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Historia 153438 — capítulo 11

Después de que Liam y esa chica Stephanie fuesen echados de la clase de política solo porque Liam no aceptara que la esperanza, algunas veces, era un poco estúpida, Louis decidió recostarse en su mesa y dormir un poco. Una cosa que siempre le producía sueño, definitivamente era la política. Cuando despertó, Zayn y Cielo estaban viéndolo recostados en la mesa del frente con sus manos recostadas en la mesa y sus ojos fijados en él. Abrió los ojos lentamente y se encontró con los ojos verde azulado de Cielo. Luego con los marrones de Zayn y sonrió.

-¿Dormiste bien, Tommo? -le acarició el cabello y Cielo rio.

-¿Por qué hoy en día los chicos buenos no podemos dormir? -Se preguntó mientras se limpiaba la baba que había soltado mientras dormía. Tenía la mejilla izquierda, parte del cuello y toda su mesa llena de baba e hizo un puchero de humor mientras sacaba papel higiénico de su mochila.

-Tú no eres un chico bueno -musitó Cielo. Louis se le quedó mirando con una mano en el pecho.

-Me duele tu falta de fe -Zayn rio.

-¿Eso es de Hush Hush, Louis? -Soltó una carcajada-. ¿Qué haces leyendo novelas para niñas?

-¡Yo no leo novelas para niñas! -Exclamó limpiándose la baba-. Además, ¿cómo sabes que es de Hush, Hush? -Levantó las cejas y ahora Cielo y Louis eran los que clavaban sus ojos en Zayn.

-Ehhhh… -murmuró el moreno, buscando alguna excusa, sonrojándose-. Mi hermana lee esas cosas.

-¿Te las lee a ti? -Se burló Cielo.

-¡Claro que no! -Reclamó sonrojándose mucho más-. A veces lee en voz alta.

-Sí, claro, como quieras -se volvió a reír Cielo. Se levantó de la mesa y se desperezó estirándose y lanzando gruñidos de su garganta. Tomó su mochila y salió del salón de clase. Louis y Zayn se le quedaron mirando, al parecer, Zayn también había dormido un poco. Cielo se asomó por la ventana y quiso devorarse con la mirada los labios de Zayn-. ¿Vamos?

Se levantaron con los mismos movimientos coordinados y macabramente iguales. Cielo se preguntó si pasaban demasiado juntos para llegar al límite en el que se movían igual. Llegaron hacia ella y se dirigieron a la cafetería. Louis tomó un jugo de naranja, Cielo un sándwich de queso y jamón y Zayn una botella de agua. Ya sentados en la mesa, Cielo fue la que habló:

-¿A quién vas a llevar a la fiesta, Lou? -Louis soltó una sonrisa al escuchar que le decía "Lou" en el mes que llevaban de amigos le había tomado mucho cariño. Se llevó las manos al cabello y los jaló, frustrado y sorprendido. 

-¡No he llamado a Winter! ¡Carajo! -empezó a rebuscar en su mochila su teléfono y cuando lo sacó la voz de Cielo interrumpió su marcación.

-¿Quién es Winter? -Louis se mantuvo con la boca abierta cuando Zayn fue el que habló, por primera vez desde que se habían sentado a comer.

-Es su novia -se burló.

-Aw, ¿tienes novia y no sabía? -reclamó la rubia cobrizo, con ternura en su voz. 

-No es mi novia -fulminó a Zayn con la mirada y volvió a buscar el número de Winter en sus contactos.

-¡Claro que lo es! -exclamó Zayn.

-Somos amigos -aventuró Louis pensando en el apasionado beso después de que hubiera cortado la mano y la muñeca con el espejo… sonrió involuntariamente y finalmente deslizó el dedo para llamarla.

-En realidad, no son novios como -quiso decir "Como tú y yo" pero claro, no lo eran; improvisó rápidamente- como Niall y Mara. Con más como amigos con derecho.

