Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 153438 · de

Historia 153438 — capítulo 12

Liam estaba demasiado emocionado para ver lo que había ahí. Era un teatro. Grande y hermoso. Las sillas estaban acojinadas de cuero rojo y el techo se perdía en la oscuridad. En el frente del teatro se encontraba un muy gran escenario con los telones corridos hacia los lados dejando ver a las personas actuando. En sus manos tenían los diálogos y hablaban con tanta pasión que a Liam se le encogió el corazón. Si no estaba mal, ese chico y esa chica estaban dramatizando la famosísima obra de Romeo y Julieta.

-Lo sé, son buenísimos ¿verdad? -dijo Stephanie en una de las sillas. El castaño no había notado que estaba en esa silla, estaba demasiado concentrado en sentir la pasión con la que hablaba el chico. Con la pasión y el deseo con que la miraba.

-Son geniales -se sentó al lado de Stephanie. Siguió viendo la obra en silencio con una sonrisa de silicona en el rostro.

Entonces fue cuando Romeo se acercó un poco más a Julieta y empezó a decirles cosas de amor. Con pasión y deseo empezó a gritar que la amaba y que era fundamental para él. Susurró de nuevo su diálogo y acortó la distancia entre Romeo y Julieta para terminar depositando un apasionado beso en sus labios.

-¡GENIAL, CHICOS! -Unas manos se alzaron desde la primera silla del teatro y volvió a gritar-: ¡SON LOS MEJORES QUE HE VISTO! ¡MUY BIEN! -se levantó y aplaudió. Claro, el teatro estaba vacío, así que no se escuchaba muy duro, pero los aplausos del que había gritado hicieron que los chicos se alzaran de alegría.

-Ése es mi hermano -susurró Stephanie orgullosa-. Tiene dieciséis y está en la universidad. Es un maldito genio. Y está haciendo sus prácticas para estudiar teatro. Es un director buenísimo.

-¿Cómo se llama? -inquirió Liam.

-Tristan Frost -murmuró.

-Gracias, profesor Frost -dijo la chica dándole una reverencia, luego el chico la imitó y se adentraron detrás de los telones.

-¡Profesor Frost! -se levantó Stephanie y gritó tan emocionada que Liam se sobresaltó.

El chico se volvió hacia ella y cuando vio su cabello desordenado en ese moño y su abrigo rio y corrió hacia ella.

-¡Step! -Cuando llegó la saludó y le dio un abrazo que la dejó sin aire-. ¿Qué hace Liam Payne aquí?

Liam pareció frustrado de nuevo y finalmente rio. Era molesto, pero aunque sea ahí no lo ignoraban como en otros lugares.

-Es amigo mío del instituto y quise presentártelo -miró a Liam-. Liam, él es mi hermano Tristan, Tristan, él es Liam.

Liam se levantó de la silla y le estrechó la mano con educación.

-Es un gusto conocer al novio de mi hermanita -dijo Tristan.

-No es mi novia/novio -dijeron al unísono. Tristan rio.

-Claro, claro -se dirigió a Liam-. ¿Qué te parecieron mis actores? -Los ojos marrones de Tristan y los grises de Stephanie se clavaron en él.

Antes de contestar Liam se fijó en Tristan. De sus hermanos, Tristan le pareció el más apuesto de todos. Sus ojos eran marrones y grandes, y su cabello era castaño con destellos pelirojos que las pocas luces del teatro le hicieron notar. Las facciones de él eran delicadas y firmes, como de un príncipe, y además de eso su piel tenía pocas pecas, que lo hacían ver apuesto. Era el que menos se parecía de los hermanos.

-Son buenísimos -musitó Liam recordando la obra que había presenciado-. Ustedes son muy talentosos.

-Gracias -dijo Tristan-. Somos una familia grande, unida y, talentosa. Un bailarín, tres músicos, dos pintores y dos actores.

-¿Quién es el otro actor? -inquirió Liam.

-Mi Stephanie es mi mayor orgullo -dijo Tristan besando la coronilla de su hermanita. Era un poco más alto que ella, tal vez igual que Liam. Stephanie se sintió protegida con el beso de Tristan.

-¿Eres actriz? -exclamó Liam sobresaltado. ¿Stephanie, actriz? Habría jurado que era pintora igual que William y Gregory.

-Estoy estudiando en mi tiempo libre -musitó ella.

