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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 2

Pensando en la corta pero linda charla que había tenido con Sindy, fue caminando hasta el campo de Quidditch, y Ron fue hacia él deprisa y algo molesto.

-¿Dónde te habías metido?

-ah sí, lo siento Ron, es que me crucé con ella y nos quedamos hablando. Perdón.

-¿te cruzaste con quién?

-con… -dijo Harry con la mirada como ausente, pero luego reacciono- con Sindy.

-ah, claro sí…una duda… ¿Quién mierda es Sindy?

-la chica que vimos en el comedor.

-ah… y ¿hablaron?

-si… algo…-expreso Harry intentando sonar indiferente-lástima que Dumbledore llego y nos interrumpió-pensó con amargura.

Ron estuvo a punto de reír porque era muy notorio que su amigo estaba fingiendo desinterés por la chica que obviamente le había gustado, pero decidió no hacerlo y esperar a ver si el tema surgía mas tarde y Harry accedía a contarle lo que había pasado realmente.

Ambos estuvieron sentados mirando hacia el campo de Quidditch durante un par de horas y se mantuvieron así hasta que empezó anochecer; había momentos de charla y otros en que se quedaban callados observando cómo, de a poco, los estudiantes iban entrando al colegio; se quedaron mirando las estrellas y pensando cada uno en sus cosas. Harry, por primera vez desde que la había visto, había dejado de pensar en Sindy y se había detenido a pensar en sus padres mientras observaba el hermoso cielo estrellado que tenía delante de sus ojos. Y ese era uno de esos momentos de su vida en que estaba completa y absolutamente feliz; pensaba que ese sería un excelente año… y uno muy productivo.

Después de media hora aproximadamente llegó Hermione y se sentó junto a Ron, dejándolo a éste entre medio de ella y Harry.

-hola chicos-dijo ella con tono alegre-¿Qué estuvieron haciendo desde que llegamos? No los encontraba por ninguna parte.

-bueno, yo estuve en mi habitación acomodando mis cosas antes de perder algo como la última vez. La verdad no tengo ganas de empezar otro año perdiendo cosas y que mi mamá me envié cartas vociferadoras para hacerme pasar vergüenza-dijo Ron cauteloso de no decirle a Hermione la otra razón.

-seguro algo va a perder-dijo Harry apoyándose en sus codos  para poder ver a su amiga. Ambos rieron y Ron los miro y dijo sarcásticamente:

-ja já ja, si si, muy graciosos…por lo menos yo no corro el riesgo de perder nada como cierto amigo que no acomodo y se fue de la torre-dijo mirando sugerentemente a su compañero.

-¿Qué? Harry, ¿tú no te quedaste a acomodar tus valijas?

-oh no, no lo hizo, y para colmo me dejo plantado por hablar con "ella"-dijo Ron fingiendo estar celoso.

-ay Ron, no empieces-exclamo Harry, sonriendo y acostándose en el césped, con las manos en la nuca y mirando las estrellas.

-oigan, un minuto… Ron, ¿a quien te refieres con "ella"?

-a la chica de la mesa de profesores-dijo Ron con vos áspera.

-oye ¿Qué? ¿Ya hablaste con ella, Harry? ¿Cuándo?-pregunto su amiga bastante sorprendida.

-cuando se suponía que tenía que estar aquí esperándome, ¿o me equivoco?-pregunto Ron mirando a Harry.

Este lo miro serio y con el ceño algo fruncido, luego miro a Hermione, asintió con la cabeza respondiendo a la pregunta de su amiga y volvió a mirar al cielo.

-y… ¿Qué le dijiste?

-bueno yo…

Pero en eso se escuchó que se abría la puerta y luego alguien la serraba con enojo y fuerza. Harry se incorporó de golpe y los tres se dieron la vuelta para ver quien había salido, pero no pudieron ver más que una silueta negra en contraste con la tenue luz de la luna, pero sí reconocieron que era una mujer, pues tenía pelo largo.

Caminaba decidida y enojada en dirección a la cabaña de Hagrid, al otro lado del castillo.

-chicos creo que deberíamos ir entrando al castillo, ya casi es hora de cenar y si no estamos nos castigaran-dijo Hermione levantándose y limpiándose el pasto de los jeans-además, mañana ya empezamos con las clases y tenemos que levantarnos temprano.

