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3º Generación: Primer año. — capítulo 10
Capítulo 9
Albus Severus
Por fin ya estaban en Hogwarts y los últimos exámenes se avecinaban para todos sus estudiantes. Los de séptimo año estaban aún más agobiados, entre los EXTASIS y la gran fiesta de graduación que preparaba Hogwarts a finales de curso. Victoire estaba atacada de los nervios que ni siquiera se preocupó de vigilar los pasillos algunas noches. Para los de primero, se acercaba tiempos difíciles por parte del profesor Sullivan y la asignatura que enseñaba. Debían realizar un trabajo de doce pergaminos como mínimo respecto a la Edad Media del mundo mágico y nombrar algunos magos de esa época, con su biografía incluida. Por suerte se hacían en parejas, y Albus tuvo que ponerse con Stefan, cuando vio que Loren se juntó a Scorpius y Rose a un chico de Ravenclaw llamado Lucas Wather, un chico que Scorpius tenía algo de recelo cuando regresaron por navidad.
No quiero ni once ni diez. Exactamente doce pergaminos, más otros extras para la biografía. Recordar que es importante que aprobéis Historia de la Magia, si no queréis veros en primero de nuevo. Fin de la clase -
Desde la vuelta, todos los profesores se volvieron más severos de lo normal, incluso Neville era más de lo normal. El profesor Sullivan había cambiado radicalmente estas vacaciones según Stefan y Loren, que les contó que de vez en cuando abandonaba el castillo a las tardes y que no regresaba hasta la mañana siguiente, y ese acto hizo que la directora Minerva le impusiese una falta de criterio en su profesionalidad como profesor que era.
Al abandonar la clase de Historia de la Magia, muchos fueron corriendo hacia las Mazmorras a las clases del profesor Slughorn para los que suspendieron el examen práctico; entre ellos iba Scorpius que se despidió de sus amigos. El resto marchaba a sus comunes, como Rose y Loren, y Albus se quedó merodeando por esa misma planta. Quería hablar con la directora Minerva sobre un tema delicado, pero ir a su despacho, irrumpirla, y sin tener cita previa, era un riesgo que debía soportar Albus si quería tener la mente tranquila. Se encaminó por el pasillo con los libros en la mano, y mientras iba hacia una estatua bañada en oro, comenzó a ajustarse la corbata de Slytherin antes de entrar. Conocía el procedimiento para acceder a su despacho, así que sacó la varita y dio dos leves toques a la estatua. Ésta se movió y se alzó hacia arriba, haciendo aparecer una escalera de caracol por donde subió el joven Potter.
- "Tranquilo Albus… solo quieres conocerlos, nada más" -
Albus subió todas las escaleras que le llevó a un pequeño pasillo donde había una única puerta doble de roble entre abierta. Fue derecho hacia ahí y llamó a la puerta antes de entrar… pero nadie contestaba. Albus entró confiado y accedió al despacho de la directora McGonagall. Todo estaba repleto de libros, incluso de muchos cuadros en la parte superior de la planta. En la misma entrada, estaba la mesa con tres pequeñas aves de plumaje chispeante revoloteando en una jaula, y al lado descansaba el Sombrero Seleccionador, que a simple vista parecía un trapo viejo que cuando lo vio por primera vez.
¿Directora McGonagall?, soy Potter… ¿estás ahí? -
No - contestó la severa voz del Sombrero -
Oh, lo siento… quería preguntarle algo a la directora… así que… -
No creo que la directora sepa la respuesta a tus inquietudes, joven Potter. Acércate por favor -
Albus hizo caso al Sombrero y se acercó a él, tomando asiendo en una pequeña banqueta que había.
Sé a por lo que has venido, y puedo ayudarte… al fin y al cabo, yo te destiné a la casa Slytherin, ¿no? -
Así es - asintió - No sé porque no estoy con mi familia… ¿acaso quería ser otra persona en otra casa? -
No chico… - negó el Sombrero - Las cosas cambian y las mentes igual - le dijo - Te guie a Slytherin porque es tu destino, es tu camino que debes tomar en esta vida. Serás grande, y aprenderás muchas cosas -
Albus no comprendía sus palabras, pero podía estar en lo cierto. Una casa no determina como serás o cómo acabaras, ya que en cada una de las cuatro aprendes a ser una buena persona y del futuro que podrás construir aprendiendo de la familia de Hogwarts; pero aun así, Albus no estaba completamente feliz.