-¡¿Qué?! -Gritó Cielo, sobresaltada; Louis notó que en algún lado de la expresión de Cielo, parecía un poco ofendida. Louis se frustró:

-¡No somos amigos con derecho! -Zayn se echó a reír y Louis quedó petrificado al escuchar la voz de Winter al otro lado.

Se sonrojó hasta las orejas, y la chica del otro lado de la línea también se sonrojó. Sabía que era Louis, pero no quería parecer desesperada después de ese beso y los mil más que se había dado con Lou en el parque de diversiones.

-¿Hola? ¿Lou? -escuchó él, sonrojándose tres veces más.

-¿Win?

-¡Hola, Lou! ¿A quién le estabas gritando algo de amigos con derecho? -Louis volvió a fulminar con la mirada a Zayn. <<Si las miradas mataran…>> pensó Zayn.

-Ehh… nada, estaba jugando con Zayn y su novia -miró a Zayn satisfecho de lo que había dicho. Sabía que Zayn estaba más que enamorado de Cielo y que no había sido capaz de rebelárselo, y tomó las riendas de la situación-. ¿Cómo estás?

-Bien… estaba afinando mi guitarra -la chica soltó una sonrisa tocando las cuerdas de su preciado instrumento. Louis había olvidado que Winter tocaba la guitarra, y suponía que Winter también había olvidado que tocaba el piano-. ¿Tú?

-Estoy en el instituto, quería preguntarte algo.

<<¿Qué si me quiero casar contigo y tener bebes de mejillas sonrosadas y ojos azules? ¡Creí que nunca me lo ibas a preguntar!>> Winter se rió de sí misma al haber pensado eso:

-Soy toda oídos.

-Hay una fiesta esta tarde de último año, estamos invitados mis amigos y yo, pero necesito una pareja y me preguntaba si querías ir conmigo -se dio cuenta de que Zayn y su "amiga" tenían los ojos clavados en él y en cada palabra que decía. Zayn se acercó a él y se recostó en la oreja de Louis que sostenía el teléfono para poder escuchar con mayor claridad, y le gesticulaba con las manos a Cielo lo que Winter le decía.

-¿Una fiesta? ¿Con Tommo Tomlinson? -preguntó entusiasmada-. ¿Por qué no?

Louis casi salta de la silla y Zayn se sobresaltó.

-¿A qué hora es? -preguntó ella, con las ganas de ver a Louis a flor de piel.

-Nueve de la noche en la casa de un amigo, ¿te parece si te recojo? -Winter sonrió al escuchar cómo la respiración estaba entrecortada por su emoción de verla. Pero se preocupó cuando le ofreció recogerla. No quería que viera su apartamento. ¿No era un poco pronto para eso? Bueno, Louis había entrado en cualquier lugar, su habitación, los escondites apretados y pequeños cuando jugaban a las escondidas, y el baño…

-Claro -vaciló. Louis anotó su dirección en una servilleta y dibujó una carita mostrando los dientes después del nombre de Winter.

Winter Wells.

Era un nombre tan hermoso para una chica tan hermosa…

-Paso a las ocho y media por ti, ¿vale?

-Te espero.

-Cuídate -el castaño sintió que algo faltaba en esa conversación algo como "Estoy completamente enamorado de ti, pero soy un estúpido idiota que tiene miedo de que no sientas lo mismo" pero lo resumió-: Te quiero, Win.

Bastante bien. 

Win quedó con una expresión estupefacta después de escuchar las palabras de su "amigo" y por instinto y voluntad propia contestó:

-Yo más, Lou -finalizó la llamada y se recostó en la mesa de su pequeña sala. Louis la estaba volviendo loca.

-¿Qué te dijo, Lou? -preguntó Zayn.

-No seas idiota, estuviste escuchando la conversación todo el tiempo -el moreno y Cielo se miraron entre sí como si fueran confidentes y se echaron a reír. Louis pareció frustrado y tomó su jugo de naranja de un sorbo, hasta que la caja empezó a chuparse por lo que succionaba el castaño.

