lo perseguía con el miedo a flor de piel. Después de unas horas de estar sentada en una condenada banca muy incómoda, un doctor que pretendía unos cincuenta y seis salió y dijo:
-Lo siento, señor Wells -hablaba tan lento que su padre empezaba a frustrarse-. Pero su hija... no ha sobrevivido tanto. Lo siento mucho.
<<La vida no es una fábrica de conceder deseos>> lo entendió muy bien ese día.
-Y se fue -murmuró Cielo casi para ella misma-. Lo peor de todo es que detrás de su enfermedad, ella no era tan... buena. No se portaba bien. Si es que me entiendes. -volteó a ver a Zayn, tenía los ojos abiertos como platos y podría haber jurado que estaba pálido. Estaba asustado, sorprendido y muy muy sobresaltado.
-Lo siento, Cielo -le dijo él acariciándola otra vez-. Lloras porque te acuerdas de ella. ¿Verdad?
-En realidad no. ¿Eres amiga de Mara? ¿Mara Tomlinson? -él asintió con la cabeza sonriendo-. Bien, resulta que ella va por el mismo camino de Jean, mi hermana. Y lo tomo como una responsabilidad, porque siento que si no pude salvar a mi hermana, al menos podría intentar salvarla a ella.-Claro. Y debo suponer que ella no quiere ser salvada.
-Está cayendo, y quiere caer más -Zayn se le quedó observándola y acariciando su cabello rubio cobrizo mientras no dejaba de sonreír como idiota. El hecho de tener en sus brazos a Cielo lo hacía sonreír. Y a pesar de todo lo que había oído, quería conocerla mejor.
-Pues no eres la única que quiere salvarla -dijo él-, también somos amigos de ella y vamos a ayudarla.
-Gracias, Zayn -Y entonces Cielo se acomodó mejor en los brazos del moreno, cerró los ojos y en menos de nada, los dos estaban entrelazados como dos cucharas perfil contra perfil, dormidos como dos niños.
Mientras, Mara se dirigió al salón de música. A comparación de Cielo, que se desahogaba yendo al gimnasio, ella se desahogaba yendo al salón de música tocando un rato. O tan solo tener esa sensación de tener música en el aire, la tranquilizaba un poco. Tenía lágrimas en sus ojos, muchísimas. Tantas, que la vista se le empezaba a hacer borrosa. Claro, no había comido nada, ¿cómo no iba a estar mareada y un poco desorientada?
Sigiuó caminando hacia el salón de música y casi llegando chocó con una espalda gruesa y tensada. De no ser por la pared, hubiera caído. Entonces volteó a ver al chico de ojos celestes que hace unas horas la había salvado de desplomarse en la cafetería. Le sonreía, apenas era conciente de que estaba hablándole. Estaba demasiado mareada.
-¡Hola, Mara! -exclamó Niall chasqueando los dedos al frente de su cara.
-Ehh... este... hola, Niall -saludó sin ánimos. Disimuladamente se limpió las lágrimas de su rostro y cerró los ojos, sin poder abrirlos otra vez. Estaba débil.
-¿Otra vez, Princesa? -susurró él tomándola de los hombros. Le dio media vuelta en los talones y se la llevó hacia la cafetería. Mara estaba tan débil que apenas era conciente de que Niall la estaba llevando allí, tomada de las manos como a una niña pequeña que tiene los ojos vendados. Y sin explicarse porqué, sonrió ante la idea-. Ahora. Me dijiste que eras vegetariana, ¿verdad? Bien, tal vez se te antoje una ensalada, o zanahorias. Mi amigo Louis adora las zanahorias.
-Yo soy la hermana de Louis -musitó medio despierta-. Soy Mara Tomlinson -¡Oh, eres la hermanita de Tommo! Él habla mucho de ti. Ahora me explio muchas cosas -se dijo para sí mismo mientras se dirigían a comprar algo.
*<<Mierda, ¿qué cosas?>>*pensó ella.
-Señorita, por favor, ¿podría darme una ensalada de frutas o zanahorias, si es que tiene?
-Oh, eres tú chico Irlandés -dijo la señorita que atendía-, por ser tú, te voy a dejar las zanahorias a mitad de precio. Y aparte de eso te voy a dar la ensalada, por ser Estudiante de Intercambio.
-Oh, muchas gracias, Grace -agradeció él.
Caminaron un poco y le entregaron la comida, mientras el Irlandés la recibía Mara recordó que la chaqueta de esos ojos celestes seguía en su maleta. Tomó su maleta, la puso en una mesa y la buscó. ¿Quién podría imaginar que una chaqueta de cuero café le iba a dar tanto calor?
Se sentaron en una mesa con vista a la ventana, con vista a la cancha de soccer. Uno a cada lado del otro, y Mara pudo sentir de nuevo una oleada de calor proveniente del hombro del chico. Puso su cabeza en su hombro y se acomodó mejor. Niall soltó media sonrisa y acarició su mejilla. Se sonrojó un poco al recordar el corto beso que le había dado en la mañana.
-Princesa, dormiremos después -se preguntó desde cuándo le decía princesa-, ahora tienes que comer. Come.
La pelinegra soltó algo así como un gruñido y tomó una zanahoria. Estaba tan débil que se deslizó de sus dedos y cayó de nuevo al plato. Mara tenía ganas de llorar, se sentía inútil. Y recordó a Cielo. Le dieron muchas más ganas de llorar.
-Bien, princesa, mientras yo te doy de comer, me contarás por qué estabas llorando hace unos minutos -dijo él. Tomó una zanahoria y se la metió en la boca. Ella medio sonrió.
-Soy una adolescente, puedo comer yo solita.
-Pues no parece -dijo él-, abre la boca.
Se terminaron las zanahorias y no había musitado ni una palabra. Ninguno de los dos. Y todos los grupos de chicos que pasaban por ahí (bastantes) se les quedaban mirando. Hasta que la ensalada de frutas se terminó Niall dijo:
-¿Ves? No fue tan difícil. Ahora cuéntame por qué estabas llorando como una magdalena cuando nos chocamos.
-Niall, es una larga historia y no creo que te guste mucho que te cuenten historias trágicas con esa cara. Tienes una sonrisa endemoniadamente linda y no la quiero arruinar.
-Ay, vamos, Mara. Debemos conocernos mejor si se va a volver coincidencia que choquemos tan seguido. Hasta hoy me enteré de que Louis era tu hermano mayor.
-Te cuento después.
-Ahora.
-Después.
-Ahora.
-¡Ah! Bien -las ojeras de la cara de Mara se estaban esfumando rápidamente y sus mejillas se estaban pintando de rosado.
-Habla.
-Bueno, pues... um...
¡Hola, hola! ¡Liz al rescate! No se asusten, no prentendo ser SuperMan como nuestro Tommo.
Bueno, sé que este capítulo estuvo trágico, tal vez mucho, tal vez poco. Pero necesitaba que conocieran mejor a Cielo. ¡Adoro a Cielo! Tiendo a enamorarme de mis personajes :3 y a Mara la van a conocer en el siguiente capítulo. Por favor, lindas lectoras, ¡Ayúdenme contra la campaña de NO a las lectoras Fantasma!
Dejen sus comentarios :) ¡Un abrazo para Anahí! Gracias por no espantarte :P
Besos
-Liz ˜.˜