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3º Generación: Primer año. — capítulo 9
Capítulo 8
La magia de la navidad.
James está enfadado.
Iba y venía, arriba y abajo por la habitación que comparte con Albus. "¿Por qué me toca la peor parte en esta casa?", "Mi padre es tonto, si o si, es tonto…".James miró la cama de Albus, que a su lado había otra similar que puso su madre hace unos minutos, cuando dio la noticia a toda la familia. "¡Pero por qué a mí!", pensó una y otra vez mientras desgastaba el suelo de la habitación. Cuando se lo contara a sus compañeros en Hogwarts, jamás se lo creería, igual que su primo Fred que aún tenía la boca abierta cuando Harry anunció la llegada de un invitado, que a pesar de que es amigo de Albus, iba a pasar las navidades con ellos por petición de su padre. Nadie comentó nada al respecto de la inesperada llegada de Scorpius H. Malfoy, únicamente se podía ver caras hundidas en sus pensamientos y una sonrisa en Rose y Albus.
¿En serio que va a venir? - pregonó James a Fred -
Que sí, pero no te preocupes - le dijo mientras se echaba en la cama de James - Piensa que ahora tendrás dos serpientes en tu cuarto -
¡Oh Fred, cállate!, mi hermano porque es mi hermano… pero el otro es un Malfoy, ¡UN MALFOY! -
¿Y qué?, más divertido - bromeó - Una serpiente en tu terreno, ¡suena excitante!, ¿no crees James?, piénsalo -
Tonterías, si hago algo o alguna broma… estaré castigado de por vida -
¡SH! -
Fred lanzó un cojín a James para que callase cuando vio a Albus y a Rose entrando con Scorpius en la habitación. Se les hacía raro verle sin el uniforme de Slytherin, pero iba elegantemente vestido que la propia casa Slytherin ya se olía en el ambiente. Fred pegó un salto de la cama y se fue al pasillo, sin antes revolverle el cabello a Rose que tanto detestaba que hiciese. Después James quiso ir detrás de Fred y abandonar esa escena, pero se quedó plantado ahí, en medio de la habitación mirando a Albus y a Scorpius juntos. Real o ilusión, estaban ahí en su habitación.
Buenos días… - saludó Scor a James sin levantar la vista -
Hola… - saludó, y después miró a Albus - ¿Puedo hablar contigo, fuera?, así tu amigo puede instalarse tranquilamente -
Vale… - asintió - Scorpius, deja tu baúl debajo de la cama, ¿vale? - el rubio asintió y Rose le comenzó a ayudar mientras que ambos hermanos salían al pasillo - ¿Qué pasa James, vas a implantarme normas como siempre? -
James dijo que no y se asomó a la habitación. Después cerró la puerta y miró a su hermano fijamente. Albus se estremeció porque hacía tiempo que no veía esa mirada en él. Una mirada de hermano.
Quiero entenderte, descubrir por qué ese Sombrero te llevó a Slytherin... -
James por favor, has tenido medio curso escolar para hablar de esto… -
Calla por favor - le pidió - Quiero decirte que… lo siento ¿vale? -
Albus quedó perplejo y se rascó el oído por si había escuchado mal. James en cambio se había sonrojado y algo se le estaba dibujando en la cara. Una sonrisa.
