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Historia 156326 — capítulo 31
Orion y Hermione estaban a solas en la habitación del hospital. Ella no se había apartado de su lado, y los médicos ya no se lo pedían. La última vez que habían tratado de separarlos el corazón de él se aceleró hasta casi provocarle una sobreoxigenación en la sangre que podría haberlo matado. Por ello, tanto durante la cura de la herida como durante su descanso, ella seguía allí, tomando su mano. Cuando la notaba removerse, abría de golpe los ojos. Y ahora estaba ella a su lado, durmiendo con el brazo de él sobre su cintura, con el lado herido hacia arriba. -¿Orion?- susurró, pero él no contestó- ¿Ori?- volvió a probar, pero nadie habló- ¡ORION!- chilló, y una horda de enfermeras y médicos entró en la sala en cuanto escucharon su grito. Ella se levantó, y él le apretó la mano- ¿Qué sucede? ¿¡QUÉ LE PASA A ORION!? -Señorita Granger, debe salir... -¡NO!- gritó el chico, y su corazón latió más fuerte. Todos se quedaron quietos mientras su hermana le susurraba cosas al oído hasta que se calmó. -Necesita una transfusión... -¡Yo le daré de mi sangre!- exclamó, desesperada. -¿Qué tipo tiene usted? -A positivo- contestó, seria. -Su hermano es B positivo. Si conoce a alguien de este tipo de sangre o O negativo, llámelo sin falta- le dijo la doctora, y Hermione llamó apresuradamente a Helena. Poco menos de una hora después, como veinte personas esperaban para donar sangre al herido. Las chicas (Helena, Rose, Carmen y Lui) encabezaban a todos, con Viktor al lado. -¿Qué tipo de sangre tiene?- preguntó la doctora al chico. -O positivo- contestó, y ella le extrajo sangre delante de Hermione, en una camilla junto a la de Orion, y en cuanto acabaron procedieron: colocaron la sangre en el gotero y se la inyectaron al muchacho. Menos de medio litro, pues todos parecían impacientes por ayudar y a ninguno se le veía muy buena cara ante las agujas. La siguiente fue Ruby, una chica morena de ojos grises que ni tembló cuando la aguja perforó su piel. Solo miró a Hermione con una sonrisa dulce. Era la chica skater que iba a todas las fiestas con el chico Granger. -Ponte bien, pequeño- le susurró, dándole un suave beso en la frente. Él rió secamente. -Esos hijos de puta lo pagarán, hermano- la siguió su gemelo, y chocaron los puños. -Os debo una. Cuando Lui pasó, tímida Hermione le sonrió para darle ánimos. Lui era la persona más tierna que había conocido, y cuando una lágrima resvaló por su mejilla en el moento en el que introdujeron la aguja, corrió hasta ella y la abrazó. -Gracias, pequeña. -De nada, Herms. Pasaron lentamente. Todos insistieron en donar para él ya que si necesitaba otro transplante no estarían allí. Poco antes de que Orion volviera a estar estable, Sol entró como una bala y se lanzó hacia la cama, llorando. -Como te mueras te mato, ¿me olles?- sollozó, y él rió. Por vez primera, soltó la mano de su hermana y tomó la de la rubia, acercándola a él delicadamente. Sin más, la besó. Un beso que lo decía todo. Que demostraba que no había olvidado a la pequeña pesada que lo seguía a todas partes de niño- Te quiero- él rió, limpiando sus lágrimas con dedos tiernos y cariñosos. -Me lo podías haber dicho antes, mujer- ella rió/lloró, y él la besó de nuevo- ¿Cómo me voy a morir, tonta? Ahora que me has dicho esto, no te vas a deshacer de mí tan fácil. -Eso espero, idiota- y se abrazaron. -Estaría así para siempre, aunque se me abrieran los puntos- le susurró, en el oído, y ella se puso roja de golpe. -Yo también... Pero no podemos correr ese riesgo. Suelta, anda- él negó, pero no la abrazó más fuerte. -No quiero- sonrió pícaramente, como un niño. -Pues no te dejaré besarme jamás- la soltó al instante, como si quemara-. Te quiero, grandullón- lo besó, y él rodeó su nuca para hacerlo más largo. -Y yo, mi sol.
Hermione había salido en cuanto comenzaron a hacerse arrumacos. Estaba fuera de la habitación, bebiendo un chocolate con leche caliente, cuando Draco la tomó del brazo, la giró suavemente y la abrazó. Depositó un beso en su frente y, sin más, ella estalló en sollozos. Las manos de él acariciaron su cabello y espalda con ternura y suavidad hasta que se calmó. Por suerte el chocolate estaba en la pequeña mesita de café, y no en el suelo. -¿Estás bien, pequeña? -Mi hermano casi muere, Draco- sollozó-. Claro que no estoy bien. -Piensa que está vivo, no muerto. Y va a salir de esta...- sonrió burlonamente- Con una nueva compañera. -¡MIONNE!- exclamó Ginny, abrazándola y quitándosela al rubio de los brazos- Dios, amiga, ¿estás bien? ¿Cómo está Orion? ¿Quién le ha hecho esto? -Estoy bien. Ya está fuera de peligro y... No lo sé- contestó, tristemente Hermione, pero Ruby apareció tras ella. -Walpurguis- susurró, en su oído, alto y claro para todos. -¿Walpurguis?- interrogó Draco, girándose. Blaise tomó a Ginny del brazo y la acercó a él. -Sí- sonrió el hermano de la chica, sádico-. Pero nos vengaremos. No lo dudes, hermanita- besó la mano de Hermione galantemente-. Nosotros lo haremos. Por Orion. Por ti. -¿Qué tiene esto que ver conmigo? -La familia de Orion es la nuestra. Si a ti te hicieran algo, todos nosotros te protegeríamos- explicó Ruby, besándola en la frente maternalmente. No tendría más de uno o dos años más que Orion, pero parecía más mayor cuando hacía eso-. Nunca lo olvides, pequeña. -No lo haré- contestó. -Dale un beso al osito de nuestra parte- y se fueron juntos, en sus respectivos skates.
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