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Historia 156326 — capítulo 15

Jean y Hermione se hallaban juntas en el cuarto que tiempo atrás había sido de George y la mujer. La novia se veía brillante, con un precioso vestido blanco con escote en forma de corazón, una corona de diamantes diminutos sobre sus cabellos, castaños y sueltos, y los ojos tan ligeramente maquillados que parecían no llevar nada. -¿Cómo estoy, cariño? ¿Me veo bien?- preguntó, nerviosamente, y su hija hizo lo impensable: saltó a sus brazos, abrazándola como nunca antes lo había hecho. Los brazos de Jean la rodearon al instante, y la niña comenzó a sollozar contra su pecho. -Preciosa, mamá. Preciosa- susurró, con la voz entrecortada, y se separaron levemente, ambas llorando-. No llores, boba. Se te va a fastidiar el maquillaje. -Es a prueba de agua, mi niña- contestó, y ambas rieron. No sabían qué hacían, si llorar o reír, hasta que las damas de honor entraron. -Qué bonitas estáis, chicas- sonrió maternalmente Molly, abrazando a su amiga. Lily y Adele, las madres de Harry y Luna respectivamente, se unieron al abrazo mientras las chicas se sentaban a hablar. Cuando les tocó bajar, Hermione, como madrina, ocupó su lugar tras su madre, agarrando la larguísima cola de su vestido mientras las damas de honor formaban de tres en tres a sus flancos, ya que con Pansy eran pares, todas andando a la vez. Los invitados, unos mil, se giraron para mirarlas. Draco y Orion, los padrinos, con Theo, Blaise, Jack  y Damon con ellos como "damos" de honor las esperaban, con un sonriente Lucius ante el sacerdote. Cuando la ceremonia acabó, pasaron al salón, donde procedieron a bailar los recién casados como marido y mujer. Poco tardaron en unirse los padrinos, en un complicado círculo que Hermione disfrutó como si de una niña se tratara, y luego todos los demás. Un tanto agobiada por tanta gente, Ginny salió del salón y se sentó en uno de los bancos del jardín. La noche ya había llegado, y sus pies estaban reventados, así que se sacó los tacones con un golpe brusco y se cruzó de piernas, sonriendo hacia las estrellas y pensando en su hermana... Su adorada Genevieve. -¿Te aburres, pelirroja?- preguntó una voz a sus espaldas, haciéndola sonreír. -No. Solo estoy cansada. Las bodas no son lo mío. Jamás me voy a casar. -Nunca digas nunca, pequeña- sonrió Blaise, sentándose a su lado-. ¿En qué piensas, tan concentrada? -En mi hermana... ¿Sabes que seríamos dos parejas de gemelos si Genevieve hubiera sobrevivido al accidente?- le contó, sonriendo con tristeza- Ella me tapó el cuerpo con el suyo. Era la mayor... Dijo que siempre me cuidaría. Y lo hizo. Murió por mí- sonrió más, con los ojos brillando, tratando de contener las lágrimas-. La quería. Fue como si un cacho de mí se fuera con ella, ¿sabes? -Lo siento... -No te preocupes. No es el dolor, es su recuerdo. Aunque sé que está conmigo, cada vez que me veo al espejo lo confirmo- le contó, y él la abrazó tiernamente. -De verdad... ¿Por qué me cuentas esto? -Ni idea. Las ocasiones especiales me recuerdan a Gen. -¿Bailas conmigo... Gin?- ella le sonrió enormemente y le pasó las manos por los hombros, descalza. Bailaron juntos en el jardín, largo rato, hasta que la ceremonia casi acabó.

Lamento que sea tan corto, pero debo irme (sí, estoy que no paro, lo siento mil veces). Besos, abrazos y hasta pronto. Os juro que el próximo cap será más largo.