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Historia 153438 — capítulo 14

Después de unos minutos de charla, finalmente toda la familia Frost, los hermanos Breeze, y los demás chicos entraron en la gran mansión de Gabriel, el chico de último año que había organizado la fiesta. Gabriel los había acogido muy bien, con su deslumbrante y blanca sonrisa coronada por esos ojos verdes amarillentos que dejaron un rato hipnotizadas a Stephanie y Skyler.

-La casa está dividida en cuatro pisos, el quinto está prohibido -había explicado Gabriel, sonriéndoles a todos-. En el primero, se encuentra la piscina, donde pueden entrar, con vestido de baño -miró de reojo a Stephanie-. El segundo, es el más tranquilo, música y bebidas. No hay mucho que hacer ahí, pero es un lugar calmado. En el tercero está la pista de baile y el salón de música, aparte del escenario donde pueden molestar. Y el cuarto -miró a los hermanos Breeze-, estará abierto a la media noche para que la fiesta se incendie un poco. Por favor, chicos -dijo, dirigiéndose a los chicos-, necesito que ustedes dos vayan arriba a las once con cuarenta. Ahora, sin más, diviértanse, y nos vemos a la media noche en el cuarto piso. -dicho eso, sonrió entrelazando sus manos, y salió de la sala.

Liam, con su excelente valor de liderazgo, junto con el mayor de los- Frost, Colin, ordenaron a los chicos en los diferentes pisos.

En el primero, Mara, Niall, Daniel y Kate fueron. Todos se dirigieron en busca de un traje de baño decente que no tuviera rastros de fluidos asquerosos u otras cosas. En el segundo, Liam, Travis, William y Stephanie. Querían empezar la noche calmada, y, pensó Liam, inexplicablemente ahora que estaba con Stephanie, sentía cierta ansiedad de experimentar. En el tercero, Cielo, Zayn, Harry, Sebastian, Skyler y Gregory habían parado. Cielo insistía en que quería un poco de diversión y bailar con los chicos y Zayn frunció el ceño al escucharla, ¿Los chicos?.  Y finalmente, Tristan también había accedido en ir al tercer piso.

Winter y Louis no aparecían.

Una vez en la piscina, Mara se sentía más que incómoda con ese pequeño Bikini que había encontrado en el armario de la hermana menor de Gabriel; al parecer, tenían la misma talla y el mismo gusto por los colores. Niall, a comparación, solo se esforzó yendo al cuarto de Gabriel y sacando unos boxers color azul claro que resaltaba el color de su piel pálida.

Ahora que Niall le estaba ayudando a Mara con su bulimia, se veían en serio los resultados. Ahora que la veía en bikini (gran placer para él) se notaban menos los huesos de sus costillas. Recordó que cuando conoció a Mara, ella tenía los brazos tan delgados, que podía rodearlos con el dedo meñique y pulgar. Pero ahora, había ganado un poco de carne, y su clavícula no se veía tan marcada como antes; su abdomen seguía delgado y formado (de seguro iba al gimnasio) pero aún así, ya no se marcaba ni el hueso de su cintura ni el de sus costillas.

Mara sintió cómo el calor del agua se apoderaba de su cuerpo. Sus pies, rodillas, su cintura, su abdomen, su busto, y finalmente, el cuello. Se rodeó con los brazos como si pudiera tener un poco del calor del agua en sus manos, pero entonces sintió mucho más calor en sus entrañas cuando sintió dos grandes manos posarse en su cintura, por detrás. Se sobresaltó un poco, pero entonces giró y se fundió en el color celeste de los ojos de Niall.

-Te ves hermosa en bikini, ¿sabías? -le susurró Niall acariciando su mejilla.

-Tú no te quedas atrás -y era verdad. Su abdomen tenía los seis cuadrados que siempre se esperaban de un chico tan apuesto como Niall, y tenía unos bíceps pequeños y fuertes-. Te ves genial, Nialler.

-Veamos si me sigo viendo genial después de que te tire desde eso -Niall señaló la tabla alta, como a casi 20 metros de altura, donde Daniel estaba posado con las manos formando una flecha arriba de la cabeza, con los brazos y piernas extendidos. También estaba en boxers, igual que Niall, pero a diferencia de su novio, Daniel era un chico flacuchento que no tenía músculo, al menos no desde 20 metros de altura-. ¿Te gustaría que te tiraría de ahí, princesa?