Chico, ¿acaso no has aprendido cosas en Slytherin? - le insinuó -
Mis amigos - sonrió - No son como yo me esperaba… creía que estaría solo -
¿Ves chico?, algo bueno te ha aportado… y más cosas te aportaran, ¿y sabes el motivo del por qué lo sé? -
No… -
Eres Albus Severus, llevas los nombres de dos grandes directores… que gracias a sus acciones, tú estás aquí. Tu familia está aquí… todos estamos aquí -
Albus asintió.
No les he conocido jamás, pero me hablaron muy poco de ellos… -
Podrías conocerlos mejor -
El Sombrero inclinó la punta de su cabeza hacia unas escaleras que subían a una segunda planta. Albus se levantó y siguió sus indicaciones. Ya no tenía tanto miedo como antes, y subió a la otra planta del despacho en donde estaba repleto de cuadros vacíos, sin nadie reflejando, a excepción de dos cuadros que estaban centrados y juntos. Albus se acercó y leyó el nombre de la primera placa dorada.
<<''Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore''>>
Albus levantó la vista y vio a un mago apoyado en una silla. No levantaba la mirada y la tenía clavada en sus pies, pero cuando notó la presencia del joven Potter la levantó, le miró fijamente y sonrió.
¡Chico!, ese fue el grandioso Albus Dumbledore, ayudó a tu padre a convertirse en lo que es ahora. Un gran mago -
El cuadro parecía entender las palabras del sombrero que asentía a sus palabras.
Mi primer nombre… fue de un gran mago que ayudó a mi padre… - repitió Albus por lo bajo, mientras echaba un vistazo al cuadro de al lado -
<<"Severus Snape">>
El personaje de ese cuadro era más joven que el anterior, y estaba triste. Sus ojos estaban hundidos en lágrimas, mientras que sostenía en sus manos una pequeña flor roja. Cuando notó a Albus que le miraba desconcertado, el retrato de Severus Snape miró a los ojos de Albus, que tenían un tono familiar que Severus vio, por un instante, a un joven Harry Potter, y a una preciosa Lily Evans. Severus soltó la flor de repente y se llevó las manos a sus ojos, como si no quisiera ver esos ojos que tanto le marcó su vida, que tanto le formó como la persona que se convirtió en salvar a la mujer que amaba.
-
Severus Snape… un Slytherin puro. Maltratado en su infancia y en Hogwarts, fue uno de los Mortífagos fieles de Voldemort… pero realmente fue un gran caballero de Albus Dumbledore. Sin él, Hogwarts y todo nuestro mundo, podía a ver desaparecido -
Severus… ¿por qué llora? - preguntó -
Un amor que no pudo salvar - recitó - Cuando te pusieron en mis manos, supe que serías Slytherin porque serías capaz de salvar a tus seres queridos, aunque sufras por ello, ¿me equivoco joven Potter? -
Estás en lo cierto -
Albus bajó de nuevo a la planta inferior.
Pues no abandones nunca tus principios. Eres Albus Severus, recuérdalo siempre
Y también un Potter, con ganas de incumplir normas - dijo Minerva desde el umbral de la puerta de su despacho - Señor Potter… -
¡Oh directora!, lo siento mucho… no quería entrar sin permiso pero… -
No te disculpes -
Minerva entró y caminó hacia Albus mientras veía el retrato de Albus y Severus mirando al chico asustado por ser pillado por ella. Minerva plantó sus ojos en los de Albus y suspiró, como si no le diese tanta importancia de lo que había hecho.
