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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 29

Después de que varios bajaran del tren, Ron, Hermione y Sindy se dispusieron a hacer lo mismo pero... faltaba algo...

-ey chicos, esperen ¿y Harry?-preguntó Sindy mirando a su alrededor, a las puertas del tren para ver si se lo veía salir por alguna de ellas.

-seguro bajó antes, tranquila-le dijo su amiga.

-sí, te apuesto que ya está llegando al castillo en uno de los carruajes-dijo Ron-y si nosotros no nos subimos a una tendremos que llegar caminando, así que vamos.

Sindy, aunque algo intranquila, decidió guiarse por lo que sus amigos le dijeron y se subió al carruaje tirado por thestrals.

Pero lo que ella, al igual que Ron, Hermione... y todos los demás ignoraban, era lo que estaba pasando justo en ese momento dentro del Expreso Hogwarts: Harry, petrificado en el piso de uno de los vagones, invisible gracias a la capa que Draco le había tirado encima y con la nariz rota y sangrante, tuvo suerte de ser encontrado por Luna. Ella lo ayudó a levantarse y lo acompañó caminando hasta el castillo, pues habían perdido el último de los carruajes.

-gracias por ayudarme Luna y lamento que tengas que caminar tanto por mi culpa...-dijo Harry algo apenado.

-no hay problema-contestó la rubia con su típica voz soñadora-fue como estar con un amigo.

-yo soy tu amigo, Luna-dijo él.

-qué lindo-contestó agradecida-oye... tu nariz no se ve muy bien ¿quieres que te la arregle?

-¿ya has arreglado narices antes?-preguntó algo extrañado pero divertido (no era una pregunta que se escuchara a diario)

-narices no... pero si algunos dedos ¿qué tan distinto puede ser?

-amm... si, bien, hazlo-se pararon a mitad de camino y Luna le apuntó con la varita.

-¡Episkey!-exclamó la muchacha y después de un "crac" la nariz de Harry volvió a estar como antes... aunque aún con algo de sangre que llegaba levemente hasta su labio superior.

-y... ¿cómo quedó?-preguntó con algo de miedo de oír la respuesta.

-excepcionalmente ordinaria-dijo felizmente su amiga.

-bueno-sonrió-gracias Luna.

-no hay de que...

Siguieron caminando hasta llegar a las rejas del castillo, cerca de las cuales el Profesor Flitwick los estaba esperando con la lista de alumnos.

-¡al fin! Los hemos buscado por todos lados… ¿nombres?

-eh... profesor usted me conoce hace cinco años-le dijo Harry, creyendo que era una broma.

-sin excepciones, Potter-dijo el pequeño profesor.

-¡Harry!-gritó Sindy emocionada desde la puerta del castillo, mientras corría hacia él para luego lanzarse a sus brazos y abrazarlo fuertemente.

-¡Sindy!-dijo cuando la vio.

-estaba muy preocupada por ti... ¿donde rayos te habías metido?-dijo mirándolo a los ojos, luego de separarse, pero antes de que pudiera contestar, la muchacha se percató de algo-¿qué te pasó en la nariz?

Tenía el ceño muy fruncido por la expresión de preocupación en su rostro.

-ah... nada, solo nos retrasamos en el tren.

-¿nos?

-sí, es que Luna me acompañó caminando hasta aquí.

-ah... qué bueno, al menos no volviste solo. A ver... déjame limpiarte eso...-y con la manga de su túnica negra se le acercó (más de lo necesario, a decir verdad) y con dulzura le limpió el labio superior.

Él la miraba con ternura, con los ojos medio cerrados, como si tuviese sueño. Sus miradas se entrecruzaron y estaban tan cerca, ignorando lo que pasaba a su alrededor, que no perdieron oportunidad para besarse. Sindy rodeó lentamente el cuello de Harry con sus brazos, pegando más aún sus labios a los de él. Ella reía entre besos, ya que le hacía cosquillas que él la tomara por la cintura y la acercara más a sí. Era inevitable: estaban enamorados.

Draco dirigió la mirada hacia ellos, esperando ver a Harry con la nariz rota y sangrando pero... no. Se estaba besando con Sindy. Eso, por un lado, en algún lugar muy profundo y remoto de sí, lo deprimió, porque...  Potter sería el tonto más grande e incompetente con quien alguna vez se haya encontrado, pero... pero al menos tenía novia.