-No le tengo miedo a las alturas -dijo Mara, sonriéndole-, pruébame si quieres -y entonces se acercó a él y besó su mejilla-. Ven, vamos a tirarnos.

-¿Desde cuándo eres tan atrevida? -Inquirió él, siendo arrastrado por su novia hacia la escalera para el clavado.

Ella, de improvisto, lo tomó del antebrazo para acercarlo más a él, y por instinto, puso las manos en el rostro de la chica, sonriéndole. Ella sonrió como nunca lo había hecho en la vida y dijo:

-Desde que quedé debajo de ti, en la nieve, y te besé, todos mis miedos se esfumaron, Niall -recitó ella-. Tú -puso una mano en el pecho del chico-, Niall Horan, eres el único que puede sacarme de mi propio infierno, y llevarme a tu cielo.

Él sonrió con los ojos infinitos de ternura. Esa chica era genial.

-Eres grandiosa, ¿lo sabías? -le susurró mientras acortaba la distancia entre ellos-. Eres tal vez lo mejor que hubiera pasado en mi vida -y finalmente, le dio un beso corto en la mejilla, sencillo y corto.

Mara cerró los ojos, y al fundirse en el celeste de los ojos de Niall, empezó a caminar lentamente, luchando con el agua para ir hacia la escalera. Si iba a tirarse con un clavado, a casi 30 metros de altura, con la única persona que quería hacerlo era con Niall. Si la podía sacar del infierno y llevarla al cielo, ¿por qué ella no podía hacer lo mismo?

En el segundo piso, Stephanie estaba un poco entonada, junto con William parado el frente de ella, unos centímetros más bajo que su hermana mayor. La pelirroja estaba sentada en la encimera de donde el barman servía las cervezas y los revueltos de algunos tragos y bebidas fuertes.  William, por su parte, solo había tomado dos cervezas en el transcurso de casi una hora ahí, mientras que Stephanie, con su botella de whisky en una mano y la de tequila en la otra, estaba un poco más que borracha, mirando de reojo cómo Liam se entendía tan perfectamente bien con Travis. ¿En serio eran tan parecidos? Bueno, Travis era lindo, amable, cariñoso, y cantaba malditamente bien, mientras que Liam…, tenía las mismas cualidades. Lastimosamente no podía evitar verse atraída hacia el chico.

-¿Y no te gustaría ser cantante profesional? -Preguntó Liam, a Travis, mientras tomaba un ligero sorbo de su cerveza fina. No le gustaba la cerveza-. Es decir, ser famoso, ser reconocido… cantas bastante bien… Cuando te escuché cantar Grenade de Bruno Mars ahí, en el escenario con los ojos cerrados… serías muy bueno en eso.

Travis parecía seguro de sí mismo, con la mirada fija en los ojos castaños de Liam.

-No. -contestó él sonriendo-. En realidad, lo único que quiero hacer en mi vida es cantar, quiero hacer lo que me apasiona en la vida, porque la música es parte de mí, porque… no quiero que la gente me escuche y piense "Oh, ese chico canta bien" quiero escucharme a mí mismo cantar y decirme "Lo lograste, Trevor" Y sé que eso lo puedo conseguir sin la fama -prosiguió-; además creo que… ya que Gregory, Tristan, Colin, los mellizos y yo trabajamos ya, no nos hace falta el dinero.

Liam sonrió con la sencillez de Travis. Liam también pensaría así, si no fuera porque en realidad, él se sostenía de lo que sus amigos podían brindarle, y del poco dinero que ganaba en los turnos cortos de cuando cantaba en los bares o en los restaurantes. Necesitaba el dinero.

-¿Por qué trabajan tan jóvenes? -Preguntó Liam, tratando de no parecer demasiado eufórico respecto a Travis.

-Bueno… -titubeó él-, resulta que… nuestra madre era muy trabajadora -¿Era? ¿Por qué hablaba de ella en pasado?-. Y nos enseñó varios idiomas. Tales como el italiano, que es nuestra lengua maternal, el inglés, español, francés, alemán, portugués y japonés. Ella era estupenda, y al menos yo usé eso para enseñar actualmente a niños pequeños el italiano y el japonés. Adquirimos el talento de nuestro padre. Y él, bueno, después de volverse famoso… lo único que le importaba era la fama y el dinero. Así que los mayores de la familia, Colin, Gregory, yo y los mellizos. -Travis pareció un poco herido al hablar de su familia. Tal vez no debió haber preguntado eso.

