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Historia 153438 — capítulo 9

<<Bien, Win, sólo tienes que calmarte>>- se repetía repetitivamente la chica de ojos castaños, con la idea de que no iba a hacer el ridículo con el chico más sexy que había conocido, Louis Tomlinson- <<Es sólo una salida como amigos, ¿por qué estás tan nerviosa?>>- notó dos cosas: Primera, que necesitaba en serio dejar la costumbre de hablar sola cuando está nerviosa. Dos, que Louis en serio la traía loca. Y no podía evitarlo, sinceramente.

Las manos le sudaban como la nuca y la espalda. Iban a ir a un parque de diversiones. <<¿No es tan malo, verdad?>> Se dijo. << ¡Cállate, Winter!>> Es decir, ella no le temía a nada. Ni a las alturas, ni a la oscuridad, ni a los ratones o arañas como otras personas. Uno de sus peores miedos, tal vez eran los espejos. Claro, no le gustaba ver su reflejo. Es decir, le gustaba cómo era, pero siempre se veía de manera diferente. Odiaba los espejos. Ese era su peor miedo.

-Bien, ¿qué me voy a poner? -dijo ella abriendo su armario.

Vio gran variedad de vestidos. De colores sobrios y serios, y de colores alegres y llamativos. Algunos de color neutro. Algunos un poco más elegantes… Sí, definitivamente tenía que dejar su afición a los vestidos.

Pero entonces abrió unos cajones y decidió ponerse unos vaqueros color negro con rayas blancas y una camiseta que decía: "Cuestiona las reglas" en color rojo y amarillo. Como si fuera fuego.

Se sintió imponente al ver que la ropa le quedaba de maravilla. No tenía espejo en su habitación, por la leve fobia, pero se pudo ver en el reflejo del vidrio de su habitación. Sacó un abrigo color rojo, muy, muy abrigado con la capota que doblaba el tamaño de su cabeza; también unos guantes color azabache y por último tomó su celular y un poco de su dinero guardado debajo de su almohada. Suspiró y se dividió el cabello castaño ondulado en dos, cada lado cayendo por cada hombro, pudo la capota por encima de su cabeza.

Se volvió a ver en el reflejo del vidrio. Por último, después de cerrar la puerta de la casa, metió las manos en los bolsillos, encorvó y la espalda y fue caminando hacia el parque de diversiones.

-<<Tranquila, es una salida de amigos>> -dijo para ella-. ¡Que te calles! -se  auto-regañó y aceleró el paso.

Louis, a comparación de la nerviosa chica del abrigo rojo, estaba un poco más calmado, y más bien asustado: llevaba un mes saliendo con Winter. Después de salir con ella después de haber escapado de su trabajo, no pudo evitar pedirle su número y salir de nuevo con ella. Cada dos días. Todas las semanas. Sin falta.

Se sonrojó al recordar la risa de Winter. No era la risa de una chica delicada, era la risa de la misma chica con la que jugaba soccer de pequeño. Su risa se podía escuchar a kilómetros de distancia, y aún así, le seguía pareciendo la chica más sexy del mundo.

Y al recordar lo que sentía por ella…, bueno, se ponía mucho más asustado. Se tuvo que separar de ella, y con el tiempo, había olvidado el sentimiento tan fuerte que inundaba sus pensamientos cuando pensaba en ella. Le gustaba. Y mucho. La idea de verla de nuevo le daba tanta felicidad que le dio miedo.

Sacó sus vaqueros negros del armario y oyó una voz al fondo de la habitación:

-Hey, Lou, ¿ahora con quién vas a salir? -era Harry, estaba recostado en su cama, con un pantalón apretado color café y una camiseta pequeña, tenía los brazos alzados arriba de sus hombros, sus manos debajo de su cabeza, que hacían que su camiseta se subiera un poco y Louis pudo ver el hueso de su cadera (que decía que en serio, estaba en forma) y un poco de sus tatuajes.

-Con Winter -mientras lo miraba y trataba de adivinar la forma de su tatuaje, sonrió como idiota enamorado.

-¿De nuevo? -preguntó, con una pisca de celos.

A decir verdad, el último mes que había salido con su amiga, había dejado de salir tanto con Harry. Ahora tenía que ir solo al gimnasio, trasnocharse solo jugando video juegos y después buscar a los demás, que, inexplicablemente, nunca estaban en casa. El único que lo acompañaba en sus años de desasosiego, era Liam. Los dos sin novia. Sin nadie, sinceramente.