Ya dentro del Gran Salón, Harry se sentó con sus amigos en la mesa de Gryffindor. Sindy se despidió de él con un beso en la mejilla y regresó a su lugar en la mesa de profesores, junto a Dumbledore.

-¿Dónde estabas?-le preguntó Hermione con tono de reproche.

-nada Hermione, solo… salí tarde del tren y bueno, perdí el ultimo carruaje pero ¡hey, mírame!-dijo sarcásticamente-¡estoy vivo!

-no me hace gracia Harry, creímos que te había pasado algo-dijo preocupada.

-yo no-dijo Ron con la boca llena de lo que parecía gelatina, y vio que su amiga lo miraba con reproche-¿qué? Sabría que volvería… siempre vuelve.

-bien… ¿de qué me perdí?-preguntó Harry para cambiar el tema.

-no mucho… el sombrero seleccionador nos recomendó ser cuidadosos y valientes en estos tiempos. Claro, si yo fuese un sombrero también lo diría así de relajado…-se quejó su amigo.

Luego de la gran cena todos se fueron a dormir a sus respectivas Salas Comunes.

Cuando Harry estaba frente al retrato de la Dama Gorda, a punto de decir la contraseña, escuchó que alguien lo llamaba en susurros.

-¡ey, Potter!-Harry miró hacia su derecha y vio a Sindy asomada por la esquina de la pared.

Le sonrió y ella le hizo señas con la mano para que se le acercara. Sin pensarlo dos veces, fue hacia allí y cuando estuvo lo suficientemente cerca, Sindy lo agarró de la camisa y lo atrajo hacia ella para besarlo, sin darle tiempo de detenerla, aunque hubiese querido.

Él se dejó llevar (¿por qué no lo haría?) y la abrazó fuertemente por la cintura, algo que a ella la volvía loca. Antes de darse cuenta, Harry había acorralado a Sindy contra la pared y la besaba más bruscamente de lo que solía hacerlo. Antes de empezar a pensar si era correcto o no, por primera vez se dejó llevar por el impulso y empezó a guiarla hacia el retrato de Sir Cadogan. Teniendo en cuenta que Sindy no se opuso a la idea, parecía que iban a pasar un buen rato juntos… hasta que Sindy abrió la boca.

-no, espera-puso sus manos en el pecho de Harry para alejarlo, pero el se resistía-espera, Harry.

-¿qué? ¿Qué sucede?-solo quería seguir besándola.

-no podemos… ya sabes.

-¿por qué no?-dijo fingiendo puchero. Ella rió.

-porque no, Potter. Además solo te llamé para preguntarte si mañana vas a ir a la clase de pociones.

-no pareció que solo quisieras preguntarme eso-dijo con mirada y sonrisa de complicidad.

-eres un tonto-rió la muchacha-pero, ya en cerio… me imagino que vas a ir ¿no? Digo… porque tu ambición siempre fue ser auror.

-¿tu vas a ir?

-si

-entonces si voy.

-¿y qué tiene que ver si yo voy o no?-le sonrió frunciendo el entrecejo.

-es que… así podemos pasar más tiempo juntos.

-aww…-cuando quería podía ser el chico más tierno del mundo-eso se merece un beso más.

-uno, dos, veinte… los que quieras-se le acercó y volvió a besarla.


Ya en la clase de pociones, impartida por el profesor Horace Slughorn, Harry y Ron llegaron algo tarde… aunque al profesor eso no pareció molestarle ya que tenía a Harry en un lugar de… "privilegio".

-profesor-dijo Harry-él es mi amigo Ron Weasley y también quiere estudiar pociones.

-no, en realidad no quiero-le susurró su pelirrojo amigo con los dientes apretados y retrocediendo.

-claro que quieres-le dijo Harry del mismo modo a la vez que lo empujaba para que pasara por la puerta y entrara de una vez al salón.

-a claro, pasen-dijo Slughorn-como estaba diciendo… estas son varias pociones con distintos funcionamientos. La más difícil de crear es ésta llamada Amortentia-y señaló un caldero del que emanaba un olor muy atrayente-¿alguien puede decirme las propiedades de esta poción?

Como era de esperarse, la primera en levantar la mano fue Hermione.

-ah… señorita Granger-dijo el profesor-adelante, díganos.

-bueno, el Amortentia es una poción de amor que huele distinto para cada persona, según sus gustos.

