← 50 Sombras de oscuridad · de
50 Sombras de oscuridad — capítulo 2
Al fin había cumplido la mayoría de edad y mis padres ya no podían prohibirme nada, todos creían que tenía mucha suerte de ser una Grey, la consentido de papa, ja, si supieran que mi relación con mis padres es insoportable. Aunque nunca me lo dijeron abiertamente sabía que preferían a mi hermano Teddy, al principio no le di importancia, pero con el paso de los años el rencor se fue acumulando en mi interior, los desafiaba continuamente, no me gustaba que le mandasen.
Hay por ejemplo mi madre y yo sostenían una discusión bastante fuerte porque esta noche quería salir con mi novio Harry, esta noche había cena familiar y no quería ir, ya era mayor de edad y no me podían obligar.
-
Teddy no va a la reunión ¿Por qué yo si tengo que ir? - le pregunte a mi madre indignada.
-
No quiero discutir más Elizabeth, vas a ir y punto - dijo danto por terminada la conversación, pero no se iba a quedar así, no iba a permitir que me siguieran mangoneando.
-
¿Qué pasa aquí? - pregunto mi padre desde la puerta, genial el que me faltaba pensé.
-
No quiero ir a la reunión - dije mientras me di la vuelta para mirarle, sabía que esto iba a acabar mal.
-
Mientras vivas bajo mi techo, harás lo que tu madre y yo digamos y no hay peros que valgan - como no, sonreí irónicamente.
-
De acuerdo, en menos de una hora ya me habré ido de esta casa, así que ya no estaré bajo vuestro techo - ambos abrieron los ojos de par en par.
-
¿Cómo que te vas? ¿A dónde? - me pregunto mi madre.
- Me voy lejos de vosotros, donde no pueda veros, quise hacerlo antes pero era menor de edad y me hubieseis obligado a volver. Ahora por fin soy libre de hacer lo que quiera y no rendirle cuentas a nadie. Me tenéis harta, os aborrezco con todas las fuerzas de mi alma. Me tenéis harta con vuestro maldito favoritismo - su padre avanzó hacia mí y me agarró con fuerza de las muñecas.
-
Esto es culpa de ese maldito novio tuyo ¿Verdad? El te ha estado metiendo ideas en la cabeza, maldito bastardo - sin pensarlo un solo segundo me solté de su agarre y le di una bofetada.
-
No te permito que hables mal de Harry, él no sabía nada de esto, él siempre os ha defendido y ha intentado excusaros por vuestro comportamiento hacia mí. Si él hubiese sabido algo al respecto de lo que tenía planeado hacer no hubiera dudo en decíroslo para disuadirme. El dice que me voy a arrepentir, que me estoy equivocando, pero él no ha tenido que vivir con vosotros. La diferencia que habéis hecho entre mi hermano y yo ¿Cómo dijo el doctor Flynn? A sí, que habíais marcado mi infancia
-
los mire a ambos, tenían lágrimas en los ojos pero eso no me conmovió, hubo muchas noches que dormí sobre la almohada mojada a causa de tanto llorar - Podéis hablar con él, tiene mi consentimiento para revelar el contenido de nuestras terapias
No necesito vuestro dinero, tengo un trabajo, Harry me regaló un coche por mi cumpleaños, con su ayuda he comprado un piso en la ciudad, así que puedo irme sin ningún problema, no hay nada que necesite de vosotros>>
Anastasia salió de la habitación por que había visto que Harry había llegado. Estaba apoyado en el coche y supuso que estaba esperándome Elizabeth.
-
Buenos días señora Grey - la saludo al verla.
-
Hola ¿Harry por qué no nos dijiste lo que mi hija tenía planeado y como se sentía con respecto a nosotros? - le preguntó Anastasia mientras las lagrimas volvían a sus ojos. Harry la miro extrañado no entendía nada.
-
No se dé que está hablando -
-
Ya os he dicho que él no sabía nada
-
dije yo que había aparecido de la nada seguida de mi padre
-
¿Saber que Grace? ¿Qué está pasando aquí? - de acuerdo, estaba en problemas, sabía que Harry haría todo lo posible por convencerme de que me quedara e intentara arreglar las cosas con mis padres.
-
Me largo de aquí, ya no aguanto el tener que estar aquí metida ni un minuto más. Y lo sabes, así por favor no hagas esto más difícil. Solo no digas nada - le pedí. A Harry parecía que le habían golpeado con una sartén en la cabeza, su cara era todo un poema, estaba estupefacto - Solo te pido que me lleves a casa y que me abraces, nada más - dije mientras metía la ultima maleta en el coche.
-
¿Estás segura de lo que haces? - me preguntó. Le mire impasible e indiferente y me metió en el coche. Harry se giró para mirar a mis padres - Creo que ustedes y yo deberías hablar largo y tendido para acercar posturas, mientras tanto intentare disuadirla - dicho esto se dio la vuelta y abrió la puerta del coche, antes de que se subiera Ana le agarro del brazo.
-
Cuidad de ella, por favor -
-
Daria la vida por ella señora - dijo Harry antes de cerrar la puerta y arrancar - ¿Por qué no me has dicho nada? - me preguntó mientras se adentraban en la interestatal 5 para ir al centro de la cuidad.
-
Solo hubieras complicado más las cosas - Harry se giró para mirarme sorprendido
-
¿Así que yo solo te complico las cosas? - me preguntó herido.