-Solo es la…

-Tercera vez en la semana -reprochó Harry-. ¡Y lo peor de todo es que es jueves, Louis! -se levantó y Louis nunca pudo averiguar cuál era la figura de su tatuaje.

-Lo siento, es que…

-Están rejuveneciendo su amistad, ya lo sé -dijo él, haciendo ademanes con la mano dando la señal de que esa historia ya era como un libro que había repetido mil veces. Se lo sabía de memoria.

Louis lo fulminó con la mirada. Pero se rindió cuando vio a su amigo. En serio estaba triste. <<Wow, mi Hazza está triste>> pensó, sonriendo mientras miraba su cuerpo. Estaba cabizbajo, con las manos entrelazadas encima de sus piernas. Y su espalda encorvada, con la mirada fija en el piso. Se acercó a su amigo y se sentó al lado de él.

Harry pudo sentir el peso de su cama (el colchón era, inexplicablemente, tan cómodo como un sillón nuevo). Cuando se sentó su cuerpo se inclinó levemente hacia el de Lou, y, se sintió tan decaído que se dejó llevar y su cabeza cayó al regazo de Louis. Él sonrió, mientras Harry suspiraba el olor de los vaqueros de su amigo zanahorio. Olía a vainilla y sonrió al notar que la mano de Lou acariciaba sus rizos. Le hizo cosquillas.

Empezó a jugar con uno de sus rizos y al final lo jaló.

-¡Lou! -se levantó y lo golpeó (suave) en el hombro-. ¿Y eso qué fue?

-Mañana saldremos -dijo él sonriendo-. Mañana saldremos.

Una oleada de calor recubrió el cuerpo de Harry. Sonrió como un chico pequeño en una dulcería. Después de un mes, ¡Su amigo quería salir con él!

-¡¿En serio?! -lo miraba a los ojos, Lou se sonrojó cuando notó el brillo en los ojos esmeralda de Harry.

-Sí, Hazza, mañana. Y tú eliges el lugar -Harry se levantó de la cama con la emoción a flor de piel mientras susurraba cosas de lugares a donde quería ir. Se mordió la mano y después tomó el rostro de Louis en sus manos y le dio dos besos en cada mejilla. Salió de la habitación saltando como un niño pequeño que finge estar montado en un caballo.

Louis se levantó de la cama con una sonrisa y arrugando la frente.

Optó por una chaqueta de color negra con unos guantes del mismo color, una bufanda (regalo de Harry) y botas. Hacía tanto frío que cuando se miró en el espejo le sorprendió que sus mejillas estuvieran tan rojas.

Tomó su celular y su billetera y, sin dejar de sonreír, salió de la habitación. Se encontró con su padre charlando en la sala con Harry. Su amigo tenía la típica expresión en su rostro cuando hablaba con alguien mayor que él, y mucho más maduro que él: las cejas levemente fruncidas, los ojos entrecerrados, la boca en línea recta y asintiendo con la cabeza cada que su padre decía algo que, o no entendía, o no le interesaba.

Cada uno tenía una tasa de chocolate caliente en la mano, recostados en el sofá de la sala.

Bajó las escaleras sin dejar la emoción de los ojos de su padre. <<Seguro cree que a Harry le importa su opinión sobre política y que odia al presidente>> bufó <<Si hablara de gatos, estaría más emocionado que mi padre>>

Se acercó a su padre y lo abrazó por la espalda. Le alegró la idea de que aunque sea Mara ya no tuviera que sufrir por un padre: ahí lo tenía.

-Padre, voy a salir, vuelve después de las nueve -su padre y Harry lo miraron estupefactos.

-¿Después de las nueve? -preguntaron al unísono, boquiabiertos.

-Sí, es que… no creo que pueda volver antes -su padre frunció el ceño con sus ojos azules.

-Se verá con su nueva novia… -dijo Harry son una pizca de celos-, Winter.

-¿Esa no era la chica con la que jugabas de pequeño?

-Sí, padre, es ella -dijo, un poco frustrado-. Bien, volveré después de las nueve.

Abrazó a Harry y jaló uno de sus rizos. El rizado soltó un quejido de niño pequeño, luego, Louis salió de la casa. Ya quería ver a Winter, sus ojos castaños… su cabello tan desordenado como siempre… y sus mejillas claras levemente sonrojadas…, sin preámbulos, empezó a trotar hacia el parque de diversiones.

