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Historia 153438 — capítulo 10
-Pues ahora me parece una comadreja -siguió leyendo-. Polonio: No hay duda, tiene forma de comadreja-frunció el ceño-. Hamlet: o como una ballena.
Mientras, afuera de la habitación, estaba Niall escuchando cómo Liam leía sin parar esa obra que lo tenía atrapado. Se devoraba libros, definitivamente, y ahora su víctima era la mismísima obra de Hamlet. Acostumbraba a leer en voz alta, y a Niall le gustaba sentarse afuera de su habitación y escuchar un rato su linda voz recitando los parlamentos de los personajes literarios.
Después de amoldarse un poco a su nueva escuela, Liam se le acercó y le dijo: "¡Hey, ¿tú eres el estudiante de intercambio?!" Niall se limitó a asentir con la cabeza, era muy tímido. Entonces lo invitó a una de las fiestas que organizaban Harry y Louis, y desde entonces empezó a hacerse mucho más amigo de ellos. De los cuatro. Y finalmente, notó que si no estaba con Mara, estaba en la casa de ellos.
-*Hamlet: Pues al instante iré a ver a mi madre. Tanto harán éstos que me volverán loco de veras. Iré, iré al instante -*se le escapó una sonrisa al castaño-. Polonio: Así se lo diré. Hamlet: Fácilmente de dice al instante viene… dejadme solo, amigos.
Niall se recostó en la pared y suspiró hondo pensando en qué estaría haciendo en este momento Mara. Tal vez estaría con Louis…, no, Harry había estado reprochándoles a Zayn, Liam y a él, que Louis ahora sólo salía con Winter, una amiga de hace años. Pero ninguno lo juzgó. Zayn había estado demasiado ocupado ensayando para las audiciones de The X Factor (y saliendo con Cielo) junto con Liam y solo hacían como si escucharan a Harry, mientras susurraban una canción. Mientras Niall no podía sacarse de la cabeza a Mara, claro.
Sintió cómo la voz de Liam se apagaba y miro adentro de la habitación. Ya no estaba, estaba en el baño. Entonces entró a la habitación y tomó el libro en las manos. Era naranja, con medio rostro de una clase de príncipe pintado ahí. ¡Y eran dos obras! Hamlet, y Macbeth. Se sentó en la cama y leyó la contraportada en silencio. Odiaba leer en voz alta.
Sintió como dos manos le quitaban el libro y lo ponían en la cama. Liam se sentó al lado de él y le sonrió en silencio por unos segundos.
-¿Qué estabas haciendo con Hamlet? -preguntó Liam. El recuerdo de que a Liam no le gustaba que cogieran sus libros se le escapó de la cabeza.
-Quería leer qué estabas leyendo.
-Hamlet -se quedó viendo un rato el libro.
-Parece que ahora lo único que quieres es leer, leer, y leer -espetó Niall con doble intención.
-Pues…, no tengo nada más que hacer -contraatacó.
-¡Podrías salir conmigo! -se señaló frunciendo el ceño, con la molestia a flor de piel.
-¡Te la pasas con Mara!
-¡Es mi novia! ¿Qué quieres que haga?
-¿Qué saques tiempo para tus amigos, tal vez?
-¡Quisiera que hicieras lo mismo algún día! -dijo sarcásticamente.
-¡NO TENGO A NADIE, NIALL! -Exclamó desesperado por verse entendido al menos por una persona-. ¡NADIE! ¿QUÉ QUIERES QUE HAGA? ¡NO ME HE ENAMORADO COMO TÚ DE MARA O ZAYN DE CIELO, ¿VALE?! A mí no me pasan esas cosas…
Niall se le quedó mirando expectante y confundido. Liam nunca hablaba de su familia o de sus amigos aparte de los que vivían con él. ¿Estaba solo, en serio? Se acercó a él y le quitó el libro de las manos. Sus dedos se estaban tornando blancos de lo fuerte que lo estaba apretando y le preocupaba que en cualquier momento se levantara y le diera un puñetazo en la cara.