Es que… tantas bromas de que acabarías en Slytherin, al final ha sido la realidad - bromeó - Pero me molesta que… no se… que no estés con nosotros, con tu familia en Gryffindor, ¿me comprendes por dónde voy? -
Más o menos… - contestó - ¿Te ha obligado mamá a que me hables de este tema o algo?, porque no lo entiendo… -
¡Para nada!, pero es que te acabo de ver con Malfoy y he visto algo que hacía tiempo no veía… -
¿Y qué has visto…? -
Que estabas sonriendo Albus Severus… -
Durante toda la mañana en La Madriguera, todo comenzó a ser como antes. Los pequeños jugaban en la nieve con tío Ronald y George. La cocina estaba invadida por Fred y James, que ayudaban a Ginebra a preparar los postres para esta noche que era navidad, y en el dormitorio de los hermanos Potter, Scorpius continuaba con ayuda de Rose en organizar todas sus cosas del baúl. Albus en cambio, se encontraba en la parte más alta de La Madriguera, el cuál era su escondite desde que tenía cinco años. El trastero estaba repleto de cajas de sus padres en sus años en Hogwarts, y también de algunos artículos muggles que coleccionaba su abuelo Arthur antes de que se jubilase del Ministerio de Magia. Ese sitio era el rincón secreto de Albus en donde pensaba y meditaba, o cómo lo usaba antes, para esconderse de James. Esa mañana había subido ahí después de hablar con su hermano. Él estaba orgulloso de que volviese a sonreír, y todo gracias a una extraña amistad de un Malfoy con él. Durante estos años había escuchado tantas cosas malas de esa familia, y Albus, en unos meses, ha roto esos comentarios que tanto iba en boca en boca en la familia Weasley. Aun así, su tío Ronald pensaba lo mismo, jamás iba a cambiar de opinión aunque su sobrino esté contento con él. "La gente cambia siempre por hechos que les ha marcado la vida durante la existencia… tío Ronald debería recapacitar" - pensó Albus mientras se aferraba con sus rodillas en una esquina del trastero.
Alguien abrió la trampilla del suelo, y Albus se sobresaltó. No le gustaba que nadie descubriese su escondite, y más del por qué estaba ahí.
Albus Severus, sé que estás aquí… sal -
Esa voz era de Victoire, era la única que le llamaba así.
¿Qué quieres Vic? - preguntó -
¿Puedo acompañarte?, también quiero esconderme -
Cla...claro -
Victoire cerró la trampilla y avanzó con los ojos llorosos hasta donde estaba Albus aferrado. La Veela se sentó a su vera.
¿Has vuelto a pelear con Teddy? - se percató Albus -
Sí… es más… más tonto… nunca madurará -
Oh bueno, pero para eso no debes esconderte aquí Vic… seguro que Teddy te está echando en falta ahora mismo -
No creo… además… tú también estás escondido aquí… ¿por qué? - le preguntó - La última vez que te vi aquí fue en verano… -
Pues es por todos… - comentó -
Victoire asintió y comprendió que el tema que le abrumaba era Malfoy. Victoire le pasó el brazo por encima y le abrazó.
¿Sabes lo que he escuchado por ahí? - le susurró - Que Scorpius es muy divertido, de la propia Lily… e incluso de Hugo… -
¿En serio…?, ¿no les molesta su presencia aquí? -
A mí no. Ni siquiera a Ted, créeme - le dijo - Pero tío Ronald es cabezón, no te machaques por lo que piensa, ¿vale? -
Albus asintió y se rascó los ojos con la manga de su jersey.
Entonces ¿bajamos abajo?, habrá que prepararse, ya queda nada para la cena -
Albus volvió a asentir, y al levantarse cubrió sus manos la cintura de Victoire.
Gracias… -
* * *
Una gran mesa se extendía por toda la carpa del jardín. Repleto de manjares, Weasleys, Potters y un Malfoy. Victoire estaba en la otra zona de la carpa en donde los instrumentos musicales tocaban una melodía que provocaba que la joven Veela bailase ahí junto a sus primos pequeños, exceptuando su hermano Louis que estaba en la mesa comiendo. Scorpius estaba con Rose hablando y riendo, mientras que los mayores contaban anécdotas como de costumbre; en cambio Albus, estaba sentado al fondo de la mesa pensativo de todo lo que le ha venido encima desde que pisó Hogwarts aquella noche de septiembre. Era un Slytherin. No un Gryffindor. Era un Potter, pero no como su hermano. Se llamaba Albus y Severus, pero no sabía mucho del origen de su nombre. Quizás, como le comentó su padre aquella mañana en la estación, Slytherin sería una gran casa por acoger a grandes magos como Severus, su nombre… pero también un Gryffindor. Las cosas le daban vueltas a Albus y no sabía en qué pensar; y al intentar levantarse de la mesa, escuchó a Malfoy reírse junto a su prima, y parte de sus primos merodeaban con él en la carpa. En ese momento de ambiente navideño, algo desde fuera se estaba acercando. Una luz parpadeante se vio a través de la carpa hasta que se introdujo en su interior. Esa luz comenzó a tomar una forma. Las iniciales del Ministerio de Magia.
"Siento mucho la interrupción Señor Potter, pero le solicito que reúna conmigo a las 00:00h en su hogar. Hemos averiguado las identidades de los cuerpos… Solicitaré la presencia de toda la Orden."
