El Giramundos: Mochileras de las Dimensiones (HP, Juegos del Hambre, Saga Crepúsculo, Idhun, Divergente, Percy Jackson) — capítulo 3
Las cuatro chicas tenían un deje de sorpresa en sus rostros. Conocían a los Weasleys, y sabían que habían estado muy cerca del famoso Harry Potter y que habían luchado con él. Pero entre todas decidieron que era preferible no comentar todo eso con una de sus hijas, especialmente en el estado de ánimo que se encontraba.
Rose, cuando estuvo más calmada, las acompañó a la Sala de Gryffindor. Le contaron que ellas eran de la misma casa. En cuanto entraron por el retrato, el olor peculiar de la leña quemándose en la chimenea les inundó la nariz, y todas se vieron trasladadas a sus años de estudiante en Hogwarts. Podían recordarse a ellas cuatro perfectamente, ahí sentadas en los sillones: con Katherine recién vuelta del entrenamiento de quidditch y las botas embarradas, con Mayleen riendo e insistiendo a Sylvie que diera una puntuación a los chicos más atractivos de Hogwarts, y con Jolinne pidiéndoles silencio para sus deberes; pero corrigiendo después los de las demás.
Rose las llevó delante de una de las puertas de las habitaciones.
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Yo estoy en la habitación de cuarto curso, pero no os puedo colar porque mis compañeras se quejarían. Ésta habitación está vacía, pero cerrada… Si encontráramos un modo de abrirla, sería perfecta para vosotras. Lo malo es que no funciona el Alohomora.
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Apártate -pidió Katherine. Sacó un alambre de hierro, y trabajó con él unos segundos en la ranura del pomo. Al final se oyó un ligero "click" y la puerta se abrió. Rose les dijo que se asearan si querían, y que la fueran a buscar cuando terminaran.
La nostalgia invadió las mentes de las chicas al estar de vuelta en las habitaciones de Hogwarts. Tenían más ganas que nunca de volver a sus hogares, y les daba rabia estar tan lejos y a la vez tan cerca.
- Está bien, tenemos que hacer lo que nos decían en el mensaje -dijo Katherine, decidida a volver a su tiempo y su dimensión- cueste lo que cueste.
Todas asintieron con energía. Se turnaron para ducharse y asearse.
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¡Esto es otra cosa! -exclamó Sylvie, maquillándose ligeramente delante de un espejo. No se maquillaba en exceso, pero de todas formas, en contraste con su pelo rubio, sus ojos oscuros quedaban bien con un poco de delineador. Habían echado en falta este tipo de cosas durante sus estancias fuera.
Aprovechemos también para renovar lo que tengamos en la mochila -propuso Katherine, haciéndose una coleta a su oscuro cabello. Fue a buscar una toalla para limpiar sus cosas, pero Jolinne la paró con el brazo.
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¿Es que ya no te acuerdas de usar una varita?
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¡Es verdad! ¡Fregotego! -Durante sus viajes, las chicas comprobaron con horror que su magia no funcionaba en todas las dimensiones; por lo tanto su varita mágica se había vuelto un tanto inútil en aquel tiempo.
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Vale, ya estamos listas -repuso Mayleen- vamos a buscar a Rose y a resolver este robo.
Trajeron a Rose a su nueva habitación y cuando estuvieron delante de ella, ésta les expuso el problema.
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Se trata de Scorpius Malfoy -explicó- Su padre y el mío se odian a más no poder. Mi padre ya me advirtió sobre él… Al principio le hice caso, pero luego nos empezamos a hacer amigos. No parecía tan malo como me lo había descrito mi padre, y me empezó a gustar…
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¿Qué fue lo que te robó? -preguntó Sylvie. Todas se concentraban en Rose.
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Un desiluminador -contó- es un objeto único, me parece. Mi padre me lo prestó este verano, porque sabe que a veces tengo pesadillas, y que no me gusta dormir en la oscuridad. Así que este objeto hace que aparezca una pequeña luz…
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Ya veo -dijo Jolinne- ¿y Scorpius te lo robó? ¿Te lo cogió de la mochila o algo así?
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No del todo -en el rostro de Rose apareció una mueca de vergüenza- La verdad es que le hablé del objeto, y unos días después me lo pidió prestado, sólo para verlo, por curiosidad… A mí me gustaba, así que se lo dejé, y…
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Y se lo quedó -confirmó Katherine. Rose asintió, y nuevas lágrimas asomaron en sus ojos- No te preocupes, ese canalla no se va a salir con la suya. Eso te lo aseguro.
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Vamos a ir a buscarle ahora mismo -dijo Mayleen- ¿dónde está a esta hora?
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Nos toca Herbología en un rato.
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Vamos a los jardines entonces.
Bajaron las cinco chicas, todas con una mochila en la espalda, pero la de Rose contenía libros y tinteros en vez de ropa, comida en lata o armas. Cuando llegaron a los jardines vieron que ya había un pequeño puñado de alumnos que esperaba al profesor.
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¡Hey, Rose! -un muchacho moreno llamó a Rose y se acercó- ¿Dónde estabas?
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Estas chicas me estan ayudando para recuperar el desiluminador, Albus -le contó Rose- chicas, os presento a mi primo.
Le saludaron, y aunque los hijos de Harry Potter no dejaran de causar impresión, las cuatro amigas estaban más interesadas en encontrar al otro chico.
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Rose, ¿pero por qué no se lo cuentas a tu padre y ya está? No creo que se enfade, le echará todas las culpas a los Malfoy.
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No, Albus… no puedo.
Un chico rubio apareció entonces, caminando desde el castillo. Rose les señaló muy discretamente.
- Es él.