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Historia 153438 — capítulo 5
Mara seguía vacilando en la mesa. Claro, ¿quién no se iba a sentir incómodo al tener que contarle tu patética vida a un "amigo" que conociste hace cinco horas. Entonces se acomodó en su parte derecha de la silla y se puso la chaqueta de su amigo oji-celeste al revés. El chico frunció el ceño divertido.
-¿Te han dicho que eres extraña?
-Ajá -ya con la chaqueta puesta al revés, se recostó en las piernas del chico, por tercera vez en el día. Niall empezó a jugar con su cabello azabache sonriendo como idiota-. Bien, pregunta. -lo retó.
-¿Qué se supone que debo preguntar?
-¿Qué quieres saber?
-Bueno, ¿tú eres… estás enferma? -musitó él, sonrojándose.
-Yup.
-¿Qué tienes?
-¿En serio quieres saber? -él la fulminó con la mirada-. Bien -con la mano derecha le indicó que se acercara y le susurró en el oído-: soy bulímica -el chico se quedó boquiabierto. Pero no estaba sorprendido, a decir verdad, ya lo suponía. Estaba sorprendido por la tristeza con la que decía ella eso-. ¿Feliz? Eso, soy una maldita bulímica. Lo cual explica casi todo.
-¿Casi todo, Mara? -preguntó sarcásticamente-. ¿Desde cuándo eres así?
-Um, desde los… ¿catorce? Creo -decía casi todo cabizbaja, como si le diera vergüenza decir eso-. Yup.
-¿Qué edad tienes?
-Quince.
-¿Llevas un año con esa mierda, Mara? -Niall se sonrojó, él nunca decía groserías, menos al frente de una chica.
-Yup.
-¿Por qué?
-Es muy difícil de explicar, créeme, y no creo que a nadie le interese eso -otra vez se quedó cabizbaja sin decir nada. Estaba sonrojada, recordando todo lo que le había pasado. Y las lágrimas amenazaban con salir de nuevo. Alzó su mirada. Niall sostenía en sus manos un mechón de cabello en sus flacuchos dedos sin dejar de ver, a través de ellos, los ojos azabache de Mara-. ¿En serio quieres saber? -asintió con la cabeza- Bien…
-¡¿Nunca te has puesto a pensar qué pasaría si te enfermas de verdad?! -Mara, con trece años de edad, acababa de salir del baño, de vomitar, y escuchó de pronto la voz de sus padres gritándole por teléfono a su hermano mayor, Louis-. Nunca te cuidas, cariño, ¿y si te enfermas? -la voz de su madre subía y bajaba como si fuera controlada por un termómetro.
-Madre, solo me fracturé un brazo.
-Por tercera vez -susurró su padrastro, el padre de Mara.
-¿Y?
-¡¿Y si después te das un golpe más fuerte en otra parte?! -el chico rio, estaba sentado en el sofá, con las piernas abiertas y todo su tronco casi acostado en él. Como si no le importara lo que le dijeran sus padres, le parecía gracioso, al parecer.
-Pues… me lo fracturaría -rio de nuevo y el padre de Mara depositó una dura cachetada en su mejilla izquierda. Louis se quedó en esa posición hasta que divisó a su hermanita menor asomando la cabeza a través del marco de la puerta como un león buscando a su presa dentro de la jungla.
-Nunca te tomas las cosas en serio, William -al parecer, a su madre no le había importado que fuera cacheteado, se veía satisfecha-. ¿No te importa tu vida?
-Al parecer les importa más a ustedes que a mí -y con un movimiento de ojos y cabeza, le indicó a Mara que entrara a la sala. Si no entraba, tal vez su padrastro le haría cosas peores.
Mara entró con la inocencia emanando de sus ojos y de toda su postura. Siempre tenía la espalda recta y su cabeza cabizbaja, y sus hombros y un poco sueltos. Casi siempre estaba relajada, a excepción de las escenas con sus padres.
-¡Argh! Eres tú otra vez, ¿no? -dijo su madre. Nunca le tuvo mucho cariño-. ¿Qué quieres?
