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Historia 156326 — capítulo 30
Rosett Black, Helena Dovreb, Carmen Delakre y Lui Krum caminaron juntas hacia la entrada del instituto. El grupito de Hermione no había ido ese día a clase, y ellas debían encargarse de que su ausencia no se notara. Y es que si la Reina Rebelde no estaba allí, ellas eran las chicas perfectas para sustituírla... E incluso opacarla.
La chica Black atrajo todas las miradas en cuanto entró, haciendo un Ollie perfecto tras abrir la puerta de un brusco empujón y aterrizando ágilmente encima del skate. Sus mechas rojas y sus brillantes ojos castaños la convertían en una de las más deseadas, tanto para los chicos malos como para aquellos a los que les gustaban los retos. Lo único que jamás debías hacer era decir su nombre completo... Si apreciabas tu vida.
Tras ella poco tardaron en entrar Carmen y Lui, tan perfectas y pacíficas como siempre. Helena cerraba la marcha, prácticamente entrando igual que Rose, su mejor amiga de todo el grupo, y se dirigieron todas juntas a la primera clase del día, siguiendo a las dos skaters que se deslizaban por los pasillos como dos locas entre carcajadas. -¡SEÑORITAS DOVREB Y BLACK!- gritó la señora McGonagall, pero ambas pasaron por su lado como dos fuegos para entrar en clase y sentarse en sus respectivos asientos como si nada- ¡Como vuelva a verlas en esas tablas del diablo se las confisco! -Buenos días, profesora- saludó Lui, y la mujer sonrió con dulzura. -Buenos días, señorita Krum. -Profesora- asintió Carmen, y Minerva le devolvió el gesto. -Jolín, profe- sonrió Helena, revolviéndose el pelo. -No hemos hecho nada malo- la siguió Rose, y les lanzó una mirada asesina que las dejó heladas en el sitio. Poco a poco fueron entrando los demás. Pasaron la clase tranquilamente, y el resto de la mañana pasó volando. El recreo fue lo próximo que recordaron, y se fueron a las rampas para hacer trucos con el skate mientras Carmen y Lui charlaban con "los chicos malos", entre los que estaba Viktor.
Lejos de allí, unas horas antes, en la mansión Granger, Luna y Theo se miraron fijamente. Quedaba poco para que todos se fueran a clase, y estaban esperando a que los demás llegaran. Ambos sintieron el cosquilleo de estar en el momento perfecto, ideal para decirse lo que sentían el uno por el otro... Hasta que una nerviosa y llorosa Hermione entró como una flecha, sobresaltándoles. La siguieron hasta la cocina. -¿¡Qué ha pasado!?- exclamó Sol, en cuanto la vio. -Es Orion- susurró, antes de que todo su cuerpo vibrara. -¿Qué pasa con Orion?- preguntó Sol, aterrada- ¡¿QUÉ PASA CON ORION!? -Cálmate, Sol- ordenó Draco, abrazando a la castaña protectoramente-. ¿Qué sucede, Hermione? -Han apuñalado a Orion- susurró, y todos se quedaron mudos. Sol ahogó un grito, y sus ojos se llenaron de lágrimas-. Me acaban de llamar del hospital...
Entonces, el teléfono de Helena comenzó a sonar. Lo cogió tranquilamente: -¿Qué pasa, Herms? -¡Helena! Gracias a Dios... ¿Qué tipo de sangre tienes? -¿Yo? Creo que AB positivo... -Por favor, di a todos los tipo B o O positivo que vengan pero ya al hospital. Orion se muere.