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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 28
Chocándose prácticamente con todo, Harry y Sindy entraron a través del retrato de Sir Cadogan, sin dejar de besarse. El retrato se cerró tras ellos y mientras la besaba como nunca antes lo había hecho, Harry acostó a Sindy en el sillón. Siguió besándola y empezó a bajar con dulzura hasta su cuello. Ella reía por las cosquillas que ésto le causaba, y a él le encantaba escucharla reír.
Sindy le agarraba la cabeza y le estrujaba cada vez más fuerte el desalineado y rebelde pelo negro, a medida que los besos descendían. Le encantaba sentir el contacto de los labios contra sus piel, sobretodo porque eran del chico que tanto le gustaba. Y no eran de eso besos bruscos y desesperados, sino de esos dulces... ni muy lentos ni muy rápidos. Básicamente eran perfectos... todo lo que él le estaba haciendo en ese momento era perfecto.
Pero el instante... ese pequeño y corto instante que no habrá durado más de 0.5 segundos... ese fue el más perfecto de todos: Harry le había desabrochado el primer botón de la camisa. Sindy lo miró con ojos muy abiertos, incrédula de lo que él acababa de hacer. Sin embargo, en lugar de encontrarse con un rostro inseguro y preocupado por si a ella le había molestado o no, vio en Harry una seguridad y dominación que no creyó que él pudiera tener.
Para ser franca, él no era precisamente un "casanova", no era de esos chicos que hacen lo que quieren con las chicas y saben como guiarlas en situaciones así... pero esa vez parecía otra persona. Se veía seguro de sí mismo y decidido a seguir con lo que habían empezado.
Harry le sonrío con algo de complicidad y ella le devolvió una leve sonrisa, a la vez que se mordía el labio inferior. En eso él se inclinó para susurrarle algo al oído que la dejó sin habla:
-No tienes idea de cuánto estuve esperando este momento, Sindy-ésa frase, y sumándole el hecho de que fue en un dulce susurro, la derritió por dentro.
Él la volvió a mirar a los ojos, y ella sin pensarlo dos veces le tomó la cara y lo besó.
-yo también-dijo al final.
Él volvió a besarla por el cuello y siguió bajando a la vez que le desabrochaba la camisa. Por fin pudo quitársela y por primera vez la vio con nada más que el sostén. Empezó a besarle justó debajo de éste y cuando llegó al ombligo, escuchó que Sindy le decía:
-¿sabes algo, Harry?
-dime-le dijo poniéndose a la altura de su cara para verla mejor.
-esa remera te queda horrible... quítatela-pero no esperó a que él lo hiciera: tomando la parte de abajo de la prenda y tirando hacia arriba, logró quitársela y verlo, también por primera vez para ella, en cuero. No lo podía creer, había soñado varias veces con verlo a él en jeans y sin nada de la cintura para arriba, pero lo que hasta ese momento habían sido solo fantasías... ahora era real.
-wow... es mejor de lo que imaginé.
-¿pensabas en mí sin camisa?-preguntó él divertido.
-emm... si, pero debo admitir que estas mucho mejor de lo que imaginaba.
-entonces... se podría decir que... se cumplió tu "sueño" ¿verdad?
-si-dijo con una risita.
-bueno... ¿y que tal si ahora cumplimos el mío?
-claro...-dijo ella-supongo que es lo justo ¿no?... y... ¿cuál sería tu sueño?
Harry volvió a acercársele al oído y le susurró:
-quitarte toda la ropa.
-¿toda?-dijo ella con una voz que desbordaba inocencia.
-toda-afirmó él para luego volver a besarla.
Mientras lo hacían ella le desabrochó el botón del pantalón, bajó el cierre de éste y se lo quitó.
Lo mismo hizo él con la pollera que ella traía puesta. Al final ambos estaban en ropa interior y Harry había empezado a besarle el hombro; de a poco fue poniendo su mano derecha en la espalda de Sindy, con intención de llegar hasta la parte trasera del sostén y desabrocharlo.
-Harry...-dijo entre risitas-me haces cosquillas...
Pero... todos saben que cuando las cosas van de una manera tan perfecta... bueno... tarde o temprano, siempre pasa algo que interrumpe ese momento. Y bueno... debo decirles que ésta no era la excepción.
-¡Sindy!
Ella y Harry se separaron bruscamente y dirigieron sus miradas a la parte trasera del retrato.
-¡Sindy!-se miraron alarmados y al instante él se quitó de encima de la muchacha y empezó a cambiarse... mientras ella hacía lo mismo a la vez que contestaba:
-¿que pasa Roxy?
