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La Caída de Reichenbach — capítulo 5

Llegaron a un edificio de apartamentos situado al norte de Londres, el cual estaba estaba rodeado de coches patrulla y de policías. Además de eso, también se habían acercado a la zona algunos curiosos y un par de que trataban de averiguar qué había pasado.

-Genial, les digo que actúen con discreción y lo primero que hacen es montar un circo-el inspector Lestrade hizo pasar a sus acompañantes entre la fila de policías que custodiaban la entrada del edificio.

Aaron miró a su alrededor antes de entrar, tomándose su tiempo para ver por fuera el edificio. No era un mal sitio para vivir, tenía un pequeño jardincito con hierbas altas bien cuidadas a ambos lados del camino que llevaba a la entrada, y la zona parecía agradable y llena de gente. A parte de eso no vio nada destacable en el suelo o las paredes, se veía que era un sitio que mantenían limpio para sus habitantes.

Al rato, el chico entró a reunirse junto a los demás, pero se encontró con que ya habían subido al piso correspondiente al asesinato. Eso era lo bueno de ser un niño, nadie se fijaba en ti, y podías hacer lo que quisieras sin que nadie te riñera o metiera prisa. Pero también tenía su lado malo, por ejemplo que se olvidaran completamente de ti y te dejaran tirado en el recibidor en vez de llevarte a la escena del crimen.

-Perdone-Aaron se acercó a un agente que había al lado del ascensor-He venido con el señor Lestrade a ver el apartamento de la mano mutilada, ¿podría decirme en qué piso se encuentra?

-Venga ya, niño-el policía empezó a reírse, y varios de sus compañeros le hicieron coro-No me hagas reír, vete a jugar a otro lugar, tú aquí no pintas nada.

El chico no tardó más que unos segundos en comprender que hiciera lo que hiciese no lo dejarían ir más allá de la sala principal . Suspiró y se dirigió hacia la salida.

-No. Lo curioso es que probablemente pinta aquí más que tú-el señor Holmes apareció de detrás de una columna-Aaron, ¿te parece si subimos? Antes de que los demás se fueran noté que faltabas tú y decidí esperarte, espero que no te moleste.

El detective hizo que los policías se apartaran e invitó a Aaron a subirse al ascensor. Apenas tardaron unos segundos en llegar al piso correcto, y una vez allí, al fin se reunieron con el resto del grupo, que estaba esperando a que Sherlock fuera el primero en entrar. Éste se zambulló dentro del piso rápidamente, teniendo especial cuidado en donde pisaba. Aaron se asomó por la puerta con interés para ver qué era lo que hacía. Al chico ya le había quedado más que claro que Sherlock Holmes era algo así como un detective o un asesor de la policía, pero quería ver como trabajaba.

-¿Ha entrado mucha gente antes de que yo llegara?-Sherlock parecía realmente fascinado por el suelo, y no hacía más que pasearse de un lado a otro sin apartar la vista de allí-¡Lestrade, contéstame!

-No, no mucha-al policía no parecía gustarle que Holmes le gritara, pero se limitó a fruncir el ceño-Solo yo junto a otros agentes y algunos miembros del equipo de forenses y… ¡por el amor de Dios! Sherlock, ¿puedes dejar de pasearte de un lado a otro y decirnos algo?

-Bien-Sherlock ignoró esas últimas palabras, y durante unos instantes miró detenidamente a Aaron, para después dirigirse al resto-Pasemos a la habitación donde se encontró la mano, la cocina, ¿me equivoco?

Todos lo siguieron intentando pisar donde el hombre lo había hecho, pero antes de que Aaron pudiera la pista, Holmes alzó una mano frente a él para que se detuviera.

-Lo que hay allí dentro no es apto para niños, mejor tú te quedas aquí-se dio la vuelta-No querría tener a un alguien que no esté haciendo nada a mi lado.

El chico se quedó de piedra en el sitio mientras Sherlock se alejaba. ¿Se suponía que tenía que sentarse y esperar? Por mucha rabia que le diera, así lo hizo. Aaron miró por la ventana que tenía detrás y desvió la mirada hacia el resto de la habitación, que estaba impecablemente limpia, excepto algunas zonas del suelo pegadas a la pared al otro extremo de la habitación.

-¿Polvo?-Aaron se levantó del sofá que había bajo la ventana y se dirigió hacia allí-¿Por qué hay polvo justo aquí?

El chico entendió que muy probablemente eso era lo que había estado mirando Sherlock. Quizás habían cambiado los muebles, pero… Aaron abrió mucho los ojos y corrió hacia el sofá. Se agachó para mirar el suelo allí.

-Pues claro…-hizo lo mismo con el resto de los muebles de la habitación-¿Cómo no he podido darme antes? ¡Seré estúpido!

Aaron echó un vistazo rápido más a la posición de los muebles y se subió al sofá para poder asomarse bien por la ventana. Si no recordaba mal, cuando había escuchado hablar al inspector Lestrade y a Holmes, habían dicho que entro otras cosas habían encontrado ácido, ¿podría ser que…? El chico perdió el hilo de sus pensamientos al escuchar unas pisadas que se dirigían hacia allí.

-Veo que no has perdido el tiempo-Sherlock había aparecido por la puerta de la cocina, seguido de John, que lo miraba con las cejas alzadas. Aaron se dio de que tenía la mitad del cuerpo sacado por la ventana y volvió a su posición principal sentándose en el sofá-¿Qué hacías?

-Nada-le lanzó al detective una mirada furibunda por haberle a quedarse allí-Es solo que he estado mirando el mobiliario de esta habitación y he notado algo un poco raro.

-Ilumínanos-Holmes sonrió con cierto eje de superioridad y se cruzó de brazos.

-Bueno…-Aaron se levantó y señaló las esquinas polvorientas-Lo primero que vi fue aquello, en algunos lugares de la habitación hay polvo acumulado de varios meses, como si hubieran habido muebles allí hace poco y los hubieran movido. Al principio pensé que podrían haberlos movido hace unos días, pero después recordé la casi extrema que hay en este edificio e incluso en esta misma habitación y…-negó con la cabeza-los han movido recientemente, al menos lo suficiente como para que no haya dado tiempo a limpiar todo ese polvo.

Aaron puso los brazos en jarra y siguió pensando en la teoría que había dejado a medias en su cabeza antes de que el señor Holmes y Watson le interrumpieran. Sherlock le hizo un gesto para que siguiera.

-Quizás me estoy precipitando un poco, pero, creo que sé dónde está la botella de ácido que hizo esto-les señaló las manchas que había bajo los muebles-Os escuché hablar a ti y al inspector Lestrade sobre que habían encontrado una mano y ácido por el suelo, así que supuse que probablemente al asesino se le rompió lo que sea que estuviera usando para transportar el ácido y como se le estaba derramando tuvo que deshacerse de ello rápidamente para que la policía no encontrara muchas pruebas.

-Y por eso mirabas por la ventana, para ver si la había tirado al jardín de abajo, un buen escondite por sus hierbas altas, ¿cierto?-Sherlock se llevó una mano a la barbilla, con aspecto pensativo-Sí, el criminal se daría cuenta de que había derramado sin querer algo del líquido por esta habitación y para disimularlo cambiaría de posición los muebles, qué estupidez-asintió con la cabeza-No está mal para un crío.

Ese comentario hizo que Aaron desviara la mirada con repentina timidez, estaba acostumbrado a que se burlaran de él, pero no a que lo halagaran. Sherlock fue a buscar a Lestrade para decirle que ya tenía suficiente de momento y que aquella sesión se daba por finalizada.