-¡Ron vamos, levántate!-se quejó su amiga, empujándole un poco la cabeza, al ver que éste no daba señales de querer hacer ningún movimiento

-¡si si, ya voy!-dijo Ron apesadumbrado mientras se levantaba al igual que Harry.

Ron y Hermione empezaron a caminar, pero Harry no los siguió, sino que se quedó mirando fijo en la dirección en que se había ido la chica enfurecida.

-hey Harry ¿no vienes?

-emm… no, los alcanzo en un minuto.

-está bien, pero no te tardes o te van a matar-le advirtió su amiga.

-o lo podrían expulsar, que es peor ¿no Hermione?-dijo Ron aguantándose la risa.

Ella no hizo más que lanzarle una mirada seria.

-sí, no me tardare, lo prometo-dijo Harry.

-Bien, te esperaremos en la sala común-dijo Ron y ambos se marcharon; cuando Harry vio que entraban al colegio se fue corriendo en la  misma dirección que la muchacha.

Pensando que ésta había entrado a la cabaña de Hagrid fue directo hacia allí, pero en eso, poco antes de llegar a la pequeña casa de piedra, la vio sentada al borde del bosque prohibido, apoyada en un árbol abrazándose las piernas contra su pecho y con la cara hundida en las rodillas.

Harry se acercó y aclaro su garganta para hacerse notar. Ella levanto la cabeza algo sobresaltada y ambos se miraron fijamente. Sindy, con lágrimas en los ojos, se abalanzo repentinamente hacia él y lo abrazó llorando aún más fuerte. Harry, muy sorprendido, la abrazo de igual manera para consolarla, aunque no supiera la causa de su llanto.

Así se quedaron unos segundos hasta que ella se desprendió, se secó las lágrimas con la manga de su túnica, lo miro un instante y luego bajo la mirada y dijo:

-lo… lo siento Harry, no quise… es que yo…-intentaba formular alguna frase pero la angustia le ganaba.

-tranquila, no hay problema-dijo intentado que ella no se sintiera avergonzada por el hecho de haber abrazado a alguien que apenas había conocido. -emm… disculpa pero ¿Cómo sabes mi nombre?- sabía que la pregunta no venía al caso pero era una buena excusa para cambiar de tema y de paso sacarse esa repentina duda.

-es que, bueno… mi tío me hablo mucho de ti y además te conozco porque, bueno… eres famoso.

Él sonrió y por primera vez no le molesto que alguien lo reconociera por ello.

-¿Por qué estas llorando?-pregunto luego de unos segundos de silencio.

-es mi tío

-¿Qué paso?

-es que… él… nunca me deja hacer nada sola…-se le había pasado un poco el llanto, que Harry reconoció que era de enojo y no de tristeza, y hablaba con tono molesto- siempre alguien me tiene que acompañar. La verdad no sé qué me molesta más: el hecho de que me trate como si tuviera 4 años o que no confíe en mí.

-bueno, amm…-no estaba muy seguro de lo que iba a decir- él de seguro lo hace porque te quiere mucho y no quiere que te pase nada malo.

-y nada bueno tampoco al parecer

-¿a qué te refieres?

-es que cada vez que se me presenta una aventura emocionante él piensa que es muy arriesgado y arruina todo. A veces solo… me gustaría alejarme y ser más… libre.

-ehh… mira, sé que no es lo mismo pero, a mí me pasa algo parecido con mi amiga, Hermione.

-¿la del pelo esponjado?

-si-dijo Harry sonriendo y al ver que ella también lo hizo siguió- ella siempre que quiero hacer algo lo califica como peligroso o fuera de la reglas y me regaña todo el día o a veces hasta se enoja y ni me habla; creo que hasta piensa que ir al baño es algo riesgoso-dijo sonriendo como expresando algo extraño pero gracioso.

Logro sacarle una risita a Sindy y eso lo animo para preguntarle:

-oye, aquí afuera hace algo de frio así que ¿Qué dices si entramos y vamos a la sala común, así te olvidas un poco de tu tío?-sonrió.

-claro! Me encantaría… vamos!-parece que eso la animo y le cambio el humor casi por completo porque se levantó de un salto, ayudo a Harry a terminar de pararse y entraron al colegio.