-¿puedo pasar?
-eh... no-dijo nerviosa.
-¿qué? ¿por qué no?
-porque... me... me estoy cambiando, si eso.
-¿y qué tiene? durante años compartimos habitación y ya te vi varias veces en ropa interior...
-no pero... no de verdad, ya estamos grandes.
-¡ay por favor! Soy tu hermana.
-¡no Roxy, de verdad! ¡no ent...!-demasiado tarde.
Los ojos de su hermana se abrieron como dos platos enormes e involuntariamente se le abrió la boca del asombro que le causo ver esa escena: Harry acababa de cerrarse el botón de los jeans y estaba a punto de agarrar la remera, mientras que Sindy se había puesto la pollera y la camisa, pero esta última no estaba cerrada.
-no... no es lo que crees, Roxy; Harry y yo solo estábamos...-pero su hermana extendió el brazo con la mano abierta y al segundo que Sindy se callo dijo:
-solo vine a decirte que nuestro tío quiere verte en su oficina... de inmediato.
-ah... claro... pero antes quisiera explicarte... él y yo estábamos...
-¡no por favor! Déjalo así... puedo vivir sin esa información, créeme. Solo... ve.
-de acuerdo-termino de abrocharse la camisa y salió a través del retrato.
Mientras Harry se ponía la remera Roxy se acercó a él.
-¿puedo hablar un segundo contigo?
-eh... si claro.
-mira Harry... tanto nosotros dos como Sindy, sabemos que mi tío no está feliz con que ustedes estén juntos... y conste que no lo sabe.
-si lo se...
-yo... no quiero que Sindy tenga problemas con él, porque eso la hace sufrir mucho. Él es el único familiar que nos queda... nuestra relación con él lo es todo para nosotras ¿sabes?
-si lo entiendo... yo no quiero que se peleen y mucho menos por mi culpa.
-entonces tengo que pedirte algo que sé que no te va a gustar y si se entera, Sindy podría odiarme por esto...
Harry se preparó en silencio para el golpe.
-aléjate de Sindy.
-lo siento, pero me estas pidiendo algo que no podría hacer aunque quisiera...
-te pido por favor que lo intentes; si la amas lo harás... por su bien.
-ése es el caso... no puedo alejarme de ella por esa misma razón: la amo.
-si amas algo, déjalo libre.
-es que... no lo entiendes... tú jamas amaste a nadie tanto como yo a Sindy... no sabes lo que es que te pidan que te alejes de alguien a quien amas con toda tu alma y por quien darías la vida...
-es cierto...-dijo después de unos segundos de silencio-yo no tuve que alejarme del amor de mi vida... porque me lo quitaron por la fuerza. Y lo peor de todo es que jamás supo lo que yo sentía por él-se le llenaron los ojos de lágrimas y la voz le temblaba un poco.
Harry la miro sin entender a quién se refería.
-¿tu como crees que me sentí cuando me enteré que Cedric había muerto?
-¿tu lo amabas?-fue lo único capaz de preguntar.
-más de lo que crees.
Ya con la profecía en sus manos y habiendo comprobado que Sirius no estaba allí, y de hecho nunca había estado, lo único que les quedaba por hacer era salir corriendo y evitar que los mortifagos los atraparan. Después de probar miles y miles de veces las puertas a su alrededor, entraron en una sala con un arco de piedra en el centro, el cual a su vez tenía algo así como un velo negro en su interior.
De allí brotaban susurros fantasmagóricos que, por alguna razón, solo Harry y Luna podían oír. Pero eso no importaba ahora, entraron corriendo y los mortifagos detrás de ellos, desplazándose como corrientes de humo negro que al llegar al suelo se "convertían" en personas de carne y hueso.
Cuando se dio cuenta, Harry estaba en el medio del salón, junto al arco de piedra y con nada más y nada menos que Lucius Malfoy. Los demás, cada uno con el brazo de un mortifago al rededor del cuello, o una varita hundida levemente en éste. Ron, Hermione, Luna, Neville y Ginny estaban atrapados, todo parecía depender de Harry.
-dame la profecía Potter y dejaremos en paz a tus amigos-dijo Lucius con una voz calmada pero amenazadora y una mano extendida.
-no se la des, Harry-dijo Neville, a quien Bellatrix estaba sosteniendo por el cuello.
Harry estaba inmóvil e indeciso: obviamente no iba a dejar que a ninguno de sus amigos les pasara algo pero darle la profecía a Malfoy, era como dársela al señor tenebroso... era darle un arma más para destruirlo, y en su opinión, Voldemort ya tenía demasiada ventaja.
