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3º Generación: Primer año. — capítulo 13

Capítulo 12

Cuestión de poder

                       - ¡Lumos! -

Scorpius mantuvo la varita iluminada durante todo el descenso por el pasadizo. Gracias a los petardos y cohetes que Fred guardaba en su túnica, Albus y sus amigos pudieron irse sin llamar la atención hacia el pasadizo de la sala de los Trofeos. Con ellos no le acompañaba James, ya que intentaba por todos los medios abrir la gran puerta del Gran Comedor que estaba encantada. Desde encantamientos hasta explosiones, la puerta no se abría, ni siquiera algunos de séptimo pudieron hacer el contra hechizo que protegía esa inmensa puerta. Los propios elfos domésticos que trabajaban en las cocinas día a día, no podían trasladarse. Había algo que retenía a todos en el Gran Comedor, pero todo no estaba perdido. Gracias al conocimiento de Hermione, pudo acceder al castillo por un lugar que jamás se protegía. Junto a ella, Ted y Hestia Jones aparecieron en lo alto de la Torre de Astronomía, que actualmente no era usada desde los tiempos pasados. El lugar estaba como la castaña lo recordaba. Una torre abandonada y poco cuidada con montones de cosas de por medio.

Si ese Radford ha podido controlar las mentes de los profesores y de la mismísima Minerva, hay que tener cuidado - avisó Hermione -

No te preocupes, estamos preparados, ¿no Ted? -

Si… - balbuceó -

Era la primera misión de Ted en la Orden, y estaba algo nervioso. Por suerte en ese momento le acompañaban Hermione y Hestia, dos mujeres de armas tomar e inteligentes. Ted deslizó su varita, y con un suave toque la iluminó con un encantamiento no verbal.

Bien. Ted, irás a la Torre de Gryffindor… conociéndote, sabrás engatusar a la dama gorda para que te abra - Ted asintió - Y Hestia, vendrás conmigo hacia el vestíbulo, debemos ayudar a los demás mientras que Harry actúa fuera -

*  *  *

Albus llegó con sus amigos al embarcadero, y el sitio estaba diferente de cómo lo recordaban. Solo había un bote que estaba amarrado y las aguas estaban revoltosas como la última vez. Scorpius avanzó un poco para asomarse en el agua, y vio su reflejo en un agua oscura, pero también la sombra de alguna criatura marina. Pensó que eran sirenas o algún pez curioso, pero luego vio que brillaba algo debajo de su túnica. Scorpius se llevó la mano al pecho y palpó el broche. Brillaba, y eso parecía agitar las aguas del lugar. Stefan se acercó cuando vio al rubio paluchear y le alejó del borde.

Scor, ¿te encuentras bien? -

Este broche me está absorbiendo la fuerza… - Scorpius se retiró el broche y todos vieron la luz que emitía - Es la primera vez que vemos esto… -

Es como si tuviese vida propia… - salta Loren mientras miraba hechizada la luz

Lo llevaré yo - salta Albus arrebatando a Malfoy el broche - Vayamos cuanto antes al lago, no tenemos que perder más tiempo -

Cuando Albus se guardó el broche en la túnica, la luz continuó parpadeando y les ayudaba a ver en la oscuridad de la noche. El lago estaba muy agitado, y el inmenso castillo de Hogwarts imponía a los muchachos. Parecía una criatura en la noche a la espera de cazar algo, y el sonido del viento era similar a los rugidos de una bestia. Avanzaban cautelosos por el lago siguiendo a Albus, pero tenían miedo. Scorpius era el único que estaba prendido de la luz del broche, y algo en su cabeza le impulsaba a tener el broche en su poder. Stefan andaba con Loren, preocupado por las visiones, aunque tenía miedo por descubrir lo que esa torre escondía; tal vez un tesoro o un objeto valioso, pero el traidor de Hogwarts lo quería tener por todos los medios, y aparte, los fantasmas de Hogwarts estaba enlazado, sin saber cómo, en lo que esconde el lago. Cuando llegaron a la zona rocosa en donde está el orificio, vieron a varias siluetas que les aguardaba bajo la noche. Una de ellas, la más bajita, comenzó a reírse, mientras que el más alto invocó una pequeña esfera de luz para ver.

