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Equipo Imposible — capítulo 1
Año 1977. Batalla de York, Inglaterra. - ¡¡NO PODREMOS CON ELLOS, SON DEMASIADOS!! -gritó el comandante Doudo, desde su fuerte.- ¡¡RETIRADA!! Las trompetas empezaron a anunciar la retirada. Era la cuarta guerra contra los gigantes de la dimensión paralela; el balance estaba desequilibrado, y no lo paraba nadie desde que el hechicero de la Tierra se negó a cerrar el portal. Había que convencerlo de que lo cerrase. Todo había empezado cuando el comandante Doudo había rechazado la petición del hechicero de tener una casa más grande en vez de una caverna en las montañas. El hechicero Sol era el que establecía el balance entre la Tierra y la otra dimensión, el que mantenía la paz entre ambos mundos. Si Sol se negaba a controlar los portales, la Tierra sería invadida por monstruos y toda clase de criaturas peligrosas. Era aquello con lo que había amenazado el hechicero Sol si negaban su petición, y no había faltado a su palabra. Tras el enfrentamiento con el comandante Doudo, Sol se retiró a su cueva y recogió todas sus cosas. Partió de la Tierra y desapareció en una dimensión remota, de la que nadie había oído hablar, más que él. No tuvo herederos, y por tanto, no había nadie capaz de cerrar los portales... Hasta el día de la batalla de York. El comandante Doudo había reclutado a sus tropas para expulsar a los gigantes de la dimensión Roja de la Tierra, pero no iba demasiado bien; esa vez eran más de veinte gigantes, y los tanques no podías cargar con tantos a la vez. Doudo esperaba que se produjese un milagro, que apareciese el hechicero Sol y los salvase, pero nadie venía. - ¡¡RETIRADA, RETIRADA!! -ordenó el comandante a voces. Los cañones dispararon una vez más contra las bestias gigantes, mientras que las mismas bestias destrozaban el último escuadrón de tanques.- ¡¡RETIRADA, HE DICHO!! Los tanques empezaron a retirarse, pero cuando ya toda esperanza se había perdido, en lo alto de una colina pareció una figura de mujer. Lo único que brillaba era su antifaz de color amarillo fluorescente. Miró todo el ejército y luego, directamente al comandante Doudo. Volteó la vista a los gigantes, con toda tranquilidad. - ¡¡Porteim Apertum Sempa Cerriolum!! -pronunció, apuntando con una cosa parecida a una espada a los gigantes.- ¡¡Gigantes de la dimensión Roja, entrad para no regresar!! -Los gigantes, como si la hubiesen entendido, se metieron en el portal y desaparecieron, junto con la misteriosa enmascarada. - ¿Quién era esa chica? -preguntó el comandante Doudo. El misterio de la heroína se mantuvo durante muchos años, y empezó a alcanzar popularidad en otros países. Fue conocido en todo el mundo el cómo esa chica había cerrado el portal, enviado a los gigantes de vuelta a otro mundo y controlar la balanza entre la Tierra y la otra dimensión. No había nadie que no hubiese oído la historia, y todos esperaban que volviese para salvarles; igual no era del todo cierto que el hechicero Sol no tuviese descendientes. Igual esa misteriosa enmascarada era una descendiente de Sol. Los cotilleos seguían corriendo de boca en boca, de generación en generación. Precisamente, muchos años después de que la chica enmascarada salvase el planeta de la invasión de gigantes de la dimensión Roja, en 1990, la historia sigue, y en un pueblo de Portsmouth, una joven vive, especial, poco común. Es en esa mansión de Portsmouth donde arranca nuestra historia.