-¿no vas a dármela? Parece que torturar a tus amigos no es suficiente para ti; veamos si con ella... cambias de opinión, ¡tráiganla!-gritó Lucius y por la puerta entraron dos mortifagos sosteniendo a una persona que se retorcía imparablemente, dando patadas e intentando zafar los brazos de las manos de los mortifagos que tenía a cada lado.
Los mortifagos le dieron una patada en la parte trasera de las piernas y la persona calló de rodillas... luego levantó la mirada, y a Harry le dio un vuelco el corazón.
-¡no! ¡déjala! ¡ya basta!-le gritó de repente a Lucius.
-¡no Harry! ¡yo estoy bien, solo no le des la profecía!-le dijo Sindy.
Harry respiraba agitado y miraba aleatoriamente a Lucius y Sindy, no sabía que hacer: entró en pánico.
-Harry...-dijo ella con un hilo de voz y él la miró. Sus ojos desbordaban piedad, moviendo la cabeza de un lado al otro le pedía que por lo que más quisiera no entregue la profecía. Pero Harry ya lo había decidido, no podía permitir que le hicieran daño, ni a ella ni a sus amigos.
Le entregó la profecía pero no pasó mucho hasta que de repente llegaron algunos miembros de la orden, entre ellos, Sirius, quien le dio un puñetazo a Lucius y éste dejó caer la profecía que se hizo añicos contra el piso.
Y empezó la pelea: mortifagos contra la orden.
Rayos de luz surcaban la sala de un lado a otro, por lo que Harry y Sirius se agacharon y se apoyaron en un extremo del arco de roca, para que ningún hechizo les diera.
-Sirius... ¿qué haces aquí?
-¿tú qué crees? Rescatándote, claro.
-¡Harry!-escuchó que gritaba Sindy, que venía corriendo, esquivando por muy poco los rayos de luz que surcaban la sala.
-¡Sindy! ¡ven, rápido!-por fin llegó hasta ellos.
-Sirius, que bueno que llegaste, te extrañé mucho.
-y yo a ti pequeña-le contestó su padrino.
-todo esto es muy hermoso pero... ¿podrían dejarlo para otro momento?
-ay no te pongas celoso Potter-dijo Sindy sonriendo divertida, a pesar de lo que estaba pasando a su alrededor.
-¡¿y tú que haces aquí?! ¡desgraciado!-le gritó Bellatrix a su primo, quien se paró al oírla.
-¡Bella! Deja en paz a mis ahijados.
-¡Ja! Ya quisieras, Black ¡expelliarmus!
-¡protego! ¡expelliarmus!-así estuvieron tirándose hechizos durante unos minutos, mientras que detrás de ellos estaban Sindy y Harry.
-Sindy, vete de aquí, no es seguro.
-¿y dejarte aquí? ¡ni loca!
-¡avada kedavra!-Harry y Sindy se voltearon de repente y se quedaron paralizados al ver que Sirius caía hacia atrás pasando el velo, pero cuando ella miró del otro lado del arco, esperando ver a su padrino tirado en el piso... no vio a nadie.
Si. Sirius se había ido... para siempre.
-¡jajajaja!-reía Bellatrix y mientras atravesaba la puerta, yéndose de la habitación donde todos los demás seguían peleando, cantaba-¡yo maté a Sirius Black!
Sindy y Harry se quedaron mirándola prácticamente inmóviles; no podían creerlo.
Harry miró a Sindy, quien observaba la puerta por donde hacía dos segundos había salido Bella, y vio que tenía los ojos perlados y brillantes, a causa de las lagrimas que aún no habían caído.
Salió corriendo y Harry la siguió.
-¡Sindy, espera! ¿qué haces?
Ambos cruzaron la puerta y llegaron a la sala principal del ministerio donde estaba la enorme estatua.
-¡eres una malparida!-le gritaba Sindy a Bellatrix, quien había caído al piso-¡¿cómo pudiste matar a Sirius?! ¡a tu propio primo!-estaba furiosa y ya algunas lagrimas le habían recorrido las mejillas.
Ambos estaban apuntándole a Bella con sus respectivas varitas, hasta que Harry empezó a oír que alguien le susurraba... y esa voz era aterradoramente conocida.
-mátala Harry... ella mató a tu padrino, mató a Sirius, se lo merece... mátala.
Y de repente el mismísimo Voldemort estaba parado delante de ellos, observándolos con sus ojos rojos y varita en mano.