-Hey, cálmate, es solo que… nos parece graciosa su situación -corroboró Cielo.

-¿Situación? -preguntó, un poco perdido.

-Están enamorados y no se lo dicen -murmuró Zayn mirándose las manos.

-Claro, como soy el único, ¿verdad? -señaló a sus dos amigos y rio. Como vio que se habían quedado estupefactos, se levantó de la mesa, quería ver lo que pasaba después de decirles que estaban en la misma "situación" que él. Tomó su maleta y se despidió:

-Adiós, Zayn -le dio un abrazo por la espalda y luego se dirigió a Cielo-. Adiós, Ciel -le dio un beso en la coronilla, estaban tan estupefactos que ni siquiera pudieron articular palabra cuando Louis se fue.

Caminó y caminó hasta que vio una pequeña figura sentada en el piso con un libro en las manos, sonrió enternecido y se acercó a esa figura que tanto quería. Se sentó a su lado y le quitó el libro de las delgadas y largas manos.

-¿Qué lees? -miró la portada y leyó el título "Del Amor y Otros Demonios" García Márquez-. ¿De qué trata? -le preguntó a su hermana.

-Trata de una niña que se enamora de un hombre. La chica tiene 13 creo, y el hombre 35 y se enamoran. El amor no tiene barreras, al parecer -sonrió y le rapó el libro.

-¿Por qué lees eso, Mara? -ella se encogió de hombros y puso su cabeza en el regazo de Louis cerró los ojos. Estaba demasiado cansada para poder entablar una conversación con su hermano mayor, que, aunque lo demostrara, tenía miles de preguntas sobreprotectoras sobre Niall y ella.

-Los que están enamorados leen romance, los que están tristes, drama, los que están hambrientos de aventuras, fantasía o… -bostezó y abrazó la parte delantera del pies de Louis-. Buenas noches, hermanito. -volvió a bostezar. Y después de unos segundos, Louis notó cómo la respiración de su hermanita se volvía más relajada.

-Buenas noches, Princesa -le dio un beso en la coronilla y él también cerró los ojos. Después de todo, la clase que le seguía era política. Por segunda vez en el día, podría tomar una siesta. ¿Y, qué mejor que con tu hermanita menor?

Cuando se adentraron completamente en el callejón Liam pudo notar que las paredes estaban pintadas con miles de grafitis que le parecieron simplemente hermosos. Siempre se había preguntado qué comían los artistas para tener ese talento en las venas, cómo hacían para adentrarse en el alma de una persona;  él no tenía alma de artista, al menos eso era lo que él pensaba.

-¿Qué es esto? -preguntó Liam, más nervioso que nunca. No dejó de ver las paredes llenas de dibujos y frases. Antes creyó que Stephanie lo iba a llevar a un bar para jugar billar y hacerlo tomar hasta que a la mañana siguiente amaneciera en un basurero sin zapatos y con un tatuaje en la cara. Pero no, resultó que al lado izquierdo del callejón los grafitis estaban siendo tapados por grupos de chicos como de su misma edad o menores y sonrió al notar que sus manos no tenían ni botellas de cerveza, ni bolsas con droga ni cigarrillos.

-Estamos en mi hogar, Liam -lo dijo con tanto orgullo que le pareció admirable la forma en la que se paraba y en la que hablaba.

-¿Tu hogar? -lo preguntó tratando de mantener el tono neutro.

-Bueno, no literalmente, yo no vivo aquí, en este basurero, pero sí es donde paso la mayoría del tiempo. Es como -enfatizó- mi hogar.

-Aw, qué tierno -corroboró. Se sonrojó al notar que parecía una de esas niñitas pequeñas cuando ven un cachorro. 

-No cuando conozcas a mis hermanos -sonrió maliciosa y se fue hacia ellos. Las paredes tenían un color azul revuelto con verde revuelto con rojo, con amarillo, y con naranja, que formaban un hermoso grafiti. Era como un dragón con varios animales a su alrededor, búhos, serpientes, perros, gatos y una clase de… ¿Fénixes? Sonrió como idiota al notar el arte que tenían pintado en las paredes y en sus cuadernos o piel.