Espero que las lecciones que el Sombrero te ha dado, te sirva señor Potter. Regrese a su sala común, y la próxima vez, pídeme permiso Potter -
Gracias directora… - dijo - ¿Pero puedo hacerle una pregunta directora? -
Adelante Potter -
¿Slytherin es mi hogar, guste o no…? -
Señor Potter… - Minerva suspiró - Tu hogar no es una simple casa, sino Hogwarts y lo que conlleva. Ser de Slytherin, Gryffindor, Ravenclaw o Hufflepuff, da igual. Todos vivís en un mismo techo con motivaciones diferentes. No se preocupe por ser un Slytherin, porque como ya ves, hubo grandes hombres en esa casa -
Albus no se quedó muy convencido, pero le bastaba por entender sus palabras. Da igual a que casa pertenezcas, porque las casas no forman la personalidad de uno, sino lo contrario, la fortalece. Todos somos una familia aun estando divididos en cuatro casas, pero todos, exclusivamente, somos una familia. Hogwarts era su hogar.
* * *
Albus paseaba por las escaleras camino al Gran Comedor, y su mente estaba en otra cosa que no se percataba del acontecimiento que estaba a punto de comenzar en Hogwarts. Ya habían finalizado la primera tanda de temporada de Quidditch, y esa misma tarde se iba a jugar un partido clasificatorio para la final, donde Gryffindor se enfrentaba a la casa Hufflepuff. Muchos corrían por el pasillo ignorando al joven Slytherin, que ni siquiera iba apoyando a ninguna casa. Albus les veía correr y comprendió en que estuvo a punto de convertirse como esos estudiantes, que por ser de cierta casa, deben comportarse como tales; eso había aprendido Albus. Él era un Slytherin, y por tanto no iba a cambiar su conducta por ser de dicha casa; iba a seguir siendo el mismo Albus que recibió en verano aquella carta de Hogwarts. Si todos pensarían como él, quizás Hogwarts sería mejor.
Al llegar al vestíbulo, Albus siguió su camino hasta el Gran Comedor en donde sabía que iba a estar solo, pero al entrar, vio a algunos compañeros de su mismo año haciendo la tarea que el profesor Sullivan explicó. Caminó hacia la mesa de Slytherin y se sentó, sumergido en los libros de Historia de la Magia y en sus pensamientos. Pensaba constantemente en qué opinaba su padre de que fuese Slytherin, o si su padre esperaba una carta de él respecto a ese tema, ya que desde que pisó el castillo, no escribió ni una carta a su familia sobre la Selección, únicamente de las amistades que tenía y poco más. Albus notó en su corazón que era el momento de escribir esa carta, así que agarró uno de sus pergaminos y comenzó a escribir…
Queridos padres:
Os escribo esta carta porque he conocido a dos grandes personas que me han hecho ser valiente para afrontar la verdad. Sé que nunca hemos hablado de este tema, o mencionado estas navidades… pero soy Slytherin. Sé que lo sabéis, pero os lo digo porque me siento orgulloso de serlo. Me siento como en casa cuando estoy con Lily jugando o incluso cuando me peleo con James y Teddy nos separa. Estoy cómodo con Scorpius, Loren y Stefan hablando con ellos en la sala común de Slytherin, que por cierto ¡Es gigantesca!, aunque tu papá, sé que lo conoces de vista, pero seguro que no sabes que el calamar gigante tiene miedo de las sirenas de las profundidades ¿os lo podéis creer? ¡Un gigantesco calamar miedo a indefensas sirenas!, en fin… en todo caso que sé que queríais que fuese un Gryffindor como vosotros y James, pero un Slytherin no es tan malo como lo pinta la historia. He aprendido muchas cosas en esta casa, sobre todo valorar a una persona por cómo es, y no cómo le pintan…
Espero acabar pronto el curso y que llegue verano, ya os echo de menos.
Albus Severus, un chico orgullosamente de ser Slytherin.