-Es genial -dijo Tristan. Ella se encogió de hombros-. Otra cosa es que no le guste aceptarlo -puso un brazo por encima de sus hombros y le susurró en el oído-: Sabes que eres genial, Step.

-Gracias -soltó sonrojada. La poca luz no ayudaba mucho para saber que si se habían sonrojado o no, pero lo notó porque miró al piso y la luz se reflejó en sus hermosas mejillas.

-Bien, ¿por qué no le muestras a Liam lo buena que eres?

-No lo creo buena idea -cortó.

-¿Por qué? -preguntó Liam molesto.

-Porque… lo acabo de conocer -lo dijo como si fuera la cosa más obvia del mundo. Pero entonces los mismos chicos salieron de los telones y lo llamaron.

-¡Profesor Frost! ¡Jessica no puede quitarse el vestido! -Tristan sonrió pícaro y se frotó las manos.

-No, Tristan -le advirtió Stephanie.

-Sí -alzó las cejas travieso-. Esa es una de las ventajas de ser profesor de teatro, las chicas -Liam rio y Stephanie lo fulminó con mirada-. Tal vez otro día podrás mostrarle a Liam lo extraordinaria que eres, Step. Fue un gusto conocerte, Liam -estrechó su mano y fue corriendo hacia los telones-. ¡Tristan va en camino, Jessica!

-Es un pervertido.

-Es agradable -dijo Liam. Stephanie rio y dijo:

-Será mejor que nos vayamos si no quieres escuchar los gritos de las chicas -Liam frunció el ceño y Stephanie se burló de él. En serio era inocente. Rio de nuevo. Cuando Liam entendió salieron volados del teatro y cuando salieron Liam le sonrió.

-Stephanie…

-¿Sí? -contestó.

-Hoy tengo una invitación a una fiesta de último año, tal vez quieras ir, podríamos pasar el rato, ¿no crees? -Stephanie se sonrojó. Había recibido invitaciones antes pero siempre las rechazaba, no quería salir con nadie. Pero se sintió diferente cuando Liam habló… tal vez si…

-Claro, ¿a qué hora es? -preguntó, con tono neutro pero interesado.

-Es a las nueve en la casa de un chico llamado Drake Joharson -contestó-. ¿Te paso la dirección?

-Sí, por favor -sacó su teléfono y anotó la dirección que le dictó Liam.

-Te llevaría pero tengo una cita -dijo riendo. Stephanie pareció un poco decepcionada. La invitaba y tenía una cita, genial. Liam notó la decepción en el gris oscuro de sus ojos y sonrió.

-Pero mi cita no es… una cita normal -musitó. Stephanie volteó a verlo y se le quedó mirando expectante:

-¿Normal?

-Es un chico -rio. Stephanie se quedó boquiabierta y son los ojos abiertos como platos. ¿Así que… era…?

-¿Eres gay? -exclamó, no pudo evitar su estupefacción en las palabras y Liam rio aún más fuerte.

-Que yo sepa, no.

<<Me gustas, así que.., no>>

-Se llama Harry, mi mejor amigo -explicó sonriendo-, todos mis amigos tienen novia, menos nosotros no, así que… estamos los dos solos esta noche -se volvió a reír, pero a Stephanie no le dio ni un poco de gracia pensar en él de pareja con ese tal Harry…

-¿Cuál es el apellido de Harry?

-Harry Edwuard Styles. ¿Por qué?

-¿Es el chico que tiene la beca? -exclamó de nuevo la peliroja mucho más sorprendida.

-Sí, Harry, es un maldito genio. ¿Por qué? -volvió a preguntar.

-Él…, nada, es sólo que me sorprende que sea tan gilipollas y al mismo tiempo tan… inteligente -dijo ella.

-Harry tiene sus razones para ser como es -su voz era tranquila y dulce, pero Stephanie pudo notar frialdad en sus palabras-. Tuvo una vida complicada, creo que… es una forma para desahogarse -se retuvo antes de que diera un discurso de lo que especial que era Harry para él.

-Claro -soltó Stephanie. ¿Una vida complicada? ¡Los chicos del callejón tenían una vida complicada y no eran tan imbéciles como Harry! Pero claro, la vida de Harry y la amistad de Liam y él no era asunto de ella.

-¿Entonces… vas a ir? -ella se lo pensó mejor, iría Harry. Pero él no puede complicarle el día. Bueno, la noche. Y tal vez el amanecer.

