← Historia 153438 · de
Historia 153438 — capítulo 8
Bueno, mis lectoras, acá les voy soplando el dato de que Mara y Niall llevan juntos cerca de unas tres semanas. Después de haberse conocido ese día en la escuela pasaron TRES SEMANAS y ahora son novios. Ahora las dejo con el cap :3
________________________________________________________________________________
Esta vez, a comparación de otros días, el cielo estaba pintado de color azul. Y ni una sola nube dañaba la hermosa obra de arte pintada en el cielo. El sol no quemaba la piel, sólo iluminaba a las personas, haciendo ver todo hermoso. El día era cálido y los chicos notaron como algunos restos de nieve de los árboles se derretían hasta convertirse en agua. Helada.
-¿Qué lindo día, no? -Preguntó Niall mirando a los niños pequeños jugar con el agua restante de la nieve-. Me sorprende que en invierno haga sol. Al menos este tipo de sol tan hermoso…
Mara lo miró como si viera más allá de sí.
-Es como un milagro -se agachó, viendo cómo su chico admiraba el sol. Y lentamente, fue formando una bola de nieve de un pedazo de suelo al que no le llegaban rayos de sol. Se levantó y le puso en la cabeza, y después cayó a carcajadas mientras Niall tiritaba del frío-. ¡Ja! -exclamó divertida.
-¡Me las vas a pagar, Tomlinson! -gritó, segundos después tenía una bola de nieve en su mano derecha y acto seguido se la tiró a Mara en todo el rostro. Un poco de nieve se le metió en la boca y tuvo que escupir varias veces. Se restregó los ojos un poco más y después de unos minutos, supusieron que estaban en una guerra de bolas de nieve. Su ropa empezaba a mojarse mucho y sus caras estaban coloradas del frío de las bolas de nieve-. ¡Toma! -le tiró una más hasta que Mara se escondió detrás de un árbol.
Niall no se dio cuenta de que detrás de ese árbol había muchas más nieve. Y empezó a formar bolas de nieve con una habilidad impresionante. Minutos después salió y vio a su chico rubio lanzarle tres bolas gigantes de nieve. Una en la cara, otra en el estómago y la última en la pierna. Y Mara tomó sus bolas de nieve, para lanzarle todas a la cara a Niall. El chico cayó de espaldas al suelo y Mara lo veía con una expresión victoriosa desde arriba.
El chico de ojos celestes movió un poco la pierna hacia la izquierda y la hizo caer, cayó de espaldas a su lado, y acto seguido, unos segundos después, el chico estaba sobre ella. Arropándole como una manta. Una onda de calor recorrió la espalda de Mara. Como una pequeña descarga eléctrica. Estaba con el cuerpo recto. Y las manos del rubio estaban a cada lado de su hombro. Igual que sus piernas a cada lado de su cintura.
Mara alzó las cejas con una sonrisa pícara de oreja a oreja.
-¿Entonces quién ganó la batalla? -jaló un poco de la cadena que colgaba del cuello de Niall. Le rozó un poco el pecho y lo acercó más hacia ella. El rubio soltó un gemido y le dio un tierno beso en los labios.
-Princesa -rozó sus labios. Entonces a Mara le dio otro descargue eléctrico y jaló mucho más de la cadena. Niall soltó un gruñido proveniente de su garganta y la besó prácticamente como si sus vidas dependieran de ese beso. Soltó otro gruñido cuando Mara jaló brevemente del cabello del chico y entre besos, Mara soltó un jadeo. Cuando sus labios de despegaron, sus respiraciones estaban entrecortadas-. Es un empate.
Empezó besando sus labios, como pequeños roces que hacían que todo el sistema nervioso de Mara se despertara y rugiera. Besó sus párpados, luego sus mejillas, su frente, su cuello y sintió en la garganta de Mara un gruñido. Besó de nuevo sus labios y Mara lo miró con ojos divertidos.