Sonreía maliciosamente... hasta que vio a Sindy, que estaba entre él y Harry.
-¿tú?-pregunto frunciendo el ceño y casi en un susurro, pero que llegó a los oídos de todos los presentes-¿que estás haciendo aquí?
Sindy no sabía que responder... no debía responder, no podía permitir que todos se dieran cuenta de la verdad... no así, no en ese momento ni de esa manera... ni en ese lugar.
Si bien estaba dándole la espalda por mirar al señor de la tinieblas, Sindy pudo percibir cómo la mirada de Harry no se desviaba de su persona. Sabía, o mas bien sentía, que él la estaba observando confundido y pidiendo una explicación. Pero ella no se atrevía a darse la vuelta, no era capaz de mirarlo a los ojos y saber que tal vez él se había dado cuenta de su traición.
Ya podía escuchar su voz diciéndole ¡¿cómo pudiste?!
En ese instante hubo un estruendo y por una de las chimeneas del ministerio apareció nada más y nada menos que Albus Dumbledore.
Primero dirigió su mirada a Voldemort, quien lo veía tan sorprendido como los demás en la sala... pero con odio. Luego Dumbledore se percató de la presencia de Bella y Harry... pero cuando vio Sindy el corazón le subió hasta la garganta: ¿que hacía su sobrina en un lugar tan peligroso? ¿cómo había salido de Hogwarts?
-¡ahora! ¡hazlo ahora!-le decía Voldemort a Sindy, también como en un susurro pero los demás lo oían. Quería que matara a Dumbledore en ese mismo instante, pero ella no... no era capaz... no podía.
Sindy miraba aleatoriamente a Voldemort y a su tío, una y otra vez... no contestó y empezó a respirar algo agitada, entró en pánico, no podía estar en una situación peor o más comprometida que esa. Lo único que quería era desaparecer de allí.
-¡¡Hazlo ahora!!-ya no se esforzaba por hablar bajo.
Ella seguía sin contestar.
-si tú no lo matas, yo te mataré a ti-y le apuntó con la varita, pero Harry se puso delante de Sindy y le apuntó al señor de las tinieblas con su varita.
-sobre mi cadáver-dijo Harry amenazadoramente.
-como gustes-contestó Voldemort y lanzó un hechizo pero justo en ese instante Dumbledore lanzó el suyo y detuvo el primero.
Bella se arrastró hasta una chimenea y desapareció junto con una llama verde esmeralda, y Harry tomó a Sindy por el antebrazo y la sacó de entre medio de la pelea. Ambos se pusieron junto a una columna para protegerse; él la rodeaba con los brazos porque la pelea entre Dumbledore y Voldemort era tan intensa que algunos azulejos y pedazos de las paredes se desprendían y caían con estruendo en el piso. No quería que ella se dañara.
-quédate aquí, ahora vengo.
-pero Harry...-dijo Sindy preocupada.
-tu solo... no te muevas-se paró y fue hasta donde se estaba desarrollando la pelea. En ese instante Voldemort hace que todos los vidrios del lugar se rompan en pedazos, que volaron hacia Dumbledore y Harry. Mientras Dumbledore convertía esos puntiagudos pedazos de vidrio en polvo, Voldemort aprovechó y se introdujo en Harry... lo poseyó. Éste cayó al piso y miró a Dumbledore con unos ojos rojos intensos y llenos de odio.
-has perdido anciano...-dijo Harry con una voz áspera que no era la suya.
En ese mismo instante llegaron Ron, Hermione, Neville, Luna y Ginny, que se quedaron paralizados, no muy lejos de donde Dumbledore y Harry se encontraban.
-Harry... no dejes que te posea. Las diferencias que los separan son mucho más fuertes que la similitudes que los unen.
Sindy desesperada se paró y corrió para arrodillarse al lado del Harry poseído.
-por favor déjalo...-le pedía con voz temblorosa a más no poder, a la parte de Voldemort que estaba dentro del muchacho-llévame a mi pero déjalo en paz ¡por favor! ¡suéltalo!-lloraba.
Harry, no Voldemort, Harry la vio a los ojos y eso, verla a ella sufrir por la culpa de el señor de las tinieblas, lo hizo odiarlo más de lo normal y ese odio, a la vez, le dio la fuerza para controlar su cuerpo.
-tu eres el débil. Nunca conocerás el amor ni la amistad... y siento lástima por ti.
Haciendo que Harry gimiera de dolor, el señor tenebroso salió de su cuerpo y lo vio allí tirado en el piso... tan vulnerable.