Puso el libro en su mesa de noche y lo abrazó. Él estaba de lado y se sobresaltó cuando sintió el cuerpo de Niall abrazarlo y cubrirlo como una manta. Sintió siente enternecedura que no sentía hace… años. Frunció el ceño antes de voltearse un poco y devolverle el abrazo a su Duende.
-Qué conmovedor -escuchó una voz demasiado familiar. Era Harry, con Zayn a su lado.
-¿No saben tocar? -espetó Liam. Se había sentido demasiado bien con el abrazo de su duende y tenían que llegar esos fanfarrones a arruinarles el momento.
El rizado y el de ojos chocolate se miraron e intercambiaron una mirada pícara y traviesa.
-No -contestaron al unísono.
-¿Qué quieren, chicos? -preguntó Niall, tratando de no sonar grosero.
Se volvieron a mirar entre sí. Entonces el rizado habló mientras Zayn se limitaba a asentir con la cabeza:
-Tenemos que ir a clases -dijo-, en veinte minutos.
-¿Qué con eso? -Contestó Liam.
-Después de clases hay una fiesta de último año y fuimos invitados -dijo Zayn-. Y tienen que ir con una pareja. -Niall lo miró vacilando.
-No soy muy bueno para las fiestas.
-Tienes a Mara -dijo Harry sonriéndole-. Ella es más extrovertida que tú y te ayudará. ¡Vamos, Duende! ¡Queremos que vayas!
-Además -añadió Zayn-, necesitamos a alguien que nos vigile de no tomar más de lo debido -le guiñó un ojo a Liam y, sin querer, tuvo que soltar una sonrisa.
-¡Y Louis va a ir! ¡Con Winter! -exclamó Harry rogando como un niño pequeño por un helado.
-No tengo pareja -cortó Liam.
-Pues tendrás que conseguirte alguna, Payne -corroboró Zayn. Liam era apuesto, responsable, honesto y amable. ¿Qué chica no iba a querer salir con él? Es decir, no es que él quisiera…
-No soy muy fan de conseguir citas a última hora -lo sacó de sus pensamientos.
-Yo tampoco tengo pareja -aventuró Harry sonriéndole a Liam pícaro.
Todos se miraron entre sí y Liam habló:
-¿A qué hora es la fiesta?
Ya en el salón de clase, no dejaba de escribir el nombre de Zayn. La verdad, después de un mes saliendo, le asustaba la idea de que se pudiera querer tanto a una persona de tan poco tiempo. Después de cada "n" ponía un corazón y lo rellenaba de color negro, como siempre. Entonces vio dos manos grandes, delgadas y morenas posarse en su mesa.
-¿Qué haces? -le susurró en el oído sentándose a su lado. Ella, por instinto, cerró el cuaderno de un golpe y lo metió en su mochila. ¿Y si creía que era una loca maniática obsesionada por los chicos morenos e irresistibles? No quería que lo descubriera aún. Rio para sus adentros mientras Zayn se sentaba a su lado y empezaba a hacer trenzas con los rizos que caían del moño de Cielo.
-Esperando a que empiece la clase -le sonrió, moviéndose un poco para darle un poco de accesibilidad a su cabello.
-¿Te gusta la política? -A ella se le escapó una sonrisa. La verdad, desde pequeña había sentido cierta afición por la democracia, política y todo lo relacionado con el tema; sin embargo, nunca lo había mostrado. Hasta Mara le había dicho que la política era aburrida. Igual que su hermana antes de…
-Sí, la amo -dijo ella mirando por la ventana-. Si la vida me trata bien en un futuro, seré abogada, o presidenta… -se recortó en el hombro de Zayn y cerró los ojos para poder ver con más claridad su imagen en unos años, ella siendo una revolucionaria, sin víctimas de corrupción…
-Nunca me ha gustado la política -espetó él, pero Cielo no notó que estaba sonriendo.
Ella se quitó del hombro de Zayn y lo fulminó con la mirada. Él frunció el ceño:
-Hablo de que…, como a ti te gusta la política, a mí me apasionan otras cosas -gesticulaba con las manos esperando a que la mirada de Cielo dejara de tratar de matarlo.
-¿Qué cosas te apasionan? -inquirió, dejando la mirada fulminadora y dejando que sus facciones se suavizaran un poco.