-¿Tienes hermanos?

-Siete -pareció mucho más orgullosa al decir eso.

-¿Siete?

-Sip -se recostó en una pared que tenían pintada la frase "VIVE COMO SI FUERA EL ÚLTIMO DÍA DE TU VIDA"-. Mira, esto es un lugar de chicos que tienen una visión de la vida que debería ser, pero que no es. Que quieren ser artistas, pero no lo son, ¿entiendes? Aquí están los sueños rotos de la gente, creciendo cada vez más. Hay escritores buenísimos que no son reconocidos porque son de bajos fondos. Cantantes que cantan como ángeles pero que no tienen cara de ángeles, por eso son discriminados; o bailarines que se expresan con el alma, pero que la maldita gente no acepta por su físico o economía. Aquí están los chicos más talentosos y fuertes -suspiró mirando a unos bailarines que hacían acrobacias en el aire con la canción "Neon Lights" de Demi Lovato-, que podrás conocer. Te presentaré a Colin.

-¿Quién es Colin? -Sintió una pizca de celos y curiosidad.

-El mayor de los Frost -volvió a sonreír y fue hacia lo bailarines. Puso pausa a la música y se escuchó cómo los chicos se quejaban.

-¡Hola, Colin! -gritó Stephanie yendo hacia un chico alto y apuesto, con gotas de sudor bajando por su rostro y la misma expresión de felicidad.

-¡Step! -Su hermanita saltó hacia él y la alzó como si no pesara nada. Le dio varias vueltas en el aire y después la bajó suavemente al piso. Le dio varios besos en la coronilla. Liam quiso llorar frente a esa escena, el amor de hermanos siempre le había parecido el más hermoso-. ¿Por qué estás tan pronto aquí? -Le dio una rápida mirada a su reloj-, son las dos de la tarde. Siempre llegas a las cuatro.

Ella vaciló pensando en si le decía la verdad, pero era su hermano:

-Gracias a él -señaló a Liam que estaba de espaldas a ellos mirando a unos chicos cantando una canción que no reconoció. Alrededor de ellos, se erguían músicos de todo tipo. Había cantantes, coristas, pianistas, guitarristas y violinistas. Bajistas, bateristas y editores de sonido que se veían bastante intelectuales en sus computadoras con sus gafas a la mitad de la nariz-. El que está mirando a los músicos, fuimos expulsados de la clase de política.

Su hermano la miró, nada sorprendido, pero sí un poco molesto. Stephanie sintió cierta culpabilidad.

-¿Ahora qué hiciste? -inquirió fulminándola con la mirada.

-¡Yo, nada! -se defendió-. Estaba defendiendo mis principios. Y gracias a que él me llevó la contraria fuimos expulsados de clase.

-¿Te llevó la contraria o tú a él?

-¿A caso no es casi lo mismo? -contraatacó.

-Tal vez él fue expulsado injustamente solo porque quieres dejar claros tus principios -dijo él, tranquilo-. ¿Y si fue así?

-Hablaré con él -Stephanie le sonrió y Colin volvió a besarla en la coronilla. Era un poco más alto que Liam. Tenía los mismos ojos grisáceos de Stephanie y su cabello, en vez de pelirojo, era rubio cobrizo, parecido al de Cielo. Era lacio y las gotas de sudor se deslizaban por los mechones que quedaban sueltas de la bandana verde que tría amarrada a la cabeza.

-Así me gusta. Ahora -la miró a los ojos-, recuérdame cuáles son tus principios -ella sonrió de medio lado con sus lindos ojos grises y contestó:

-Estamos solos -miró al piso y deslizó la mirada hacia Liam, pero rápidamente la devolvió a Colin-. Somos nosotros contra el mundo. Y el mundo contra nosotros. Por eso estamos aquí -los ojos de su hermano mayor que no pretendía más de 24 años, brillaron de orgullo.