¡ROSE, LUCY! - Exclamó Albus al reconocerlas detrás del elfo que había -

Señorito Potter y sus amigos repelentes, bienvenidos - saludó John Radford mientras les apuntaba con la varita -

¿Quién es usted? - preguntó Albus amenazante -

Entonces, Stefan se acercó a Albus y le agarró del brazo para controlarle. John seguía avanzando hacia ellos sin quitarles el ojo de encima.

  • Es John Radford… - mascullo Stefan a Albus -

  • ¡Cuánto tiempo sin verte Stefan! -

Stefan le conocía a la perfección. Era hijo de una pequeña familia del mismo valle en donde vivía él con su familia, y que tenía muy buena relación con su padre. Cuando Rose encontró la lista de La Camarilla, Stefan comprendió que su padre y el señor Radford eran fieles compañeros y los herederos de La Camarilla original, pero no entendía que hacía ahí acompañado de aquel elfo y de otro mago que vigilaba a Rose y a Lucy…

  • El broche - pidió John -

  • ¿Por qué lo quieres? -

  • Creo que no lo entiendes… - suspiró - ¡Dame el broche! -

  • Un momento… - Albus se echó hacia atrás y reconoció la túnica de Arthur sobre él - Tu… no… imposible… -

  • El profesor Sullivan murió hace meses, joven Potter… - sonrió - Él me reveló el secreto que tanto ansía buscar… ¿sabías que el broche lo tenía él?... pero si no fuese por ese estúpido Peeves, yo ya hubiese llegado a mi objetivo -

  • Entonces… ¡tú eres el culpable de la desaparición de los fantasmas! -

John se limitó a reírse.

  • ¡Claro!, ¡Esa torre que oculta el lago fue creado por los fantasmas del castillo!, son los únicos que pueden mostrar el camino hacia ella… ¡Por eso los atrapé! - esbozó, riéndose después - Y después… los herederos de La Camarilla fueron asesinados uno por uno - les dijo - El señor Adams… - pronunció, mirando a Malfoy - Garett, los hermanos Fott… y también tu padre, Stefan.-

  • ¿Mi padre ha…? -

Stefan se mordió la lengua y cerró los puños. Notó como una sacudida en el pecho al saber que su padre estaba muerto, y a manos de éste, así que no dudó ni un segundo en ir corriendo hacia él para golpearle. John le veía empapado de lágrimas, y le hizo gracia ver ese sufrimiento que alimentaba la fuerza del chico. Stefan fue corriendo, y John, ágilmente, le apartó del medio.

  • ¡EXPULSO! -

Stefan salió por los aires y cayó en seco sobre la arena, cayendo inconsciente. Loren retrocedió para ayudarle, y Scorpius avanzó para estar a la vera de Albus y con la varita en la mano.

  • DEJEMOS DE HABLAR, POTTER… ¡EL BROCHE! -

El otro mago avanzó también y apuntó a los dos chicos para ejercer presión. Rose y Lucy lloraban al fondo, y escucharon también a una Loren desesperada sobre el cuerpo de Stefan que no respondía. Albus miró a Scorpius, no quería que fuese el siguiente, así que le entregó sin rechistar el broche a John. La luz que emitía se volvió tan fuerte que John sonrió al notar esa calidez, ese poder que emanaba entre sus manos. Ordenó al otro mago que llevase consigo a Albus y Scorpius, y al elfo, que vigilara de cerca a Rose y Lucy. John avanzó por el lago hasta la zona rocosa, y ahí pudo ver con claridad el orificio. Deslizó su mano entre las piedras afiladas e insertó el broche. En ese momento, todo el lugar de Hogwarts comenzó a temblar. El agua se volvió en calma, pero algo extraño sucedía en las profundidades. Gritos, lamentos y sollozos se comenzaron a escuchar por parte de los fantasmas, que aparecía uno por uno sobre el lago. Su aspecto no era como el de siempre, poseían esta vez unas cadenas que colgaban en sus tobillos y que estaba amarrado en las profundidades del lago. Mientras los fantasmas se elevaban más alto y tiraban de esas cadenas, una inmensa figura salió del agua. Era una torre simple, cubierta de algas y excremento animal. La torre quedó flotando en medio del lago, y cuando resurgió por completo; los fantasmas fueron liberados.

John estaba conmocionado. Hacía tiempo, desde los años de su tátara tátara tátara abuelo que ninguno de su jerarquía conseguía lo que él había conseguido. Revelar la torre de Mnemone Radford.