-Ehh…. La música -la sonrisa de la chica rubia cobrizo, sonrió hasta las orejas y Zayn de devolvió la sonrisa.
*<<Bueno, al menos le gusta la música>>*Pensó él.
-¿Tocas algún instrumento?
-Nah, el que toca es Niall, la guitarra -dijo-. Yo canto.
-¡¿Cantas?! -Él se sobresaltó en su silla dando un salto. Cielo, claro, también cantaba y muy bien. Había audicionado para el factor X hace… tres o dos años, casi ganaba. Y Liam, su casi-enemigo-mortal, también. Ahí fue donde lo conoció, no era una de las mejores relaciones, sinceramente.
-Ehhh… sí -dijo él mientras su corazón volvía a latir normalmente.
-Yo también -acercó su rostro al de él y quedaron muy pocos centímetros-. Soy muy buena, en realidad -él acortó mucho más la distancia, pero inclinó su cabeza un poco y le susurró en el oído algo, que hizo que todo su sistema la hiciera estremecerse. Algo muy profundo de ella empezó a palpitar.
-Pruébame -y finalmente, para que Cielo explotara de deseo, mordió el lóbulo de su oreja. Ella soltó algo parecido a un gemido o jadeo, que hizo que Zayn se encendiera mucho más. La rubia puso un brazo en el hombro de Zayn y puso su cabeza en la curva de su hombro aspirando su olor a chocolate. Un poco del cabello desordenado y ondulado de Cielo se escapó del moño y le hizo cosquillas a Zayn en el rostro.
-Lo haré -depositó un beso en el cuello del chico y notó cómo se tensaba y apretaba sus brazos-. Algún día -otro beso. Ella se alejó y el chico de repente sintió un frío en su cuerpo, como… soledad.
-Cielo…
-¿Sí? -notó cierta curiosidad de más en sus ojos.
-Hay una fiesta hoy… y no tengo pareja -se miró las manos esperando encontrar las mejores palabras para decir "Me gustas muchísimo y quiero que todos sepan que me estoy enamorando de ti, solo que me gustaría que tomáramos de más y pasar un buen rato" Resumido-. ¿Quisiera ir conmigo?
Muy resumido.
Cielo estaba tratando de esconder una sonrisa y trató de no sonrojarse tanto, lo que claro, no le resultó nada.
-¿Quieres que vaya a una fiesta contigo? -inquirió acercándose a él. Zayn quiso decir algo como, "Aléjate, cuando estás a esta distancia me dan ganas de hacerte mía" pero claro, él era un caballero. Bueno, algo así.
-Sí, quiero que pasemos un buen rato -dijo él sonrojándose levemente-. Creo que Mara también irá.
-¿En serio? -se sobresaltó sonriendo.
-Niall la va a invitar.
-¿Habrá alcohol? -la fiesta era de último año, habría alcohol, droga, cigarrillo y, como siempre, el RedBull que llevaba Louis.
-Claro que sí -rio.
-Entonces, Zayn -se acercó a su oído de nuevo y le mordió el cuello-. Tienes pareja para esta noche.
Mientras, al otro lado del salón de clase…
*<<Claro, Liam, tienes una cita con Harry Styles. ¡Lo mejor del mundo!>>*La verdad, no lo pensaba en sarcasmo, tener una cita con Harry le causaba cierta… chispa en el corazón. Frunció el ceño mientras se sentaba en el asiento. *<<Algún día Harry y yo estaremos tan solitarios que nos enamoraremos, tendremos una aventura, nos casaremos y adoptar una niña>>*Rio solo y no notó cómo algunos compañeros de clase volteaban a verlo susurrando que estaba loco y solo.
Sacó su libro de Hamlet. Le faltaban unas pocas páginas para terminar el libro y pensaba terminarlo antes de la fiesta.
-¡Bien, clase, siéntense todos y saquen su libro! ¡Ábranlo en el capítulo número 15! -gritó la profesora Montier mientras desparramaba sus libros en su escritorio.
Liam sacó su libro se ubicó y empezó a leer. Le empezó a parecer un poco cansadora la idea de tener que leer sobre política casi todas las clases. El tema de ese día era "Corrupción". Bufó mientras terminaba el párrafo.