-Somos revolucionarios, no problemáticos.

-Claro.

-Hey, Colin, sigamos con la coreografía, ¿sí? -espetó un chico igual de alto y apuesto a Colin.

-Claro, Derek -miró a Stephanie-. ¿Por qué no le presentas a la familia a Liam?

-¿Sabes su nombre? -Stephanie frunció el ceño.

-Yo también veía el factor X -rió-. Ve, pequeña. Tal vez le guste unirse a los cantantes.

-Voy -le dio un beso en la mejilla y desapareció yendo hacia Liam.

Colin la miró con mucho orgullo. Tanto que quiso llorar, en serio amaba a su hermanita. Nunca había conocido a alguien tan fuerte como ella y lo mataba de orgullo verla sonreír todos los días cuando entraba al callejón.

-¿Colin? -dijo Derek desde atrás. Estaba con el dedo índice encima del botón play de la grabadora.

-Bailemos, entonces -se irguió en su posición y volvieron a bailar "Neon Lights" con las acrobacias y saltos de siempre.

Stephanie casi corrió hacia Liam llena de alegría. Puso sus manos en el hombro derecho de Liam y le pegó un susto cuando habló:

-¿Te gusta? -se sobresaltó por el susurro de Stephanie en su oído, y algo muy por dentro de él se despertó.

-¡Stephanie! -exclamó sorprendido-. ¡Me asustaste!

Ella rio.

-Esa era la idea -miró hacia los chicos-. Ahora te presentaré a Trevor. Él es cantante, junto con Daniel y Kate. Trevor es el segundo, Daniel y Kate los mellizos, terceros y cuartos -lo tomó por tercera vez de la mano. Liam se sonrojó al pensar que Stephanie en serio era hermosa (por tercera vez en las últimas dos horas)-. Vamos.

Subieron a la tarima y Liam pudo ver mucho mejor y con más detenimiento el lugar. Era grande, espacioso y hermoso. En las paredes también habían grafitis, pero estos eran de los instrumentos y los rostros de las personas ahí pintados. Sintió unas ganas increíbles de ver los rostros de los artistas que pintaban las paredes. Era, simplemente, hermoso. Vio tres pianos de cola gigantes, con dos chicos en cada piano. Luego sillas puestas a los lados ocupadas por chicos y chicas violinistas. Luego vio uno solo en el saxofón y le sonrió, el de devolvió la sonrisa y tocó una nota. Luego vio a los guitarristas, volteando a ver de nuevo la partitura y hablando entre sí en un idioma que Liam no entendió. Idioma de músicos, pensó.

Por último vio a los bateristas. Tenían la cara llena de emoción y los ojos les brillaban cuando tocaban los tambores y platillos. Pero quitó su mirada cuando escuchó cantar a un chico. El chico era como igual de alto de él, tenía el cabello pelirojo como Stephanie y su espalda era un poco ancha y bien formada.

-Él es Trevor. Le decimos Travis para que no suene con nombre como de sapo u hombre aburrido -se fue hacia él y lo pellizcó en la espalda. El lanzó un grito que sonó el todo el callejón y todos los chicos se sobresaltaron, hasta los bailarines, dejaron de bailar. Las miradas de todos los chicos que incrustaron en el nervioso rostro de Trevor, pero en un segundo, recuperó su estado natural.

-Perdón, chicos, sigan con sus tareas -dijo él, con voz gruesa y relajada. Los chicos volvieron a sus tareas frunciendo el ceño-. ¿Qué rayos haces, Step? -ella miró divertida.

-Quería presentarte a un amigo -señaló a Liam, Travis habló después de ver al chico:

-Liam Payne, ¿eh? -dijo sonriendo-. ¿Qué haces en el callejón?

-Nos expulsaron de clase y quise presentártelo.