-Sólo si no te veo dándote el lote en alguna pared con Harry, iré -rieron y Liam tuvo que sobarse el estómago para parar de reír.

-Tranquila, no creo que Harry quiera besarme -dijo él sonriéndole. Estaban recostados en la pared que daba a la puerta del teatro abandonado y lentamente de deslizaron hasta el piso frío y húmedo. Ya sentados, Stephanie pensó que no tenía amigos en el instituto, sus únicos amigos eran los del callejón, y la mayoría no eran del instituto para niños ricos y problemáticos, eran de escuelas públicas.

*<<¿Quién no querría besarte, Liam>>*Pensó, con desdén.

-Hey, pero no tengo amigos en el instituto… -musitó nerviosa-. ¿Puedo llevar a mis hermanos? -inquirió sonriéndole mostrando los dientes. Liam pensó que sus dientes eran rectos, blancos y perfectos. Sonrió.

-No creo que haya problema -dijo Liam-. Mientras que no se crucen con los chicos de último año, podremos pasar una muy buena noche -le guiñó un ojo.

-Entonces da por seguro que iré -Liam sonrió, y por primera vez en el día, tuvo un poco de esperanza.

La clase de biología siempre había sido interesante. No genial, interesante. Y estaba recostado en la mesa esperando a que los párpados no se le cayeran y cayera dormido, no podía recordar el nombre de un microorganismo más, estaba harto de escuchar cosas que no entendía, y, honestamente, no se explicaba por qué no podía concentrarse. ¡Era biología! Su materia favorita.

Tal vez el profesor Forth decidiría cambiar de puestos a los chicos y conocería a una chica que en realidad era un ángel caído, él sería un nefilim, y finalmente de enamorarían y serían felices por el resto de sus ficticias vidas. Se echó a reír frente a su paraíso imposible.

-¿Tiene algún problema con mi clase, señor Styles? -preguntó el señor Forth, un hombre bastante joven, que no pasaba de tener 22 años, que tenía más cara de tomador que de profesor de biología. En los días anteriores había notado que miraba las piernas de las chicas y sonreía, no sabía por qué en una escuela de tan alto perfil había un profesor tan… poca cosa.

-No señor -contestó Harry alzándole las cejas entrecerrando los ojos-. Me imaginé algo muy gracioso, eso es todo.

-¿Y por qué no lo comparte con la clase? -inquirió.

-Haría reír a toda la clase, profesor, no quisiera faltarle el respeto -contestó con un acento de odio.

-Por favor -rogó el profesor cruzado de brazos en frente de su mesa mirándole las manos a Harry. Entre ellas las tijeras y estaba cortando una hoja donde tenía los apuntes de la clase anterior. Ni siquiera se había fijado en que era esa hoja. Rio mucho más, no sabía qué le pasaba, pero era agradable reírse de todo lo que pasaba.

-Nah -soltó. Empezó a doblar una nueva hoja y cortó con cuidado los bordes. Lo desdobló y el profesor Forth notó que eran personitas tomadas de las manos con los brazos alzados. Harry puso sus ojos en medio de las piernas de unos de los muñequitos y le sonrió al profesor, aunque el papel tapaba su sonrisa, lo que hizo molestar mucho más al profesor.

-¿Se está burlando de mí? -preguntó, frívolo.

-Para nada, nunca sería capaz de eso -dijo Harry fingiendo estar ofendido.

Harry tomó otra hoja (la séptima, para ser exactos) y volvió a hacer la misma actividad.

-Señor Styles, voy a tener que pedirle que salga de mi clase -Harry se le quedó con las tijeras en su mano izquierda y miró al profesor con un puchero.

-¡Pero me gusta esta clase! -se quejó.

-Pero no está poniendo atención, por favor tome sus cosas y salga -Harry no quiso rogar, quería mantener su dignidad, la poca que le quedaba. Notó que el profesor volvía al tablero y escribía algo, pero se quedó a media palabra y volteó a ver a la esquina del salón, había dos chicos con marcadores en sus manos y tenían rayado el rostro y los brazos. Estaban riendo como estúpidos, pensó Harry, pero al menos eran felices. Se encogió de hombros y estaba listo para salir del salón cuando el profesor habló:

-Pero -interrumpió-, llévese al señor y la señorita Freeze con usted, parece que ellos tampoco pueden -enfatizó- poner atención.