-Señor Payne -murmuró la señora. Pensó que tal vez unos años (muchos) antes, ella hubiera podido haber sido atractiva. Tenía ojos avellana y cabello castaño oscuro. Sus facciones eran delicadas y conservadas, para la edad que los chismes de la escuela decían-. ¿Podría levantarse y darme una cura para la corrupción? -Escuchó cómo Cielo (la "amiga" de Zayn) se sobresaltaba y empezaba a escribir en el cuaderno.
Suspiró y se levantó.
-Señorita, -empezó-, en realidad, pienso que si los ciudadanos diéramos una clase de… señal, para que notaran que las víctimas estamos cansadas de la corrupción, empezaría una clase de revolución -se acordó de la trilogía Los Juegos del Hambre y sonrió-. Tenemos que hacerles saber que estamos cansados, con una revolución. Pero claro, los ciudadanos somos tan mediocres que nos conformamos con cualquier cosa.
Se volvió a sentar y notó cómo una chica se levantaba de su asiento, sin permiso de nadie, y miraba a Liam. No pudo descifrar la mirada. ¿Contradicción? Tal vez.
Era castaña rojiza. Rizada. Su cabello iba recogida en un moño improvisado y algunos rizos rojizos caían por los costados, dándole un toque… sexy. Muy sexy, pensó. Era delgada y curvilínea, alta, y su postura daba cierta aura de… seguridad en sí misma. Inexplicablemente, la encontró hermosa. Su piel era clara levemente bronceada, y cuando se volteó para ver a la profesora, los cabellos sueltos a sus costados le impidieron la vista al color de sus ojos.
-No estoy de acuerdo, profesora -espetó.
La profesora la miró con cierto desprecio y la chica le devolvió la mirada. Notó tanto odio en su mirada que tuvo miedo de que en algún momento alguna fuera hacia la otra y le diera un puñetazo en la cara.
-¿Podemos saber por qué, Stephanie? -cortó, sin una pizca de curiosidad en su respuesta.
Ella se aclaró la garganta y empezó a hablar, no antes de voltear hacia Liam y picarle un ojo. ¿A caso estaba coqueteando con él? Se sonrojó y miró hacia otro lado para poder sonreír.
-Señorita -dijo entrecerrando los ojos hacia ella-, como nosotros, los ciudadanos, pudimos amoldarnos tan fácil a las estúpidas leyes y la corrupción, ellos, al otro lado, también se estuvieron amoldando a nuestra… docilidad. Somos fáciles, ellos difíciles. Es sencillo. Si en un principio les dejamos robarnos nuestro dinero y más, ellos creen que nosotros estamos amoldados a esa idea.
La profesora la miró:
-¿Así que crees que no hay esperanza para la corrupción en nuestro país? -Stephanie bufó. Liam empezó a admirar lo descarada que era.
-No hay esperanza para nadie ni nada.
-¡Claro que no! -gritó Louis desde el rincón más escondido del salón. Stephanie giró y lo miró.
-¿Por qué?
-Porque… ehh… ¿La vida es bella? -Se encogió de hombros levemente y mostró los dos pulgares. Stephanie se giró sin siquiera considerar la alegre respuesta del castaño.
-¿Ven? -Miró a toda la clase-, ¡No hay cura para la corrupción! Ni para la estúpida guerra entre ciudadanos y los malditos políticos.
Liam, por instinto, se levantó y habló:
-No si hacemos una iniciativa.
-¿Cómo piensas hacer eso? -contraatacó.
-Esperanza.
-¡Sí! -gritó Louis desde atrás sonriendo.
-La esperanza es banal.
-¿Siempre eres tan negativa?
-Sólo si es necesario.
-La esperanza es necesaria.
-Claro que no.
-¡Sí! -volvió a gritar Louis. Todos le dijeron que se callara; en menos de dos minutos la clase se había convertido en un debate entre Liam y Stephanie, y todo giraba en torno a ellos.
-Es mejor pensar cosas malas que cosas buenas, es mejor sorprenderte que decepcionarte.
-¿Y esa filosofía te funciona? -Ella se quedó callada un momento.
-Siempre funciona.