-¿Otra vez, Step? -ella pareció frustrada, no quería explicarles a todos sus hermanos que había sido expulsada de clase por decir que la esperanza era una mierda.

-Sí, otra vez -se hizo al lado de Travis y Liam pudo notar lo mucho que se parecían. Tenían el mismo cabello pelirojo y rizado. Pero los ojos de Travis eran oscuros, casi negros, vio destellos zafiro en ellos, le parecieron hermosos los ojos de él y le sonrió, le devolvió la sonrisa-. En fin, él es Liam, creo que ya lo sabes -miró a Liam-. Veíamos el factor X cuando éramos pequeños -volvió al tema-. Él es mi hermano Travis, el cantante principal del callejón.

-Liam Payne -le ofreció la mano y él la estrechó con educación.

-Travis Frost -sonrió-. Eres bienvenido aquí, después de todo, eres cantante -estiró los papeles que tenía en las manos y le dio un beso en la mejilla a Stephanie antes de volver al micrófono y entonar la canción Grenade de Bruno Mars. Amaba esa canción. Casi todos amaban esa canción, en realidad.

-Ahora te presentaré a Daniel y Kate, los mellizos -fue hacia uno delos pianos y vio a dos chicos totalmente iguales recostados en las teclas. La chica estaba parada con una partitura en la mano y buscando notas en el piano, mientras el chico gritaba notas al azar sonriendo y riendo.

-¡No, Daniel! No creo que sea así -tocó las notas-. Toca Mi7 a ver si es ésa -Daniel puso sus dedos en el piano con facilidad y la entonó.

-Imagine on… ¡No, no es esa! Toca Do, tal vez sea esa -Daniel tocó la nota riendo-. ¿Qué te parece tan gracioso?

-Nada, solo canta, pequeña -ella le sonrió.

-Imagine on… That people… -ella pareció emocionada-. ¡Mierda, esa es! Vamos a sacar la canción fácil, Dani -se sentó a su lado y empezó a tocar las notas mientras Daniel entonaba las notas agudas en las octavas agudas-. ¡Yeah!

-¡La canción no dice Yeah! -gritó Daniel soltando notas al azar de nuevo.

-Pero yo sí -le sacó la lengua y se quedó quieta en su lugar cuando notó que Liam y Stephanie los estaban mirando como si fueran espectros-. Hola, Step.

-Hola -saludó Daniel.

Liam sonrió de nuevo cuando notó que los ojos de Kate y Daniel eran verdes. Tan verdes como el pasto en la mañana. Su cabello era negro pero con destellos pelirojos. Y su piel era tan pecosa como un queso.

-Ellos son los mellizos Frost -les sonrió-. Kate y Daniel Frost.

-Hola, Liam -dijeron al unísono. Algo le hiso que le recordaran a los gemelos Weasley. En realidad, también recordó al Callejón Diagon, de la Cámara Secreta. En serio tenía un problema con su afición a los libros.

¿A caso él era famoso o algo en ese callejón? Eso parecía, lo que lo hizo ponerse rojo e incómodo.

-Hola, chicos -saludó él.

-Bueno, entablaríamos una hermosa conversación con ustedes, pero estamos demasiado ocupados en que Lennon nos saque los pelos -dijo Kate.

-Estamos intentando sacar Imagine en el piano, pero hemos intentado e intentado y no -susurró Daniel, casi para él mismo.

-Bueno, les deseo suerte, chicos -dijo Stephanie, se acercó a ellos y les dio un beso en la coronilla a los dos, luego tocó tres acordes en el piano y se fue hacia Liam, los mellizos se le quedaron viendo.

-¿Cuál fue ese acorde, Step? -ella ya había empezado a caminar con Liam hacia los artistas de los grafitis-. ¡Step! -Gritaron de nuevo al unísono-. ¡Step!

-Creo que era Do -escuchó la voz de Daniel y rio. Dejó de escucharlos cuando se irguieron en el centro del callejón Diagon.

