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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 3

Sala común de Gryffindor: vacía excepto por dos personas. Los demás: cenando en el Gran Salón…

Por momentos la sala quedaba en silencio y ellos se miraban fijamente, pero no era de esos momentos incomodos sino que parecía que con la mirada se decían todo. A él le encantaba verla sonreír y a ella le encantaba que él la hiciera reír y la distrajera de sus problemas y angustias. Hablaron de varias cosas: las clases, lo mucho que aborrecían a Snape, de lo buen buscador que era Harry, del odio hacia todos los Malfoy, etc.

-me entere que el año pasado peleaste contra Voldemort-dijo ella sonriente.

-sí y la verdad que fue…-se detuvo en seco-espera… tu… ¿dijiste Voldemort?

-si… ¿por qué te sorprende tanto?

-no es que, bueno la mayoría de la gente que conozco, y te diría todos, temen decir su nombre… y creí que a ti también…

-¿Que a mí también me daría miedo pronunciarlo? Ay no! Más que miedo le tengo mucho odio-y miro al suelo con el ceño fruncido.

-si yo también-dijo Harry-él mato a mis padres.

-y a los míos-confeso Sindy levantando la mirada.

-¿qué?-simplemente no podía creer que sus padres hayan corrido la misma suerte.

-si… es lo que iba a decirte cuando mi tío nos interrumpió.

Harry no quería ponerla mal ni nada pero no resistió preguntarle:

-y… cómo pasó…?

Sindy no contesto hasta después de unos minutos que para Harry fueron eternos.

-¿yo tengo dos hermanas sabes?

Harry no entendía a que venía su pregunta pero pensó que quizás no se animaba a hablar acerca de la muerte de sus padres, así que no le insistió y solo le siguió la corriente.

-eh… no la verdad no sabía

-somos trillizas, aunque yo soy la mayor porque nací primero. Luego vino Roxana y después Miranda.

Simplemente Harry no supo que decir.

-Mandy, Roxy y yo teníamos cinco años y para entonces ya estábamos conscientes de que teníamos magia, aunque no podíamos controlarla. Estábamos los cinco cenando y empezamos a escuchar gritos que cesaron luego de una explosión. Papá salió  corriendo hacia la puerta y mamá nos dijo que corriéramos a escondernos todas en distintos lugares.

Harry la miraba muy concentrado y sin interrumpirla.

-Roxy se escondió en el baño, Mandy en una pequeña alacena de la cocina y yo…-suspiro como dolida- yo no llegué a esconderme.

Se quedó callada por unos segundos y luego siguió.

-mamá había ido a ayudar a papá a mantener la puerta cerrada. Había sacado su barita y estaba corriendo hacia él cuando con un fuerte golpe y una luz verde esmeralda la puerta se partió en mil pedazos y mis padres cayeron al suelo no muy lejos de donde yo estaba parada y completamente paralizada por el miedo.

A Harry le latía el corazón como si en ese instante hubiese acabado de jugar un partido de Quidditch.

-dos de sus mortifagos tomaron a mis padres y los sacaron por el hueco de la puerta.

-¿y Voldemort? ¿No hizo nada?-Harry cada vez tenía más intriga de qué había pasado.

-él solo se quedó ahí… mirándome. La verdad creí que iba a matarme pero él… me habló-dijo Sindy con tono como extrañada y con el ceño fruncido-me dijo que si quería ver a mis padres, lo siguiera, y luego salió rápidamente de allí, casi desapareciendo.

Se miraron fijamente por unos minutos.

-cuando finalmente reaccioné salí rápidamente de mi casa y vi que Voldemort y mis padres ya estaban muy lejos; así que empecé a correr los mas rápido que pude.

-pero si sabias que podía matarte… ¿Por qué rayos lo seguiste?-simplemente Harry no entendía que se le había cruzado por la cabeza a esa Sindy de cinco años.

-es que… para una niña ver que sus padres se alejan era muy fuerte y no sé si pensé que podía salvarlos o simplemente fue mi instinto pero lo único que pensaba era en alcanzarlos y que estén otra vez conmigo.

-sí, entiendo-Harry lamentaba haber hecho ese comentario.

-pero cuando los alcance, me di cuenta que estaba en un callejón sin salida y que todo era una trampa: en el instante en que logre ver a mis padres a través de esa intensa e impenetrable oscuridad, Voldemort me miró, sonrió y apuntando a mis padres con su varita pronunció un hechizo provocando que de su extremo saliera una rayo de luz verde esmeralda tan intenso que tuve que taparme los ojos.

Harry no tenía idea de que hechizo era ese pero estaba seguro de que no provocaba nada agradable.

-cuando logre abrirlos nuevamente, vi a mis padres tirados en el suelo y no sé cómo, pero tuve la certeza de que estaban muertos. Pero cuando intente correr hacia ellos Voldemort me sostuvo de un hombro y me dio la vuelta. Clavó sus rojos ojos en los míos y me dijo: "no voy a matarte pequeña, por ahora te necesito viva", y a penas termino de pronunciar esas palabras que me causaron escalofríos, levanto su varita y…

Ambos se sobresaltaron al oír que el retrato de la sala común se habría y entraban  Ron y Hermione que volvían de cenar.

-oh! Hola chicos, ¿por qué no fueron a cenar?

-ah… es que…-Harry y Sindy se miraron-no teníamos hambre-dijo Harry terminando la oración.

-lástima-dijo Ron frotándose la panza con cara de satisfecho-estuvo genial!

-Ron, dime que desayuno, almuerzo o cena no te parece genial a ti-dijo Hermione.

-¿Por qué lo dices? ¿Eh?

-am… no lo sé, tal vez porque…-ella fingió pensar- ¡nunca paras de comer!

-Hermione, no voy a discutir sobre mi dieta contigo

-oh créeme, tú haces todo menos dieta-dijo ella algo por lo bajo pero con la intención de que Ron la escuchara.

Ambos siguieron discutiendo sobre los hábitos alimenticios de Ron y luego de unos minutos la sala común empezó a llenarse y Sindy se levantó riendo por la divertida pelea entre Hermione y Ron, le deseo buenas noche a Harry y se dirigió al agujero del retrato para ir a su propia habitación que estaba a la vuelta de la torre Gryffindor (una sala común más pequeña que las demás y con una sola habitación para ella sola, algo así como una pieza privada). Harry la acompaño hasta salir al pasillo a través del retrato de la Dama Gorda, donde se despidieron definitivamente y él la siguió con la mirada hasta que doblo hacia la izquierda y se perdió de vista.