Llegó en unos pocos minutos, son una gota de sudor bajando por los músculos de su formada espalda; suspiró hondo y cayó al piso cuando sintió un ligero peso sobre él, haciéndolo caer hacia la nieve de las afueras del parque. Se quejó con un gruñido:

-¿Qué mierda…? -se volteó y vio a Winter tirada a su lado con sus ojos castaños (pizcas de inocencia se pintaban en ellos) y una sonrisa deslumbrante-. ¿Winter? ¿Qué fue eso?

Ella se encogió de hombros, aún en la nieve.

-Me emocioné cuando te vi, lo siento.

Louis se sonrojó levemente agradeciendo del frío para disimular el rubor en sus suaves mejillas. Se levantó y se ofreció una mano a Winter, la tomó como un aliado, con los pulgares cubriéndose entre sí, y se empujó hacia él. Sin querer, pisó una parte de la nieve en descomposición al agua y resbaló haciendo que Louis la tomara en brazos y cayera con ella de nuevo. Se sonrojó al notar la posición en la que estaban.

Louis la cubría como una manta mientras Winter sostenía su rostro en sus manos con un poco de susto emanando de sus ojos. El chico mantenía las manos a los lados de sus brazos mientras suspiraba fuerte. No sabía si era lo mejor, pero entonces se le vino a la cabeza una gana increíble de estampar su boca en la de Winter.

Fue bajando su cabeza mientras Winter de fundía en los carnosos y rojos labios de Louis. Entonces Louis rozó sus labios y se arrepintió.

Pudo ver un poco de desesperanza en los ojos de Winter. La miró a los ojos.

-¿Estás bien? -ella asintió con la cabeza mientras sonreía.

Louis se volvió a levantar, un poco incómodo del pequeño roce que hubo entre ellos. Le tendió una mano a su amiga quién volvió a recibirla como aliado mirando al suelo para asegurarse de no caer de nuevo, aunque, en su cabeza, hurgó la idea de caer de nuevo para volver a sentir los labios de su amigo contra los de ella.

-Gracias -dijo la chica sacudiendo su abrigo rojo. Su amigo frunció el ceño: <<¿Gracias por haber tocado tus labios y después arrepentirme como el idiota que soy?>> Winter notó su confusión-. Hubiera caído más duro si no me hubieras sostenido.

Él bufó.

-Caí sobre ti.

-La mejor caída de todas -dijo Winter.

Entraron al parque después de pagar las boletas. Cuando entraron a Winter le corrió por la cabeza ese recuerdo de cuando iban a los mismos parques de pequeños. Involuntariamente tuvo que sonreír ante de la idea de que volvía a estar con su amigo. De sintieron un poco incómodos cuando vieron a tantas parejas dándose el lote en alguna pared o besándose, o, simplemente diciéndose que se amaban.

Se sintieron mucho más incómodos cuando divisaron que el noventa y siete por ciento del parque estaba infestado de niños.

-¿Con que somos los mayores aquí, eh? -Vaciló Louis, como si hubiera leído el pensamiento de Winter-. Vamos a divertirnos.

Corrieron hacia una corta fila de una montaña rusa y a la segunda ronda pudieron entrar. Winter vaciló cuando vio todas las curvas que tenía la atracción mecánica. No quería estar de cabeza, y menos que su amigo (del que estaba sumamente enamorada) la viera gritar como si viera un fantasma. En una montaña rusa.

Louis pudo oler el miedo de Winter y la tomó por los brazos.

-Yo te cuidaré, Win -le dio una de sus sonrisas más sinceras-. No hay fantasmas.

-¿Tú lees el pensamiento o algo parecido? -exclamó ella riendo.

-No, pero te conozco lo suficiente -la tomó de la mano y se sentaron en la última fila de la atracción. Las sillas eran amplias y muy, pero muy grandes. Louis ajustó su cinturón y sonrió al ver a las otras parejas gritar del miedo. Entonces sonrió más cuando vio a Winter luchar contra el cinturón que no ajustaba-. Hey, Win, déjame ayudarte.