<<¡No es el callejón Diagon, Liam!>> se regañó mentalmente y luego le habló a Stephanie, divertido.

-¿Qué fue eso? -preguntó Liam emocionado.

-Fueron los mellizos Frost -rio.

-No, hablo de las notas que tocaste en el piano. ¿Cómo sabías que esas eran? -Liam se le quedó mirando las manos, sus dedos eran largos y carnosos, pero delgados. Las yemas de sus dedos eran callosas y duras-. ¿Tocas algún instrumento o me parece?

-Tomé clases de música a los catorce años -dijo ella-, piano, guitarra y violín. Era muy buena, pero dejé la música -Liam pareció ofendido.

-¿Por qué? -espetó.

-Lo mío es el arte de… , bueno, te diré después -musitó, sonrojándose.-. Ven.

Lo jaló hacia una de las paredes donde se hallaban algunos grafiteros. Esta vez las paredes estaban pintadas con toda clase de cosas. Vio desde instrumentos hasta animales. Desde rostros de personas, hasta paisajes impresionantemente hermosos. Era como estar en un sueño del que nunca quería despertar.

Uno de los grafiteros de volvió y cuando vio a Stephanie gritó y fue hacia ella. Ese chico no tenía más de quince años. Era igual de alto a Stephanie y tenía la piel un poco menos pecosa que la de los gemelos Frost. Su cabello era negro y brillaba con los pequeños rayos de sol que alcanzaban a entrar por el callejón.

-¡Stephanie! -su voz era de chico joven, no como la de Travis, sino como de un niño pequeño crecimiento que aún no tiene voz propia.

-¡Will! -Le revolvió el cabello negro-: ¿Cómo estás? ¿Dónde está Gregory? -miró hacia los lados y solo consiguió ver cómo los grafiteros movían sus pinceles y sus pinturas en spright.

-Estaba pintando un paisaje con él en esta pared -mostró la pared y Liam se sorprendió al pensar que ese chico de no más de quince años podría haber pintado algo tan hermoso. Eran picos de montañas en los nevados con el sol saliendo de las nubes, quiso llorar por milésima vez en el día-. Pero las pinturas se nos acabaron, vuelve en unos minutos -miró a Liam y sonrió de nuevo-. ¿Tu novio es Liam Payne?

Liam y Stephanie estallaron de la risa.

-Ella no es mi novia -dijo Liam divertido. Se acercó a Will-. Soy Liam Payne. Aunque, en realidad, parece que todos saben quién soy -pareció decepcionado.

-Hermano menor de Step, William Frost -estrechó su mano sonriéndole-. Soy artista.

-Todos somos artistas, Will -lo corrigió Stephanie.

-Perdón, soy pintor -dijo él. Liam no pusd resistirse y preguntó:

-¿Qué edad tienes? -preguntó con tono neutro.

-Casi dieciséis -dijo, y Liam abrió los ojos como platos.

-Gregory es el siguiente a los mellizos. Tiene diecisiete -pareció de nuevo orgullosa al hablar de su familia.

Liam nunca hubiera imaginado que alguien tan cerrada como Stephanie hubiera sido tan especial. Igual que su familia. No sabía en qué se especializaba ella, pero sabía que era igual de talentosa a todos los demás. Sonrió con anhelo al ver mejor los destellos de pintura en la pared.

La mirada de Liam se volvió hacia William. Su cabello negro hacía resaltar su piel pecosa y sonrojada. Y sus ojos eran azules, tan azules como el cielo. Su espalda eran un poco delgada y su expresión traviesa y juguetona.

-¡Hola, chicos! -Todos giraron sobre sus talones y por una fracción de segundo Liam creyó oír a Louis cuando llegaba a la casa con las bolsas llenas de dulces para Niall-. ¿William? ¿Podrías ayudarme? -el chico que había hablado tenía los brazos sosteniendo botes de pintura y pintura en spright como la que tenía Will en su mano hace unos minutos.