  • Lo conseguiste John… -

  • Aún no. Entrégame la sangre de los herederos…

Su fiel compañero le entregó el saco de cuero en donde guardaba los frascos de muestra de sangre de cada uno de los miembros de la actual Camarilla. John alzó la varita, y el único bote del embarcadero, navegó hacia él. Era la hora de entrar en la torre, romper el sello y cumplir su objetivo final.

*  *  *

  • ¿Habéis notado ese temblor? - pregunta Luna mientras avanzaban por los terrenos de Hogwarts -

  • Si… y noto el origen muy cerca de aquí - comenta Harry - ¿No lo notáis? -

Ronald y Hagrid asintieron. En el ambiente cercano a ellos se notaba una carga negativa en el aura, algo que hasta Luna le dolía en su interior.

  • El lago - pronunció la rubia, indicándolo con el dedo índice - Ahí… -

  • Vayamos - ordenó Harry tomando el control -

*  *  *

Hogwarts estaba más silenciosa de lo normal, algo que incluso a Hermione le parecía raro. Revisaron parte de los pisos y de las aulas, y no encontraron a nadie, ni siquiera a Peeves revoloteando por ahí. Ted corrió la misma suerte en la Torre de Gryffindor, y la dama gorda apenas se encontraba en el retrato, pero estaba abierta la común, algo que le inquietó a Ted, pensando en el poder que tenía aquel John Radford para conseguir el dominio total del castillo; aunque aún no había rastro de él por ahí. Cuando los tres volvieron a unirse, decidieron ir de inmediato al Gran Comedor para liberar a los estudiantes, y Hermione ansiaba abrazar a su hija. Mientras bajaban y llegaban al vestíbulo, se toparon con un escenario que no agradó a ninguno de los tres. Los profesores estaban en el suelo, todos, incluyendo a Minerva McGonagall, y después los prefectos. Ted fue el primero en ir hacia los prefectos cuando vio a Victoire tendida en el suelo. La tomó con delicadeza y le tomó el pulso.

  • Está viva - suspiró aliviado - ¿Qué les han hecho? -

  • Posesión mental - reconoció Hestia - Similar al Imperius, pero más efectivo -

  • Hestia, ¿podrás ocuparte de despertarles? -

  • Lo intentaré, ¿y tú que harás? -

  • Destrozar esta puerta en mil pedazos - dijo la castaña -

*  *  *

John se encontraba frente a la entrada de la torre. Ahí estaba grabada la marca de La Camarilla, la torre y las varitas cruzadas. Éste escupió sobre la marca y abrió la puerta. Dentro de la torre, encontró unas escaleras de caracol en mal estado que elevaba a la planta superior, la única de la torre. Subió a paso ligero mientras que en su mente ya divisaba la gloria y el poder que recibiría cuando llegase a su objetivo. Cuando llegara, sabía que todo el poder que tanto ansiaba sería recibido con los brazos abiertos, pero antes de ser coronado con tal prestigio, debía romper el sello que cubría la torre en la última planta. Al llegar, se encontró con otra puerta; esta vez era una piedra diseñada y escrita con Runas Antiguas, algo que no entendía John. Ahí, pudo ver como algo protegía la piedra, y entonces sacó los frascos del saco, y derramó cada gota de sangre en la puerta de piedra. Fue entonces cuando escuchó un fuerte crack, y la piedra se partió en dos partes, revelando una habitación.

Lo conseguí. Al fin lo conseguí -

Entró. La habitación estaba vacía, y solo halló un ataúd en medio del lugar. John se arrodilló al verlo y sus ojos se inundaron de pequeñas lágrimas de alegría. Alzo la vista ante la inscripción.

<<Aquí yace Mnemone Radford, en cuerpo y alma>>

Su antepasada estaba ahí. Se incorporó del suelo y se puso sobre el ataúd, donde descubrió otro orificio en donde insertó definitivamente por última vez el broche. En ese momento, el ataúd se abrió con fuerza, la habitación fue cubierta de una niebla, y algo salió de su interior que no estaba ni vivo ni muerto.

John se volvió arrodillar.

John Radford, séptima generación de Radford. Último en la jerarquía. Te libero de tu prisión para finalizar la tarea de nuestra familia - Recitó John ante la figura que se imponía ante la niebla - Magos, brujas, hijos de éstos y magos hijos de muggles estarán bajo tu control… mi fiel corazón también. -

La figura se posicionó muy cerca de él y le extendió la mano. La niebla comenzó a retirarse, y John pudo ver claramente al ser que había liberado. Mnemone Radford sonreía ante John.