Ahora se sentía mejor. Debía haberlo hecho antes, pensó Albus, y quizás hubiera estado mejor en Hogwarts de cómo lo está ahora. A simple vista, seguía siendo el mismo Albus Severus Potter, miedoso e inseguro de sí mismo, pero por dentro era diferente y valiente, estaba completamente seguro de que si su tío Ronald pronunciaba alguna mala palabra de Malfoy, o incluso de la casa Slytherin, saltaría por defenderlo. Albus estaba orgulloso de quién era, y más en donde estaba. En Slytherin, donde un gran mago llamado Severus Snape pertenecía, siendo del lado oscuro de Lord Voldemort, pero con fines por salvar a una persona que amaba en el pasado. Y Albus, posiblemente fue de Gryffindor, era también un gran mago que salvó a su padre Harry y le ayudó a convertirse en lo que es ahora. Eran dos nombres, Albus y Severus; de casas diferentes, por no decir la opuesta, pero ambos tenían algo en común. Los dos eran grandes personas. Albus se sentí orgulloso de llevar sus nombres, y más, ser el hijo de Harry Potter.
* * *
El campo de Quidditch estaba a rebosar y el partido bastante reñido. Durante toda esta temporada, James mejoró por cada partido, aún ganando únicamente siete de diez partidos, ya controlaba mejor el arte de volar. Entre las gradas, Ravenclaw y Gryffindor apoyaban a los leones, Hufflepuff a su casa, y los Slytherins, parte a Gryffindor y otra parte a Hufflepuff, ya que si Gryffindor pasara a las finales, se enfrentarían a Slytherin, y eso sería pan comido para la casa de las serpientes, pero si ganase Hufflepuff, Slytherin lo tendría algo crudo para ganar la temporada. Scorpius estaba junto a Loren apoyando a Gryffindor y a James Potter, que de vez en cuando pasaba al lado de la grada queriendo, para saludar a Scorpius hasta que tuviese indicios de la snitch, en cambio Stefan, no estaba ahí. Stefan se encontraba en la sala común de Slytherin tendido en el sofá. Había tenido otra vez aquella extraña sensación de ver imágenes borrosas en su mente estando despierto, y ahora intentaba tranquilizarse en el sofá, ya que las imágenes que se le reveló hace unas horas eran desagradables. Vio ante sus propios ojos el asesinato de tres personas de mano de un mago. Tras asesinarles, les hacía la marca de la torre y las dos varitas con fuego vivo sobre su piel, y eso le causó náuseas al joven Deacorde. Cuando la puerta de la sala común se abría, Stefan se incorporó al instante y agarró uno de los libros que estaba sobre la mesa, ya que a esas horas, debía estar en el campo de Quidditch. Por suerte no era más que Albus, que atravesó la sala común con la carta que iba a enviar a sus padres ahora mismo.
Ey Al, ¿Qué haces por aquí? -
Stefan, que susto… - dijo sobresaltado - Iba a enviarle una carta a mis padres, he conocido al fin a Albus y Severus -
¿Cómo? -
Bueno, déjalo - sonrió - ¿Y tú qué haces aquí?, pensaba que estarías en el partido de Quidditch -
Iba a ir, pero… me ha vuelto a pasareso
Albus se acercó a Stefan cuando le dijo lo que le pasaba.
¿Más visiones? -
Esta vez era los ojos del asesino… vi cómo ha matado a esos magos… - le contó - Era todo muy diferente. Ya no veo la torre y a esa mujer… ahora veo esto… y estoy empezando a tener miedo Albus, en serio -
Entonces tendremos que sentenciar este misterio cuanto antes - dijo Albus - Desde que los fantasmas desaparecieron, esos asesinatos en Londres y lo que hemos descubierto, creo que deberíamos ir al lago y ver que hay ahí cuanto antes…-
Habrá que avisar a los demás - dijo - ¿Y cuándo tenías pensado ir? -
Esta misma noche -
Nota de autor
¡Se acerca el final del primer año de nuestros chicos!, y solo puedo decir que las cosas empeorarán para varios personajes a partir de aquí.
¡Por cierto, como sabéis ando elaborando un blog con toda mi Generación y en Facebook crearé también una página para que podáis preguntarme cualquier cosa, conocernos mejor y claro está, para hacer un poco de publicidad en las redes sociales.
¡De todo corazón a todos los lectores, gracias por estar siempre ahí!, que al principio creía que no daría fama esta saga, pero al parecer me equivoque. GRACIAS.
¡Nos leemos, lo más seguro que el domingo o el lunes con el capítulo titulado:
¡NUEVOS ALIADOS!; Albus y los demás no estarán solos en este misterio.