Desabrochó su cinturón y se acercó a ella recostando su rodilla en el pido para poder tener acceso a toda la silla de su amiga. Se sonrojó cuando notó las grandes manos de Louis posadas en su estómago haciendo derecho el cinturón. Cuando lo abrochó se le quedó viendo a Winter. Se levantó y notó la respiración entrecortada, la nariz de ella estaba rozando la de él y, vacilando otra vez, le dio un beso en la mejilla. Lento. Y tierno.

-Gracias, Lou -jugó con el cinturón mientras una voz grave y aburridora hablaba para que ajustaran más sus cinturones y bajaran una larga barra arriba de sus cabezas.

La misma voz que daba sueño contó en cuenta regresiva y cuando llegó al cero, Louis se sobresaltó cuando la mano de Winter encerró la de Louis en la de ella. Había olvidado cuánta fuerza tenía. Claro, con ella cargaban pelos de árboles y bultos de cemento en la espalda. Tenían fuerza de leñadores, y se lo hizo saber cuándo empezó a enredar sus dedos con los de él.

La atracción subió y subió y subió hasta que cayó en línea recta y Louis levantó su mano entrelazada con la de Winter, mientras soltaba un grito ahogado mirando al cielo. Sentía tantos vacíos que no podía dejar de reír.

Pasaron como dos minutos mientras el agarre de Winter de hacía más y más fuerte, y finalmente, se fue deteniendo poco a poco. Winter escondió su rostro entre la curva del hombro de Louis.

-¿Estoy muerta? -preguntó poniendo un brazo en su pecho.

-No, Win, ganaste esta carrera, y estás viva -se levantaron y salieron pasando banalmente sus dedos entre su cabello para "peinarlo" Lou rio al ver el cabello de Winter: sus rizos estaban desordenados por su cabeza y sus ojos abiertos como platos.

-¿Qué pasa? -reclamó exasperada pasando sus manos por sus rizos desordenados. Incluso Louis llegó a pensar que se veía sexy con el cabello así de desordenado y sus mejillas… siempre tan rosadas-. ¡Lou! -gritó viéndose en el reflejo de un espejo. Vio a una niña pequeña, de unos ocho años con las manos dentro de los bolsillos. Se alejó del espejo casi como si la hubiera golpeado.

-¿Estás bien? -ella tenía las manos en la cabeza y sonrió al ver lo preocupado que se había puesto Lou-. ¿Te digo algo? -Dijo cuando notó su sonrisa-, te ves sexy.

Ella se sonrojó hasta las orejas. Lou tomó uno de sus rizos y recordó los de Harry. Tan desordenados por su cabeza, tan lindos. Jugó con uno de sus rizos y al final, como había hecho con Harry, lo jaló.

-¡Hey! -chilló sobresaltada. Fulminó a su amigo con la mirada y él, con una sonrisa inocente salió corriendo.

Ella lo persiguió hasta una nueva atracción. Louis, sin vacilar ni un segundo, entró en el castillo. Leyó en lo alto el letrero "Mirrors House" Maldijo en voz baja. ¿Por qué los malditos espejos de nuevo? Suspiró pensando que en serio debía estar muy enamorada de Louis si iba a entrar ahí. Entró con la respiración entrecortada y se encontró con miles de chicas diferentes viéndola. En realidad, era ella, en diferentes momentos. Había muchísimos espejos haciendo que ella perdiera la paciencia. Hasta que escuchó la voz de Louis detrás de un espejo. Lo golpeó con la uña y recibió una respuesta con el mismo ritmo.

-¿Louis? -dijo ella sonriéndole al espejo. Esta vez se veía como ella misma, y entendió por qué Lou se había reído de ella. En serio estaba despeinada. Después de maldecir por lo bajo por no poder peinarse, se dio la tarea de encontrar a su amigo. Se golpeó varias veces con los espejos y los vidrios. Había algunos que solo eran vidrios que daban la vista al otro lado, que te engañaban. Una, dos, tres veces.

Entendió que el truco para caminar por ahí era ver al piso, había un pequeño relieve en el comienzo de los espejos y de los vidrios, siguió yendo hasta que vio un pequeño Lou sentado en el piso.

Caminó hacia él y su cuerpo y cabeza golpearon fuertemente el vidrio. Golpeó el vidrio y vio que Louis la vio entonces se levantó y notó que podía llegar a ella, con un camino, pero Winter no podía, estaba encerrada.

*<<Todas las cosas son una trampa, Winter>>*recordó que le había dicho su padre una vez.

