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El Giramundos: Mochileras de las Dimensiones (HP, Juegos del Hambre, Saga Crepúsculo, Idhun, Divergente, Percy Jackson) — capítulo 1

1/12/2013

Corrían tanto como podían, pero estaban en desventaja: no se conocían el laberinto de setos formados a su alrededor. En cambio, los hombres que las perseguían sí se lo conocían, pero eran tan torpes que apenas las alcanzaban. Se cruzaban y se tiraban unos a otros al suelo.

  • ¡Que les corten la cabeza! ¡Que les corten la cabeza!

  • ¡Por allí! -Señaló Jolinne. Era la salida del laberinto, que conducía a un claro en el bosque. Se dirigieron deprisa hacia allí. Las cartas aparecieron detrás suyo cuando Mayleen se cayó de bruces por la carrera, pero Katherine y Sylvie la ayudaron rápidamente a levantarse.

  • ¡Comed esto! - Katherine alcanzó una seta enorme que había en el claro, y rompió cuatro pedacitos que luego repartió. Las chicas tragaron con rapidez, y pronto se vieron reducidas al tamaño de un dedal. Se refugiaron debajo de una raíz levantada para no ser pisadas por los súbditos de la reina, que ahora estaban desconcertados ante su desaparición.

  • Rápido, ¿quién lo tiene? -espetó Katherine. Sylvie trató de sacar el objeto de su bolsillo, pero le temblaban tanto las manos que apenas podía controlarlas.

  • Trae, ya lo hago yo -dijo Jolinne. Cogió el objeto, que parecía un giratiempo. Sin embargo, éste tenía el vidrio de color azul y las puntas redondeadas en vez de triangulares. Lo puso en posición recta y luego lo giró lentamente mientras murmuraba.

  • Por favor, devuélvenos a casa, por favor…

Las otras tres chicas pusieron las manos tocando a Jolinne, y el Giramundos se las tragó y las sacó del País de las Maravillas.

Aparecieron en un lugar oscuro y encima de un suelo frío y de piedra. No supieron reconocer el lugar a simple vista, pero se levantaron rápidamente y miraron a su alrededor. Ya habían tenido más de una mala experiencia.

  • ¿Y ahora dónde creéis que estamos? -preguntó Mayleen, mientras se aliviaba con la mano las magulladuras de la caída.

  • Vamos a averiguarlo -dijo Katherine. Alzó su cuchillo para estar preparada, y las demás hicieron lo mismo con su arma. Salieron de la sala a lo que parecía ser un pasillo, que estaba más iluminado. Jolinne bajó su flecha, ya tensada en el arco.

  • Un momento, chicas… - No podía creérselo. ¿Estaba dónde creía que estaba?

  • ¡¡Estamos en Hogwarts!! - Exclamó Mayleen, sin poder contenerse. Todas sonrieron, en gran parte de alivio. Llevaban ya casi dos años dando tumbos entre mundos, deseando volver a su hogar. Por fin lo habían conseguido.

  • Vamos a buscar a la profesora McGonagall -dijo Jolinne. Todas asintieron y se pusieron a caminar. Los pasillos de piedra les trajeron recuerdos de los cuatro años que pudieron pasar allí. Con cada paso que daban, se sentían más a salvo en un lugar, al fin, familiar.

  • Perdona, ¿nos puedes decir dónde está la profesora McGonagall? -preguntó Mayleen a una chica que debía tener unos trece años. La chica tardó un poco en contestarle, ya que era evidente que estaba algo asustada. No era para menos, y las chicas eran conscientes de su extraño aspecto: desaliñadas, con ropas raídas y sucias, despeinadas, y enfundando cada una un arma distinta.

  • ¿La profesora McGonagall? Pero si murió…

Jolinne abrió mucho los ojos y Sylvie se tapó la boca para ahogar un grito.

  • ¿Lo dices en serio?

  • Sí…

  • ¿Cómo? ¿Cuándo?

  • Pues hace unos tres años… yo era nueva aquí así que no la conocía muy bien -la niña miró hacia el pasillo, siendo evidente que estaba incómoda con la conversación- Perdonad, tengo que irme…

Se escapó sin dejarles lugar a réplica. La cara de las chicas había pasado de susto a consternación.

  • Es imposible que fuera hace tres años -dijo Katherine, con un tono un poco agresivo- Nosotras estábamos aquí hace tres años. Esa niña nos ha mentido.

  • A no ser… -especuló Sylvie- que no estemos en nuestro tiempo.

Todas se miraron entre sí de puro horror.

  • ¡Nunca volveremos a casa! -Gimió Mayleen, escondiendo la cara entre las manos. La frustración era palpable entre ellas.

Encontraremos el modo -Jolinne trató de consolarla, pero ella también se sentía impotente.

  • ¿Os habéis perdido? -preguntó un muchacho, acompañado de tres amigos. Era alto, tenía el cabello alborotado y llevaba gafas. Las chicas lo miraron con curiosidad. Les sonaba de algo… el chico tenía unos grandes ojos castaños.

  • Un poco… ¿podrías llevarnos con el director, por favor?- tanteó Jolinne.

  • Claro, seguidnos -les guiñó un ojo y se dirigió hacia un lado del pasillo. Los cuatro muchachos iban delante y dejaron a las chicas hablando desde atrás.

  • ¿Ése no es James Potter? -preguntó Mayleen en un susurro a las chicas- Parece que al final sí podremos conocer a nuestros queridos Merodeadores…

  • No pueden ser ellos, so tonta -replicó Katherine- Recuerda que McGonagall está muerta.

  • Éste debe ser… su nieto.

Las cuatro amigas miraron desde atrás su cabello castaño y despeinado. Parecía que esta vez habían avanzado en el tiempo. Mayleen susurró otro comentario:

  • Tiene buen culo.