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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 22
-¡Sindy! ¡Ven aquí!
-¡no, tío! ¡Aléjate de mí!-dijo sollozando apretándose con fuerza el brazo izquierdo.
-¡Sindy! ¡Espera!-Harry la tomo del brazo justo cuando la chica acababa de salir del despacho-¿Qué pasa? ¿Qué tienes en el brazo?
-¡nada, Harry! ¡Solo… solo aléjate de mí! ¿Sí?-se zafó de la mano del muchacho y empezó a correr.
-¡Sindy! ¡No te vayas! ¡Sindy! ¡Espera!
-¡Harry!-escuchó la voz de Hermione gritándole pero no sabía de dónde provenía-¡Harry!
El chico se despertó de un salto por los constantes zamarreos de su amiga.
-Harry… despierta.
-¡Hermione, deja de moverlo así! ¡Lo vas a matar!
Su amiga lo soltó para que Harry se incorporaba y viera a sus dos amigos sentados en frente de él.
-¿me quede dormido?-dijo frotándose los ojos por detrás de los anteojos redondos.
-la verdad más que dormido parecías muerto-contestó Ron-… hasta que empezaste a gritar el nombre de Sindy y ahí me dije: ¡ah, no! ¡Está vivo!
Pasaron unos segundos de puro silencio y después Hermione habló.
-ignorando la idiotez que acaba de decir Ron-dijo poniendo énfasis en la palabra "idiotez"-¿Qué soñaste, Harry?
-¿Qué no es obvio, Hermione? Estaba soñando con Sindy-dijo con voz burlona y con tono de obviedad.
-perdón pero… no estaba hablando contigo, Ronald.
-¿quieren dejar de pelear? Me duele la cabeza-habló Harry.
-¿estás bien?-preguntó su amiga con el semblante preocupado.
-Hermione, acaba de decir que le…
-¡ya cállate, Ron!-gritaron al unísono los otros dos.
Después de eso, Harry habló… o al menos eso intentó.
-es que… soñé que…-suspiró-nada. No importa.
-¿seguro? Se escuchaba más como una pesadilla que como un sueño.
-no, de verdad. Nada grave.
Como cada año, llegaron a la estación, bajaron del tren y subieron a los carruajes. Aunque esta vez a Harry le pasó algo muy extraño: solo él y otra chica llamada Luna Lovegood podían ver a esas extrañas, huesudas, feas y oscuras criaturas que tiraban del carruaje. Pero ¿por qué solo ellos podían verlos?
En fin, tenía alguien más importante en quien pensar.
-oigan… ¿Quién es ella?-dijo Ron cuando ya estaban sentados en la mesa de Gryffindor, escuchando hablar a Dumbledore.
-esa es Dolores Umbridge-aclaró Hermione-la subsecretaria del ministro, y además la profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras… de este año, claro.
-el profeta apoya al ministerio ¿no? Pero… ese diario y el ministerio solo dicen mentiras y ocultan le regreso del innombrable a la gente.
-lo se… pero está aquí para vigilarnos, Ron. El ministerio está intentando controlar también Hogwarts. Saben que Dumbledore y Harry podrían mostrar pruebas de su regreso y lo quieren evitar… ya que eso demostraría que en realidad…
-solo mienten-terminó Harry mirando con frialdad a la profesora con cara de sapo, vestida de rosa.
-esperen… ¿y Sindy?-se percató Harry, justó después de que Umbridge se parara e interrumpiera a Dumbledore.
-qué raro que no esté sentada en la mesa de los profesores… porque sus hermanas sí-agregó Ron.
Harry miraba para todos lados sin prestar ni la más mínima atención a los que decía la gorda de rosa.
Parecía tonto buscarla en otras mesas, ya que ella técnicamente era Gryffindor pero… no se le ocurría otra cosa. ¿Y si le había pasado algo? La última vez que la había visto estaba corriendo fuera del despacho de Moody, tomándose el brazo izquierdo con fuerza. Ya era preocupante que no hubiese ido con ellos en el tren el año pasado para volver con sus tío muggles, y ahora no la veía en la mesa de los profesores… sin duda algo había pasado.
A penas Dumbledore dio permiso para que fueran hacia sus dormitorios, Harry se levantó de un salto y caminó muy rápido, sin importarle que dejaba a sus amigos atrás. Es decir… no les pasaría nada.
Tenía que encontrar a Sindy, así que se dirigió directo al retrato de Sir Cadogan; supuso que estaría en su habitación. Tal vez se sentía mal.
-hola Sir Cadogan.
-buenos días.