-Sí, señor -dijo Harry, tiendo viendo a esos chicos. No habían notado que el profesor hablaba de ellos y seguían jugando con los marcadores. La chica tenía dibujado un bigote y las cejas más grandes en su rostro, y el chico tenía dibujada la cicatriz en forma de rayo de Harry Potter, y los brazos con runas dibujadas, igual que la chica.

-Señores Freeze -exclamó el profesor. Los chicos que estaban riendo como si su vida dependiera de ello, se sobresaltaron y el chico le habló al profesor:

-¿Usted también quiere una runa, profesor? -la chica rio y se puso sus anteojos.

-Soy buena dibujando -dijo ella acomodándose los anteojos en la nariz y mostrando el marcador.

-Quisiera que salgan de mi clase -espetó el profesor-. ¡AHORA!

Ellos se levantaron torpemente de la mesa doble en la que estaban y el chico puso la maleta abierta en frente de la mesa, mientras la chica (que supuso que era su hermana) con un solo brazo con runas pintadas empujaba todo hacia la maleta; por último, antes de salir, la chica tomó la mano del profesor y dibujó una carita feliz en su mano mostrando los dientes.

-¡Adiós, chicos! -dijeron al unísono y salieron riendo del salón. Harry frunció el ceño y salió con ellos.

-Adiós, supongo -el salón estalló en risas y cerró la puerta. Afuera estaban ellos sentados en el piso riendo como psicópatas. Cuando vieron a Harry con su maleta colgada y frunciéndoles el ceño, se levantaron (era como un espejo, tenían los mismos movimientos, como él con Zayn) y le sonrieron.

Pudo ver con mayor claridad cómo eran ellos. Él tenía el cabello negro y era lasio, desordenado y con onda. Sus ojos eran color chocolate, un poco más oscuros que los de Zayn. Su piel era morena broceada, igual que la de la chica. La piel de la hermosa chica era morena, un poco más clara que la del chico. Sus ojos eran azules, tan azules, que parecía como ver el cielo en una noche sin luna. No totalmente negros, ni tan azules. Y por último su cabello era azabache, rizado parecido al de Harry y desordenado. Era tan crespo que temió que  superara sus rizos. Las facciones de la chica que tenía en frente eran un poco más juguetonas que las de el chico a su lado y su sonrisa demostraba que era muy traviesa, a pesar de lo inocente que se había a simple vista.

-Soy Skyler Breeze -dijo la chica sonriéndole.

-Y yo su hermano -sonrió. La chica rio y le miró.

-Dile tu nombre, Sebastian -Harry rio, eran un poco distraídos.

-Soy Sebastian Breeze -estrechó la mano de Harry con una expresión sería, pero después estalló en risas y Skyler cayó al suelo como si la hubieran golpeado en el estómago, ya tirada en el piso, empezó a escuchar el eco de su risa por todo el pasillo solitario.

-Wow, cálmense, chicos -la risa de Sebastian le recordó las carcajadas entrecortadas de Niall cuando Louis decía algo gracioso, y se echó a reír con ellos.

-Es que… -trató de hablar Sebastian-… ¡Dios, Skyler! -la llamada estaba riéndose en el piso y no podía hablar. Por un momento se quedó tirada en el piso sin decir nada y Harry temió que le hubiera dado un paro cardíaco por tanto reírse, aunque, si a uno le dieran ataques así, él estaría muerto, pensó.

-¿Skyler? -preguntó Sebastian acercándose a ella y sacudiéndola-. Genial, ahora está dormida.

-¿Dormida? -Exclamó Harry-. ¿Se durmió? ¡Estaba riendo hace menos de diez segundos!

-A veces le pasa. No se duerme, sólo… descansa  -parecía más serio, pero Harry no pudo imitarlo, le daba mucha risa ver a Skyler dormida en la mitad del pasillo con un bigote y cejas falsas-. ¿Cómo te llamas? -inquirió Sebastian.

-Soy Harry, Harry Styles -dijo él, sentándose en el piso al lado de Sebastian.

-¿Eres el chico que ganó la beca? -inquirió.

Últimamente Harry había escuchado esa pregunta muchas veces, era popular por otras cosas, como su reputación con las chicas, pero no por ser un maldito genio que tuvo que irse de su queridísima escuela para estar en una de chicos problemáticos.

-Yup -contestó sonriendo.

Skyler se despertó al escuchar la voz de Harry y soltó un gruñido.