Harry… - Hermione se aferró a Ron -
Reúne a la Orden - ordenó - La fiesta se ha acabado -
Los más pequeños no entendían nada, pero los más mayores, incluyendo a James y demás, comprendieron que algo importante acababa de averiguar el Ministro de Magia respecto a esos asesinatos sin explicación. Teddy, que fue el último integrante en la Orden del Fénix tras su graduación, llevó a los más pequeños dentro de La Madriguera, mientras que Victoire, una futura incorporación a dicha orden, se llevaba a los más mayores con ella al dormitorio de James y Albus.
Lo siento mucho Scor - le susurró Albus a Malfoy -
No pasa nada… peor hubiera sido si me hubiera ido a Alemania - dijo con una sonrisa de oreja a oreja -
Salieron de la carpa y entraron en La Madriguera. Louis, Dominique, Hugo y la pequeña Molly se tumbaron en los sofás del salón junto al árbol de navidad, donde Victoire se quedaría cuidándolos hasta que finalizase la reunión. El resto subieron al dormitorio, menos Albus, Rose y Scorpius, que entraron en el dormitorio de la pequeña Lily.
¿Y qué hacemos ahora? - preguntó una Rose muerta de curiosidad -
Pues descansar - propuso Scorpius - ¿Qué más da si no nos enteramos? -
Pues para que venga el ministro a casa… - insinuó Rose - Debe ser importante - dice - ¡Oye Albus!, ¿y si…? -
¿Y si qué…? - Albus intentó pillarla -
La capa de tu padre - propuso - Podemos ir a cotillear… -
Pero no sé dónde está la capa… -
¡No mientas! - le gritó - Está en su dormitorio, cajón derecho de la cómoda de madera de roble - especificó como un poema - Tu mismo me lo dijiste este verano. -
Scorpius contempló a los dos primos sin comprender nada de nada.
¿Entonces… vamos a espiar a la Orden? - preguntó un Scorpius asustado, conociendo quién era esa Orden -
* * *
En el interior de la carpa había mucho ajetreo. Sobre La Madriguera había cuatro aurores en sus escobas protegiendo el perímetro en donde se encontraba el Ministro, y la Orden del Fénix ya estaba reunida; o parte de ella. Hestia Jones se encontraba entre la Orden aún, pero algunos como Rubeus Hagrid y Minerva McGonagall no estaban, ya que debían aguardar en el castillo de Hogwarts por los estudiantes que había esas navidades. Hubo nuevas incorporaciones durante este año; entre ellos algunos miembros de la antigua orden que creó Harry; el Ejercito de Dumbledore. Luna Lovegood se encontraba junto a Hermione y Ronald; y también con Neville Longbottom y su esposa, Hannah Abbott. Todos los disponibles estaban reunidos, incluyendo a Albus, Rose y Scorpius que se ocultaban bajo la capa de invisibilidad.
Bien señor Ministro, ¿qué información has obtenido? - preguntó Neville -
Los tres cadáveres que encontramos hace meses… hemos descubierto quiénes eran. El primero que fue hallado, Croid Garett. Fue un mago experto en las Runas Antiguas, y en su pasado, vio ante sus ojos morir a su padre; también apellidado Garett. Nuestro segundo cuerpo se trataba de Selena Hackett, buena adivinadora y fiel amiga de la señora Trelawney. También vio a su padre morir. Y nuestro último cuerpo, cómo ya sabéis, fue Ruos Adams, amigo de Croid y Selena… -
Y también vio a su padre morir, ¿cierto? - insinuó Hermione -
Así es - asintió Kingsley - Entre los tres se conocían y compartían un pasado… estos asesinatos están unidos -
Sin contar, claro está, de la marca - recordó Harry - Una torre y dos varitas cruzadas grabadas a fuego en su piel… -
Hubo un silencio entre todos los de la Orden. Hacía muchos años, desde la época en donde Lord Voldemort aterrorizaba el mundo, que no había indicios, ni siquiera avisos, de asesinatos. Harry miró a sus amigos, con una expresión en el rostro de que algo estaba acechando la paz de la comunidad. Kingsley se cruzó de brazos y paseó por la carpa, preocupado. Era el ministro de magia, y debía hacer algo, pero apenas tenían algo a lo que agarrarse para capturar al culpable de estos hechos; aunque bajo una capa de invisibilidad, los tres amigos se miraron atemorizados de lo que habían descubierto.
