El Giramundos: Mochileras de las Dimensiones (HP, Juegos del Hambre, Saga Crepúsculo, Idhun, Divergente, Percy Jackson) — capítulo 2
James Potter júnior los acompañó hasta una estatua de una gárgola.
- ¡Pastillas de Jabón! -soltó. La gárgola empezó a moverse, y James les guiñó un ojo- cuando no paran de castigarte, aprendes algunos trucos, como las contraseñas de los despachos… ¡Hasta luego!
Se marchó escaleras abajo, con una última mirada de Mayleen a su trasero. Jolinne le dio un codazo, y subieron hacia el despacho del profesor, de quien, por cierto, no tenían ni idea de quién era. Por eso se sorprendieron al ver a una mujer un poco rechoncha detrás del escritorio.
-
Hola, profesora… ¿Sprout? -dijo Katherine con una mueca un tanto desagradable. Jolinne la miró con el cejo fruncido, advirtiéndola que debería ser más amable.
-
Ah… Hola chicas -la profesora Sprout miraba con interés a las chicas.
-
Verá, profesora… disculpe nuestro aspecto -empezó Jolinne- tenemos que contarle algo, y no sé ni por dónde empezar, pero necesitamos ayuda…
-
No tiene que decir nada más, señorita Adams. -dijo la profesora de forma resuelta- Sé muy bien por qué están aquí. Ustedes cogieron un giramundos del colegio sin ningún permiso.
Las chicas se quedaron atónitas. ¿Cómo lo sabía la profesora? Ella no parecía asustada ni sorprendida al verlas, pero sí curiosa.
-
¿Cómo puede…?
-
Verán, ustedes ya que me han explicado lo que les pasó -soltó escuetamente la profesora, aunque ellas seguían sin entender- volvieron de sus viajes por los mundos a Hogwarts, en su tiempo correcto. Me buscaron, y me dijeron que tenían que darme un mensaje para sus "yos" del pasado, que vendrían en el futuro. Y así ha sido efectivamente -explicó, mirándolas.
En la cabeza de Jolinne encajaban las piezas, mientras que Sylvie parecía aliviada.
-
¿Así que al final sí que volvemos a casa, no? ¿Cuándo fue eso? -preguntó.
-
No se lo puedo decir -la profesora Sprout esbozó una sonrisa despechada- Recuerden que jugar con el tiempo no es bueno, y no deben saberlo todo. Sólo tengo encargado de mandarles un mensaje, y eso es todo.
-
Bueno, ¿y cuál es? -Katherine tenía cara de mosqueada.
-
Es el siguiente: "Debéis ayudar a la persona adecuada en cada una de las dimensiones a recuperar su objeto perdido. También deberéis recoger un objeto simbólico de cada uno de los lugares que visitéis. Sólo así volveréis".
Asimilaron lo que les decía la profesora. Lo que les acababa de decir suponía un gran reto: para empezar, deberían volver a visitar muchos mundos en los que ya habían pasado.
-
¿No le dijeron nada más? -preguntó Katherine- O dijimos, no sé cómo llamarlo.
-
No.
-
¿No le dijimos cómo ayudar a esas personas, ni quienes eran, ni cuánto tiempo estuvimos fuera?
-
No.
Se sintieron un poco alicaídas. Se despidieron de la profesora, agradeciéndole el mensaje, y se fueron a un lugar tranquilo para hablar.
-
¿Cómo puede ser que no nos enviáramos más respuestas a nosotras mismas? -Katherine se sentía impotente- Somos unas zorras.
-
Tendríamos nuestros motivos, Kats -le contradijo Jolinne- Tendremos que volver a empezar por la ruta.
-
A mí no me hace mucha gracia -replicó Sylvie- Sobre todo por los días que tuvimos que pasar en los Juegos del Hambre.
-
Ni que lo digas -dijo Mayleen, tocándose inconscientemente una quemadura del hombro- Al menos los Cullen fueron hospitalarios.
-
Sí, pero ¿a qué precio? -la mente de Katherine aún guardaba el reflejo de unos ojos rojos como la sangre.
-
No sirve de nada lamentarnos -dijo Jolinne, compartiendo el pesar de todas- Más vale volver a empezar. Voy a ver si podemos volver a girar el Giramundos…
-
¡No, espera! -Mayleen contuvo el brazo de su amiga para que no lo sacara- Dijeron… Dijimos… Es igual, el mensaje que nos ha dado Sprout decía que debíamos ayudar a alguien en todas las dimensiones. ¿Eso no incluiría nuestra dimensión? ¿La de Hogwarts?
-
Tiene razón -sostuvo Sylvie- debemos quedarnos.
-
¿Pero ayudar a quién? ¡Maldita sea! -Katherine apoyó la espalda contra la pared de piedra.
En ese momento sonó la campana del colegio, dando fin a alguna clase. Por el pasillo vieron alumnos saliendo de sus clases charlando animadamente; sólo hubo una chica pelirroja que caminaba apresuradamente con las manos tapándole la cara. Mayleen se giró hacia las chicas alzando las cejas y sonriendo, como queriendo decir "¿queríais una señal?". Se dio la vuelta para ir a buscar a esa chica, y las demás la siguieron.
La encontraron sollozando en un baño, sentada en el suelo. Aunque se acercaron despacio, la chica se asustó al verlas: aún llevaban las ropas sucias y raídas, aunque habían guardado sus armas.
- Tranquila, no te preocupes -se apresuró a decir Jolinne- sólo queremos ayudarte.
La chica seguía sin fiarse, y sus ojos azules las miraban asustada.
- Sé que no parecemos de aquí -dijo Sylvie con una voz suave y acercándose a ella- pero sí estuvimos estudiando en Hogwarts hace un tiempo. Mira -le enseñó su varita. La tenía guardada en una pequeña mochila que llevaba- cógela si no te fías de mí.
La muchacha ya parecía más tranquila. Tenía el cabello desmarañado y algo pelirrojo, pero no como el pelirrojo llamativo de Mayleen, sino más parecido al castaño.
-
Gracias -se levantó del suelo, con la ayuda de Sylvie- Lo siento, es que… me han robado algo y estoy un poco afectada.
-
¿Qué es lo que te han robado? -preguntó Mayleen.
-
Una reliquia familiar -los ojos azules de la chica volvieron a llenarse de lágrimas, y Sylvie le cogió del brazo para que se sintiera reconfortada- Mi padre no me lo perdonará nunca.
-
Bobadas -dijo Katherine- A ti te querrá más que a un simple objeto. Además, ¿no habrá sido culpa tuya, no?
-
Pues en parte sí -le tembló la voz- Confié en alguien… en una persona de quien mi padre me dijo rotundamente que no me podía fiar. Creo que hasta me enamoré de él… Dios, pero qué tonta soy.
-
Te ayudaremos, no te preocupes -asintió Jolinne, con una voz fuerte y segura. Le pasó un pañuelo de papel a la chica.
-
Muchas gracias. ¿Pero por qué hacéis esto?
-
En parte porque no queremos verte llorar. Y en parte… bueno, es una larga historia; también tenemos problemas. Ya te lo contaremos -eludió Sylvie- por cierto, ¿cómo te llamas?
La chica se sonó con el pañuelo de papel y luego contestó.
- Rose Weasley. ¿Y vosotras?