-Entonces eres vacía.
-¿Vacía, yo? ¡No me conoces!
-¡Pero se te nota! -Exclamó esperando a que la chica dejara de pelear.
Eso en serio era un debate. Esperanzas versus Desilusiones.
-Tú estás más vacío que yo -susurró ella mirándolo a los ojos. Liam notó que los ojos de la peliroja eran verde grisáceo. Se parecían a los de Cielo, pero los de ella eran verdes como el agua con musgo. Y sin explicárselo, volvió a encontrarla hermosa, con esa firmeza y ese descaro que decir lo que piensa sin el permiso de nadie-. Estás lleno de solo esperanzas. De cosas imposibles.
-¡STEPAHNIE! -Gritó la profesora con el rostro rojo y los ojos ardiendo de ira.
-¿Sí, señorita? -contestó ella, con tanta tranquilidad que el rostro de la profesora se puso tres veces más rojo y apretó los puños.
-Ustedes dos -señaló a Liam y Stephanie-, vayan a la oficina del director
Liam frunció el ceño confundido: ¿A caso no era Stephanie la que no había pedido permiso para hablar y la que fue semi-grosera con Louis y con ella? Esa peliroja era la que había comenzado todo y por culpa de ella tendría su primer castigo en años.
-Profesora -comenzó Liam-, ¿Por qué yo tengo que ir a la oficina del director? -Montier lo miró como si fuera la cosa más obvia de todo el planeta; claro, eso hiso que Liam se molestara mucho más.
-Todos en este instituto sabemos que no se deben meter con Stephanie Frost -espetó.
-¡Ni siquiera sabía quién era ella!
-Antipático -susurró ella. Notó cómo alistaba su mochila y se la colgaba en el hombro. Ella no iba a formar pelea solo porque quiso defender sus principios de No-Esperanza, sólo iba a aceptar su castigo y se iría con el director-. ¿Vienes o no? -le espetó a Liam, que quedó estupefacto. Se sonrojó al notar que toda la clase tenía clavados sus ojos en ellos dos, entonces arregló su maleta y echó de mala gana su libro de Hamlet en la maleta.
-Voy -cortó él.
Salieron del salón de clase sin siquiera mirar a la profesora Montier y después de cerrar la puerta Stephanie fue la que habló:
-Así que vives de esperanzas, ¿eh? Conozco poca gente así.
Él, frunciendo el ceño por milésima vez, contestó:
-Yo tampoco conozco mucha gente que describa la esperanza como algo estúpido.
-Créeme, Liam, casi toda la gente que conoces cree que la esperanza es mala. Solo te hiere. Otra cosa es que ellos no lo demuestren.
Se quedó pensando en alguien que tal vez no tendría muchas ilusiones de su futuro o de las cosas… y nadie se le vino a la cabeza. ¿Harry? Él no tenía ninguna esperanza con nadie, creía que iba a morir solo. Igual que él.
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-Por cierto, soy Stephanie Foster -le ofreció la mano y Liam por educación la recibió. En realidad, aún seguía creyendo que Stephanie era hermosa, muy hermosa; sin embargo, estaba molesto por el castigo.
-Liam Payne -sonrió y le devolvió la sonrisa, divisó los mismos hoyuelos en las mejillas de Harry-. ¿Por qué nunca te había visto?
Ella pareció un poco decepcionada. ¿A quién le gusta que le digan que desde que estaba en la escuela había sido invisible para él? A nadie.
-Porque nunca estuve en clases contigo. Tú estás en cálculo, yo en política. Tú estás en Lenguas modernas, yo estoy en Filosofía. Ni siquiera sé por qué te dio por estar en política hoy.
-Quería aprender un poco. Pero al parecer aprendí a ganarme un castigo con una chica linda -le dieron ganas de taparse le boca con las manos como cuando un niño pequeño dice una grosería. Pero mantuvo su ego arriba y no dijo nada, mientras caminaban derecho a la oficina del director.
-¿Crees que soy linda? -Inquirió. Liam suspiró pensando en lo hermosa que se veía llevándole la contraria en clase.