-eres un tonto Harry Potter... y ahora morirás.
-¡¡No!!-gritó Sindy a la vez que se le tiraba encima para derribarlo. Pero él fue más rápido y desapareció para reaparecer de pie a unos metros de la muchacha que ahora estaba en le piso.
-¿cómo te atreves?-dijo él enojado y le apuntó con la varita, pero justo en ese instante miles de personas del ministerio, con el ministro mismo encabezando al grupo, aparecieron por la chimeneas.
-ah vuelto-dijo el ministro incrédulo y Voldemort desapareció.
Sindy se irguió un poco y fue como pudo hasta Harry que seguía tirado en el piso. Con una mano le tocó la cara y con voz angustiada y preocupada:
-Harry... ¿estas bien?
Él, haciendo mucho esfuerzo, levantó una mano para acariciarle la mejilla y con el dedo pulgar le borró una lagrima que estaba cayendo justo en ese instante.
-si tu lo estas... diré que si-y sonrió levemente, pues estaba exhausto. Ella le devolvió la sonrisa. No se quitaban la mirada uno del otro.
Después de haber hablado con Harry durante un rato en su despacho y explicarle por qué lo había estado ignorando durante todo el año... bueno... era el turno de Sindy.
-quiero saber algo y quiero que seas honesta conmigo-le dijo Dumbledore que estaba sentado en frente de Sindy.
-sabes que ya no te miento porque siempre te das cuenta cuando lo hago... ya no tiene gracia.
-lo que presiento es que no necesariamente me mentiste... sino que me estuviste ocultando algo, y no se porque pero creo que no soy la única persona a la que se lo ocultaste.
-la verdad... no se a que te refieres.
-no voy a culparte de algo de lo que estoy poco informado. La verdad no tengo pruebas ni razones para culparte de mentirosa o algo por el estilo, así que solo dejaré a tu criterio la respuesta ¿hay algo de lo que deba enterarme?
-no
-¿estas segura que no hay nada que quieras decirme?
-no, tío.
-solo quiero que sepas que puedes contarme lo que sea, yo no te juzgaré.
-ya no tengo doce años tío, hay cosas que no te contare porque... bueno... son cosas de adolescentes.
-pero no todo lo que no quieres contarme es precisamente "temas adolescentes" ¿o me equivoco?
-¿sabes qué? Si, estas muy equivocado ¡no te estoy ocultando nada!-y salió precipitadamente de la habitación, y su tío no intentó detenerla. Sabía que si había algo que le estuviera ocultando tarde o temprano se lo diría por el sentimiento de culpa. Además tampoco podía ser algo tan grave... ¿o si?
Ya estaban bajándose del expreso Hogwarts para encontrarse con sus familias e ir a sus casas para pasar la vacaciones, como todos los años.
-¡Sindy!-la llamó Harry-¿podemos hablar un minutos?
-ah.. si, claro-contestó-¿que sucede?
-mira... hay algo que no pude preguntárte antes y la verdad no quiero quedarme con la duda pero tampoco quiero que te lo tomes a mal.
-tranquilo... solo pregunta-le dijo con confianza.
-bien... en el ministerio de magia... bueno... ¿por qué a Voldemort le sorprendió que estuvieras allí?
-eh... yo... n-nada.
-Sindy... te habló como si te conociera, ¿tu habías hablado con él antes?
-ya debo irme Harry.
-espera-la tomó por el antebrazo-te hice una pregunta... ¿no vas a contestarme?
-lo siento Harry, de veras lo siento.
-¿por qué? ¿porque tienes que irte o porque me hiciste algo malo de lo que no estoy enterado?
Ella se le acercó y le tomó la cara entre sus manos, para hablarle en un susurro.
-Harry, tu sabes que te amo ¿verdad?
-si...-dijo algo confundido.
-bien... eso es lo único que necesitas saber por ahora.
Lo besó, se separó de él, lo miro con ese amor de siempre y se dio la vuelta para irse. Él la vio desaparecer a través de la plataforma. Solo le había quedado una duda; ¿a que se había referido con "por ahora"?
Holis lectores!!
lamento haberme ido por tanto tiempo es que el colegio muggle me tiene súper ocupada jejejej pero ACÁ ESTOY DE VUELTA!!! y creo que este capitulo les va a gustar mucho... la verdad es uno de los que mas disfrute escribiendo.
no olviden comentar, me encanta leer sus opiniones :)
los quiero mucho!!! ah y le mando un saludo muy especial a mi amiga Carla: gracias por bancarme en esta loca escritura... te quiero!!! ;)