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Historia 153438 — capítulo 13
Eran ya las ocho treinta de la noche, y Louis Tomlinson estaba parado al frente del conjunto de casas azules claro, pensando en qué decirle a Winter cuando llegara a recogerla. Tal vez recogerla como un amigo sería lo más inteligente, pero claro, después de besarla en el parque de diversiones, ninguno de los dos sabían qué eran exactamente.
Entro decidido al conjunto de casa con el mentón en alto y las manos temblándole. Le dijo al portero que venía por una chica llamada Winter Wells.
¿Por qué ahora el nombre de esa chica le parecía la cosa más hermosa del mundo?
-¡Ah, viene por la señorita Wells! -Había exclamado el portero regordete peinándose el bigote-. Por favor, siga a la casa 47, allí está.
Él había agradecido y pasado.
Pasó por un mini-parque donde habían niños jugando. ¿Niños jugando a las 8:30 de la noche? Eso le hizo recordar a Winter y se le erizaron los cabellos de la nuca. Giró hacia la izquierda guiándose por los números de las otras residencias. Las casas estaban pintadas de un color azul cielo y las puertas beige, igual que la chimenea que sobresalía del techo.
Cuando vio el número 47 pintado al lado derecho de la puerta color beige de una casa, no pudo evitar sonreír como un idiota. Y el corazón le dio un vuelco cuando recordó el beso en el parque de diversiones. ¿Por qué el amor era tan malditamente complicado?
-Nunca había notado lo hermosa que eres, Winter -dijo Louis tomando sus manos. La chica hizo cara de dolor cuando jaló su mano medio cortada-. Nunca había notado que estoy completamente enamorado de ti -y sin preámbulos, tomó su rostro en sus manos y estampó su boca contra la de Winter. Winter, sin poder hacer nada más que corresponder, empezó a mover sus labios y su lengua al ritmo de la de Louis. Recordó que estaba con su cabeza en el regazo de Lou, lo que, inexplicablemente, hizo mucho más romántico el beso.
La miró expectante, esperando a que dijera algo. Se levantó y lo miró a los ojos.
-También estoy enamorada de ti, Lou -se acercó a él y puso su cabeza de nuevo en la curva de su hombro, olfateando su olor.
Cuando una esbelta chica de ojos castaños abrió la puerta y se recostó en el marco de esta, Louis quedó estupefacto con la boca abierta. Esa definitivamente, no era la niña con la que había jugado con barro y estiércol de caballo. Ésa chica se había comido a su Winter de doce años y la había reemplazado por una chica… sexy.
El rostro de Winter estaba hermoso. Sus pómulos estaban sonrojados como siempre, coronados de esos hermosos ojos castaños, con lápiz de ojos negro que hacía resaltar el color de sus carnosos labios, que estaban rojos turquesa. Ese lápiz de ojos le daba un estilo rock-gótico, y le recordó a la manera en que Mara se pinta los ojos. Se devolvió a sus carnosos labios y se contuvo de besarla otra vez. Su cabello ondulado y castaño estaba suelto, cayendo en ondas por su espalda como una cascada, con una pequeña hebilla de rosa en la parte superior de la cien, recogiendo uno de sus infinitos rizos hacia atrás. Iba vestida con unos vaqueros color negro que se le pegaban a la piel, y una camiseta roja que resaltaba debajo de una chaqueta de cuero.
Notó que los pómulos de Winter se volvieron mucho más rojos de lo que siempre eran, y se levantaron para sonreírle. Louis titubeó algunas cosas sin sentido.
-¿Tommo? -Louis se sonrojó.
Maldita sea. Se veía bien.
Louis tenía puesto un pantalón apretado que abrazaba las partes que quería ver Winter, y una camiseta que se le ponía lisa en la espalda, dejando ver lo delgado que era y lo corpulento que estaba su cuerpo, y lo formada que estaba su espalda. Traía una chaqueta de dril azul oscura sostenida con la mano derecha, colgándole del hombro.
-Hola, Win -se acercó a ella y le dio un beso en su mejilla. Cuando las mejillas de Louis y Winter se rozaron, los pelos de los brazos se le erizaron.
-¿Quieres pasar? -Inquirió ella.
-Claro -Louis entró. ¿Winter vivía sola en esa… mansión? Detrás de la puerta había un espejo pegado a la pared y pudo ver su reflejo ahí. Se veía bien, bastante bien. Se regañó mentalmente por ser tan vanidoso como Zayn. Giró a la derecha y se encontró con tres sofás que se erguían en el centro de esa sala, con una ventana que ocupaba toda la pared, tapada por una cortina color blanco.