-Eres hermosa -el castaño metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta y caminó un poco más. Mientras Stephanie seguía sonrojándose del cumplido que le había hecho. En realidad, Stephanie sí sabía quién era Liam Payne, el chico que había concursado en el factor X a los catorce años, pero que se fue porque estaba muy joven y no estaba listo. Y, sinceramente, siempre le había parecido apuesto.
-Gracias -contestó.
Liam volvió a arrugar la frente cuando dejó de oír el sonido del tacón de las botas de Stephanie. Miró atrás, ella se había quedado ahí parada sin decir nada y miraba al frente, haciendo que Liam se preocupara. Sólo un poco. Se acercó a ella se hizo a su lado y susurró:
-¿Stephanie? ¿Qué pasa?
-No vamos a ir a la oficina del director… -sonrió maliciosa y tomó fuerte la mano de Liam-. Ven, vámonos.
-¡¿Qué rayos te pasa?! -Exclamó corriendo junto a ella-. ¡Nos van a dar un peor castigo!
-Ya he recibido bastantes castigos -salió del pasillo y salieron a la cancha de futbol. No le pareció mala idea sentarse un rato en la cancha y mirar las nubes; pero por lo que hacía Stephanie, parece que no se iban a sentar. Subió las gradas y se hizo de espaldas en una pared que daba a la calle al otro lado.
-¿Qué rayos haces, Stephanie? -Susurró casi gritando.
-Vamos a escapar de este maldito instituto.
Puso su pie en un agujero de la maya colgada de la pared de ladrillo y se empujó con otro agujero. Entonces a Liam se le vino un pensamiento un poco… imposible, a la cabeza; aún así, no dejó que las dudas lo consumieran y preguntó, tratando de mantener su tono neutro.
-¿Ya te has escapado antes? -Ella volteó a verlo, un poco sorprendida por la pregunta. El 80% de la escuela siempre se escapaba por ahí. ¿Y él no lo sabía?
-Siempre me escapo por aquí. Le pone a todo… -se impulsó y saltó al otro lado sonriendo victoriosa-… un poco de suspenso. Ahora tú, castaño.
<<¿Castaño?>>
-Bien, ¿y cómo hago eso? -Se sorprendió con la pregunta. En realidad, si hubiera estado del todo consciente, le hubiera dicho: "adiós, me voy a clase" pero no, ahí estaba. Quería salir con Stephanie, sintió cierta necesidad de estar con ella. Quería oler su aroma de vainilla.
-Has lo que yo hice -dijo-. Inclínate y pon tus pies en los agujeros de la maya, ve subiendo hasta que puedas poner un pie fuera e impúlsate con la otra pared -dijo con tanta tranquilidad, como si fuera la cosa más fácil del mundo. Notó que tenía mucha práctica y se molestó un poco por no querer trepar, en parte.
Entonces puso un pie en un agujero y luego la mano en otro, hasta que subió. Recordó cuando conoció a Louis y Mara, una vez lo invitaron al parque y se la pasaron todo el día trepando árboles. Árboles mucho más grandes que ésta estúpida maya. Todos sus miedos desaparecieron y trepó como un mono en un árbol. Cuando cayó al piso se le escapó la misma sonrisa victoriosa que había soltado Stephanie.
-Wow -soltó con los ojos abiertos como platos-, siempre la primera vez caen de cara o de trasero. Tú caíste como… un mono.
-Soy ágil -ella rió seca:
-Cariño, para lo que te espera, tendrás que ser muy, muy ágil.
-¿Y qué es? -inquirió. En realidad, ahora tenía tantas ganas de hacer paracaidismo que le dio miedo.
Ella de nuevo tomó su mano y lo jaló por un callejón un poco solitario.
-Ven conmigo -y desaparecieron por el callejón.
Lo cierto, es que Liam estaba demasiado emocionado para articular palabra. Quería sacar su lado travieso, gracias a Stephanie.
¡Hola!
Stephanie es genial. Es tan... ajksaiusdnfjan si me entienden, claro. Bien, sé que no aparecieron Louis y Winter, pero es que si lo escribía quedaba muy largo y... bueno, en el siguiente aparecerán ellos dos. ¡Y Liam y Step! :3
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Besos con sabor a Liam,
-Elizabeth ˜.˜