-¿En serio ganaste la beca? -inquirió tirada en el piso, aún con los ojos cerrados. El cabello de Skyler se regaba por todo el piso, era como ver una gran mancha de pintura negra en el piso-. ¿Harry? -se concentró en no fijarse mucho en el físico de la chica, sino en responder sus preguntas.

-Hola, Slyler -saludó Harry-, sí, gané la beca, ¿por qué?

-Ha tratado de ganar una -explicó su hermano, acomodándose el lasio cabello en la cabeza-. Pero su… Nuestra -enfatizó-, falta de disciplina, no nos ha dado buenos resultados.

-¿Falta de disciplina? -inquirió. Sí creían que eso era falta de indisciplina, entonces no conocían a Harry Styles y Louis Tomlinson juntos en el mismo salón de clase.

Skyler se levantó de golpe y se sentó en frente de ellos, con los ojos abiertos como platos. Harry pensó que en serio eran extraños.

-Somos muy dispersos, nos distraemos muy fácil y nos cuesta poner atención en algo mucho tiempo -el rizado frunció el ceño-. No tienes que fingir, sé que crees que somos extraños. Somos dispersos, eso es todo. No nos interesa mucho… aprender cosas que no nos servirán para lo que queremos ser.

-Skyler -advirtió Sebastian.

-Tranquilo, Sebas, Harry se ve de confianza, ¿verdad? -Harry sonrió y alzó los dos pulgares.

-¿Qué quieren estudiar? -inquirió el rizado.

-Seremos artistas -dijo Sebastian, tan firme y divertido como siempre-. Skyler será pintora, tienes que ver cómo pinta -la chica sonrió enternecida y se sonrojó levemente.

-Sebastian es un excelente bailarín -dijo Skyler orgullosa de su hermano-, tendrás que verlo bailar algún día.

-Bien -dijo Sebastian, un poco serio y sonrojado, en unos segundos recuperó su sonrisa y volvió a su expresión natural-. ¿Quieres que te dibujemos runas?

-¿Y un bigote? -completó ella.

-Tal vez unas cejas negras le vendrían bien.

-Con esos ojos verdes tan lindos, te vendría bien un bigote.

-O la cicatriz de Harry Potter, ¿tú qué crees?

-¡O! podríamos dibujarle la serpiente que tiene Harry en El cáliz de Fuego -Sebastian sonrió.

-¿Qué crees de un búho en su cuello? Su cuello es muy sexy.

Harry se sonrojó hasta las orejas.

-¡Hey, sigo aquí! -gritó Harry. Los hermanos Breeze voltearon a verlo y rieron.

-¿En serio no crees que el bigote te quedaría bien? ¡Seríamos socios! -ofreció Skyler. Señalando su bigote falso.

-No, gracias, no me gustan los bigotes -dijo él.

-¡Son sexys! -gritó Sebastian. Nunca había escuchado a un chico decir "sexy" en una oración, aparte de Louis diciendo que las chicas que comían zanahorias eran sexys.

-¡Claro que no! -exclamó Harry riendo-. ¿Por qué no unas runas en los brazos? Dibujan bien, se verían lindas -Skyler y Sebastian se miraron como si fueran cómplices y voltearon a ver a Harry.

-Yo dibujaré poder angelical -dijo Skyler acomodándose los grandes lentes negros en la nariz y tomando el brazo derecho de Harry.

-Yo velocidad -Sebastian tomó el otro brazo y Harry se sintió medio abusado cuando empezaron a dibujar las runas en su piel. El marcador le hacía cosquillas y le costaba quedarse quieto mientras Skyler dibujaba con cuidado y Sebastian se mordía el labio-. Y luego… podremos hacerle el bigote que tanto quieres, Sky.

-Claro, claro, pensaré en… -Skyler, sin preámbulos, levantó el brazo de Harry para buscar espacio para más runas, entonces los músculos de sus brazos se marcaron, haciendo que la chica se sonrojara-. Wow -su rostro estaba rojo como un tomate y Harry también. ¿A caso era la primera chica linda que lo hacía sonrojarse cuando tocaba sus músculos? -¿Estos es real? Wow… -tocó de nuevo sus músculos y se quedó boquiabierta.