Vio el comedor, la cocina, el salón de lavado, y luego subieron las escaleras.
Había un baño con una tina (quizo meterse y darse un baño) una habitación para huéspedes, y un salón de juegos. También un gimnasio y un salón (pequeño) de música, con una guitarra, un piano, batería, bajo, micrófono, y otros instrumentos. Quizo sentarse en el piano y tocarle The Rest Of My Life de Bruno Mars a Winter. Tal vez Winter habría olvidado que él tocaba el piano, pero él no olvidaba que Winter era buena con la guitarra, y la batería. Después subió las escaleras y entraron a la habitación de Winter.
En todo el centro de la habitación se erguía una cama doble, al frente, un televisor plasma gigante y al lado derecho de la cama una ventana que ocupaba toda la pared, dejaba ver gran parte del conjunto y las otras casas, con las ventanas y balcones en el mismo lugar.
-Qué hermosa, Win -giró y vio el balcón.
-Gracias -dijo ella-. Robar la fortuna de tu padre tiene sus ventajas -¡Mierda! Quizo taparse la boca como cuando era pequeña y decía groserías sin querer. Louis frunció el ceño, y Winter lo calló-. ¿Quieres ver el balcón?
-¿Robar la fortuna de tu madre? -Inquirió èl, preocupado.
Winter suspirò.
-Sí, Tommo, pero es una larga historia, te la cuento después, ¿vale? -Louis asintió con la cabeza, sabía que desde pequeños la historia de la familia de Winter era complicada.
-Claro, ven, muéstrame el balcón -Louis se dirigió hacia la puerta del balcón y Winter la abrió, aliviada de que Louis no hubiera insistido respecto a la fortuna de su padre.
Cuando la abrió, Louis entró primero, como un niño que quiere entrar a una dulcería y empuja a su madre para entrar primero. Desde el balcón se veía gran parte de la ciudad, y lo único que podía ver bien era el parque de diversiones, con las luces de las montañas rusas y las atracciones alumbraban e iluminaban la oscuridad de la noche. El cielo estaba casi negro, y lo único que alumbraba en él, era la luna, esa hermosa luna. Notó que Winter se hiso a su lado y que lo estaba mirando.
Winter se fijò en las facciones del chico. En realidad, no había cambiado mucho desde los 14 años, desde que se habían separado, tenía los mismos ojos azules que siempre ardían de aventura y más y más. Tenía la misma frente medio grande coronada por ese desordenado cabello castaño.
Louis se acercó a ella, lentamente.
-¿Recuerdas cuando te dije en el parque de diversiones que te amaba?
Winter se sonrojó y asintió con la cabeza. ¿Cómo sería capaz de olvidarlo?
-Creo que no es suficiente para decir lo que siento por ti Winter -Tomó su rostro en sus manos y unió sus labios con los suyos. Winter lo besó, como si hubiera estado esperando ese beso por mucho tiempo, y lo tuviera todo ensayado. Ella acarició los músculos tensados de los brazos de Louis y luego subió sus manos hasta entrelazar sus brazos por su cuello, acariciando su cabello.
Fueron a paso ciego fuera del balcón y se recostaron en una pared, Louis acorraló a Winter contra la pared y Winter puso su pierna entre las dos piernas de Louis y se atrajo más hacia él, buscando sus labios. El chico puso sus dos manos en la pared, arañándola con sus uñas por el movimiento de Winter entre sus piernas, mientras la besaba apasionadamente.
Winter puso sus manos en la cintura de Louis, agarrando su camisa, como si no quisiera que se fuera nunca, mientras Louis dejaba de arañar la pared y ponía sus manos en los muslos de Winter. Ella, por instinto, subió sus manos y las enredo en el cuello de su chico, mientras él, de improvisto, la subía por las piernas a su cintura y hacía que ella enredara sus piernas en èl. Winter se aferró del cabello de Louis, sin despegar sus labios de los de Louis.
Louis recordó cuando vivian a las afueras de la ciudad, en una casa de campo, y que cuando Winter se caía del columpio hecho con una llanta de camioneta y un lazo, Louis siempre la levantaba como una novia y la llevaba a casa, donde su madre la curaba. Claro, ahora su madre no estaba, y la historia era diferente. Saco sus pensamientos de su cabeza para concentrarse en Winter.
Winter, Winter, Winter.
Invierno, Invierno, Invierno.