-exacto-dijo Sindy pasando al frente-por ejemplo yo huelo… aire fresco, rosas y el cabello de… ah… mejor me callo-susurró al final. No pudo terminar de decirlo ya que justo cuando estaba por completar la oración se percato de la presencia de Harry, un poco más atrás, y se arrepintió. Sentía la cara algo roja y caliente. El muchacho sonrió para sí.

-muy bien señoritas, diez puntos para Gryffindor-dijo el profesor-aunque como todos saben, es imposible crear amor de verdad, pero esta poción es lo más cercano a ese sentimiento. Crea una fuerte atracción u obsesión hacia otra persona. Cuanto más haya pasado sin utilizarse, más durará el efecto sobre quien la beba.

Después de eso, y de que todos se acomodaran alrededor de distintas mesas, sobre las que había un pequeño caldero para cada uno, el profesor prosiguió.

-bien, ahora les tengo un desafío: quien logre crear, en lo que queda de la clase, la mejor poción de Filtros de Muertos en Vida se llevará de premio este pequeño frasco de Felix Felicis, mejor conocida como suerte líquida.

-amm… profesor-dijo Harry-Ron y yo aún no tenemos los libros de pociones avanzadas.

-ah no hay problema, muchacho; tomen unos del armario.

Ambos fueron y después de forcejear por ver quién se quedaba con el libro en mejor estado, Ron terminó agarrándolo primero y Harry se quedó con uno muy viejo y gastado, que en la primera hoja decía: "Este libro es propiedad del príncipe mestizo".

Mientras revolvían los ingredientes dentro del caldero, Hermione tenía el pelo esponjoso y muy enmarañado a causa del humo que emanaba de la poción que no iba muy bien que digamos, al contrario de la de Harry, quien lo estaba haciendo mejor que nunca (aunque lo que nadie sabía era que solo estaba siguiendo las anotaciones que, supuestamente, había escrito el "príncipe mestizo")

-emm… déjame ayudarte-le dijo Harry a la linda chica al lado suyo que, inútilmente, estaba intentando cortar el grano de sopóforo. Se puso detrás para poner sus brazos alrededor de los de ella y así guiarla.

-hazlo así… funciona mejor-le decía muy cerca del oído, casi en un susurro, apoyando su mentón sobre el hombro de Sindy. Ella sonrió.

-gracias… profesor-le dijo girando un poco la cabeza para verlo.

Cuando la vio a los ojos no pudo resistirlo:

-juro que si no estuviéramos en clase… te comería la boca, princesa.

Sindy se mordió el labio inferior, pero su sonrisa comenzó a borrarse de a poco. Ella lo amaba, de eso no había duda, pero… había días en que recordaba que no era todo tan perfecto como parecía. Sabía que últimamente había estado muy cambiante; que por momentos le decía a Harry que no podían estar juntos y por otros lo abrazaba, lo besaba y se le insinuaba simulando que nada pasaba. Pero digan lo que digan, sientan lo que sientan, piensen lo que piensen y hagan lo que hagan, ambos sabían que no debían estar juntos. Pero no hablaban del tema, porque Harry ignoraba ese hecho que tanto le molestaba y a ella se le hacía muy difícil resistirse a él. La verdad… no tenía tanta fuerza de voluntad como para ser la única de los dos que intentara respetar lo que Dumbledore había dicho. Así que tomo una decisión: tenía que hablar con Harry, pero… ¿cómo se tomaría él el hecho de terminar… definitivamente?


Ho-hola amores!!! ay juro que los extrañe!!! tranquilos, tranquilos... no me secuestraron los muggles ;) es solo que tengo demasiados exámenes... lamento muuucho haberme ausentado tanto pero... ¡hey! ¡volví! :D

Lamento decirles que no podre cumplir con la promesa de subir un capitulo por semana... tal vez ahora que los exámenes terminaron (por ahora) sí, pero no siempre... pero les pido que no me abandonen :( les aseguro que NO dejare la novela por la mitad... la voy a seguir hasta el final CUESTE LO QUE CUESTE!!! pero necesito que me apoyen ¿si? :)

Espero leer comentarios de bienvenidas (a mi jeje) y opiniones respecto del cap ;) si tienen ideas o les gustaria que hallas mas de algo diganme :3

LOS QUIERO Y GRACIAS POR EL APOYO CONSTANTE, NO ME FALTEN!! besos y esperen mi siguiente cap (no les puedo asegurar cuando lo subire pero seguro no tardare taanto como con este ejejeje) chauuuu :D