Renaciendo a tu lado — capítulo 18
Hola a todos! Bueno, aquí viene la segunda parte de el otro cap...daba para hacer uno solo, pero creí muy divertido dejarlo con Draco despetando así...Bueno, les comento que ya pronto comenzará todo a arreglarse... y a desarreglarse, obvio. Ya vamos como en la mitad de la historia, y creo necesario agradecerle a todos los que han agregado esta historia a sus favoritos, a todos los que comentan, y a todas las personas que la han leido.... un abrazo, cuídense y los espero en el siguiente cap! Astoria. **..-°*°-..**Se levantó perezosamente de la cama, con un largo bostezo y estirando los brazos. Salió de la habitación y miró a su alrededor, pero no encontró a nadie en la cabaña. Unos ruidos en la cocina y el exquisito olor que salía de ella hicieron que se dirigiera a ese lugar, pero lo que vió lo hizo detenerse de sopetón. La pelirroja estaba con un delantal de cocina, echando y echando ingredientes a la olla donde cuatro pedazos de jugosa carne se cocían, y otra olla al lado de esta soltaba vapor por un pequeño hoyito en su tapa. La dedicación que colocaba la pelirroja en la cocina, le llamó la atención al chico, que se apoyó en el marco de la puerta, cruzando los brazos sobre su pecho.
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La cebolla... las zanahorias... listo.- Ginny pasó lista a todas las verduritas que debía agregar según la receta de su madre.- bien.. ahora solo falta el..- El estruendo del envase de la sal haciéndose añicos no logró sacar a la pelirroja del impacto que significaba ver al platinado aparecerse como un fantasma en la puerta de la cocina... sin polera. La cara de Ginny rápidamente pasó del blanco al rojo, pero sus ojos no tenían ningún movimiento: los brazos fuertes de Draco, con cada músculo marcado intentaban ocultar lo inocultable; el firme torso del chico tenía perfectamente marcados sus pectorales, que subían y bajaban lenta y tortuosamente por la respiración del chico. Como si su cerebro funcionara solo, mandó sus pupilas más abajo, donde se encontraban los abdominales suave, pero deliciosamente marcados, enjaulados por sus oblicuos, que como flechas indicaban el camino a.. a...
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Lamento haberte asustado.- le dijo, con una extraña mirada y una particular sonrisa en su cara, comenzando a avanzar lentamente hacia ella. Instintivamente Ginny aguantó la respiración, y cuando él estaba solo a un paso de ella, se aferró fuertemente al mesón. Los ojos del chico estaban en llamas, y es que era muy consciente de la reacción que él provocaba en ella...que, por lo bajo...eran nervios. Se acercó medio paso más a ella, y Ginny tragó saliva, mientras mordía fuertemente su labio. Draco bajó lentamente deleitándose con la vista que tenía centímetro a centímetro de la pelirroja, hasta llegar al piso, y recoger los pedazos de vidrio del envase. Se levantó con la misma parsimonia, y sonrió con satisfacción al ver a la chica removerse en su lugar, hasta que finalmente llegó frente a frente con ella. Ginny, definitivamente estaba hiperventilando, pero el platinado solo colocó una seductora sonrisa de medio lado mientras se acercaba peligrosamente a ella...
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Tranquila...- le susurró, como una serpiente hipnotizando a su presa.- No olvides que soy un...sucio...mortífago.- cargó su cuerpo en el de ella, que estaba al borde del colapso.- y aunque no me creas...no te haré nada...malo.- Draco terminó la frase, sintiendo el aliento nervioso de la chica en su cuello.
-¡Uuuhm..pero que rico hue..!- Theo quedó paralizado al ver que estaba interrumpiendo algo, pero Draco fué más rápido y se giró hacia la cocina, destapando la olla que cocinaba la carne y sacando jugo con la chuchara que había sacado detrás de Ginny para degustar.-Aahm.. voy a poner la mesa...eehmm..¡Luna!.- gritó, saliendo de la cocina rápidamente.
- Creo...que le falta un poco de sal.- dijo Draco, sacando del lapso a la pelirroja...pero no duró mucho, ya que sin previo aviso, el chico se acercó a ella para decirle al oído.- el vidrio roto está en el lavaplatos detrás...ten cuidado.- y diciendo esto, salió triunfal de la cocina.
Después de comer, y de felicitar todos a la pelirroja por sus habilidades culinarias, se alistaron para partir el primer dia de búsqueda...pero el entusiasmo que sentían al principio fue decayendo a medida que pasaban las horas y días de búsqueda, pero eso no pasaba solo en ellos...
Los días transcurrieron con pesar para Hermione y Severus. Durante dos semanas sin descanso buscaron a los señores Granger por toda Francia con la ayuda del chofer que habían contratado, moviéndose constantemente de Hotel y ciudad para peinar el país… pero nada.
La idea de no ver nunca más a sus padres fue creciendo dentro de la chica, haciendo que poco a poco su ánimo fuera mermando. Las pesadillas y el insomnio se apoderaron de la castaña, por lo que Severus optó por llevarla a dormir a su habitación, para vigilar su sueño mientras él leía una y otra vez los registros muggles del servicio de salud, las solicitudes de permiso, todo… pero solo encontraba la decepción en ellos.
- Hermione…- Severus se sentó a la orilla de la cama, tomando una de las manos de la chica entre las suyas. Los tuneles negros se encontraron con los ojimiel y soltó un suspiro- debemos detener esta búsqueda.-
La castaña se incorporó rápidamente, quitando su mano de la de él. - ¿Qué estás diciendo…?- le dijo en un susurro débil, mientras intentaba alejarse del pocionista, pero él la agarró de los hombros, impidiéndole la huida.- Mírate- le ordenó- te estas enfermando Hermione, cada día veo como no duermes, despiertas llorando, no comes, estas debil.. ¿¡Que quieres que haga!?-
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Son mis padres Severus- le dijo- tengo miedo, llevamos DOS SEMANAS buscándolos y no hay rastro de ellos- los ojos de la chica comenzaron a vidrearse, rompiendo la seguridad del profesor.- ¿Qué pasa si… si no los encuentro?..¿Qué pasa si…-ella tragó saliva soltando las lágrimas acumuladas en sus ojos.- si ellos… están muertos?- la chica terminó de romper en llanto en el pecho de Snape, quien la abrazó haciéndole cariño en su espada.
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No puedo permitir que sigas así.- le dijo, colocando su mano en la mejilla de la chica, haciendo que ella levantara sus ojos hacia él.- yo tampoco… Hermione...yo no te puedo perder.- acercó sus labios a la frente de la chica, y depositó un beso en ella, encerrandola nuevamente en sus brazos. Ella soltó un suspiro y se apoyó cansadamente en el pecho del profesor, mientras él pensaba qué diablos hacer con la situación… mientras rogaba a merlín que los chicos estuviesen corriendo mejor suerte que ellos.