-A decir verdad -interrumpió Louis alzando el otro brazo con el dedo índice en alto-, Mara está más enferma que yo.
-Dije qué quería, no qué le pasaba -espetó su madre molesta.
-Me refiero a que tal vez… -intentó Louis.
-¡Cállate, Louis! -exclamó su padrastro. Sus ojos de dirigieron al inocente rostro de Mara-. ¿Qué no ves que estamos reprendiendo a tu hijo y tu vienes feliz de la vida a interrumpirnos? ¿Nos vas a decir qué quieres o mejor te saco a patadas de aquí?
-Padre…
-¡Que te calles! -su padre se quedó mirando a Mara como queriendo reclamar algo. La niña se le quedó mirando a su hermano, y lentamente, fue saliendo de la habitación.
Su madre, a comparación, pocas veces le gritaba a Mara, sólo le espetaba cosas desagradables, pero su padre, la maltrataba, la gritaba, amenazaba y castigaba injustamente. Mientras que su padre le gritaba a Mara para que saliera de la habitación, ella se quedó cabizbaja sin decir nada. Louis quería hablar, pero sabía que si musitaba al menos algo, su padrastro… le podría hacer cualquier cosa.
Mara salió de la habitación y fue corriendo a la suya. Las lágrimas no tardaron en salir y cuando entró cerró tan fuerte la puerta, que las cosas que tenía ahí cayeron al piso, unos se rompieron, otras se quebraron y otras solo lanzaron y fuerte ruido desgarrador. Se tiró a la cama, exhausta de lo que pasaba y se quedó llorando hasta quedarse dormida.
-¿Entonces tus padres querían más a Louis que a ti?
-Mi teoría era que nos odiaban por igual -enfatizó-, pero se preocupaban más por Louis que por mí. A los trece, casi catorce, empecé a… vomitar -susurró-, porque quería que mis padres me pusieran más atención. Que supieran que tenían otra hija que vivía en la misma casa. Pero no.
Tenía en sus manos, un pedazo de un espejo que había tirado al piso para romperlo. Antes de recoger los pedazos, vio en él su reflejo, una niña de ojos negros con ojeras oscuras y horrendas por debajo de ellos. Nada interesante. Sus labios estaban tan delgados que eran una línea recta, casi invisible; tan pálida como una nube.
Estaba lista para hacerse un corte en la muñeca, estaba tan segura de que terminaría, que el pedazo de espejo rozó su piel, hasta que alguien tocó a la puerta:
-Hey, Mara, soy yo, Louis -no dejaba de tocar la puerta. Entonces con un movimiento de pie tiró los pedazos por debajo de la cama y debajo de su almohada dejó el pedazo victimario de sus cortes-. Abre, por fav… -la chica abrió la puerta lentamente-… or.
-¿Qué quieres? -clamó furiosa.
- Escuché muchos ruidos desde tu baño. Como… ¿estabas vomitando? ¿Estás bien? -el niño era un poco más alto que él, tocó su frente, estaba tan caliente como una olla con agua hirviendo en ella, y luego vio sus ojos-. ¿Quieres ir la hospital?
-Estoy bien, Lou -dijo ella alzando los ojos.
-Mara, estás pálida y muy caliente. Llamaré a papá -estaba girando en sus talones cuando Mara le tomó las muñecas:
-¡NO! -gritó asustada-. No lo llames a él, este… eh… me mejoraré. En serio, tranquilo. No es necesario que lo llames.
Su medio hermano se le quedó mirando expectante:
-Llamaré a papá.
Salió corriendo y Mara se quedó con ojos suplicantes hacia el pasillo que llevaba a la alcoba de sus padres. Escuchó la voz de Louis recitando dulcemente que ella estaba enferma. Su corazón se aceleró cuando un quejido de su padre inundó la habitación (más bien la casa) y se escucharon los pasos de él yendo a la habitación se Mara. Se sentó en su cama cabizbaja con su puerta entreabierta.