*  *  *

James abrazó a su tía Hermione con fuerza. La puerta del Gran Comedor se quedó hecha añicos, pero consiguió liberar a todos los estudiantes de esa prisión. Hestia Jones recuperó a la mayoría del profesorado, pero algunos fueron llevados a la enfermería como algunos de los prefectos, entre ellos Victoire, que aún no despertaba. Ted fue con ella, mientras que Hestia informaba de la situación a la directora Minerva McGonagall.

¿Y Rose dices que no está aquí? -

Lo siento tía. Pero desaparecieron del mapa… - le dijo, temiendo que Minerva escuchase lo del famoso mapa que ella también conocía - Y Lucy igual -

No os preocupéis - Hermione abrazó a James y Fred - La Orden está aquí, y el ministerio pronto vendrá - les dijo - Además, tu padre está en los terrenos con el resto, encontraran a tu hermano y sus amigos… -

*  *  *

Las cosas en Hogwarts volvió a la normalidad, pero parte de ella no. Harry, Ron, Luna y Hagrid llegaron demasiado tarde al lago. Ahí, se reunieron con Albus y los demás, y apresaron rápidamente al mago y al elfo que habían secuestrado a Rose y Lucy. Stefan aún seguía sin responder, entonces Rose se ofreció, junto a Loren, a regresar al castillo con él, ya que Ted dio un aviso de que el castillo era seguro. Tomando una de las canicas que había inventado, los tres desaparecieron.

Me tenías preocupado, ¿por qué no me dijiste nada de esto? -

Lo siento papá… - dijo Albus - Pero no hay tiempo ahora… John Radford ha entrado en esa torre y… -

De repente, la torre del lago comenzó a caer en picado en el agua. Una niebla invadió todo el lago, anulando por completo la visibilidad del lugar. Luna y Ron deslizaron sus varitas rápidamente, y Harry se aferró a Albus y Scorpius para protegerles. Hagrid en cambio, se acercó sigilosamente hasta la orilla, donde desgraciadamente se topó con una silueta demacrada, donde sus huesos se apreciaban a simple vista y algunos gusanos se deslizaban en su larga túnica. Hagrid no pudo reaccionar a tiempo, y con un aireo de su mano, Hagrid salió volando hacia las rocas. Aquella silueta estaba siendo acompañada por John, quién poseía el broche en su chaqueta, orgulloso de ser quien era.

¡Hagrid! - exclamaron todos -

No os preocupéis por él… debéis preocuparos por mi… - dijo la mujer -

La niebla se disipó por completo, y vieron todos a una mujer. A vista de ellos era de carne y hueso, pero realmente no estaba ni viva ni muerta.

Es un cadáver… - balbuceó Scorpius -

No joven Malfoy, es una alma errante - salta Luna -

Todos alzaron las varitas y contra atacaron contra Mnemone y John, pero ningún encantamiento les hacía efecto. Algo cubría a ambos que repelía los ataques.

Es inútil - dijo John -

¡Maldito asesino! ¡Desmaius! - gritó Ron -

El encantamiento se desvaneció.

No tenemos tiempo para jugar con esta estirpe- dijo Mnemone a John - Debemos marchad de aquí cuanto antes…

Así fue, como ratas. Mnemone y John desaparecieron de repente del lago. La torre en donde estaba apresada había sido destruida, y sobre todo, John Radford consiguió su objetivo. Liberar el alma errante. 


Nota de autor:

¡No me matéis!, se que debía añadir más acción, pero la acción vendrá a partir de los siguientes años en Hogwarts. Escribí este capítulo el año pasado, y recuerdo bien que lo reescribí como unas ocho veces... pero bueno, espero que no os hayáis defraudado con este cierre ''temporal'' y de que la trama de los fantasmas y la torre, queda cerrada. Quizás tengáis preguntas, pero se responderán a su debido tiempo... ahora, solo queda el EPILOGO para acabar el primer año. Así que si no es tanta molestia, desearía leer vuestras opiniones respecto a este capítulo en especial, cómo o qué esperáis encontrar en elEPILOGOo mismamente que pasará con nuestros queridos Slytherins y la joven Rose.

¡Y antes de que comentéis y tal!, quiero anunciaros que estoy muy feliz la verdad ^^ cada día somos más, y me alegro muchísimo...

Así que me despido y volveré el día 11 de Febrero con elEPILOGOy algunas sorpresas

¡NOX!