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Historia 156326 — capítulo 17
Luna y los chicos caminaban juntos, con ella en medio. Theo y Orion se fulminaban de cuando en cuando con la mirada, ya convertidos en enemigos... Hasta que ella apareció. Alta, de cabellos dorados y dulce mirada verde mar, abrazó a Luna con una enorme sonrisa. El paseo les había llevado hasta el aeropuerto sin que se dieran cuenta, y habían esperado frente a una de las entradas mientras se fulminaban con la mirada. -¡Hola, Lu!- exclamó sonriendo la recién llegada, y los dos allí presentes pudieron ver que tanto la forma del rostro como el cuerpo de las dos chicas eran idénticos. Solo se diferenciaban por el color del cabello y de los ojos, pero por lo demás eran estremecedoramente iguales- ¿Cómo están Hermione, los pelirrojos y Harry? -Genial, Sol- contestó, devolviéndole la sonrisa- ¿Cómo han ido las cosas por Francia? -Geniales... Aunque el francés no es mi fuerte... Por cierto, soy Sol Lovegood- les tendió una mano, que ellos besaron con caballerosidad. -Orion Granger. -Theo Nott. -¿Orion?- miró a Luna- ¿Ori?- ella asintió, y la chica de pelo dorado saltó en los brazos del chico Granger, dejándole estupefacto. -¿No me recuerdas, novio?- preguntó, burlona, y los recuerdos volaron hasta él de golpe. Cuando su padre aún no estaba en prisión, había una preciosa niña de ojos verdes que decía que era su novia... Solo que tenía como cinco años más que ella. -¿La insoportable?- la pinchó, y ella rió. -Te encantaba- rió, mientras Theo dedicaba a la platina una mirada de desconcierto. -Es Sol... Mi hermana melliza- explicó, y comprendió todo. -Ah... ¿Qué os parece si vamos a tomar algo? Muero de sed- pero su móvil comenzó a sonar... Pansy- ¿Qué sucede? -Como no vengáis aquí, lo limpiáis todo vosotros tres- gruñó, furiosa-. Tienes quince minutos. Ni uno más ni uno menos. -Allí estaremos- suspiró, antes de informar al resto.
Cuando Hermione despertó, lo hizo la primera. Bajó a desayunar sin preocuparse, olvidando que solo estaba cubierta por una camisa gigante de Orion que le llegaba al medio muslo. Se sirvió el desayuno y se sentó, como cada mañana, en la encimera. Comió tranquilamente hasta que cierto rubio descamisado entró por la puerta... Con el cabello mojado y el agua deslizándose por sus pectorales, hasta sus pantalones negros de seda. -¡Por favor...! ¿Podrías ponerte una camisa? Vas a sacarle el ojo a alguien- gruñó, aunque sus ojos no se iban del cuerpo del rubio, y eso le hizo reír. -Habló la que pudo... ¿Qué te parece si me dejas tu camisa y yo te cedo mis pantalones?- un violento sonrojo se adueñó de las mejillas de la muchacha, quien acabó empotrada contra la mesa cuando su "hermano" la detuvo con su cuerpo, casi cuando estaba a punto de bajar de su sitio- Me vas a volver loco como sigas paseando esas piernas de dos kilómetros por ahí como si nada... -Idiota- se rió, y una de las manos de él acarició su rodilla, trazando circulitos con sus dedos sobre la piel, repentinamente ardiendo-. Draco... -¿Qué? Eres tú quien anda provocando- le empujó, y él se carcajeó. No lo había movido ni un milímetro. -Habló el que pudo- replicó, apretando los puños-. ¿Qué te parece si te secas el pelo y te pones algo más decente? La "gloria matutina" es demasiado cantosa debajo de esos pantalones de señorito. -¿Sabes cuánto cuestan mis pantalones de señorito, nena?- se rió él, acercándose más, hasta que sus respiraciones se mezclaron y el corazón de la muchacha se aceleró al sentirlo tan cerca... De masiado cerca- Y con respecto a mi "gloria matutina", leona, es algo por lo que muchas mujeres matarían... -No te lo crees ni tú- susurró ella, con la voz entrecortada, haciéndole sonreír aún más. -¿Quieres comprobarlo?- acarició su labio inferior con un dedo, aprovechando para abrirle un poco la boca y lanzarse sobre ella en un beso apasionado, increíble por completo. La sostuvo debajo de su cuerpo, de tal manera que no soportara ni un gramo de su peso, y la inmovilizó sobre la encimera, de tal manera que quedó soldada contra su pecho. Sin poder evitarlo, le pasó las piernas por la cintura, para acercarlo más mientras el brazo de él, alrededor de su espalda, se movía hacia su trasero, donde se encontró con el otro, y la alzó en vilo como si no pesara nada. La besó con un ardor y una pasión desenfrenados, como si llevara mucho, muchísimo tiempo, conteniéndose de hacer aquello- Cómo puedes ser tan jodidamente sexi...- ella se ruborizó, pero no se soltó, si no que se quedaron unos segundos así, mirándose a los ojos, hasta que él se decidió a dejarla ir, no sin antes deborar sus labios otra vez. La depositó suavemente donde había estado al principio, y esperaron unos segundos antes de hablar. -No vuelvas a hacer eso- murmuró, bajito, ella. Él sonrió con arrogancia y orgullo. -Te ha encantado- replicó-. Cuando quieras, otra ronda. -En serio, Draco. No lo hagas de nuevo. -Está bien, está bien... Calma. No lo haré de nuevo hasta que tú me lo pidas. ¿Vale eso?- ella asintió. -Y no se lo digas a nadie- le ordenó, antes de que la cocina se llenara lentamente.
¡Hola a todos! ¡Espero que os haya gustado! Por fin un poco de dramione, ¿eh? ¿Qué os parece la llegada de Sol? ¿Se queda con Theo? ¿Con Orion? ¡Por favor, comentad!