-La sentí pálida y tiene muchas ojeras…
-Vamos a ver si en serio está mal -decía su padre, molesto-. Las chicas contemporáneas son muy melodramáticas.
Entró a la habitación de ella. Tenía puestas unas pantuflas y una bata que le daba por debajo de las rodillas. En su mano derecha tenía el control del televisor y en la izquierda una lata de cerveza. Tenía barba como de tres días y su cabello estaba desordenado.
Le tocó la frente a la chica y lanzó un bufido.
-Está bien -soltó sin cuidado-, no importa, se le pasará.
-¡Pero mira sus ojeras! -Mara estaba mirándose las manos esperando que su padre le pusiera un poco de importancia. Mientras miraba sus manos su padre no podía verle el rostro, entonces tiró el control a Louis, él, sin reflejos, lo dejó caer al piso y sonrojándose lo levantó. Entonces su padre tomó bruscamente la barbilla de Mara y le vio los ojos.
-Sólo no ha dormido bien y ya, se le pasará -se levantó de la cama. Entonces pisó un pedazo de vidrio y traspasó la pantufla, haciendo que se incrustara en su piel-. ¡Agh! ¡¿Qué mierda…?! -levantó su pantufla y tomó el vidrio lo tiró hacia el alféizar de la ventana. Fulminó con la mirada a la niña que yacía asustada en la cama mirándola desde abajo-. Tú… Mira como está sangrando mi pie, mocosa… Algún día te irás de esta casa. Y tú también -se dirigió a Louis-. Tú tampoco es que seas muy buen hijo… Se irán -se dirigió afuera de la habitación votando cosas de una mesa de noche de Mara-. Se irán…
-Wow… -soltó Niall aún imaginándose la realidad que Mara tuvo que afrontar a tan corta edad-… ¿Y se fueron de casa?
-Sip -dijo ella. Soltó una sonrisa-. Nos fuimos a la casa del padre biológico de Lou. Y, francamente, estoy bastante cómoda.
-¿Y entonces por qué… te enfermas?
-Porque ahora lo que nos quiere fuera de casa y nos hace lo mismo es la esposa del padre de Lou -dijo ella-. Esa arpía…
-¿Qué hace?
-¡Dios, Niall! ¿Qué no entiendes? ¡Esa perra no nos quiere en esa casa! Nos maltrata, Niall -las lágrimas no tardaron en salir de nuevo y Niall le acarició la espalda-. Ella nos quiere fuera del mapa… -Niall sólo quería que no llorara, podía sentir sus jipiadas por el movimiento de su espalda. Escondía su rostro en sus manos. Se veía tan inocente…
-No llores, Princesa… -trató de consolarla, pero pudo asegurar que su llanto aumentó un cincuenta por ciento-. Apuesto a que esa perra no tiene cerebro para ver lo linda que eres -el rostro de Mara empezó a salir de sus delgadas manos. Y sonrió al ver que ella también lo hacía-. ¿Ves? Ya te hice reír un poco.
-Es la segunda grosería que dices al frente mío -susurró ella.
-Y la última que diré.
-No te creo.
-Créeme -acunó una mejilla de la chica en su mano, temblando y sonrojándose. Entonces ella soltó una sonrisa y él sonrió. Un mechón de cabello azabache cayó por el costado del rostro de Mara y lo miró cabizbaja, mientras Niall buscaba sus labios para que al final se fundieran en un tierno y apasionado beso-. No será lo único que diga en estos días, Princesa.
¡Hola, hola!
Bueno, bueno, sé que no es el mejor capítulo de todos. Créanme, se pondrá mejor. Sólo quería que conocieran mejor a las protagonistas :D después de esto se pondrá mejor. Pero tengo un punto ¡hubo beso! ¡BESO! O
Por ahora... ¿equipo Zayn, Harry o Niall? Yo estoy en TeamNiall. POR AHORA
Mwajajajaja soy mala :D
Bueno, mis chicas lectoras, las dejo con el cap, ojalá les haya gustado y dejen sus comentarios.
-Liz ˜.˜
PD: ¡No a las lectoras fantasma!
:P