Ouch. En realidad, se parecía su historia de vida.

Liam abrió la boca para hablar, pero fue interrumpido por Stephanie, que estaba ahí, con los ojos llorosos y la boca medio abierta.

Iba vestida con unos sencillos pantalones rojos que resaltaban su cabello. Y unas zapatillas blancas sencillas que dejaban ver los apretados y pequeños  que estaban los pantalones, ya que le llegaban un poco arriba de la parte de arriba del talón, dejando al descubierto gran parte de su pie y su pierna. Traía un buso color negro, grande (de imaginó que tal vez era de… Colin o Travis, que eran tan corpulentos con un cuerpo como para ese buso) que le llegaba por debajo del trasero. Liam mordió su labio.

-¡Hey, chicos, quiero otra cerveza! -Exclamó ella, riéndose como si hubiera dicho la cosa más graciosa del mundo.

William, con sus ojos azules con las venas salidas, y con el cabello azabache desordenado como un loco, se acercó molesto hacia Travis, con expresión neutra.

-Ich schwöre, wenn dieses Mädchen nicht den Mund halten, werde ich mir die töten -Recito él, en su idioma fuerte, el paterno.

Liam frunicó el ceño, pero Travis mantuvo la sonrisa de siempre y contestó:

-Sie sind nicht in der Lage -le sonrió, y William pareció frustrado.

-Stephanie ... ist betrunken -dijo él.

-Ich weiß. Aber wir können etwas für die dies nicht tun -Liam siguió frunciendo el ceño. ¿Qué carajo estaban diciendo? ¿Eso era chino?

Travis notó cómo estaba de perdido, y entonces rio, amaba que otros no supieran lo que otros hablaban.

-Estamos hablando en alemán -dijo él-. William habla en su lengua cuando está molesto.

-¿Su lengua? -alcanzó a musitar.

-Sí -contestó el azabache-, soy alemán, aunque mis padres, claro son italiana, e inglés -Liam frunció aún más el ceño-. Soy adoptado. Tristan, Trevor y yo somos adoptados.

-¡¿Qué?! -exclamó Liam, uniendo mucho más las cejas.

-Es una larga historia -dijo Stephanie. Todos voltearon a verla, tenía los ojos rojos y el iris gris de ellos casi había desaparecido.

-Step tiene cierta debilidad por el alcohol igual que por el chocolate -dijo Will-, será mejor que no le acerques ninguna de esas cosas.

Liam apenas pudo entender eso. ¿Así que todos eran adoptados, eh? Y además, parecían una familia de verdad, ¿por qué no todas las familias podían ser así? ¿Por qué? Además de que eran chicos grandiosos…

-Liam, ¿puedes venir un segundo? -balbuceó Step, botando su botella de whisky al piso y sonriendo.

Liam vaciló. Estaba borracha, y estaba mirándolo como si fuera comida. Giró sobre sus talones y por una fracción de segundo miró a Travis y Will. Estaban con unas sonrisas relucientes cubriendo sus rostros. Casi rio.

-¿Podrías hacerme un favor? -inquirió Stephanie, sosteniéndose el estómago.

-¿Qué quieres? -inquirió, Liam, tratando de sonar amable. Estaba tratando de ocultar una carcajada, Step tenía el peor aspecto de la vida.

-Llévame al baño, necesito vomitar -Liam hizo un sonido extraño con la nariz por aguantar la carcajada.

-¿Y por qué no te lleva William o Travis?

-Ellos se burlan, y necesito que sostengas mi cabello.

Se volvió a sostener el estómago y entonces Liam por instinto, actuó rápidamente. Montó a Stephanie en su espalda, con sus piernas agarrándole la cintura, y ella armando un globo con sus sonrosadas mejillas, sostuvo sus brazos en el cuello del chico. Liam buscó rápidamente el baño y entonces entraron. Cualquiera que los hubiera visto habría creído que iban a hacer otra cosa allá encerrados, pero no, era mucho peor.