-¿Qué pasa? -inquirió, aún sobre ella.
-Tenemos público -señaló con los ojos a un grupo de chicos (de su escuela) de un grado menor, los estaban viendo como dos gérmenes.
-¿No tienen nada mejor que hacer? -prácticamente lo gritó, mientras Mara sonreía como estúpida viendo el iris de los ojos de Niall. Se sonrojó al divisar que ese iris estaba contraatacando con el negro carbón de los ojos de Mara-. ¿Quieres que siga besándote o nos vamos? -lo único que quería en ese momento era poder sentir los labios de Niall en su piel, pero estaban en público y quiso borrar todos los pensamientos maliciosos que se le cruzaron en la mente.
-Mejor vámonos, podremos seguir con esto después -le sonrió y Niall se levantó poniendo una de sus rodillas en el piso y empujándose contra otra. Rozó las piernas de Mara y le dio otro descargue eléctrico.
Cuando el rubio ya estuvo parado, notó que había estado recostada todo ese tiempo en la nieve. Y tenía toda la parte trasera del cuerpo empapada. Frunció el ceño al pensar por qué no se había dado cuenta antes. Se sacudió y recibió la mano de su "amigo" y caminaron sin rumbo hacia su casa.
-Serás bien recibido allá, mi madrastra no está en la casa, y mi padrastro… le caerás bien. Y si no estoy mal, debería estar en casa estudiando. Así que debe estar en alguna fiesta.
-¿Por qué? -inquirió, sin dejar de sonreír.
-Louis no es el más… aplicado. Es un poco suertudo, a decir verdad. Pero bueno, es cosa de él.
-¿Y qué vamos a hacer en casa? -no había notado que su mano estaba entrelazada con la de Mara, y sintió cómo sus mejillas de pintaban de color rosa.
-¿Qué quieres hacer tú? -lo miró a los ojos alzando una ceja, con una sonrisa divertida.
<<De las cosas que se me ocurren…>>
No respondió. Se le quedó mirando con la misma sonrisa. Luego de eso, fueron hacia su casa con las manos entrelazadas, las mejillas sonrojadas, y riendo como dos idiotas. Mara divisó el techo verde de su hogar y salió corriendo, con la intención de que Niall la siguiera. Satisfactoriamente, lo hizo, y corrió como nunca riendo eufórica.
-¡Te voy a atrapar! -gritó Niall desde unos metros atrás. Mara sacó las llaves de su mochila y abrió rápido la puerta. Niall la alcanzó y la abrazó por la cintura, con la intención de que cayeran al piso. Pero Mara quedó congelada al ver la imagen (o espectro) de su madrastra ahí parada al frente de la puerta con un vaso de agua en su larga y flacucha mano.
-¿Mara? ¿No se supone que… no deberías estar aquí? -preguntó frívolamente. Vio a Niall y frunció el ceño apuntándolo con el dedo-. ¿Quién es él?
-Soy Niall Horan -contestó.
-Es un amigo. ¿Qué haces aquí? -preguntó ella con el mismo tono de su madrastra.
-Tuve que recoger algunas cosas antes de salir a trabajar de nuevo. Ya me voy, se nota que van a hacer cosas de adolescentes por acá -suspiró sin ganas mirando con asco a Mara mientras dejaba el vaso en una mesa al lado de un sillón; iba vestida con unos vaqueros negros y una camiseta apretada y pegada a su flacucho cuerpo, había tanto maquillaje en su casa que Niall se preguntó si en serio era su rostro real-. Ah, por cierto, Mara -la nombrada volteó a verla, pálida-. Tampoco destruyan la casa. Si encuentro de nuevo éxtasis en tu habitación sabes lo que te puede pasar.
Niall se quedó boquiabierto con una expresión de estupefacción que hizo que a Mara de le erizaran los cabellos de la nuca. En ese momento la única idea que se le vino a la cabeza fue ahorcar a su madrasta por haber dicho que lo que había dicho. ¿Éxtasis en la habitación de Mara? Se preguntó Niall en la mente. Pudo haber imaginado mil cosas de ella. Pero… ¿éxtasis?