Garett, Hackett y Adams… - repitió Albus -
Estaban en la lista de La Camarilla - susurró Scorpius - Bueno… sus antepasados, lo más seguro -
Y luego la marca… el mismo que el broche… - dijo Rose, asustada - Chicos… vámonos por favor, no quiero escuchar más… -
A su pesar, los tres abandonaron la carpa poco a poco, mientras que la Orden continuaba con la discusión.
Investigaré sobre sus familias - se ofreció Hermione, experta en ese tema - En el Ministerio debe estar guardado el registro de familias… si pudiese acceder a él, señor Ministro, quizás encuentre algo -
Bien. Te concederé el permiso - dijo -
Nosotros hablaremos con los magos de la taberna - saltó Hannah - Quizás sepan algo de esa marca… -
Kingsley asintió.
Ronald y yo moveremos cielo y tierra para encontrar al culpable -
Así es -
Bien… pues doy por finalizado la reunión. Al fin… veo que la Orden vuelve a resurgir de entre sus cenizas -
* * *
Uno de enero de un nuevo año.
Las navidades continuaban para los muggles, pero para los jóvenes magos y brujas, debían regresar esa mañana al castillo de Hogwarts. Scorpius recibió varias cartas de Alemania de su familia, contándoles que su tía Daphne estaba embarazada, y que seguramente contraería matrimonio con un mago cuidador y domador de dragones de ahí. Rose disfrutó de estas navidades con ellos, pero le rondaba por la cabeza un miedo inimaginable respecto a los tres asesinatos ocurridos en Londres, pensando que, si hurgarían más en la historia de ese grupo llamado La Camarilla, quizás acabarían muertos… y Albus en cambio, estaba feliz por una parte pero triste por otra. Su hermano James cambió con él cuando pisó la estación con Fred y se reunieron con sus amigos de Gryffindor, y quería llegar al castillo para responder algunas preguntas que le abrumaban cada noche. Quería conocer el origen de su nombre, quería saber más de esos magos que su padre le puso como nombre… y por qué era un Slytherin fiel a su casa.
Al fin y al cabo no ha sido unas malas navidades - comentó Scor para romper el hielo - He conocido a vuestra familia… -
Y nosotros a ti - dijo Rose sonrojada - Quizás nos equivocamos todos nosotros al pensar de que eras… bueno… ya sabes. Malfoy -
Lo sé… lo mismo quería deciros a vosotros dos. Pediros disculpas por nuestro primer encuentro en donde os hablé mal .Me arrepiento -
Y yo por esas peleas contigo… - comentó Rose -
Pero lo mejor es que ahora somos inseparables - saltó Albus abrazando a los dos
-
Además, nos queda por terminar varias cosas en el castillo, ¿no creéis?. Loren y Stefan nos aguardan -
¡Es cierto! - exclamó Rose sonriendo - Y cuando estemos todos juntos, terminaremos de resolver este misterio… -
Así me gusta - añadió Scorpius - ¿Qué nos deparará en el lago, chicos? -
Su pregunta quedó en el aire, porque ni siquiera ellos sabían lo que les aguardaba en el lago cuando usarían el broche en aquel orificio. Quizás otro pasadizo, o quizás… ¿quién sabe?, quizás descubran algo que no debe ser descubierto.
Nota de autor
''¿Quién sabe lo que descubrirán en el lago?" Una pregunta que queda en el aire en la estación y también para vosotros. ¿Que pensáis?.
Antes, dar la bienvenida a una nueva lectora/comentarista Pazz Weasley Potter, que encontró mi historia hace nada!, la verdad que me sorprende que se añadan nuevos lectores a la historia jeje. Y bueno, como estoy de buen humor, os revelaré que ya queda menos para terminar este primer año de nuestros queridos amigos, aunque yo AVISO desde ya... ¡NO ME MATÉIS SI TARDO EN ACTUALIZAR!, porque entre que ya ando con el cuarto libro escribiendo, y algunos examenes, apenas entro en Potterfics... x'D pero bueno...
¡Nos leemos muy prontito, lo prometo!