-Claro, claro -William fue hacia él y tomó la mitad de los botes de pintura. Los regó al lado de la pared grafiteada y Gregory lo imitó. Gregory se volvió hacia Liam y sonrió. El castaño se estaba cansando de que todos supieran que él era el chico que no había estado listo a los catorce para entrar en el factor X y se molestó un poco; pero claro, Gregory no era culpable de eso, así que le sonrió.

-Liam Payne, en el callejón, definitivamente esto no me lo esperaba -¡Ni que fuera Harry Potter! Era un chico ordinario que había salido en televisión y punto-. Soy el quinto de los Frost. Gregory Frost.

-Liam -el apellido era lo de menos, pensó.

-Bueno, Liam, tengo que pintar con mi hermanito, así que los dejaré. Otro día podremos charlar -Gregory parecía un poco… mayor para su edad. Su tono era como de un hombre y su expresión era firme, Travis tenía esa mirada de chico adolescente relajado. Gregory era como un adulto forzado. Era educado y amable.

Tenía cierto aire con Colin. Tenía los mimos ojos grisáceos claros. Como avellana. Y su piel era como la de Stephanie. Era clara, sin pecas, no sonrojada, un poco más que pálida, y sin ningún rasgo de barros o granos. Su cabello era como el de Colin también, era rubio, pero rizado. Liam recordó a su cita, Harry. Y rio suavemente.

-Claro, no importa -dijo Stephanie-. Sólo quería que conocieran a Liam.

-Fue un gusto, Liam -dijo William volviendo a sus pinturas. Gregory habló:

-Igualmente -y notó cómo volvían a perderse en su mundo de las pinturas.

-Vi que notaste que Gregory es un poco… mayor para su edad. Él tuvo que cuidar a nuestra familia cuando quedamos solos, junto con Colin, tal vez por eso es tan… psicorígido a veces… Pero es una persona impresionante -sonrió hacia Gregory, sonrojándose-. Ahora solo falta alguien -Stephanie sonrió maliciosa y lo dirigió hacia la curva de un callejón. Las paredes estaban también pintadas y la peliroja notó que Liam no había dejado de sonreír en todo ese tiempo.

En el fondo del callejón había un auto de policía lleno de basura y pintado con grafitis.

-Wow, ¿eso es de la policía? -se sobresaltó Liam. Stephanie rio.

-Que seamos talentosos y disciplinados no significa que tengamos una relación excelente con la ley… -caminó un poco y se hiso al frente de una puerta con una frase macabra en ella.

-¿A dónde vamos? -Inquirió el castaño.

-Vas a conocer a los actores -abrió una puerta muy dura, y cuando se adentró Liam sintió miedo de entrar. ¿Y si se encontraba con esa clase de actores que se adentran tanto en el personaje que pierden la razón?

-No hay locos aquí adentro, Liam -el castaño se sorprendió al pensar que Stephanie podía leer mentes. Lo fulminó con la mirada y finalmente entró.

Pero definitivamente no podía creer lo que había detrás de esa puerta.

¡Hola, hola! Desaparecí por mucho tiempo, creo. Ahora que estoy de vacaciones no sé si es viernes o lunes O_____________o es difícil orientarse ;D

Bueno, este capítulo es el más largo que he escrito en la historia de los capítulos más largos que he escritos, peeero a mí me gustó. Amé cómo Cielo y Zayn se quedaron estupefactos con Louis, cómo Mara y Louis durmieron juntos en el pasillo y cómo Stephanie hizo sonrojar mil veces a Liam :333 pos me mato

¡PREGUNTAAA! ¿Tienen novio o amor platónico, que sea amigo suyo? no como One Direction o Justin Bieber, alguien que conozcan Yo sí, y es frustrante D:

Bueno, mis hermosas lectoras, ahora las dejo con la duda de qué pasará mwajajajaja

Por cierto, cuéntenme cómo les fue en navidad y qué les regalaron ;D a mí un kindle :3

¡Un abrazo!

-Elizabeth ˜.˜