Louis tenía aun a Winter contra la pared, pero los pies de Winter estaban ahora a la altura de la cintura de Louis, mientras èl la besaba como si su vida dependiera de ello. Louis se golpeó contra la pared.
-Te amo malditamente tanto, Winter -beso su cuello mientras a Winter se le salía una sonrisa de improvisto.
Dejó de besarla entre él y la pared, entonces caminó hacia la cama, a ciegas, mientras Winter no dejaba de depositar besos en el cuello de Louis. Louis soltó un gruñido cuando tiró suavemente a su chica en la cama, le quitó las botas, las medias y el pantalón, y Winter lo atrajo hacia él, para quitarle la camiseta por los hombros, maldijo por lo bajo por haberse puesto tanta ropa.
Louis se quitó las botas y recordó de nuevo.
Cuando Winter se enfermó de varicela le dijeron a Louis que se alejara de ella para que no enfermara también, pero por las noches se metía por la ventana de su habitación y se acostaba a su lado. Se quitaba sus botas, medias, chaqueta, camiseta y se quedaba en boxers, debajo de las cobijas, junto a Winter, susurrándole que se iba a sanar pronto para que pudieran jugar de nuevo. Después de unos días, los dos chicos habían estado encamados, Louis se había contagiado. Quitó el pensamiento de su cabeza.
El chico estaba solo en boxers ahora, y rápidamente despojó la camiseta de Winter de ella y la tiró lejos, comenzando a besar sus labios, por milésima vez en los últimos cinco minutos.
-Eres tan hermosa, Winter -besó sus párpados-. Te amo tantísimo -su nariz-. Hueles tan bien -sus mejillas. Sus orejas, su cuello…
Winter no podía dejar de sonreír. Y creyó que, aunque no lo hubiera pensado tanto, siempre estuvo esperando eso. Que Louis… le dijera que la amaba. Porque ella desde pequeña siempre lo había hecho, y ahora que tenía sus sentimientos a la luz, lo único que quería era estar con Lou y nada más.
Louis, Louis, Louis.
La chica tenía sus uñas enterradas en la desnuda espalda de Louis, e involuntariamente, mientras Louis besaba su pecho, su busto… hizo arañazos en su espalda con sus uñas, con un leve gemido. Louis soltò un gruñido, sin dejar de besar el estòmago de la chica.
-Winter -la miró a los ojos. Winter quizo fundirse en el hermoso iris de los ojos de Louis, malditamente lindos. Tan azules como un cielo en un atardecer. La voz de Louis estaba ronca, y algo en ella empezó a palpitar-. Quiero esto contigo, Winter, eres… mi mejor amiga, y te amo. Estoy enamorado de ti desde que tengo memoria, y siempre voy a hacerlo, hay algo en ti, todo tú, que me hace amarte, y te necesito conmigo. Te amo malditamente tanto -su voz era dulce-. Mi pregunta es si sientes lo mismo.
Winter casi rio. ¿Ella sin amar a Louis? Pff.
-Yo te amo, Louis -dijo ella, también con voz ronca-. Eres mi alma gemela. Formas parte de mi vida, por eso siempre he estado enamorada de ti. Quiero también esto contigo, te quiero conmigo y te amo.
Esas palabras fueron suficientes para que Louis volviera a besar a Winter. Aunque esa vez era paciente e infinito de ternura. Louis puso sus codos a cada lado de ella, y la besó suavemente en los labios, mientras ella acunaba el rostro del chico entre sus manos y accedía a la lengua de él entre su boca.
Las pocas prendas de ropa que quedaban fueron desapareciendo poco a poco y entonces pasó. Lo que tanto querían que pasara, pasó. Y lo hubieran descrito como un paraíso.
Tocó el timbre de la casa, nervioso, viendo más allá de la calle y del oscuro cielo. Un hombre esbelto con las mismas facciones de Louis abrió la puerta y Niall se sonrojó, era algo natural en él sonrojarse por casi todo.
-Buenas noches, Señor Tomlinson -Niall se aclaró la garganta-, soy Niall Horan, vengo por su hija, Mara.
-¡Ah! Tú eres el chico que esa noche casi tiene sexo con mi hija -dijo el hombre, sonriéndole-. Pasa, por favor, Mara bajara en unos minutos.
Niall se sonrojó de nuevo asintiendo lentamente con la cabeza. Entro en la casa y reconoció la sala. Con las familiares paredes blancas, los tres sofás que se erguían en el centro de la casa, al lado de la ventana grande.