Cuando Liam cerró con pestillo la puerta, Step se tiró al retrete y Liam sostuvo el cabello de ella, mientras oía las arcadas y el olor a vómito, cerveza y tequila le llegaba a la naríz rápidamente. Hizo un movimiento antinatural con la espalda por el olor tan desagradable. Tuvo que agacharse para tomar bien los rizos de Stephanie, y vio que el color se estaba yendo del rostro de ella, además de que unas ojeras gigantes se estaban formando debajo de sus ojos.

El olor del whisky y la tequila fusionados empezaron a darle mareo a Liam, y entonces fue cuando tuvo que soltar con una mano el cabello de Stephanie y ponérsela en la boca, de forma que tapaba el vómito que estaba en su garganta. Pudo resistir las ganas de vomitar junto con la pelirroja y tomó aire repetidas veces, tomó de nuevo la compostura y de nuevo tomó los rizos rojos de Stephanie en sus manos, mientras que con la mano izquierda trataba de que la cara de Stephanie no se cayera en el agua del retrete.

Las arcadas de Stephanie estaban disminuyendo y entonces, Stephanie dejó de vomitar, y miró a Liam. El iris de sus ojos estaba tan pálido que los destellos de zafiro verde de sus ojos eran casi invisibles y en ellos solo se podía ver una selva triste y gris infinita y misteriosa. Aún así, ¿por qué mierda sus ojos seguían siendo tan lindos? Su cara… estaba igual de pálida a sus ojos, y Liam casi sonrió.

-¿Qué te parece tan graciosa? -Preguntó ella, carraspeando la garganta y vos ronca.

-Te ves horrible -se levantó y le ofreció la mano. Ella vacilando, la tomó y se levantó-. Ahora lávate los dientes, la cara y vamos a bailar.

Afuera de la puerta y del incómodo escenario de los chicos, se escuchaba la voz de Bruno Mars cantando locked out of heaven, y los pies de Stephanie empezaron a golpear el piso rítmicamente, igual que los de Liam.

La pelirroja tomó un cepillo de dientes del lavabo y empezó a lavar su boca, mientras Liam observaba todo desde lejos, viendo como los rizos de ella se agitaban y cómo ahora notaba que el pequeño y ajustado pantalón abrazaba las partes que justamente quería ver. Apartó la mirada, regañándose mentalmente por ser tan pervertido y se encontró con los pálidos de Stephanie fulminándolo con la mirada.

-Puede que esté un poco borracha, Liam -se acercó y él y susurró en la curva del cuello-. Pero puedo sentir tu mirada haciendo agujeros en mi cuerpo.

Liam sonrió pícaro.

¿Pícaro? ¿Desde cuándo Liam era 'pícaro'? Se sonrojó, pero no dejó de sonreírle a la chica. Tomó la mano de Stephanie y abrió la puerta del baño.

-Lo siento si mi mirada te intimida, pero, por favor, hoy te ves genial -dijo, cerrando de nuevo la puerta-. Pero debo admitir que también estoy un poco borracho.

En el tercer piso, estaban casi todas las personas. Tristan, Gregory, Skyler, Sebastian, Harry, Cielo y Zayn. La música retumbaba en las paredes como tambores, con la canción Cant Hold Us de fondo, y las siluetas de los cuerpos de Harry y Skyler, tan pegados como es posible, recibía la atención de varios chicos desde atrás. Harry, como gran bailarín que era, movía las caderas contra el cuerpo que le daba la espalda a él, el de Skyler, y ella mientras ponía las manos en la nuca de él, provocándole ganas de dejar de bailar y llevársela a un cuarto.

Por otro lado, Gregory, Zayn y Sebastian estaban experimentando con algunos instrumentos, Gregor con una guitarra, Sebastian con un Violín, y Zayn con el piano. Estaban tratando de tocar Total Eclipse of The Heart, pero aun no la tenían. Y Tristan y Cielo estaban bailando una canción con ritmo chocando y bueno, que les hacía mover las caderas rítmicamente, con un baile igual como es de Harry y Skyler, solo que Cielo y Tristan estaban cara a cara, las manos del chico estaban posadas en la cintura de ella, mientras que ella, tenía las manos en el cuello y pecho de él.

Algunos descargues eléctricos viajaban por el cuerpo de los chicos mientras el reggaetón retumbaba en sus cabezas, haciendo que automáticamente sus cuerpos se movieran con la música, cuerpo contra cuerpo. Desde lejos, Zayn mandaba miradas asesinas a Tristan por tocar a su 'amiga'  de esa manera, ¿quién era para él para tocarla así? ¡Se acababan de concoer! ¿Qué tenía Tristan que no tenía Zayn?