-¿puede dejarme pasar?
-¿para qué?
-solo quiero ver si esta Sindy.
-no, ella no se encuentra.
-¿Qué? ¿No está en su habitación?
-¿acaso hablo en arameo?
-no, Sir Cadogan-estaba tan preocupado que no le importó que lo tratara así-¿y no sabes dónde está? Porque no fue al Gran Salón.
-no, la verdad, no lo sé.
-bien, gracias de todos modos-y se fue directo a los jardines de Hogwarts.
Después de correr por casi la mitad del castillo, llegó afuera y fue directo al campo de Quidditch. Sin embargo cuando llegó, desde lo lejos, vio que en todo el campo no había nadie. Ni siquiera en los asientos desde donde los demás ven los partidos.
¿Cómo podía ser que no apareciera por ningún lago? ¿Dónde podía estar?
Y en ese instante se le ocurrió otro lugar. Parecía ser la última opción donde poder encontrarla.
-si no está en la cabaña de Hagrid, ya no sé dónde más buscar-se dijo mientras corría hacia la casa de piedra, situada al borde del bosque prohibido.
Llegó y tocó a la puerta; al instante el enorme y barbudo Hagrid abrió la puerta.
-¡Harry! ¿Cómo estás?
-hola Hagrid.
-¡pasa, pasa!-y le chico entró lo más rápido que pudo, intentando no parecer tan agitado ni preocupado como estaba.
-¡estás muy alto, amigo! Aún recuerdo el día en que te traje…-dijo con algo de nostalgia.
-sí, Hagrid… yo también. Escucha ¿no has visto a Sindy?
-¿acaso no fue al almuerzo en el Gran Salón?
-no, y estoy preocupado; no la encuentro por ninguna parte.
-Harry, lo más probable es que se haya peleado con Dumbledore y por eso no fue a comer. Seguro está en su habitación.
-no, ya le pregunté a Sir Cadogan y me dijo que no.
-entonces no se… pero tranquilo, ya aparecerá.
-bueno, gracias de todas formas. Iré con los chicos, tal vez la vieron por el castillo-y acto seguido salió de la pequeña pero acogedora cabaña.
Cuando por fin los encontró en la Sala Común de Gryffindor, se acercó a Ron y Hermione, que estaban sentados hablando.
Si… increíble… pero hablaban y no discutían.
-chicos… ¿no vieron a Sindy?
-amm… no-contestó Ron-tal vez este en…
-¡no está en su habitación!-pero se arrepintió al instante de haberse enojado-lo… lo siento Ron, es que… ya busque en todas partes y no la encuentro. Estoy preocupado.
-Harry… ¿por qué no intestas preguntarle a Dumbledore?-dijo su amiga.
-si… puede ser.
-o a sus hermanas… ellas seguro saben dónde está.
-¡claro! Hermione, eres un genio-y salió corriendo a través del retrato.
En uno de los pasillos encontró a las hermanas de Sindy caminando juntas.
-¡Roxy! ¡Mandy!-y ambas se dieron vuelta.
-¡Harry! Hola ¿Cómo estás?
-la verdad… preocupado.
-pero… ¿por qué?-se miraron con el ceño fruncido y luego volvieron a mirar al muchacho.
-es que… no encuentro a Sindy por ningún lado y creí que ustedes sabrían...
-Harry…-dijo Roxy y miró a su hermana como para ver cuál le contaba-no… no lo sabes ¿verdad?
-¿saber qué? ¿Qué se peleó con su tío? La verdad lo suponía, yo…
-no, Harry-la interrumpió Mandy-la verdad es que… no vimos a Sindy entrar a Hogwarts en ningún momento.
-le dijimos a nuestro tío-prosiguió Roxy-que se iba aquedar un par de días más con nuestros tío muggles pero…
-en realidad-siguió Mandy-no sabemos dónde está. Estamos igual de preocupadas que tú.
Harry se quedó paralizado. ¿Sindy no había ido a Hogwarts? Pero… si no estaba en el castillo ni en la casa de sus tíos muggles… ¿Dónde podía estar? ¿o con quién?
Y en ese instante, a Harry se le cruzó por la cabeza el nombre que más aborrecía… el nombre que muchos no podían ni mencionar y que algunos lo hacían temblando. En esas últimas vacaciones muchas personas habían desaparecido y todos sabían quién era el causante; aunque muchos lo negaran.
Miró a las hermanas de Sindy y ellas percibieron terror y algo de pánico en sus verdes ojos.
-Harry…-habló Roxy con miedo-no estarás pensando en…
-si-asintió el muchacho-Voldemort.