Miró a los lados y de vio en el espejo. Ahora se veía a ella hace un año. Cuando tuvo que escapar de casa a último momento. Era ella con esos vaqueros desgastados y la camiseta de soccer de su padre. La que utilizaba para apostar. Vio que la chica le sonreía y golpeó el espejo fuertemente, frustrada, mucho.

Notó que su fuerza bruta había roto el espejo y escuchó cómo Louis golpeaba el vidrio para hacerla recapacitar. Empezó a brotar sangre de la mano de Winter y emanaron lágrimas de sus ojos. El recuerdo de la chica que había escapado de su casa aún la seguía mirando como si fuera una chica inocente. Y honesta.

Volvió a hacer muchas más grietas cuando golpeó el espejo de nuevo y su recuerdo se desvaneció, llevándose con ella su aliento y sus ganas de seguir parada. Se dejó caer al piso y notó la sangre en su mano. Después cómo dos fuertes y formados brazos la alzaban como si acabaran de llegar de una boda. Ella estaba semi-consciente. Fue como ver todo desde una caja de cristal, ves todo, pero no puedes hacer nada. Escapar de la patética realidad.

Cuando notó el sol golpeándole la cara abrió mucho los ojos. Y después se encontró con los ojos de Louis, lo único que emanaba de ellos era preocupación. Notó cómo Louis se quitaba el regalo de Harry (la bufanda) y la ponía alrededor de la muñeca de Winter. Sangraba mucho, y empezó a sentir que ardía cuando iba cicatrizando. Louis besó su frente como mil veces, y la chica no se movió de ahí. Quería sentir ese cariño. Quería sentir a Louis. Sentirse querida.

-Winter, ¿estás bien? -preguntó él sin dejar de besar su frente.

Estaba recostada en una silla con su cabeza en el regazo de Louis. Sonrió ante de la idea de que dejaría su frente llena de baba después de tantos.

Su vista se empezó a tornar mucho más nítida y entonces notó que ahora los besos de Louis ya no eran en su frente, eran en sus mejillas.

-Me tenías preocupado… -besó por última vez su mejilla y luego bajó un poco, besando su barbilla. Lo abrazó, tan fuerte que sintió cómo él se tensaba. La separó un poco de él y fue entonces cuando Louis siguió con su tarea de besar su barbilla. Besó y besó hasta que llegó a su cuello y una descarga eléctrica se apoderó del sistema nervioso de Winter. Besó un poco más su cuello y luego fue por debajo de la oreja, el sistema nervioso de Winter volvió a encenderse y abrió la boca formando una "O" Y después de besar su oreja, se le quedó mirando.

Winter sintió como su sistema se volvía a dormir.

-Nunca había notado lo hermosa que eres, Winter -dijo Louis tomando sus manos. La chica hizo cara de dolor cuando jaló su mano medio cortada-. Nunca había notado que estoy completamente enamorado de ti -y sin preámbulos, tomó su rostro en sus manos y estampó su boca contra la de Winter. Winter, sin poder hacer nada más que corresponder, empezó a mover sus labios y su lengua al ritmo de la de Louis. Recordó que estaba con su cabeza en el regazo de Lou, lo que, inexplicablemente, hizo mucho más romántico el beso.

La miró expectante, esperando a que dijera algo. Se levantó y lo miró a los ojos.

-También estoy enamorada de ti, Lou -se acercó a él y puso su cabeza de nuevo en la curva de su hombro, olfateando su olor.

¡Hola!

Lo sé, lo sé, en el final uno queda como: "¡¿PERO QUÉ MIERDA PASA DESPUÉS?!" jajajaja xD pero tranquilos, chicos, tendré un nuevo capítulo para que se ubiquen después de que se dicen: "Te amo" :3 muriendo de ternura leeeentaameeeente

¡AMO A WINTER, ¿USTEDES NO?!

Bien, un saludo a Sarely que me dijo que... ¡ERA MI GEMELA PERDIDA! O O celebremos chicos, encontré una gemela :D Tienes que dejarme tu correo, o tu twitter, o cualquier cosa para hablarnos ;D

Ahora sin más, me despido ||| saludo del tributo :D

¡Un abrazo! ¡Dejen sus comentarios!

-Elizabeth ˜.˜

*PD:*Los tres dedos levantados son las tres virtudes de los scouts: Lealtad, Abnegación y Pureza. El significado que tiene el dedo pulgar recogiendo al dedo meñique es que "el fuerte protege al débil"