-¿Qué pasa? -Harry trataba de relajarse pero… Los ojos color azul oscuro de Skyler no lo dejaban. La chica tenía esa clase de piel que tenía un actor de televisión, sin un rasguño ni nada, y su cabello era tan desordenado que le dieron ganas de poner su mano en sus rizos y jalarlos…

-Eres muy musculoso -susurró Skyler, sacándolo de su pensamiento-. Eso es todo.

Harry se sonrojó, ¿había estado pensando un poco pervertido acerca de Skyler? Soltó un suspiro pesado que no lo ayudó nada a relajarse y habló, tratando de mantener su tono neutro:

-Gracias, Skyler -ella seguía callada y sonrojada. Estaba ahora dibujando otra runa, en la parte del brazo de atrás donde uno de los músculos de su brazo de marcaba más. Y la posición era un poco incómoda, Harry estaba sentado en el piso con las piernas cruzadas, con el brazo derecho, el que tenía Skyler, hacia arriba, mientras que Sebastian tenía su brazo izquierdo presionado contra su mano, mirando hacia abajo. Mientras el brazo de Harry se alzaba, la pequeña camiseta que se había puesto ese día (una de Niall, de cuando el rubio era más joven, le quedaba extremadamente pequeña) No fue de mucha ayuda.

-¡Harry, baja ahora, estamos tarde para ir a la escuela! -gritó Liam desde el piso de abajo, con voz autoritaria y molesta.

Mientras en el piso de arriba, el rizado se encontraba metido en su closet buscando camisetas. Pero claro, él no lavaba, y toda su ropa se había quedado sucia en la canasta al lado de la lavadora. Entonces tomó medidas drásticas, fue hacia la habitación de Niall, que estaba al lado de la de él, no antes de mirarse en el espejo sin camiseta.

<> pensó.

Entró en la habitación de Niall y vio una camiseta echada en la cama. Era color azul oscuro y olía a lavanda. La levantó y se la puso en frente del espejo. Se rio de sí mismo, le quedaba extremadamente pequeña. Pero no tenía más tiempo. Trató de holgar un poco la camiseta jalándola mientras se ponía su chaqueta de cuero y bajaba por las escaleras.

Ahora, la pequeña camiseta se le alzaba, dejando ver un poco de su abdomen, dejando al descubierto sus tatuajes. Se sonrojó notablemente. En la playa, en su casa, en cualquier lado podía quitarse la camiseta sin pena (tenía un cuerpo bien formado) y ahora, estaba al lado de Skyler Breeze, una chica de ojos azules que lo hacía sonrojar con cualquier cosa. Cuando Skyler terminó, divisó los tatuajes en su abdomen de lavadero y también se sonrojó.

-¿Qué es eso? -dijo ella rozando con sus uñas el tatuaje.

-Un tatuaje -dijo Harry con voz ronca. Al parecer, las uñas de Skyler le estaban haciendo que el estómago se le revolviera y sintiera pequeños descargues eléctricos. Skyler siguió rozando con su uña el tatuaje y un leve gruñido y jadeo salió de la garganta de Harry. Pero ella no paró, y los gruñidos que tuvo que aguantar Harry hicieron que su cara se tiñera de color rojo escarlata.

-Qué sexy… -dijo ella. Entonces volvió a rozar el tatuaje con la uña del dedo índice. Harry soltó un gemido y ella sonrió. ¿Estaba… jugando con él?

-Gracias -dijo él. Le dieron ganas de retorcerse en el piso; sin embargo, conservó la postura. Skyler sonrió y los dos chicos se sobresaltaron con la voz de su hermano.

-¡Listo! -exclamó-, ahora eres todo un cazador de sombras -los hermanos Breeze estaban emocionados por escuchar a Harry. Entonces el rizado se miró los brazos. Las runas estaban tan bien dibujadas, que se le escapó una sonrisa eufórica. Esos chicos dibujaban tan bien que sintió que el corazón se le encogía de ternura.

-Chicos, ustedes… -empezó Harry-… dibujan…, son hermosas -se rozó las runas del brazo derecho con los dedos y sonrió-. Gracias, chicos.

Ellos se miraron entre sí, como si esperaran que Harry dijera eso, en sus ojos se expresaba la satisfacción que les daba que les dijeran que dibujaban bien.

-Gracias, Harry -dijo Sebastian. Skyler asintió con la cabeza y luego habló.

-¿Fuiste invitado a la fiesta de último año hoy? -inquirió ella.