-Tú me caes bien, Niall -dijo el señor Tomlinson sentándose en un sofá, e incitando al chico a sentarse. El obedeció-. Tienes algo que no tiene ni Louis, ni Harry, o mi misma Mara. Eres honesto, educado y firme. Por eso no te he reprobado en ninguna de las travesuras que haces con mi hija -¿Travesuras? ¡Mierda!-. Sé todo lo que hacen, Niall -dijo el señor Tomlinson, viendo la mirada anonadada del chico-. Todo.
-Um, muchas gracias señor -dijo él, ignorando la revelación de su suegro-. Es bueno saber eso.
Pero Niall sabía que lo quería, no por sus excelentes modales o su forma tan sensual de decir la verdad, sino porque desde que Mara estaba con él, había dejado de vomitar y había empezado a comer bien. Había decidido ayudarla a superar la enfermedad, y Mara estaba mejorando poco a poco.
Niall vio bajar a Mara las escaleras.
Qué. Diablos.
Su negro cabello estaba suelto, con algunos rizos cayendo por su pecho, adornado de un collar con forma del signo de paz. Algunos rizos estaban enredados entre sí, y esa noche se veía mucho más negro que antes. Tenía puesta una chaqueta de franela color azul, y debajo de ella una camiseta que dejaba ver la clara y hermosa piel de su cuello. A pesar de lo sencilla que estaba, Niall creía que estaba viendo una maravilla, y se tuvo que contener de besarla como a veces lo hacía, contra la pared, porque recordó que su padre estaba a unos pasos de ellos.
-Te ves hermosa, Princesa -Niall fue hacia ella y le dio un beso en la mejilla, por miedo a que su padre dijera, ¡Hey, estoy al frente, no masques chicle con mi hija!, pero Mara tomó las riendas de la situación y lo tomo por el cuello de la camisa y lo besó en los labios. Niall, por un momento, se olvido del señor Tomlinson detrás de ellos y la besó apasionadamente tomándola de la cintura. Finalmente volvió al mundo real, y mordió a Mara en los labios para pararla, sonriéndole pícaro.
-Gracias, Nialler- Mara miro a su padre como si el beso entre ellos no hubiera pasado-. Bueno, padre, volveré por la madrugada, no me extrañes -le dio un beso en la mejilla, y cuando iba a pasar por su lado, su padre la tomó del ante brazo con la mano firme.
-Espera, hija, ¿Louis fue a la misma fiesta que tú?
-Sí, señor -contestó ella, ignorando el agarre de su padre; desde que sufrió el maltrato de su padre en la casa hace unos años, había aprendido a ignorar todas las señales de maltrato o amenazas, entre ellas golpes o bofetadas.
-Okay… supervísalo, desde hace unas semanas Louis ha salido mucho de la casa últimamente y me da miedo que esté metido en las drogas.
Niall aguantó una carcajada. ¿Louis, drogas?
-Tranquilo, Padre -dijo Mara, sonriéndole-. Louis tiene novia, que es otra cosa, pero… no está en las drogas.
La expresión en el rostro del señor Tomlinson de tranquilizó, y sus facciones se movieron un poco para dejar de fruncir el ceño. Louis tenía 16, tenía todo el derecho de tener novia, y su padre no podía impedírselo.
-Bien, Mara -tomó del rostro y le dio un beso en la coronilla-. Cuídate, y estaré en el sofá esperándote.
-Okay -cogió a Niall de la mano y lo arrastró hasta la puerta-. ¡Adiós!
-¡Adiós, señor Tomlinson!
-¡Diviértanse, chicos!
Mara cerró la puerta rápidamente, dando un fuerte portazo, y sintió la mirada de su padre incrustarse en ella como un cuchillo mientras cruzaban la calle. A pesar de que a veces su padre era un poco autoritario, siempre sabía lo que hacían, y con quien, los vigilaba de lejos, y estupendamente bien.
-Liam acabó de llamar, antes de tocar a tu puerta -dijo Niall, sin soltar la mano de Mara.
-Oh, ¿algo está mal?
-No. Solo dijo que invitó a una chica que conoció hace unas horas llamada Stephanie. Creo que los expulsaron de clase a los dos.
-¿Liam, expulsado de clase? -inquirí Mara, casi gritando.
-Sí, en un debate… no se explicó bien, solo sé que invitó a una chica llamada Stephanie y que tal vez lleve dos o tres personas con ella.
-Espera, ¿Cuál es el apellido de Stephanie? -preguntó ella, frunciendo el ceño.