El valor para decirle a Cielo si quería bailar, claro.

La canción estaba terminando, y Cielo no pensaba parar. Aparte de su pasión (escondida) por el canto, también amaba bailar, y sabía que era muy buena en ello, bailaba bastante bien, cualquier clase de géneros. Entonces, se volteó para darle la espalda de Tristan, mientras el sonido de la música empezaba a apoderarse de los huesos de Cielo. Puso las manos en la nuca del chico, sin dejar de mover sus caderas contra Tristan, el chico tuvo que morderse el labio.

El olor a vainilla del cabello de Cielo llegó a la nariz de Tristan, y la fuerza de voluntad del chico despareció por un segundo, entonces absorbió el aroma a sudor y vainilla fusionados de la chica, poniendo su nariz entre la curva del cuello de Cielo.

Sintió una mano posarse en su hombro, y volteó para ver, y encontrarse con los ojos chocolate de Zayn.

-Amigo, te juro que si no te alejas, te romperé la cara -dijo, tranquilo, mirando a Cielo-. Te quiero, Tristan, pero tendré que obligarte a alejarte de ella.

Tristan vaciló, y luego abrió los ojos como platos.

-Oh, amigo, no sabía que Cielo era tu novia, en serio… perdóname…, eh, perdón Cielo -se dirigió a la chica, estupefacta-, perdón.

Y confundido, desapareció entre los grupos de los otros chicos.

-¿Qué rayos te pasa? -Preguntó Cielo, mientras se acomodaba los cabellos y el pantalón. Por el baile, se le había bajado un poco.

-Ese chico te estaba comiendo, ¿sabías? -Replicó Zayn, con la expresión neutra.

-¡Estábamos bailando!

-¡Exactamente!

Cielo frunció el ceño.

-¿A qué te refieres?

-Que el que debería estar tocándote así no debería ser él, sino yo -dio un paso hacia y Cielo quiero retroceder, pero no lo hizo.

Cielo, que a pesar de que estaba un poco confundida, pensó que siempre había esperado por esas palabras.

-¿Qué? -Inquirió, sonrojándose. Agradeció de que las luces irregulares de la pista de baile camuflaran sus colores reales. Porque veía el rostro de Zayn color morado.

-Que no soporto verte con otros chicos, Cielo -dio otro paso hacia ella, y puso un dedo bajo la barbilla de ella-. Porque quiero ser ese chico que toques y mires de esa manera, quiero tocarte como si fueras mía, y quiero hacerte mía -Cielo abrió la boca-, Quiero estar contigo, y besarte todos los días como si fuera nuestro último primero beso, Cielo -se acercó un poco más-. Y quiero que seas mía, porque, lo juro por Dios, yo he sido tuyo desde que te vi.

Cielo dio un paso hacia, acortando la distancia entre ellos, entonces deslizó sus manos desde el pecho del chico hasta su cuello, lentamente, para asegurarse de que no era proyecto de su imaginación. No lo era. Luego dejó sus manos en las mejillas de Zayn y él sonrió. La miró a los ojos.

-¿Entonces…?

Cielo no lo dejó terminar, porque lo calló con un beso, suave y corto en los labios, pero no se alejó de él, solo mantuvo sus labios sobre los de él, tal cercanos como dos árboles en una selva…

-Cállate -espetó, besándolo mucho más fuerte-. Sólo cállate.

Y lo beso, como si fuera el último primer beso. Una y otra vez. Mientras sonreía entre besos, con ternura infinita y el corazón latiéndole por mil.

Era lo que quería.

Y al fin lo había conseguido.

¡Hola!

Bueno, estuve desparecida varios días como el anterior capítulo, pero les juro que he estado ocupadísima. Ya volví al instituto y es un infierno. Así que ahora tengo tareas por todos lados :( y además, acabo de descubrir que no te puedes hacer una perforación en la oreja sin el permiso de tu mamá, y menos si te la haces tú misma.

Espero que les haya gustado el cap, me esforcé en poderlo terminar :D

Ahora, les digo que intentaré escribir lo más posible cuando tenga tiempo, lo juro :P

Sin más, me despido.

NO a las lectoras fantasma, comenten para ver cómo les pareció y todo :)

Un abrazo desde Colombia,

-Elizabeth ˜.˜