Su madrastra salió de la sala sin decir nada más y Mara subió a su habitación sin mirar atrás. Quiso aguantar las lágrimas hasta llegar a su habitación, pero a mitad de las finas escaleras empezó a sollozar. Niall, sin preámbulos, la siguió con el miedo a flor de piel. Seguía estupefacto por haber escuchado lo de la droga de la habitación de Mara.
-¡Mara! -no respondió.
La casa -o más bien mansión- era gigante. Tenía, de lo poco que había recorrido los últimos cinco minutos, más de doce habitaciones. Cada una con la puerta abierta dejando ver la vista que tenían las ventanas y el fino material de las cobijas y de los muebles que adornaban éstas mismas. Divisó la habitación de Louis. Con un cubre-lecho color rojo y un peluche de una zanahoria con ojos y boca, sonriente. Como él. La habitación de Mara quedaba al final del pasillo del cuarto piso y vio como trataba de abrir la puerta.
-¡Mara! -corrió mucho más rápido y consiguió ponerla entre sus brazos. No como un abrazo, sino como una boa que no quiere dejar que su víctima escape-. Hey, ¿me vas a decir por qué corriste así esta vez?
Ella se le quedó mirando. Estaban de frente y la respiración de Niall en su frente hizo que los cabellos de su nuca de erizaran un poco. Se sonrojó y sacó los brazos lentamente. Hasta que los estiró mucho más sus brazos hasta estrujarlo en un fuerte abrazo. Sus lágrimas mojaron la chaqueta de Niall y él sonrió.
-Entra -al final pudo abrir la puerta y entraron ahí.
Las paredes de su cuarto eran de color verde crema, con muchos, pero muchos, posters en ellas. De música, de libros, de personajes ficticios. Y de una banda que parecía de metal que Niall no reconoció. Había algunos papeles pegados en las paredes con mensajes amorosos. De amigos, supuso el rubio, sin dejar entrar la idea en su cabeza de que algunos exnovios de ella le hubieran escrito eso.
Los muebles eran oscuros, de color café tan sobrio que parecía negro. Las ventanas tenían cortinas de color azul oscuro, estaban corridas y dejaban ver las casas del frente. Igual de lindas por afuera, y la idea de que tal vez fueran igual de lindas a la de Mara de le cruzó por la cabeza. Su cama tenía una cobija cruzada por ella del mismo color de los ojos de Mara, tan negra como el carbón. Y arriba de la cama había un ángel atrapa-sueños con alas.
-Tu cuarto es hermoso.
Mara ignoró lo que dijo y se dirigió hacia un cofre que tenía debajo del alféizar de la ventana. Tenía un pequeño agujero del tamaño de su botón de la chaqueta y Mara se quitó un collar que, sin que Niall lo hubiera notado, colgaba de su cuello, por debajo de su camiseta y su chaqueta. Se preguntó si siempre lo había traído ahí sin que él se diera cuenta.
Dejó la llave en la tapa del cofre y se sentó en la cama. Con un gesto con la mano derecha le indicó a Niall que se sentara.
-No consumo drogas -soltó una media sonrisa del lado en que Niall no le estaba viendo. La expresión del chico era neutra. Preocupación y mucha pero mucha curiosidad-. Mi madrastra quiere alejarme de toda la gente. Piensa que así dejaré de ser tan problemática. Créeme, no me quieres ver haciendo una travesura o… bueno, en fin, mi madrastra. Esa maldita. Quiere alejarme de ti.
-No me alejaré de ti -dijo él. La miró a los ojos y se fundió en el color carbón de los ojos de Mara. Era como ver una canica. Pero eran hermosos-. En este tiempo. Como tres semanas… te he cogido mucho cariño. Tal vez demasiado -sonrió pensando en su pelea en la nieve. Se sonrojó al recordar cómo la había besado al frente de toda esa gente-. Y, mientras sepa que estás diciéndome la verdad, ¿por qué tener que alejarme de ti, eh?