-Frost. Stephanie Frost.
-Ahhh. La séptima de los Frost.
-¿Qué? -Preguntó Niall, desubicado. Llegó de Irlanda hace casi dos meses, no sabía quién era Stephanie Frost.
-La familia Frost está conformada por 8 chicos. Cinco hombres y dos mujeres. Todos se han graduado de este instituto, y el año pasado Tristan Frost se graduó del instituto con honores a los 15 años. Son criticados por ser tan inteligentes y talentosos, y los ocho fundaron el callejón Frost, es una calle cerrada olvidada donde hay chicos con talento. Bailarines, artistas, músicos… -Mara se calló. Ella no era talentosa. Tenía que aceptarlo.
-¿Alguna vez has ido? -inquirió Niall, mientras giraban a la izquierda.
-No. Yo no tengo talento.
-¿Por qué dices eso?
-Es la verdad, al parecer.
-Todos tienen un artista por dentro, Princesa. Solo tienes que encontrarlo.
Mara sonrió de medio lado. ¿Cómo era que en menos de dos meses te podías enamorar tanto de una persona?
A lo lejos escucharon la risa de Harry haciendo escándalo en toda La calle, y divisaron a Harry y Liam acompañados de dos chicos màs. El chico era igual de alto a Harry y tenía cabello lacio, castaño oscuro, y la chica tenía la piel más clara y una mata de cabello crespo desordenado por toda su cabeza, negro azabache.
-Hey, mira a Harry -señalò Niall.
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-¡Entonces le dije… ese pato no es mío! -Terminó Sebastian mirando de reojo a dos chicos que los estaban viendo.
-Eres tan gracioso, Sebastian -exclamó Harry sosteniéndose el estómago mientras soltaba carcajadas. Skyler y Liam estaban un poco más tranquilos, pero aun así también estaban riendo.
-Cuenta otro chiste -exigió Liam, sin parar de reír-. Cuenta otro… ¡Ah, miren, son Niall y Mara!
Se acercaron a los chicos lentamente con paso definido. Sebastian al lado de Harry, mientras Skyler y Liam hablaban entre ellos. Niall y Mara se estaban susurrando cosas insignificantes.
-Oye, Skyler -dijo Sebastian, callando a Harry-. ¿Esa no es Elizabeth?
-¿Dònde? -exclamó Skyler sobresaltada. ¿Mara, donde estaba?
-Mira, ¡esa chica! -Sebastian señaló a Mara y entonces Skyler casi grita de la emoción.
Mara ahora estaba un poco más alta, y más… delgada. Tenía el mismo cabello ondulado negro que siempre había tenido y desde lejos los hermanos Breeze pudieron divisar que los ojos de Mara seguían brillando de diversión y felicidad como siempre, aunque ahora sus pómulos estaban más sonrojados que antes.
Mara se les quedó mirando. ¿Eran ellos Sebastian y Skyler Breeze? ¿Los chicos que había conocido en la escuela de arte? Sí. Skyler estaba más alta, claro, después de tres años, todos habían cambiado. Ahora el cabello de Skyler no estaba hasta su cintura, sino que estaba a la mitad de su espalda, y Sebastian… era guapo. Tenía el cabello lacio peinado hacia atrás dejando resaltar sus grandes ojos oscuros, y su espalda ahora estaba más amplia y formaba, además, claro, era dos cabezas más alto que cuando lo conoció.
-¿Hermanos Breeze? -Ellos se quedaron anonadados.
-¿Mara Elizabeth?
¡Hola!
Bueno, èsta vez sì estuve muy desaparecida, pero estaba de viaje y por ayà no habìa electricidad, es una casa de campo, asì que escribì todo en un cuaderno y lo estoy pasando, ademàs de que es con un computador que tiene las tildes al revès y me toca trabajar doble :/
Peeero, el pròximo capìtulo estarà màs interesante que èste (admito que la inspiraciòn se fue en este, merezco mutos y avadas, lo sè) lo juro, porque ya estaràn los chicos en la fiesta, bajo los efectos del alcohol.
¿Mara Elizabeth? Sì, se llama Mara Elizabeth. Admitan que suena sexy.
Ahora, sin màs, me despido, irè a transcribir y transcribir.
¡Ah! Tengo dos nuevas historias que estàn en mi perfil, aùn no tengo los capìtulos completos, pero ya estàn, si quieren leerme, pònganla en favoritos, actualizarè pronto ;D
¡Un abrazo!
-Elizabeth :)