-
Yo no he dicho eso, no tergiverses las cosas. Pero no puedes negar que si te lo hubiese contado de te habrías puesto de parte de ellos, y sabes que no lo tolero, necesito que me apoyes a mí, quiero que me apoyes a mí no a ellos, quiero que dejes de excusarlos, quiero que te olvides de ellos, como estoy intentando yo - suspire lentamente - Eso ya es bastante duro para mí y si hubieses interferido hubiera sido imposible. Quiero, necesito que entiendas que no los quiero tener cerca de mí, que en este momento los detesto y su sola presencia me da arcadas. Tal vez con el tiempo y la distancia eso cambie, pero necesito tu apoyo, quiero que estés de mi parte, no de la suya - Harry siguió mirando la carretera, pero puso la mano sobre mi muslo izquierdo y dijo.
-
Nena sabes que te amo por encima de todo y que siempre contaras con mi apoyo y todo mi amor. Y si e intercedido a su favor es porque sé que con el tiempo te vas a arrepentir y tal vez sea demasiado tarde para arreglar las cosas. No te digo que les tengas que pedir perdón, eso jamás, pero tal vez deberías intentar perdonar, no hoy ni mañana, pero pronto. Pero aun así decidas lo que decidas cuentas con mi apoyo incondicional hoy y siempre - la cogió la mano izquierda y le dio un beso en el torso.
-
¿Qué te apetece hacer? - me preguntó Harry. Ya habían llegado a su edificio, Harry metió el coche en el garaje.
-
Quiero ver una película, luego ya veremos - dicho eso ambos salimos del coche y nos dirigimos al ascensor, el triplex estaba en el último piso, la ventaja es que estaba a cinco minutos andando del club en el que trabaja, la desventaja es que estaba a pocos minutos de la escala, se podía ver el edificio desde el balcón del segundo piso.
Al abrir la puerta del apartamento Harry se dio cuenta de que no habías sido un arrebato lo tenía todo planeado ya que la mayor parte de mis cosas ya estaban ahí.
-
¿Cuánto tiempo llevas planeando esto? - me preguntó mientras dejaba las maletas al lado de la cómoda.
-
Unas cinco semanas. He estado yendo y viniendo con pequeñas cajas para que no sospecharan, y Sama me ha ayudado a limpiar - dije mientras abría la nevera y sacaba dos cervezas.
-
¿Qué peli quieres ver? - me preguntó mientras me acercaba al armario y abrí la puerta, había tres estanterías llenas de películas de todo tipo.
-
¿Tienes la Bella y la bestia? - Harry asintió - Pues no sé, podríamos ver esa - Harry la cogió y se acercó al DVD y la puso - ¿Quieres palomitas? - volví a sentir, y metí la bolsa en el microondas. Cinco minutos después yo también me sentó a su lado en el sofá con el cubo de palomitas y las dos cervezas.
-
Quiero que dejes ese maldito trabajo de stripper - Grace abrí los ojos atónita.
-
¿Perdona? En primer lugar no he salido de una dictadura para meterme en otra, y en segundo lugar yo no soy ninguna stripper, soy bailarina - aclaré ofendida.
-
Me da igual, stripper, bailarina lo que sea, bailas en bragas y en sujetador delante de unos borrachos, y no me da la gana que le enseñes el culo a unos imbéciles, y esto no es una dictadura no seas hipócrita, siempre has hecho lo que has querido, nunca me he negado a nada, pero en lo que respecta a este tema no pienso ceder, o dejas es trabajo por las buenas o lo dejas por las malas -
-
¿Me estas amenazando? - pregunte incrédula
-
Por supuesto - respondió cortante - Quieres trabajar, me parece estupendo que quieras hacer algo por ti misma y no tener que depender de alguien más, pero ese trabajo no, me niego rotundamente. Y lo vas a dejar así tenga que atarte a la cama para no que salgas de casa - no dije nada, estaba asombra y asustada, Harry nunca me había hablado así y no me gustaba esa faceta suya de controlador impulsivo. Seguimos viendo la película y al poco rato nos quedamos dormidos. Unas horas después volvió Sara, no la habían visto irse, era muy sigilosa, pero supuso que se había ido cuando estaban discutiendo.
Me removí levemente y abrí los ojos, Sarah me sonrió a modo de saludo y le correspondí.
- ¿Quieres algo para comer? - me preguntó mientras abría la nevera para dejar la compra. Negué, Sara era muy amable conmigo, era la nana de Harry, lo cuido desde muy pequeñito cuando no estaban sus padres, pero echaba de menos a Gail, la quería como se quiere a una madre.
Cogí la manta que había sobre el sillón y tape con ella a Harry.
-
Es muy tierno cuando duerme - dije mientras lo miraba embobada.
-
Si que lo es - admitió Sara - No le tengas en cuenta lo de esta tarde, el lo único que quiere es protegerte. A veces tiene una forma brusca y poco agradable de hacer las cosas, pero todo lo que hace es por amor a ti - dicho eso se fue a su habitación. Sabía que todo lo que había dicho Sara era verdad, Harry era muy cariñoso, comprensivo, amable, paciente, muy pocas veces me había levantado la voz, tenía que estar muy enfadado para hacerlo. Haría lo que me había ordenado, no porque me obligase pero sabía que era muy duro para el soportar ese trabajo, y no quería hacerle sufrir, no a él.