Mara se le quedó viendo con los ojos vidriosos. Nadie nunca en su vida, aparte de Louis, le había recitado palabras donde le aclararan que al menos ocupaba un poco del corazón del chico.
-Yo también te quiero -dijo Mara acercándose a él. Empezó a juguetear con el cabello de Niall en sus dedos y el chico se sonrojó cuando se dio cuenta de que su novia había puesto su dedo índice en su labio inferior. Lo frotó suavemente hasta ir hacia él y poner la boca en la del chico. Niall, sobresaltado, le siguió el paso al beso y los músculo de su espalda se tensaron cuando Mara se empujó con un pie y caía encima de él, como en la nieve pero al revés, pensó Niall.
Tenía sus piernas a cada lado de su cintura y no dejaba de besarlo en los labios como si su vida dependiera de ello.
Niall pudo una mano en su cabello para intensificar el beso y la otra viajó hasta la espalda baja donde notó que Mara se tensaba. Aún así no dejó de besarla.
-Hey, Mara…
Pero entonces Mara se alejó rápidamente de él cuando la puerta de su habitación de abrió con la imagen de su padrastro ahí viéndola. Niall seguía en la cama.
-¿Por qué te..? -Y paró la pregunta cuando vio a su padre. Se sonrojó hasta las orejas causando cierta gracia en Mara.
-Hola, padre -dijo ella también sonrojada con una sonrisa en su rostro.
-¿Se estaban dando el lote?
-Casi -contestó Mara.
A pesar de lo seria que era su expresión, Mara le había dicho a Niall que tenía el mismo sentido del humor de Louis.
-Bien, sólo quería saber si estabas por acá -su mirada su fue hacia el sonrojado rostro de Niall-. ¿Eres tú Niall Horan?
El chico asintió con la cabeza levemente.
-Ah, eres el chico con problemas que hizo el intercambio con mi hija, Phoebe -se acercó a él y Niall, con instinto, se levantó-. Te juro que si intentas llevar en tus travesuras a Mara, la pagarás bien duro, Horan. Si te llevaron a esa escuela es porque en serio necesitas corrección… -volteó a ver a su hija que, inexplicablemente, no dejaba de sonreír-. Mi pequeña -tomó su rostro entre sus largas y grandes manos y le depositó un suave beso en la frente-, voy a estar rondando por acá.
Salió de la habitación tarareando Hey Jude, de The Beatles.
-¿El mismo sentido del humor que Louis, en serio? -dijo él abriendo los ojos como platos.
-Sólo a veces -salió de la habitación riendo. Niall se quedó estupefacto por la respuesta de Mara. Y por las palabras que había dicho su padre. Mara volvió a asomar la cabeza por la puerta y dijo-. ¿Vienes o te quedas?
Miró disimuladamente por el rabillo del ojo el cofre con la llave ahí.
-Voy -le dio un beso lento y suave en los labios. Mara sonrió-. Siempre iré contigo, Princesa.
Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas ;D
¡Hola, hola!
Un poco deprimida, porque escuché la banda sonora de The Mortal Instruments ¿Han leído la saga? ¡ME QUEDO CON JACE! y la música es lenta, linda y deprimente.
También un poco triste porque sólo 1 un comentario. ¡UNO! ¿cómo pueden hacerme esto? En fin, no importa, espero que me comenten qué les pareció y qué sagas se han leído. Las principales que yo me he leído con Cazadores de Sombras, Cincuenta Sombras de Grey... The Hunger Games... y Harry Potter. ¡Hush, hush! :3
Bueno, mis queridas lectoras, en el siguiente capítulo aparecerá Winter y Louis :3
¡Un abrazo psicológico!
-Elizabeth ˜.˜