-Sí -Harry se imaginó a él mismo bajar las escaleras con esmoquin y corbata, mientras Liam lo esperaba abajo con un ramo de rosas. Se sobresaltó con ese pensamiento, frunciendo el cejo-. ¿Ustedes? -esperó que no se notara tanto su sonrojo.

-Siempre somos invitados a las fiestas -dijo Sebastian-. Somos los que… animan las cosa, si me entiendes.

-¿Animan la cosa? -preguntó el rizado.

-Cerveza, brownies con sabor a otra cosa… -dijo Skyler sonriendo hacia uno de los casilleros-… tú sabes, cosas que los adolescentes hacemos.

-¿Droga? -exclamó. Sebastian se abalanzó hacia él y le tapó la boca con la mano.

-No lo digas tan alto -susurró casi gritando-. ¿Quieres que te oiga toda la escuela?

Harry mantuvo sus ojos fijos en el color chocolate oscuro. Luego abrió los ojos como platos y negó con la cabeza. Notó que Skyler se reía desde atrás por la escena incómoda entre Sebastian y él.

-Bien -lo soltó y Harry se quedó inmóvil ahí. El único que lo callaba era Louis… y Liam, a veces. O Zayn, o Niall… frunció el entrecejo, esos chicos definitivamente eran muy raros.

-Entonces te veremos en la fiesta -dijo Skyler levantándose. Sebastian la imitó. Cuando los tres estaban parados, notó que era igual de alto a Sebastian, solo que tal vez el otro chico era un poco más corpulento y robusto. Y Skyler era pequeña. Cuando se paró al lado de ella, notó que la cabeza de ella llegaba hasta su barbilla, sonrió.

-Claro -dijo Harry imaginándose comiendo "brownies" con Skyler y Sebastian. Los tres chicos tenían sus maletas colgadas en sus hombros-. Nos vemos después chicos -los hermanos Breeze se despidieron y salieron hacia el otro lado del pasillo. Harry iba a entrar al baño de hombres cuando oyó una voz femenina gritando.

-¡HARRY EDWARD STYLES, ESPERA! -vio a Skyler corriendo hacia él y paró de correr, Harry estaba acorralado en la pared al lado del baño de hombros, con los ojos abiertos como platos. Skyler tenía su pecho presionando contra las costillas de Harry y unas de sus piernas estaba dentro de las de él. Harry se sonrojó, seguido de ella-. Se me olvidó hacerte el bigote.

-Oh -dijo Harry, aún un poco estupefacto, la posición de Skyler seguía estable-. Dibújalo, entonces -le sonrió y Skyler se acomodó sus negros lentes en la nariz, para sacar un marcador de su bolsillo.

Skyler tomó el rostro del chico en su mano derecha y empezó a trazar el bigote falso en la parte superior de sus labios. Skyler era surda, observó él.

<<Sus labios son tan rojos y carnosos…>> pensó Skyler sonrojándose.

Cuando terminó el bigote, se quedó en la misma posición acorralando a Harry. Entonces pasó su dedo pulgar por el labio de Harry, lentamente. Un gemido salió de la garganta de Harry, y después Skyler lo imitó. Su cara se tornó más roja que un tomate.

-Entonces… -dijo ella, retirando el dedo pulgar del labio de Harry-. Te veo en la fiesta, Edward -y guardó su marcador en su bolsillo. Le sonrió juguetona. No era como una de esas sonrisas inocentes que había dado cuando se presentó, era una sonrisa con alguna intención..

Que no entendió.

La chica salió disparada hacia el pasillo por donde había desaparecido y Harry suspiró. No había entendido que había querido decir ella con esa sonrisa, y se propuso averiguarlo, esa misma noche.

¡Hola!

Este capítulo también estuvo bastante largo (-.-) pero... he tenido ataques de inspiración los últimos días, espero que les guste el capítulo.

¡Tenía tantas de ganas de que Skyler apareciera! Es tan sensual, sin darse cuenta. Y... su hermano es hermoso, créanme. ¿No les parece tierno que Stephanie tenga 7 hermanos? :3

¡PREGUNTAAA! ¿Tienen hermanos mayores o menores? Yo tengo uno mayor, llamado Sebastian :3 Notese que lo quiero mucho

Ahora, chicos, los dejo, si no actualizo mañana, ¡Ojala pasen un hermoso año nuevo! Váyanse de farra :P

¡Un abrazo!

-Elizabeth (˜.˜)